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Como tal, os podéis imaginar que el guión no es especialmente profundo. La historia principal está motivada por una venganza contra un malo malísimo y está protagonizada por personajes con apenas caracterización... más allá de que buscan venganza. Los cinco números que se recogen en el volúmen recopilatorio se leen en un suspiro y presentan una buena ensalada de luchas, tortas, persecuciones, explosiones... y pequeños gags humorísticos, algunos de ellos bastante graciosos. El cómic hace un gran esfuerzo por no tomarse en serio a sí mismo y no sólo no lo hace, sino que se lo pasa muy bien no haciéndolo.
Para disfrutar de Death Fight Forever hay que entrar a su juego y he re reconocer que yo lo he hecho desde la primera página. Nombres de personajes tan obvios como Slyther para un villano reptiliano, Thunderfang para un soldado felino o los hermanos Bash & Crash, que arrasan con todo; referencias que recuerdan a las películas y juegos ya mencionados, pero también a He-Man, a Thundercats, Tron y a tantos otros; un dibujo deliberadamente retro como el que podéis observar en la portada... Entiendo que todo esto puede espantar a más de un lector, pero a mí me ha caído en gracia y me lo he leído de cabo a rabo con una sonrisa en la boca.
El dibujo alterna contribuciones de Ziritt, Gofa, McKenzie y Papa, pero es bastante consistente a lo largo de los cinco números. Quizá los primeros son un poco más locos, mientras el cuarto y el quinto (que a mí me han gustado más visualmente) son un poquito más estándar. Justo lo contrario que el guión, que se vuelve más disparatado con cada página. Mención aparte merece también el hecho de que en el volúmen que he leído se incluyen unas entrevistas cortas bastante interesantes con los autores del cómic. Yo no suelo leer esos extras y, en este caso, sí que les he echado un vistazo.
En resumen, Death Fight Forever no oculta sus intenciones de homenajear a productos culturales populares de los 80 y 90 sin buscar mayor profunidad y sin pretender nada más que entretener al lector durante un rato. En mi caso, lo ha conseguido sobradamente, aunque imagino que la experiencia dependerá mucho de la nostalgia de cada persona y del estado de ánimo con el que se afronte la lectura. Quién sabe, puede que para ti también sea una sorpresa agradable.

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