lunes, 28 de abril de 2014

Entrevista con Gabriella Campbell

Como parte del especial El Género & El Género del blog de El Fantascopio, tengo el placer de entrevistar a Gabriella Campbell, que es, entre otras cosas, escritora, traductora, editora y correctora. Su más reciente novela, escrita en colaboración con José Antonio Cotrina, es la estupenda El fin de los sueños, que leí y reseñé hace poco en este mismo espacio. ¡Espero que os guste mucho la entrevista!

Odo: La primera pregunta es casi obligatoria: ¿cómo surgió la idea de escribir "El fin de los sueños" a cuatro manos? ¿Cómo organizasteis la escritura de la novela?

Gabriella Campbell: José Antonio tenía la idea de hacer algo que tuviese que ver con el mundo del sueño. Yo tenía imágenes en mis textos que a él le parecieron llamativas para un entorno onírico; creíamos que entre los dos podríamos hacer algo interesante. Y claro, yo soy fan suya desde hace mucho tiempo, así que componer algo en conjunto era un privilegio que no podía dejar pasar, aunque nunca me había atrevido con la prosa en distancias largas, más allá de las típicas novelas maltrechas guardadas en un cajón.

La escritura fue complicada por varias razones. La más importante era la agenda: era difícil encontrar huecos en los que coincidiéramos los dos con algo de tiempo libre, ambos estábamos (y estamos) metidos en muchos proyectos distintos. La distancia era otra (yo vivo en la provincia de Málaga y él en Vitoria). Nos vemos con frecuencia (una vez al mes o cada dos meses) y hemos echado horas incontables de Skype y de teléfono con esto de la novela. El proceso de escritura en sí no fue tan difícil; como hay dos perspectivas principales, la de Anna y la de Ismael, yo escribía los capítulos más relacionados con Anna y José Antonio se ocupaba de los de Ismael. Nos coordinábamos de forma similar para los interludios. Y luego dábamos mil correcciones y reescrituras para intentar igualar los estilos.

OdoAhora que estamos en petit comité y no nos oye nadie, confiesa: ¿cuántos niños muertos puestos por Cotrina tuviste que eliminar de los borradores de la novela? ¿O era él el que te borraba a ti las escenas sangrientas?

GC: Por increíble que parezca, no le paré la mano en ningún momento. Sabíamos que iban a morir niños, eso desde luego; lo difícil fue ponernos de acuerdo en cuáles. Hay escenas sangrientas mías y escenas sangrientas suyas, y no nos hemos censurado el uno al otro (más allá de algún chiste malo). Eso sí, creo que este libro es un poco menos cruel con los personajes de lo que acostumbra el Sr. Cotrina. Creo que está en proceso de recuperación todavía de La canción secreta del mundo. O tal vez está guardando toda su mala leche para otra cosilla que está escribiendo (guiño, guiño).

Odo¿Habrá alguna novela más en el mundo de "El fin de los sueños"? ¿Y alguna otra colaboración Campbell-Cotrina?

GC: Al principio sí que nos planteamos que pudiera tener una continuación. Pero conforme fuimos avanzando nos dimos cuenta de que solo había un final posible, y que no era un final que quisiéramos, en principio, que tuviese secuela. Hay ideas claras de por dónde iría la cosa en caso de hacerse, y nunca digas nunca y todo eso, pero no creemos que se produzca.

En cuanto a otras colaboraciones juntos, sí. Estamos ya en el proceso de corrección de otra novela, una obra de fantasía más bien cómica, dirigida a un público un poco más joven. Aquí no muere nadie. Lo prometo.

Odo¿Qué escritores te han influido más? ¿Hay algún autor actual al que admires especialmente?

GC: Es difícil contestar a esa pregunta. Creo que, más allá de algunos escritores favoritos evidentes, es complicado saber realmente quiénes nos han influido a la hora de escribir, quién tiene la culpa de ese maldito peso de las influencias. Supongo que estoy tocada por la fantasía oscura de escritores como Barker, por el Gaiman guionista de cómic, por los versos de Panero o el tono distópico de Ayala, Huxley y Orwell. Me tiran algunos grandes de la ciencia ficción, por supuesto: Sturgeon, Ballard y mi favorito de siempre, Dick. Pero tal vez los autores que más me están hablando ahora son aquellos donde en lo real se cuelan detalles mágicos o surrealistas, textos inteligentes diseñados con astucia, como las obras de Cortázar, Ted Chiang o Kazuo Ishiguro. Y a la vez leo costumbrismo y realismo mordaz, que encuentro que ayuda más que ningún otro género para escribir fantasía: Franzen, Eugenides, Dickens… nadie como ellos para que me apetezca describir dragones y quimeras. A nivel formal me encantaría escribir una milésima parte de lo bien que escribe Hilary Mantel: dar con una forma fluida y sencilla pero a la vez llena de música y simbolismo.

Mi referente en juvenil siempre ha sido Diana Wynne Jones, que es la fantasía con la que crecí, junto a Tolkien, Terry Pratchett, Jill Murphy (su The Worst Witch es un claro antepasado de Harry Potter) y Robert Rankin, por mencionar a unos pocos autores de fantástico a los que me enganché de niña y adolescente. De Rankin me encanta su gusto por la ficción extrema, esa far-fetched fiction que es absurda pero no imposible, una especie de respuesta muy británica al realismo mágico sudamericano.

OdoPor tu trayectoria como autora, editora, articulista, traductora, correctora, lectora editorial... creo que tienes una posición privilegiada para valorar la situación de la literatura de género en España. ¿Cómo la ves en la actualidad? 

GC: Creo que estamos en un cruce de caminos apasionante. Estamos en proceso. Entre el formato tradicional y el digital, entre la definición clara del género y los nuevos y emocionantes híbridos. Entre lo popular (Juego de tronos, El señor de los anillos, películas de superhéroes, el interés por lo fantástico de las grandes editoriales) y los nichos especializados, que cada vez se abren más al gran público: retrofuturismo, weird, Lovecraft, fantasía urbana… Y sin embargo a la vez estamos en un momento de crisis económica, que ha reducido de forma significativa las ventas para muchas editoriales (¿y no es la crisis el momento perfecto para escribir distopías, ucronías, futurismo, evasivas maravillosas?). Estamos en un momento de contradicciones y encuentros. 

Hay quien dice que el superventas tiene los días contados, que con la «democratización» (nótense las comillas) de la literatura los autores pequeños y medianos tendrán más oportunidades. Personalmente lo que estoy viendo es que las oportunidades se las están llevando todas aquellos autores y editoriales que se adaptan a las nuevas exigencias del mercado y, por tanto, de la mercadotecnia online; esto es aplicable a la fantasía, a la ciencia ficción, al terror y a la ficción especulativa en general. El autor se transforma: ya no es un escritor, es un artista de la multitarea que tan pronto te hace un libro como monta una campaña publicitaria. No sé si eso es bueno para la literatura, si es que podemos concebir algo como «bueno» en un campo tan fascinante como el artístico, en un espejo tan complejo de lo social. A lo mejor no es cuestión de maniqueísmo, de hablar de palabras canónicas como calidad o trascendencia, sino de evolución pura y dura: la supervivencia del más fuerte, del que mejor se adapta a las necesidades de la masa. Y aun así surgen (y sobreviven) las obras de autores como Chiang, Bacigalupi o el mismo Cotrina, que no son precisamente lecturas fáciles.

Es difícil saber en qué dirección irá todo, sobre todo con la amenaza de posibles monopolios tanto en digital como en papel. Por eso casos como el de Gigamesh me dan esperanza: empresas relativamente pequeñas de personas consagradas al género que han conseguido hacerse grandes. Y ahí tenemos a Nevsky, Fata Libelli o Salto de Página, nombres que suelen ser sinónimos de calidad. Cuando empezamos con Vórtice (Parnaso), no quedaban ya casi revistas de género, y apenas un pequeño puñado de editoriales que se atrevían a publicar a españoles. Aquello fue un fracaso comercial, y me llevo las manos a la cabeza por todas las cosas que ahora haría de forma diferente, pero me enorgullece haber formado parte del proceso. Y espero seguir formando parte todo el tiempo que pueda.

OdoEn El Fantascopio estamos dedicando unas semanas al papel de la mujer en la literaturafantástica. ¿Cuál es tu experiencia? ¿Has encontrado alguna vez dificultades para publicar por el hecho de ser una mujer?

GC: Hace poco Elisabet Roselló publicó un artículo al respecto de todo este tema en su blog, tras haber preguntado y entrevistado a unas cuantas mujeres del mundo fandom. Es algo que surge de cuando en cuando, y mi respuesta es siempre la misma. Mi experiencia personal ha sido muy positiva. Cuando yo empecé había muy pocas mujeres que leyeran ci-fi y fantasía, y menos aún que se involucraran activamente en el mundillo. Recuerdo que en la facultad (hice un primer ciclo de Filología Hispánica y luego me especialicé en Teoría de la Literatura) mis propios compañeros decían que se trataba de «subgéneros». Las chicas que jugábamos al rol o íbamos a las tiendas de cómics no solo éramos minoría, éramos minoría dentro de la minoría.

Sea como sea, como éramos pocas mujeres en los tiempos en los que yo me acerqué a otros aficionados de lo fantástico, estos casi se amontonaban para echar una mano. Yo venía del mundo de la poesía, que era tremendamente competitivo y sexista, y me encontré con un entorno que me recibía con los brazos abiertos. No soy ilusa, y puede que hubiera algo de discriminación positiva en ello: estoy segura de que me habrían machacado bastante más por algunas meteduras de pata en caso de ser hombre, por ejemplo.

Soy muy consciente de que la discriminación existe en el sector, pero mi experiencia hasta ahora ha sido, repito, muy positiva, mucho más abierta y respetuosa que en otros campos artísticos. Lo cual no quita que en este mundo de lo fantástico, como en todos los sectores, pueda haber situaciones aberrantes, y que sigamos teniendo una mayoría de lectores y escritores masculinos. Por fortuna, cada vez tienen más peso las mujeres, y cada vez hay más editoras, autoras y, por supuesto, lectoras; también hay más personajes femeninos en el marco de la narración que son complejos, redondos, poderosos. Soy optimista.

OdoAdemás de escribir poesía y prosa te interesan también la ilustración y otras formas de expresión artística. En tu opinión, ¿qué tienen en común todas ellas y qué las diferencia? ¿Con que forma de arte te sientes más cómoda? ¿Cuál te gusta más?

GC: Otra pregunta muy difícil de contestar. Tengo un serio problema, que es que me interesan casi todas las formas de expresión creativa. Así que me resulta complicado ceñirme a una. Y hay veces que uno necesita trabajar con la mente y veces que necesita trabajar con las manos. Hay veces que tienes que sentarte delante del ordenador y expulsar palabras y hay veces que los dedos te piden que cojas un pincel. Lo mejor, siempre, es trabajar con buenos materiales, ya sean buenas palabras, términos precisos e ideas originales, lápices de Faber Castell o alambre de plata. Creo que este es un punto en común importante.

Me encanta dibujar, pintar, crear, pero en este campo mi talento es limitado, por decirlo de forma suave. Por una razón u otra siempre vuelvo a la palabra. Y por una razón u otra siempre he acabado dedicándole más esfuerzo, tiempo y concentración, aunque soy una de esas raras personas que escriben sin que les guste escribir. Adoro aunar lo pictórico con lo escrito (de ahí mis marcapáginas y citas ilustradas, mi proyecto de poesía ilustrada y otras fusiones similares), pero pintar y crear son para mí vías de escape; escribir es una forma tortuosa diaria de recordarme a mí misma todo lo que me queda por aprender. Es una extraña relación de amor-odio que no terminaré de comprender nunca.

Odo¿En qué estás trabajando ahora mismo? ¿Podrías darnos un avance en exclusiva de tus proyectos futuros?

GC: No sé si en exclusiva, no me guardo muchos secretos, pero llevo ya un tiempo largo trabajando en una novela de fantasía. A finales del año pasado, cerca de las 90000 palabras, decidí que era más eficiente desecharla y empezar de nuevo que arreglar todo lo que estaba mal, horriblemente mal. Creo que el manuscrito nuevo tendrá mejor suerte, o eso espero. Por otra parte, tengo la novela a cuatro manos que ya he mencionado y un proyecto relacionado con relatos breves que espero que salga a la luz a lo largo de los próximos meses. También tengo artículos especializados pendientes y mil cosas más. No me sé estar quieta.

Odo¿Dónde pueden nuestros lectores aprender más sobre ti y tu trabajo?

GC: Todo (o casi todo) está en mi web, http://www.gabriellaliteraria.com Además de un punto de venta laboral es un lugar de expresión: en mi blog suelo tratar temas que me interesan, como la productividad, la escritura y otros delirios. A veces traduzco artículos ajenos del inglés, con permiso de sus autores, si creo que pueden ser interesantes para amigos y lectores.

Odo¿Alguna otra cosa que quieras añadir?

GC: Poco más; si sigo escribiendo acabaré montando un sub-blog propio. Mil gracias por la entrevista, es un placer andar por aquí.


Odo: Muchas gracias a ti. El placer es todo mío. 

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