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sábado, 19 de septiembre de 2026

The Boy Wonder, de Juni Ba

Hoy, tercer sábado del mes de septiembre, se celebra a nivel mundial el Batman Day. Para celebrarlo como se merece, me he animado a escribir una pequeña reseña de The Boy Wonder, un cómic de Juni Ba que he leído recientemente y me ha gustado un montón. 

Reconozco que el nombre de Juni Ba no me sonaba de nada hasta que fue anunciado como uno de los invitados a las Jornadas del Cómic de Avilés de este año. Enseguida me llamó la atención su obra y decidí empezar a leerla con The Boy Wonder, que tenía disponible a través de mi subscripción a la plataforma de cómics digitales de DC. Me gustó tanto, que acabé comprándome una copia física para que Ba me lo firmara en Avilés (y, además, me hizo un dibujito muy mono de Nightwing). 

The Boy Wonder es un cómic centrado en Damian Wayne, el actual Robin. Damian es un Robin muy particular, porque es hijo biológico de Batman (como podéis haber deducido de su apellido) y de Talia al Ghul, lo que le hace nieto de Ra's al Ghul, uno de los archienemigos históricos de Batman. Esta dualidad, junto con el hecho de que Damian es el "recién llegado" a la batfamilia, hace que se cuestione con frecuencia su identidad y sus motivaciones, creando conflictos muy interesantes. 

Precisamente este tipo de conflictos centran la historia que Ba nos cuenta en The Boy Wonder, pero lo hacen desde una perspectiva muy original. Todo el cómic entreteje pequeñas historias y relatos orales junto con encuentros con muchos de los personajes habituales en los cómics de Batman: Dick Grayson, Barbara Gordon, Alfred Pennyworth, Jason Todd, Tim Drake... y, por supuesto, el propio Batman y hasta Superman. La exploración de las relaciones entre todos estos personajes es sumamente interesante y consigue iluminar de una manera nueva el arquetipo de "personaje ayudante secundario" que parece obligado a desempeñar Robin en los cómics de Batman. 

La historia es muy ágil y dinámica y se lee con una sonrisa en la boca de forma continua. Ba utiliza los distintos conflictos y, sobre todo, las dudas de Damian para hablarnos de los vínculos familiares y de la amistad, del trabajo en equipo y de la responsabilidad social, del compromiso y de los valores morales. Y lo hace, en todo momento, evitando caer en la ñoñería o el paternalismo (cosa que, por desgracia, no es tan habitual hoy en día). Pero, por encima de todo, consigue caracterizar de forma casi perfecta no solo el personaje de Robin encarnado por Damian Wayne, sino el personaje de Robin como complemento necesario de Batman a lo largo de toda su historia. Ahí es nada. 

Si a esto le unimos un dibujo con una personalidad indiscutible y un encanto fuera de lo común, que recuerda por momentos a los dibujos animados de Cartoon Networks (echadle, por favor, un vistazo a las imágenes que he includo al final de esta reseña), tenemos una obra que es muy fácil recomendar porque es casi seguro que gustará a todo el mundo, incluso a los que (como yo) nunca han sido especialmente fans de Robin. En un día como hoy, si no sabes qué leer de Batman y quieres alejarte un poco de las historias habituales del hombre murciélago, te aconsejo que le des una oportunidad a The Boy Wonder para empezar a ver a Robin (¡y al propio Batman!) con otros ojos. No te arrepentirás.      







jueves, 27 de agosto de 2026

Royals, de Derek Kirk Kim y Jacob Pérez

(You can also read this review in English/También puedes leer esta reseña en inglés)

La premisa de Royals me llamó la atención desde que la vi por primera vez. En este cómic guionizado por Derek Kirk Kim y con dibujo de Jacob Pérez, dos hermanos que comparten un vínculo telepático usan sus habilidades para ganar torneos de póker en distintos países del mundo. Hasta que llegan a Seúl y las cosas se complican cuando se ven envueltos en una disputa con el jefe del crimen organizado. 

Desde este punto de partida, la trama evoluciona poco a poco para convertirse en un historia de mafia, venganza, ambición y un punto de locura. Quizá esto es lo que más me ha gustado de Royals: sabe partir de una situación con un dirección clara para luego ir complicándola paulatinamente, sorprendiendo al lector y ofreciéndole siempre algo nuevo en cada número. Y todo ello siguiendo una secuencia bastante lógica y sin pegar saltos en el vacío. 

Los dos hermanos protagonistas quizá no sean los personajes más carismáticos de la historia del cómic, pero se ven complementados con algunos secundarios que resultan bastante interesantes y cuyo pasado resulta especialmente relevante para el desarrollo de la historia. Esto hace que se vean enfrentados a dilemas morales cuaya solución, aunque algo previsible en algunos momentos, resulta finalmente bastante satisfactoria. 

El dibujo de Jacob Pérez es muy adecuado tanto para el tono de la historia como los personajes que nos presenta. Tiene un estilo a medio camino entre el manga y el cartoon que encaja muy bien con la localización en Corea del Sur. Además, Pérez se maneja de maravilla con las escenas de acción, que resultan dinámicas y muy claras para el lector. 

En definitiva, Royals es un cómic que sabe evolucionar más allá de su premisa inicial para dar siempre algo más al lector y mantenerlo atrapado durante toda la lectura. La miniserie consta de seis números, el último de los cuales saldrá a la venta a principios de septiembre. Además, ya se ha anunciado una recopilación en forma de volúmen (que yo he tenido oportunidad de leer en una versión digital para reseña) que se publicará en el mes de noviembre.  

viernes, 21 de agosto de 2026

Death Fight Forever, de Andrew MacLean, Alexis Ziritt, Al Gofa, Sam McKenzie y Erwin Papa


Death Fight Forever,
creado por Andrew MacLean (guionista) y Alex Ziritt (artista) y, adicionalmente, con dibujo de Al Gofa, Sam McKenzie y Erwin Papa, es un cómic que es terriblemente honesto con lo que busca. Se trata de un homenaje alocado y un poco macarra a gran parte de la cultura popular de los años 80 y 90, especialmente a los videojuegos de salón de recreativas (Double Dragon, Street Fighter...), a las películas de acción (Cobra, Rambo, Robocop...) y, por supuesto, a los cómics de la época. 

Como tal, os podéis imaginar que el guión no es especialmente profundo. La historia principal está motivada por una venganza contra un malo malísimo y está protagonizada por personajes con apenas caracterización... más allá de que buscan venganza. Los cinco números que se recogen en el volúmen recopilatorio se leen en un suspiro y presentan una buena ensalada de luchas, tortas, persecuciones, explosiones... y pequeños gags humorísticos, algunos de ellos bastante graciosos. El cómic hace un gran esfuerzo por no tomarse en serio a sí mismo y no sólo no lo hace, sino que se lo pasa muy bien no haciéndolo. 

Para disfrutar de Death Fight Forever hay que entrar a su juego y he re reconocer que yo lo he hecho desde la primera página. Nombres de personajes tan obvios como Slyther para un villano reptiliano, Thunderfang para un soldado felino o los hermanos Bash & Crash, que arrasan con todo; referencias que recuerdan a las películas y juegos ya mencionados, pero también a He-Man, a Thundercats, Tron y a tantos otros; un dibujo deliberadamente retro como el que podéis observar en la portada... Entiendo que todo esto puede espantar a más de un lector, pero a mí me ha caído en gracia y me lo he leído de cabo a rabo con una sonrisa en la boca. 

El dibujo alterna contribuciones de Ziritt, Gofa, McKenzie y Papa, pero es bastante consistente a lo largo de los cinco números. Quizá los primeros son un poco más locos, mientras el cuarto y el quinto (que a mí me han gustado más visualmente) son un poquito más estándar. Justo lo contrario que el guión, que se vuelve más disparatado con cada página. Mención aparte merece también el hecho de que en el volúmen que he leído se incluyen unas entrevistas cortas bastante interesantes con los autores del cómic. Yo no suelo leer esos extras y, en este caso, sí que les he echado un vistazo. 

En resumen, Death Fight Forever no oculta sus intenciones de homenajear a productos culturales populares de los 80 y 90 sin buscar mayor profunidad y sin pretender nada más que entretener al lector durante un rato. En mi caso, lo ha conseguido sobradamente, aunque imagino que la experiencia dependerá mucho de la nostalgia de cada persona y del estado de ánimo con el que se afronte la lectura. Quién sabe, puede que para ti también sea una sorpresa agradable.  

domingo, 16 de agosto de 2026

Preview de Odin, de James Tynion IV, Marguerite Bennett, Letizia Cadonici y Jordie Bellaire


James Tynion IV es, sin duda, uno de los guionistas de cómic de más éxito en la actualidad. Series como Hay algo matando niños, The Department of Truth o The Nice House on the Lake se cuentan entre los títulos con mejor acogida entre los aficionados en la última década. Así que cualquier nueva obra suya levanta enormes expectativas. Por ello, cuando tuve la oportunidad de solicitar una copia de evaluación de Odin (en la que escribe el guión junto a Marguerite Bennett, con apartado artístico de Letizia Cadonici y color de Jordie Bellaire) no me pude resistir. Lo que no me imaginaba (porque no estaba especificado en ningún sitio) es que se trataba solo de un preview de unas treinta y tantas páginas (correspondientes, creo, al primer número de la serie), con lo que me he quedado un poco con la miel en los labios. 

Odin es la historia de un grupo de neonazis que planean invocar a un dios nórdico en lo profundo de Noruega. También es la historia de Adela, una periodista que se inflitra en el grupo con el objetivo de escribir una historia exclusiva. Y, por supuesto, es la historia de cómo las cosas no salen según lo esperado y comienzan a suceder desgracias y tragedias por doquier. 

Y, como se decía en un popular programa de TVE hace muchos años... hasta aquí puedo leer. Porque, precisamente, hasta ahí he podido leer con el preview que me han dado y con el que pocas conclusiones he podido sacar. ¿Es una historia interesante? Sí, sin duda. ¿Seguiría leyéndola? ¡Por supuesto! ¿Puedo recomendarla? Pues no lo sé, porque apenas he podido catar una ínfima parte. Pero la cosa pinta bien. 

Y hablando de pintar, el dibujo es más que adecuado sin ser especialmente espectacular. Cadonici cumple con creces y se ve ayudada, cómo no, por los siempre perfectos colores de Bellaire. Nada que objetar en ese apartado. 

Poco más puedo contar. Una obra que parece ir muy en la línea de todo lo que produce Tynion y que estaré encantado de leer al completo cuando esté disponible. Mientras tanto, toca esperar. 

martes, 11 de agosto de 2026

FML, de Kelly Sue DeConnick y David López

(You can also read this review in English/También puedes leer esta reseña en inglés)

Había oído grandes cosas de FML, el cómic guionizado por Kelly Sue DeConnick e ilustrado por David López, sobre todo en Entre Cómics, uno de mis podcasts favoritos para encontrar recomendaciones fiables. Por si fuera poco, también cuenta con una nominación en los Eisner de este año. Me esperaba, pues, una gran obra y aunque me he encontrado con una historia muy distinta de lo que me imaginaba, su calidad no me ha defraudado en absoluto. 

Es difícil describir lo que uno se encuentra en las páginas de FML. Tiene parte de historia de aventuras juveniles a lo Goonies o Stand by Me, algunos toques sobrenaturales, mucho de slice of life, una pizca de narración underground metalera y una buena dosis de bildungroman. ¿Seguís sin saber muy bien de qué va? No importa, porque descubrir todos estos elementos (¡y muchos otros!) y cómo se combinan entre ellos es una de los grandes placeres de leer este cómic. 

FML tiene momentos francamente brillantes. Es una historia que, cuando es buena, es muuuuuuy buena. DeConnick mantiene en el aire muchas bolas a la vez y lo hace muy, muy bien. Irremediablemente, a veces las cosas se mezclan un poquito demasiado y se pierde un poquito de ritmo y, sobre todo, de claridad, pero el resultado final es sobresaliente. 

Sim embargo, lo que más me ha gustado de FML son sus personajes. Hay muchos, muy diferentes y muy interesantes. Pese a lo "peculiares" que son, todos están perfectamente caracterizados y son muy creíbles. Curiosamente, quizá Riley (que es el supuesto protagonista, aunque vaya usted a saber) sea el que pasa más desapercibido. A mí, personalmente, me han encantado Patty (la madre de Riley) y su amiga Amy, así como la relación entre ellas y las cosas que se van desvelando de su pasado. 

David López hace un auténtico trabajazo en este cómic. Maneja como nadie los cambios de estilo y sus primeros planos son impresionantes. En el volúmen que he leído yo (una Advanced Review Copy digital), además se incluyen algunos extra más que interesantes (y eso que a mí esas cosas no me suelen llamar mucho la atención). Mención especial también para el color de Cris Peter, que está soberbio. 

FML está ya disponible al completo en inglés en números individuales (ocho en total) y saldrá dentro de unos meses en tomo recopilatorio. Aún no tengo constancia de que se vaya a publicar en español, pero estoy seguro de que no tardará en anunciarse porque es una obra súper recomendable.     

martes, 26 de noviembre de 2019

Borja Bilbao reseña El secreto de la ventriloquía, de Jon Padgett

Borja Bilbao completa sus reseñas de los nominados a los Premios Guillermo de Baskerville (organizados por Libros Prohibidos) con este análisis de El secreto de la ventriloquía, de Jon Padgett. ¡Espero que os guste!

Hay dos claves para entender la literatura de Jon Padgett. O, al menos, la que muestra en su colección de relatos El secreto de la ventriloquía. 

Lo primero es que el escritor nacido en Florida tuvo como mentor a nada menos que Thomas Ligotti, uno de los nombres imprescindibles de la literatura de terror del siglo XX. El legendario escritor, confeso predilecto del formato corto ante la novela larga, ha influenciado de manera obvia la obra de Padgett. No solo en conseguir un estilo uniforme tanto en temática dentro de una misma antología, sino en utilizar un objeto tan teóricamente inofensivo como el de una marioneta y su manera de darle voz para dar forma a un horror que transforme la realidad en una infinita ramificación de posibilidades a la hora de llevar a cabo la historia. 

Uno de los ejemplos más interesantes se encuentra en cómo Padgett, ventrílocuo profesional, propone en el relato troncal de la antología titulado ’20 pasos simples a la ventriloquía’ un manual de instrucciones para ser un ventrílocuo Supremo. No uno cualquiera, sino uno Supremo. Para ello se diferencian dos partes, una primera mitad orientada a ser un ventrílocuo estándar, principiante. A partir de ahí, queda en tu mano dar el paso y lograr que no solo tu maniquí sea controlable por ti, sino cualquier ser de tu alrededor. A costa de tu propia mente y la de los que te rodean. 

‘Infusorio’, relato relacionado en cierta manera con las instrucciones descritas previamente, nos cuenta la situación de una ciudad industrial en decadencia con un hollín salido de ninguna parte que cubre todo y a todos con consecuencias terribles. La manera de resolverlo parece estar relacionada con el fuego pero los resultados pueden ser terribles. Casi tan terrible como el relato que conocemos en ‘Susurros de una voz conocida’, donde en apenas unas páginas seremos testigos de la relación entre un niño que busca venganza y su hermano mayor. Un relato crudo y al grano, que merece ser leído aunque se lo único que leas de la antología. 

Con ‘El pantano cubierto’, tercer relato al que llega el lector si lee la antología de manera ordenada, es cuando empezamos a darnos cuenta de que Padgett en realidad sitúa la mayoría de sus relatos en un escenario similar. Los lugares, personas y situaciones comienzan a resultarnos familiares. Tan reconocible como el rompecabezas al que el autor nos somete en ‘Sueños Origami’, un relato donde las leyes de la física y la lógica se retuercen de manera imposible. Un relato que gana potencial leído dentro de la antología por lo reconocible que comienza a resultar llegado a este punto.

Uno de los grandes logros de Jon Padgett con El secreto de la ventriloquía es conseguir una antología temática donde todas las piezas del puzzle ganan poder y sentido según se van leyendo en el orden establecido en el volumen. Como era de esperar por parte de un ventrílocuo, Jon da voz a distintos personajes en unos lugares que, aunque de salida resultan amigables, posteriormente se dan la mano con el surrealismo y lo filosófico en un horror que asusta a la vez que por momentos repele al lector. Se trata de una obra que consigue lo que pretende: confundir, extrañar, aterrar, asustar y, definitivamente, alucinar. Una rareza que merece la pena descubrir.

miércoles, 13 de noviembre de 2019

Borja Bilbao reseña Porno religioso improvisado, de Laura Lee Bahr

Borja Bilabo nos trae hoy la reseña de Porno religioso improvisado, de Laura Lee Bahr, otra de las novelas nominadas a los Premios Guillermo de Baskerville (que, como sabéis, organizan desde Libros Prohibidos). ¡Espero que os guste!

Banda sonora de la reseña: Borja sugiere leer esta reseña escuchando From the Cradle of Enslave, de Cradle of Filth (YouTube) 

Apenas puedo creerme que ya hace más de cuatro años desde que leí Fantasma. La primera novela de Laura Lee Bahr, que al igual que Porno Religioso Improvisado llegó a nuestro país gracias a Orciny Press, fue toda una experiencia que, a pesar del tiempo que hace desde su publicación, sigo recomendando encarecidamente. Como añadido, aquella novela también sirvió para inaugurar una colección propia dentro del mismo sello editorial dedicada al Bizarro que, desde entonces, no ha dejado de dar alegrías con otro par de títulos publicados en digital que he tenido oportunidad de leer. 

Las expectativas son altas con la segunda obra de la autora y, en lo personal, no me ha decepcionado. Porno Religioso Improvisado, eso sí, no sorprende en su estructura y planteamiento como lo hacía Fantasma con aquella propuesta de Elige tu propia aventura pero elige todas a la vez. Sin embargo, muchos de los ingredientes siguen ahí y están colocados de una manera sumamente interesante que mantiene el interés a lo largo de la lectura. Esto, que en un principio significa una experiencia no tan inmersiva como la de aquella novela, se ve compensaba con una historia tan irónica como trágica.

La novela se divide en dos tramas, ambas separadas por unos pocos años. En la primera, situada en el pasado, nos ponemos en situación de Dominique Colt y el crimen que cometió al asesinar a su prometido y al amante gay de ambos durante uno de los juegos sexuales que acostumbraban a llevar a cabo. La historia de Colt sirve de inspiración para que años después Mads escriba un guion de una película basándose en el truculento suceso. Sin embargo, en la meca del cine las cosas no son fáciles y el sueño de Mads de contar con George Clooney como actor en su película no será nada sencillo. 

Para colmo, Mads tendrá que vérselas con la secta vampírica que está absorbiendo a uno de sus amigos. En paralelo, Mads se reunirá con gente que intenta prometerle financiación rápida para su proyecto, contactos dentro del difícil mundo de los representantes y, de paso, alguna proposición indecente que pueda acelerar el proceso de llevar a cabo su película.

Con apenas doscientas páginas, Porno Religioso Improvisado pone sobre la mesa numerosos temas, algunos aún tabú en el mundo actual en el que nos encontramos. Muchos de ellos pueden pasar desapercibidos gracias a la habilidad de Bahr para crear una trama adictiva, donde pasan muchas cosas todo el rato (esto me recuerda a Fantasma y la necesidad de pasar paginas para ver hasta dónde puede enrollarse la trama) y donde lo bizarro forma parte de manera natural del día a día de los personajes. 

Estad preparados, durante la lectura de la novela, para encontraros escenas de sexo de alto voltaje que no por ello dejan de tener su ironía y sus toques de humor. Suicidios que suceden de una página para otra. Un repaso, crítico, a los trapos sucios de Hollywood a la hora de querer llevar tus proyectos a cabo. Sectas que no dejan títere con cabeza con objeto de lograr sus ambiciones. Y todo ello en dos historias que se alternan hasta descubrir los detalles del crimen que conocemos desde la primera línea pero que no veremos materializarse hasta la última página. 

Como decía al principio, no es Porno Religioso Improvisado una novela que rompa esquemas y estructuras como lo hacía Fantasma. Es por ello un libro más accesible para iniciarse en la obra de Bahr o en el bizarro. Sin embargo, su medida longitud ayuda a pasar un muy buen rato leyendo una historia que se sigue con interés gracias a sus múltiples capas de lectura, todas ellas enfocadas a descubrirnos la realidad que se esconde detrás de cada uno de los individuos con los que nos cruzamos cada día. Porque, ¿quién no tiene un amigo vampiro nivel 3?

miércoles, 6 de noviembre de 2019

Borja Bilbao reseña El pescador, de John Langan

Es un placer volver a contar con Borja Bilbao en Sense of Wonder, sobre todo si es para reseñar una de las novelas nominadas a los Premios Guillermo de Baskerville 2019 (organizados primorosamente, como cada año, por Libros Prohibidos): El pescador, de John Langan. ¡Espero que os guste!

Banda sonora de la reseña: Borja sugiere leer esta reseña escuchando Moby Dick, de Led Zeppelin (YouTube, Spotify)

La añoranza por lo perdido, sea material o inmaterial, y el afán en buscar algo que sustituya ese hueco no físico que ha quedado en tu mente marca las principales líneas de El pescador. Uno de los comentarios más habituales cuando, de un día para otro, tu vida pierde sentido y tu brújula no es capaz de hacerte tomar ningún camino es que debes buscar un nuevo rumbo. Un nuevo objetivo en que ocupar tus pensamientos.

Abe, el protagonista de esta novela, encontrara en la pesca ese nuevo quehacer tras la muerte de su mujer poco después de casarse. Y junto a él su compañero de trabajo, Dan, quien recientemente perdió a su mujer e hijos en un trágico accidente de tráfico que aun visiona en cada cruce de caminos. La ausencia de derrotero por el que caminar por parte de ambos fuerza una relación que apenas va más allá de la mera formalidad y educación. Abe y Dan se suben a su coche buscando el mejor lugar donde pescar una buena pieza, en un intento de Abe por ayudar a su compañero. Dan no es inicialmente un gran admirador de esta actividad pero conforme se habitúa a ello se anima un poco más. 

Será durante el viaje al Arroyo del Holandés, lugar de múltiples leyendas que alimentan una truculenta historia, cuando paren a descansar en una estación de servicio donde el dependiente les interrogara sobre su destino y, tras su respuesta, les cuente una historia que en sí misma ya bien justifica una novela propia. 

El pescador son dos novelas en una. La historia que el camarero les cuenta no solo ocupa prácticamente la mitad del texto, sino que en sí misma contiene todos los elementos que uno puede esperar de una novela de terror. Su momento temporal difiere completamente del principal y cuenta la construcción de un embalse en las montañas cercanas a la ciudad de Nueva York con elementos sobrenaturales que nos traen recuerdos de películas del género recientemente aclamadas. Lo que sucedió en aquel lugar décadas atrás servirá para precipitar los acontecimientos del último tercio del libro donde la acción vuelve a hombros de Abe y Dan y el retorcido destino que les espera a ambos en el mencionado arroyo.

Cuenta Langan en la sección de agradecimientos que el libro le llevo más de una década escribirlo. Y esto tiene todo el sentido del mundo por cómo de cuidado esta un texto que sugiere y muestra a partes iguales, provocando rechazo e impresión según avanzan las páginas. Los elementos que nutren las dos historias de la novela son clásicos: monstruos, dioses, fantasmas, brujería, persecuciones raciales y religiosas, etc. Sin embargo, Langan nos lleva de unos a otros sin apenas dejar descanso al lector. Cuando, como lector, paras y repasas el último puñado de páginas leídas resulta impresionante la cantidad de piezas que han ido encajando en una historia tan completa. 

Con esto, cabe decir que El pescador no es una lectura fácil ni de rápida digestión. Sin apenas diálogos pero con una alta carga descriptiva, la novela requiere cierta atención y seguimiento de los acontecimientos donde, para completo disfrute, está prohibido avanzar página sin haber asimilado lo que el texto te ofrece. Esto no será bien recibido por todos los lectores pero a la vez le da identidad propia al relato. Un texto que, dicho sea de paso, cuenta con una espectacular traducción por parte de Alberto Chessa.

La editorial Biblioteca de Carfax nos trae a España el premio Bram Stoker de 2016. Una novela que gracias a una detallada narración ofrece una historia con todos los elementos de terror que uno puede esperar, encajados durante la mayor parte del texto con acierto, otros no tanto, dejando una lectura que para mí ha sido algo irregular en ritmo pero abrumadoramente evocadora en lo imaginativo. Por eso, y por ser una novela fuera de lo habitual, ya merece una oportunidad de ser disfrutada. El viaje al Arroyo del Holandés no os dejara indiferentes. Si sobrevivís. 

martes, 29 de octubre de 2019

Leticia Lara reseña Salvation Lost, de Peter F. Hamilton

Es un placer rescatar el blog del letargo para ofreceros una reseña de Leticia Lara, del imprescindible Fantástica Ficción, que hoy nos habla de Salvation Lost, segunda parte de Salvation, de Peter F. Hamilton. ¡Espero que os guste!

Banda sonora de la reseña: Sugiero leer esta reseña escuchando Salvation, de Dover (YouTube, Spotify)

Elías vuelve a darme la oportunidad de leer a Peter F. Hamilton, en esta ocasión con Salvation Lost, la continuación de Salvation. Aunque la primera entrega de la saga prometía mucho, lo cierto es que en este segundo libro los defectos están más a la vista y el disfrute de la novela se resiente. Pero analicémoslo por partes.

En Salvation Lost el autor ha perdido el elemento sorpresa que se reservaba para el final de Salvation, así que como ya no tenemos ese “misterio” como hilo conductor, el interés en la lectura se tiene que mantener por otras razones. Por desgracia, al menos en los primeros capítulos los ganchos utilizados son un tanto chabacanos. Las escenas de sexo se suceden sin mucho concierto y aparentemente sin necesidad, cuando quizá lo que nos interesaría es ver el desarrollo de los planes de defensa del planeta Tierra, que quedó en una situación un tanto precaria. Y tampoco parece importante dedicar varios capítulos a cómo se reconcilia una pareja de mediana edad en un ático de Londres mientras el mundo se desmorona alrededor. Puede que en la tercera parte tengan un papel muy relevante, pero en este libro parece que sus historias son de relleno y para aportar un punto de vista que parece superfluo. Esto se podría pasar por alto si al menos las nuevas incorporaciones de personajes fueran atractivas, pero es que no alcanzan a hacer sombra a los que ya conocíamos. 

No obstante, en las ocasiones en las que la novela se centra en los puntos de interés, vemos cómo se despliega un plan destinado a extenderse durante miles de años. Eso sí es apasionante y es lo que me daba ganas de continuar leyendo, aún lastrada por los problemas que he mencionado anteriormente. Subterfugios ocultos en intrigas envueltos por señuelos que nos harán pensar un poco. La línea temporal del futuro se va aclarando en parte, aunque una nueva incorporación con un papel poco claro nos puede hacer dudar de la efectividad de los planes que se desarrollaron en su momento; esta parte es quizá la más atractiva del libro.

Hamilton es un maestro narrando escenas de acción salpicadas por nuevas tecnologías. Estos desarrollos convierten cualquier enfrentamiento más en un choque de intelectos y gadgets que en una pelea en la que el físico tenga algo de importancia y de estos también tenemos unos cuantos a lo largo del libro. Escenas como sabotajes e infiltraciones, asaltos a naves espaciales y misiones prácticamente suicidas que colmarán las ansias de los amantes de la acción.
La proximidad de una catástrofe es capaz de sacar lo mejor y lo peor de los seres humanos, como refleja el británico en algunos capítulos especialmente duros, más por los detalles escabrosos que por los resultados globales, aunque es posible que esa distinción sea precisamente la que haga más mella en el lector.

En resumen, Salvation Lost es un retroceso respecto a Salvation, ya que adolece de algunos de los problemas que Hamilton ya mostró en obras anteriores. Sin embargo, no podremos juzgar la trilogía como un todo hasta que lleguemos al capítulo final, que leeré con mucho interés.

martes, 10 de septiembre de 2019

El Alcalde reseña Rosalera, de Tade Thompson


Después de hablarnos de La esfera luminosa, El Alcalde vuelve a Sense of Wonder para deleitarnos con una de sus reseñas. En este caso, la obra elegida es Rosalera, de Tade Thompson. ¡Espero que os guste!

Banda sonora de la reseña: El Alcalde sugiere leer esta reseña escuchando Rose Garden, de Lynn Anderson (Spotify, YouTube).

A veces te toca abrir la caja de herramientas de las frases hechas. A ver... “No sabía que era imposible y lo hizo”. Sí… esta va bien para reseñar la primera novela de Tade Thompson: Rosalera. Porque vamos a ver, es tu primera novela de scifi y te metes en un berenjenal biopunk con extraterrestres, zombis y poderes mentales. Para habernos matado. Pero no, el libro funciona. Como un tejido sobre el que vas cosiendo fragmentos aleatoriamente y que, visto de lejos, tiene muy buena pinta aunque de cerca se vean los costurones. Pero aquí hemos venido a pasarlo bien. Y con Tade, la juerga está asegurada.

El inicio de la historia tiene un saborcillo familiar. Aniquilación, de VanderMeer y, sobre todo, Roadside Picnic, de los Strugasky. Aquella hipnótica novela que era más un escenario que una historia. Un cajón de arena lleno de juguetes sobre el que deambulan los protagonistas. Un sandbox, si estuviésemos hablando de videojuegos. Porque un buen escenario te asegura una buena historia casi siempre. Y Rosalera lo es. Una ciudad creada alrededor de una cúpula de origen alienígena en la Nigeria de 2066. Por cierto, un beso en los morros al traductor. Respetando el sentido del original (Rosewater), ha optado por un sugerente título infinitamente mejor que “agua de rosas” (Rosalera) que sugiere el olor a sobaco marinado que debe de hacer ahí dentro de la cúpula entre bichos, cosas medio muertas y resucitadas y fauna alienígena revenida. A Kaaro, el protagonista de la novela, parece no importarle mucho la zorrera que hay armada y gravita en torno a ella como el resto de protagonistas de la historia. Porque la cúpula hace muchas cosas, entre ellas curar a la gente una vez al año, de todas sus afecciones. Y lo hace a conciencia, como yo cuando monto un mueble de Ikea y me sobran una piezas, me faltan otras y al final me las arreglo para ponerlo de pie por muy chunga que estuviera la cosa. Y eso, en bioingeniería extraterrestre, se llama “hombre con dos penes” en algún caso y muertos vivientes en el extremo contrario de la diversión. Pues ya tenemos zombis en la historia. ¿Que igual vas a la cúpula con un catarrillo de verano y acabas buscando cerebros que comer al día siguiente? Mala suerte,  ya se encargarán de ti las patrullas limpiadoras o animosos ciudadanos armados con bates.

Según avanza la novela, el pastel aumenta con más ingredientes, ¡poderes mentales! Porque Kaaro, nuestro desganado protagonista, es uno de los pocos “sensibles” capaces de introducirse en la mente de otros y de conectarse a la “xenosfera” un espacio mental que no es sino un remedo del ciberespacio de toda la vida en la que los sensibles pueden echar la tarde, crearse avatares y zurrarse (o hacerse el dulce amor) entre ellos. Como twitter ahora, pero sin ofenderse tanto. Y esta es la parte bio/cyberpunk de Rosalera, no excesivamente original, pero ingeniosa ya que se basa en una invasión microscópica de hongos extraterrestres que permiten esta conexión ajena a la tecnología lo que hace que tu novela cyber no envejezca tan mal como las de los 80 y 90, que ahí los tienes cabalgando la red a bordo de sus Spectrum de teclado de goma todavía.

Porque de eso va Rosalera. Dice el autor en algunas entrevistas que es una “invasión lenta” con una clara referencia a los procesos coloniales que forman parte de la historia de África y, concretamente, de Nigeria. Bien traído, Tade. Porque a ver, aparte de la curación del SIDA, la xenosfera, los microorganismos, los poderes mentales, la cúpula, la ciudad Rosalera, ¿qué han hecho por nosotros los extraterrestres? Visto así, pues habrá que dejarles que nos conquisten un poco por lo menos. Que si no, no tenemos historia. Y en eso andamos, a través de una estructura que alterna tres momentos de la historia de Kaaro poniéndonos en antecedentes y que completa la narración del presente con incisos concretos para aclararnos el funcionamiento de cosillas como la xenosfera y los poderes del protagonista. Por sacar algún defecto al libro, la verdad es que se hace un poco confusa la estructura al repetir protagonistas y escenario en los tres momentos. Pero nada grave, porque el estilo de Thompson es ágil, rápido y, algo que escritores experimentados parecen evitar, dinámico: siempre pasan cosas. Hay persecuciones, escenas de pelea a gorrazos con extraterrestres, tiros, bombas… todas esas cosas que nos gustan que pasen a otros, especialmente si es ficción. 

Rosalera forma parte de una trilogía de la que solo falta la tercera por aparecer. En este primer título hay suficientes cabos sueltos como para justificar la continuación de la obra. De hecho, todo son cabos sueltos y eso es lo que hace interesante toda la historia. Nada está muy claro, todo son teorías y suposiciones, como el enigmático capítulo dedicado a los Estados Unidos. ¿Hueles eso? Es el aroma de la buena scifi. Por cierto, hay que decir que leeréis muchas reseñas de este libro (porque no os fiaréis de mi, con buen criterio) y la palabra afropunk estará en muchas de ellas. Pocas veces una etiqueta ha resultado tan injusta, ya que sugiere un estilo, una forma de hacer propia, autóctona y un leve aroma exótico que nos sugiere un escritor nigeriano que ha sobrevivido a dickensianas dificultades para convertirse en escritor de ciencia ficción y que nos habla de sus cositas, allí en Nigeria. No es el caso (tampoco pasaría nada si lo fuera). Tade Thompson es británico, y Nigeria es el escenario como podría haber sido Colmenar Viejo. Porque no importa el origen si hay una buena historia. Y en Rosalera la tenemos. Sin esconderse en atavismos, en recursos estilísticos, ni en oscuras referencias, pero con personalidad. Y, ya cerrando la caja de herramientas de las frases hechas, solo queda decir que la única etiqueta justa para Rosalera es la de nuestra buena amiga, la clásica ciencia ficción. 

viernes, 10 de mayo de 2019

Borja Bilbao reseña Atlas Alone, de Emma Newman

Después de publicar hacer un par de semanas la entrevista que Leticia Lara le realizó a Emma Newman, tenemos hoy el placer de ofreceros la reseña que Borja Bilbao ha hecho de la más reciente novela de la autora: Atlas Alone. ¡Espero que os guste!

Banda sonora de la reseña: Borja sugiere leer esta reseña escuchando The Robots, de Kraftwerk (Spotify, YouTube) 

Me cuesta mucho ser imparcial con una reseña de Emma Newman y su saga de libros Planetfall. Los tres primeros libros de la serie me parecen de lo más destacable de los últimos años en la ciencia ficción. No solo porque estén escritos maravillosamente bien y te lleven de página en página sin apenas darte cuenta, sino también por la amplitud de temáticas que aborda. 

Desde la primera entrega, Planetfall, Newman nos ha llevado a un futuro apenas lejano donde, sin embargo, la humanidad ya se ha asentado en un planeta como Marte. Como pudimos ver en After Atlas, los acontecimientos en la Tierra llevan al ser humano a condenarse para la eternidad. Before Mars, por otro lado, mezcla la complicada vida diaria en el planeta rojo con la añoranza por una vida anterior en nuestro actual planeta. Como nexo común entre todas estas historias se suceden reflexiones sobre cómo la religión, el sistema económico o las decisiones políticas han afectado el devenir del ser humano, y cómo las enfermedades mentales y la estabilidad afectan al individuo más de lo que a día de hoy podremos prever. 

Atlas Alone continúa la senda de rememorar cómo era la vida anterior a que los habitantes de la Tierra terminaran por acabar los unos con los otros. En esta cuarta entrega de la serie de novelas teóricamente independientes, Newman utiliza nuevamente personajes ya conocidos pero en momentos temporales distintos. Es recomendable (no imprescindible, aunque te va a desvelar mucho de lo que sucede) la lectura de After Atlas para un completo entendimiento de algunos de los actos que se relatan y que llevaron a nuestra protagonista a la situación que se describe. 

Dee Whittaker es una mujer de 43 años que ya conocíamos de aquella entrega. Se encuentra en una nave en un viaje de 20 años junto a otras diez mil personas. Hace apenas seis meses consiguieron escapar de la Tierra poco antes de que la guerra nuclear que asoló el planeta comenzara. Ese hecho atormenta a Dee, quien intenta encontrar quién de los actuales habitantes de la nave dio la última orden para comenzar la guerra antes de dejar atrás el planeta. Sin embargo, la estructura de la nave dificulta mucho su investigación: se encuentran divididos en pequeños bloques y apenas puede relacionarse con aquellos que comparten bloque. Solo la tecnología permitirá llevar a cabo una investigación de incierto final.

Toda la tecnología de la nave nos resulta conocida para aquellos que hayamos leído alguna de las novelas de la saga. La particularidad de Atlas Alone está en la incursión de Dee en mundos de realidad virtual, donde los habitantes de la nave compiten entre sí con el objetivo de aliviar un viaje tan largo. Estos juegos, aparentemente inofensivos y sin consecuencias en la vida real, son el hilo principal de la trama cuando algunas de las acciones de Dee tienen un impacto directo en la realidad de aquellos con quien comparte viaje. 

Gran parte de la novela, casi la mitad, transcurre en estos mundos de realidad virtual. Esto da lugar a que Newman dedique buena parte de esta trama a reflexionar sobre cómo los seres humanos actuamos de forma distinta según estemos en realidad virtual o no, y cómo nuestras acciones varían significativamente según sepamos si tiene consecuencias o si alguien nos puede reconocer fuera del mundo creado artificialmente. La parte negativa de estos viajes es el propio transcurrir de la aventura en esos mundos, en los que la protagonista apenas encuentra problemas para sortear cualquier impedimento. Lo que vendría siendo un videojuego en formato aventura gráfica sencillo y sin demasiado reto para el jugador.

La búsqueda de los causantes del cataclismo en la Tierra por parte de Dee centra gran parte del argumento de la novela. Sin embargo, Newman vuelve a dar importancia a la faceta humana, poniéndose en la situación de una persona que tiene que abandonar repentinamente el planeta donde ha crecido. La añoranza por sus seres queridos y los recuerdos del pasado dan la profundidad al personaje a la que estamos acostumbrados con los libros de esta autora. 

Más allá de estos elementos reconocibles en la obra de Emma Newman que aquí vuelven a hacer acto de aparición, Atlas Alone me parece la novela menos potente y profunda de la saga hasta el momento. Lo que viniendo de donde venimos es algo que en cualquier momento tenía que pasar. Recordemos que los tres libros anteriores son súper recomendables. Dee es un personaje interesante, que ahonda nuevamente en los temas que a Newman más le gusta tratar, y lleno de sentimientos, mientras que la nave resulta un lugar con un potencial casi ilimitado para futuras historias. El desarrollo de la novela, sin embargo, no tiene ni la complejidad ni el factor sorpresa de las entregas anteriores. Se trata, por tanto, de un libro que tienes que leer si has leído los volúmenes previos, pero no recomendable como primer acercamiento a la obra de Newman.

viernes, 3 de mayo de 2019

Pablo Bueno reseña Lago negro de tus ojos, de Guillem López

Tengo el honor de ofreceros una nueva reseña de Pablo Bueno, que en esta ocasión nos habla de Lago negro de tus ojos, la obra más reciente de Guillem López. ¡Espero que os guste mucho!

Banda sonora de la reseña: Pablo sugiere leer esta reseña escuchando Double Nature, de Mustach (YouTube, Spotify)

Últimamente he tenido el placer de leer bastantes novelas cortas, un formato que, como ya he comentado alguna vez, cada vez me gusta más. Sin embargo, casi siempre han sido obras de autores foráneos. No es el caso de la que hoy os traemos a Sense of Wonder: el sello Runas ha publicado hace poco más de dos semanas Lago de negro de tus ojos, de Guillem López. 

La historia parte de la siguiente premisa: desde que tiene lugar El Incidente, un gran número de lagunas de origen desconocido y con inquietantes propiedades aparecen por todo el planeta. De ellas, la más grande con diferencia es la que se encuentra en El Clot. 

Es allí adonde llega Carla, una periodista a la que le encargan investigar la desaparición de una conocida actriz para publicar un artículo al respecto. Pero es que Carla había vivido en El Clot. De hecho, se crió allí y sucedió algo que la hizo marcharse. Creo que es mejor no desvelar mucho más de la trama, porque una de las características que marcan la narración de Guillem es la dosificación tremendamente conservadora que va haciendo de la información. Los personajes hablan de una forma muy realista e incluso tendremos acceso a las reflexiones del narrador, pero, aun así, no terminaremos de coger del todo el hilo de lo que pasa (y pasó) hasta bien avanzado el libro.

Ahondando un poco en este punto, hay que mencionar que uno de los atractivos de la historia es dicho narrador, que resulta especialmente interesante, sobre todo, por dos cuestiones: la primera es que es uno de los personajes de la obra, uno cuya principal afición es el dibujo, por lo que a menudo nos habla de las escenas que estamos leyendo tal y como él las ha reflejado en las páginas de un cómic. Este recurso funciona muy, muy bien. No solo porque trasciende lo físico para describir los ambientes, la atmósfera de las propias escenas. Es que, además, redunda en beneficio de la segunda cuestión, ya que pronto nos damos cuenta de que no podemos estar muy seguros de si lo que nos cuenta dicho personaje es cierto o no, lo que nos hace entrar todavía más en el ambiente de extrañeza que enseguida comienza a destilar la novela.

Respecto a la escritura, nos encontraremos con unos diálogos y una narración ágil y plagada de imágenes y giros retorcidamente siniestros (incluso bellos en su desagradable aspecto). Las descripciones de Guillem López, en particular, resultan en ocasiones tan certeras (casi hasta poéticas) que duelen en un territorio tan sombrío como en el que nos encontramos.

Y es que Lago negro de tus ojos es una obra que se va volviendo más y más oscura, más opresiva, más extraña. Incluso el puro realismo que encontramos en algunos momentos trabaja para hacernos entrar en el ambiente que asfixia a Carla en su pueblo natal. La desconfianza, los secretos y los personajes inquietantes nos observan desde sus páginas. Y luego están los insectos, ubicuos, simbologías permanentes que nos invitan a encontrar otros significados ocultos y sumergirnos en una ambigüedad en la que Guillem López se encuentra muy cómodo. Todo ello, en su conjunto, hace que la historia avance como una caída en picado y que el final se nos devore en un suspiro.

Poco más quiero añadir, porque, como el propio autor aconseja, es probable que sea mejor acercarse a esta obra sin demasiado conocimiento previo de la misma. Eso sí: no me resisto a lanzar al viento una humilde petición: estamos ante un autor muy valorado, con premios, lectores ávidos de sus obras y que, en general, ha obtenido críticas muy positivas y abundantes. Pero hay una historia (¿Dos libros? ¿Una saga?) de la que se sabe algo menos: La guerra por el norte y su continuación, Dueños del Destino, quizá la única incursión de Guillem en ese tipo de fantasía que esgrime espadas y hazañas como argumentos. Puede que, con el bagaje que tiene ya este autor a sus espaldas, fuera tiempo de que los fans pudiéramos disfrutar de la historia completa y en una edición como Crom manda. No dudo de que seríamos muchos los que nos acercaríamos corriendo a la librería a por ella. 

lunes, 29 de abril de 2019

Esteban Bentancour reseña Exhalation, de Ted Chiang

¿Puede haber algo mejor que contar con una nueva colección de relatos de Ted Chiang? Pocas cosas, desde luego, pero una de ellas es contar con una nueva colección de relatos de Ted Chiang... y que el gran Esteban Bentancour la reseñe para nosotros con su habitual profundidad y acierto. ¡Espero que os guste!

Todavía recuerdo mi primer acercamiento a La historia de tu vida, de Ted Chiang. Fue hará unos diez años, en el estand de Alamut y Bibliópolis de la feria del libro de Madrid. Recuerdo que me lo recomendaron junto a Los tejedores de cabellos, de Andreas Eschbach, y que, aquella vez, me terminé decantando por la novela. Sin embargo, el libro de Eschbach me gustó tanto que el año siguiente —por mera asociación— fui hasta el estand de la feria a por La historia de tu vida. Y así volví a leer una maravilla.

La portada de aquella edición —con el ángel, la pirámide y la taza— sugería un contenido más cercano a la fantasía que a la ciencia ficción, pero al poco de empezar a leerla descubrí un relato de ciencia ficción hard digno de Greg Egan. Su premisa era la siguiente: ¿qué sucedería si se tuviese la prueba de que las matemáticas carecen de sentido? La genialidad de Chiang en «Dividido entre cero» (ese es el título del relato) consiste en elegir como protagonista a la matemática que la ha descubierto para analizar las consecuencias emocionales (no científicas) de su desarrollo conceptual.

Lo mismo puede decirse de «La historia de tu vida», el relato que da título a la colección y que hoy es ampliamente conocido gracias a Arrival, la magnífica película de Denis Villeneuve.

Sin embargo, partir de conceptos abstractos para trasmitirnos emociones no es la única estrategia que puede verse en su antología. En lo que respecta a la ciencia ficción, Chiang también se desplaza en sentido contrario.

Un buen ejemplo de esto es «¿Te gusta lo que ves? (Documental)», el relato que cierra el libro. Además de emplear el recurso de «la historia oral» (adelantándose, por ejemplo, a Guerra Mundial Z, de Max Brooks) y de centrarse en la transformación social que genera un avance tecnológico (y no en el avance propiamente dicho), su estructura fragmentada y polifónica le permite conceptualizar —contraponer puntos de vista— sobre un tema tan emocional como el «efecto halo». En pocas palabras, Ted Chiang no solo consigue emocionarnos partiendo de conceptos, sino que logra extraer conceptos analizando emociones.

Sumada a esas dos estrategias, el libro desarrolla una tercera que también me sorprendió: aborda la fantasía con un enfoque científico. Y con «enfoque científico» no me refiero al propuesto por Brandon Sanderson en sus «Leyes de la Magia» —quien recomienda que se definan una serie de reglas para los «sistemas de magia» y que luego se sigan y exploren como si fuesen leyes físicas—; a lo que me refiero es a partir de la base de que ciertas aseveraciones religiosas o mitológicas han sido demostradas científicamente y explorar, desde esa premisa, el tipo de sociedad, ciencia y tecnología que ese hecho produce. Es el caso del relato «Setenta y dos letras» y, muy especialmente, de «El infierno es la ausencia de Dios»… del que volveré a hablar más adelante.

La historia de tu vida me gustó tanto que, cuando me enteré hace unos meses de que Ted Chiang iba a sacar una segunda antología, la apunté entre los imprescindibles del año…; así que podrás imaginar cuál fue mi sorpresa cuando Elías me propuso pasarme un avance editorial para que escribiera este artículo. Eso sí, el hecho de que aún no haya sido publicada me impone un par de condiciones que modificarán, en parte, el modo en que suelo escribirlos.

La primera es que no puedo extraer citas y, por tanto, no podré darte ejemplos de aquello que comentaré. Y la segunda es que, obviamente, tengo que ser más cuidadoso que nunca con los spoilers, así que no podré dar demasiados detalles sobre las historias en sí, ni profundizar en temas que pudiesen revelar sus giros.

Es por eso que he empezado con esta larga introducción sobre las estrategias narrativas de Ted Chiang, porque los relatos y novelas cortas contenidos en Exhalation expanden y destilan su estilo inicial. Al margen de que pueda gustarte más o menos, lo que es indudable es que en su nueva antología se percibe una evolución. Así que, teniendo en cuenta esas estrategias, empecemos a hablar de sus historias.




THE MERCHANT AND THE ALCHEMIST’S GATE

Que Chiang haya elegido este relato para iniciar su antología es una especie de guiño a su colección anterior.

La historia de tu vida se abría con «La torre de Babilonia», un cuento situado en un entorno legendario y profundamente evocador. Y si bien aquel relato se basaba en la mitología hebrea, contenía un componente mecanicista que lo dejaba a medio camino entre la fantasía y una «particular» ciencia ficción; el enfoque científico de la fantasía del que hablé anteriormente.

En «The Merchant and the Alchemist’s Gate», el entorno legendario evocado por Chiang es el de Las mil y una noches —tanto en su escenario como en su estilo— y su componente de ciencia ficción, siendo aún «particular», es mucho más evidente: una serie de historias sobre viajes en el tiempo que nos hablan —por primera, pero no última vez— sobre el determinismo y el libre albedrío.

En una mítica Bagdad («ciudad de paz», según el relato) un mercader conoce a un alquimista que le presenta un artefacto asombroso: un portal que permite trasladarse veinte años hacia el futuro (si se cruza de derecha a izquierda) o veinte años hacia el pasado (si se cruza de izquierda a derecha). (Que el sentido del cruce se corresponda con el de la escritura árabe es un detalle magnífico).

Partiendo de esa premisa, y al estilo de los cuentos orientales, Chiang nos relata cuatro historias de viajes en el tiempo, dos hacia el futuro y dos hacia el pasado.

No puedo decir nada más sin estropearte la sorpresa, pero su reflexión sobre el único modo de cambiar el pasado es de una sensibilidad desbordante.



EXHALATION

Sé que este relato ha sido publicado en español en la revista Cuásar nº 50/51, pero yo no lo había leído, así que este fue mi primer acercamiento a «Exhalation». Y me alegro que haya sido así porque su baza más importante es la sorpresa. No tanto por la historia como por su ambientación. «Exhalation» podría adscribirse perfectamente al new weird. Bastan unas páginas para darse cuenta que nos hallamos ante una sociedad posthumana. De hecho, su enfoque me recordó al de «Seres de arena y escoria», de Paolo Bacigalupi, por el naturalismo con el que describe la humanidad remanente en organismos modificados. La diferencia reside en que la estética biopunk del relato de Bacigalupi es sustituida, en este, por una steampunk.

Para profundizar en este argumento (cosa que me encantaría) tendría que destripar el relato, así que, en lugar de hacerlo, enunciaré algunos de los temas que aborda: la memoria y nuestro vínculo con el pasado; el límite entre lo robótico y lo humano; la certeza de la muerte; el estado fundamental como destino inevitable; la posible existencia del multiverso; el legado de las civilizaciones…

Al tiempo que los he ido citando, yo mismo me he preguntado cómo ha podido hilvanar tal variedad de temas —y de semejante calado— en un único relato. Porque lo cierto es que lo consigue, y el resultado es conmovedor.

No es casual que «Exhalation» haya ganado los premios Hugo y Locus a mejor relato.



WHAT’S EXPECTED OF US

En la introducción comenté que, en esta antología, Ted Chiang destila sus técnicas narrativas. Pues bien, «What’s Expected of Us» es un excelente ejemplo de esa tendencia.

El relato —que puede leerse en la revista Nature— lleva la ficción especulativa a su esencia. En apenas un párrafo, describe un dispositivo denominado «Predictor»: un objeto del tamaño de un mando de coche con un botón y un led verde… que se enciende un segundo antes de que presiones el botón.

Le basta esa descripción para echar por tierra el libre albedrío. A partir de ese punto, se centra en las implicaciones emocionales, sociales, científicas y filosóficas de saberse en un universo determinista.
… Lo cual no sería más que una especulación intelectual si el dispositivo no nos recordara —como sugirió Elías en un tuit— los resultados del famoso experimento de Libet, que concluyó que el potencial cerebral de preparación para el movimiento tiene lugar entre 300 y 500 milisegundos antes de que el sujeto sea consciente de que quiere moverse.

Vale la pena leerlo con calma.

THE LIFECYCLE OF SOFTWARE OBJECTS

Esta novela corta ha sido traducida a nuestro idioma por Manuel de los Reyes y en este caso sí la había leído. Es la historia que cierra la primera entrega de Terra Nova, una serie de antologías que no necesita presentación.

Debo confesar que la primera vez que la leí —si mal no recuerdo, en 2013— no me gustó. O, mejor dicho, me supuso una decepción respecto a los relatos de La historia de tu vida. Pensé seriamente en no volver a leerla y comentar aquí lo que recordaba de entonces, pero decidí darle una segunda oportunidad… y lo curioso es que esta vez me encantó. ¿Qué cambió en este tiempo para que eso pasara? Básicamente, yo. Desde 2015 soy padre y eso, como es lógico, ha cambiado mi perspectiva.
Pensándolo bien, quizás el único «pero» que cabría ponerle a esta novela corta sea el titulo: sería más preciso llamarla «The Educational Cycle of Software Objects», porque ese es el tema de esta historia: la educación de otro ser al que estamos conectados de forma afectiva.

Y fíjate que hablo de «ser» y de «conexión afectiva», y no de hijo. Es en ese pequeño detalle donde radica la genialidad del relato.

Como cuenta Chiang en las notas que rematan el libro, la historia parte de la idea de que, al igual que un ser humano, es probable que una IA necesite unos veinte años de esfuerzo sostenido para ser educada. Sin embargo, el modo en que son educados los digients —los «objetos de software» del título— a lo largo de la novela trasciende el análisis de los vínculos afectivos entre una inteligencia artificial y un humano para sugerir una reflexión universal.

Chiang emplea aquí la misma estrategia que ya vimos en «¿Te gusta lo que ves? (Documental)»: desmenuza un vínculo emocional —en este caso, la educación de otro ser sintiente— para conceptualizarla. Pero en este caso, dada la extensión de la historia, su enfoque es mucho más pormenorizado.

A lo largo del relato (y en función del relato), Chiang analiza temas tan variados como la educación animal, el empleo del conductismo, la educación en valores, la educación de personas con capacidades diferentes, la educación comunitaria, la educación sexual, el vínculo de los padres con la sexualidad de los hijos, la cesión paulatina de libertad durante la infancia y la adolescencia…

Y, por si fuera poco, también explora cómo afecta dicha tarea al educador: su sacrificio económico y de tiempo, su vínculo emocional con el educando, su acción desinteresada o su interés manifiesto, la proyección de los temores del educador sobre el ser que educa, sus prioridades vitales y afectivas…
Hay novelas que nos hablan de la vida con mayor hondura que los ensayos. Y «The Lifecycle of Software Objects» es un buen ejemplo.





DACEY’S PATENT AUTOMATIC NANNY

Este relato es una suerte de corolario de la novela anterior.

Según explica en las notas finales, partió de un encargo de Jeff VanderMeer, quien estaba editando una antología con una premisa muy interesante: un museo que exhibe artefactos imaginarios. Como si se tratara de un catálogo, un artista creaba la ilustración del artefacto y un escritor redactaba el «texto descriptivo» que lo acompañaba en la «exposición».

La idea de partida, por sí misma, es genial. Pero Chiang consigue llevársela a su terreno para seguir explorando el tema de la educación. Si «The Lifecycle of Software Objects» se centraba en la educación de un ser artificial, «Dacey’s Patent Automatic Nanny» se plantea qué ocurriría si el educador fuera un ser artificial.

Con un calculado estilo de documental de los cincuenta (por momentos me recordó los cortos de Disney en los que se imaginaba el mundo del futuro) y un sentido del humor muy ácido, el relato termina siendo una oda a la necesidad del contacto físico y el vínculo paterno filial.

Una verdadera sorpresa y, probablemente, el más atípico de todos los cuentos de la antología.

THE TRUTH OF FACT, THE TRUTH OF FEELING

Este relato —casi una novela corta— también ha sido traducido por Manuel de los Reyes. Fue seleccionado por Mariano Villareal para su excelente colección A la deriva en el mar de las lluvias y otros relatos y en su momento ya lo había leído. Sin embargo, a diferencia de «El ciclo de vida de los objetos de software», su historia me fascinó desde el principio.

Al igual que en «What’s Expected of Us», Chiang parte de una premisa tecnológica expuesta con rigor para explorar sus repercusiones emocionales, sociales y filosóficas.

El título del relato —que en español se tradujo como «La verdad de los hechos, la verdad del corazón»— define muy bien ese delicado equilibrio entre razón y emoción que no solo refleja en el contenido de la historia, sino también su estructura.

Chiang juega en los límites del ensaño para mostrarnos los pros y los contras de una tecnología que, de existir, transformaría el mundo: la grabación digital de experiencias personales capaces de ser recuperadas como un sucedáneo de la memoria.

Partiendo de una premisa en principio abstracta, Chiang consigue emocionarnos; humanizar nuestro vínculo con la tecnología y cuestionar nuestra capacidad para el análisis objetivo. (Sobre esto no puedo profundizar sin estropearte su lectura, pero te aseguro que, ya solo por esta parte, el relato vale la pena).

Sin embargo, «The Truth of Fact, The Truth of Feeling» no se queda ahí. Es probable que a la mayoría de nosotros —que no hemos experimentado la posibilidad de grabar toda nuestra vida y recuperar los fragmentos que deseemos en el momento que deseemos— semejante transformación nos parezca radical. Es probable que pensemos que nuestra sociedad jamás aceptaría someterse a algo así.

Por tanto, para poner el tema en perspectiva, Chiang intercala en la historia central fragmentos de una historia independientes, el relato de la introducción paulatina de la escritura en una sociedad basada en la tradición oral. Y lo hace desde la perspectiva de un aborigen. Esa mirada extraña sobre una tecnología que ya hemos asumido (me refiero, obviamente, a la escritura) nos revela con abrumadora claridad que nuestra sociedad ya ha aceptado, como sucedáneo de la memoria, la «grabación» de experiencias personales capaces de ser recuperadas.

Al conjugar esos dos niveles de lectura, el relato adquiere una nueva dimensión.


THE GREAT SILENCE

Este relato es una rara avis en más de un sentido, pero, sobre todo, lo es por la forma en que fue concebido. Como explica en las notas finales, parte de su colaboración con dos video artistas — Jennifer Allora y Guillermo Calzadilla— en una instalación en la que superponían imágenes del radiotelescopio de Arecibo con imágenes de los periquitos (es así como se los llama en Puerto Rico) que habitan un bosque cercano.

Partiendo de esa idea… y sumándole la Paradoja de Fermi, la búsqueda de vida inteligente, y del concepto de glosolalia —es decir, la vocalización fluida de sílabas sin significado comprensible—, Chiang plantea un contrapunto que conduce a una reflexión quizás un poco previsible, pero no por eso menos urgente.

OMPHALOS

Podría decirse que este relato se ubica en el mismo universo que «El infierno es la ausencia de Dios»… Y que conste que he dicho «universo».

Lo cierto es que parte de una premisa muy similar: la confirmación científica de que la tierra y los cielos han sido creados y, por tanto, de la existencia de un Creador. Pero si «El infierno es la ausencia de Dios» se centraba en las tribulaciones de la convivencia con el Creador, «Omphalos» analiza el rol de la ciencia en un universo cosmogónico.

Debo reconocer que, de los relatos que aún no conocía, este y el último han sido los que más me han gustado. Sin embargo (o, mejor dicho, precisamente por eso), es muy poco lo que puedo decir sobre este sin estropearte su sentido de la maravilla y, sobre todo, su magnífica vuelta de tuerca.

Solo diré que lleva a su máxima expresión el «enfoque científico» de la fantasía al que hacía referencia al principio del artículo: sus pruebas empliricas de la creación y datación de la Tierra son brillantes, su comparación entre las catedrales y la ciencia como forma de adorar a Dios es conmovedora y su descripción de un sistema astronómico coherente con la cosmogonía cristiana es simplemente admirable.

Y no por la mitología con la que juega, sino por la precisión científica con la que la describe.

Ojalá la disfrutes tanto como yo.



ANXIETY IS THE DIZZINESS OF FREEDOM

En la novela corta que cierra la antología, Chiang retoma la estrategia narrativa ya empleada en «What’s Expected of Us» y en «The Truth of Fact, The Truth of Feeling»: partir de una premisa tecnológica expuesta con rigor para explorar sus repercusiones emocionales, sociales y filosóficas.
Lo interesante de este relato es que toma una premisa tecnológica archiconocida y la explora de una manera completamente original.

Empecemos por la premisa, a ver si te suena: la existencia de un dispositivo que realiza una medición cuántica de dos resultados igualmente probables y que, a partir de ese punto, permite traspasar información entre esas dos ramas de la función de onda «universal». En otras palabras, un dispositivo que nos permite intercambiar información entre universos paralelos.

Como cualquier lector de ciencia ficción sabe, desde Universo de locos, de Frederic Brown, hasta Materia Oscura, de Blake Crouch, se han escrito infinidad de relatos y novelas con esa premisa. ¿Qué hace tan original entonces a «Anxiety is the Dizziness of Freedom»? Básicamente, la primera palabra del título. O, para ser preciso, lo que sugiere esa primera palabra.

Tras intercalar, en los primeros capítulos, una «evolución histórica» de la tecnología de los prism —el dispositivo que permite intercambiar información entre universos paralelos—, Chiang se centra en los dos aspectos de dicha tecnología que, con toda seguridad, interesarían más a cualquier sociedad que la tuviera: la posibilidad de hacer negocios con ella (más o menos legales) y su empleo a nivel psicológico (para mejorar la autoestima y la imagen personal).

Sin duda, uno de los aportes más originales de la historia son los grupos de apoyo psicológico para usuarios de prism, en los que terapeutas especializados (facilitators) los ayudan a lidiar con la ansiedad que produce la constante comparación. Porque no ha de ser fácil encontrarte con tu yo de una realidad paralela (paraself) y descubrir que él o ella sí está con la persona que te gustaba y a la que nunca te atreviste a acercarte, o que ha obtenido el ascenso que a ti te negaron, o que ha logrado el reconocimiento que tú nunca tendrás.

Esto es solo el comienzo de una profunda indagación de los límites del libre albedrío y, sobre todo, del relativismo moral… Porque, si existen infinidad de universos paralelos, ¿qué nos asegura que cualquier acción, positiva o negativa, que llevemos a cabo no será compensada por la acción de otro de nuestros yo en un universo paralelo?

Una vez más, partiendo de un ejercicio conceptual, la respuesta brindada por Chiang consigue emocionarnos. Lamentablemente (una vez más) no puedo profundizar en este asunto sin estropearte la lectura.

Un apunte final

Antes de cerrar este artículo, me gustaría comentar la sensación paradójica que tuve al terminar el libro. En especial, porque puede que tú también la experimentes, si ya has leído La historia de tu vida.

Por una parte, como ya comenté en la introducción, es fácil percibir la evolución de Ted Chiang entre sus dos antologías: los relatos y novelas cortas contenidos en Exhalation expanden y destilan las estrategias narrativas definidas en la primera. Sin embargo —y precisamente por eso—, la sorpresa que me supuso su primera colección no se repitió con esta. Eso no es bueno ni malo por sí mismo, lo digo porque es importante no confundir la sorpresa con la calidad.

Quizás haya algo de cierto en el tópico de que todo escritor escribe la misma novela mil veces. Pero si Ted Chiang sigue enfocando la fantasía desde una perspectiva científica, si sigue conceptualizando las emociones y emocionándonos a través de conceptos como viene haciendo hasta ahora, te aseguro que estaré encantado de seguir leyéndolo… Y de recomendarte, desde aquí, que tú también lo hagas.