jueves, 8 de octubre de 2015

The Rest of Us Just Live Here, de Patrick Ness

Banda sonora de la reseña: Sugiero leer esta reseña escuchando Great Balls of Fire, de Jerry Lee Lewis (Spotify, YouTube). 

La idea del "Elegido" es tan central en la mayor parte de las novelas de fantasía que, a veces, parece hasta inevitable. Mi impresión es que se trata de un tropo claramente reaccionario: si no eres alguien especial, no podrás derrotar al Mal. No importa lo mucho que lo intentes, si no tienes el don tus acciones nunca supondrán una diferencia. Y, por supuesto, tener el don no depende de algo que puedas hacer, sino de quiénes son tus padres o algún otro suceso fortuito que se decide, casi siempre, incluso antes de que nazcas.

Por ello, me interesan aquellas obras que tratan de socavar la idea del Elegido (por ejemplo, Adam-Troy Castro ha escrito en contra de este tropo en multiples ocasiones) y tenía grandes esperanzas con All The Rest of Us Just Live Here, la nueva novela de Patrick Ness. ¿Qué pasaría si, por una vez, los chicos importantes (indie kids, como se les llama en el libro) que están destinados a grandes hazañas y luchan, día sí día también, para salvar al mundo de la destrucción total no fueran tan importantes? ¿Y si, por una vez, los chicos normales, los personajes secundarios que sólo aparecen cuando son víctimas del daño colateral fueran los protagonistas principales?

Esto es lo que intentar lograr The Rest of Us Just Live Here y es algo que Ness, formalmente, solventa de forma absolutamente brillante. El comienzo de cada capítulo resume brevemente lo que supone que vamos a encontrar a continuación, con párrafos como éste:
CHAPTER THE FIFTH, in which indie kid Kerouac opens the Gate of the Immortals, allowing the Royal Family and its Court a fissure through which to temporarily enter this world; then Kerouac discovers that the Messenger lied to him; he dies, alone.
Pero entonces, al pasar la página, no encontramos ni rastro de esa historia. Ni Kerouac, ni Immortals, ni Royal Family, y sólo llegamos a saber que algo extraño está sucediendo de fondo a través de reflejos, cuando los indie kids se cruzan en el camino de Mike, Mel, Jared u otro de los protagonistas reales de la novela. Le reconozco al autor que este proceso de desconstrucción de la típica trama de la novela de fantasía juvenil está perfectamente logrado y que, con sólo unas páginas, consigue desmontar todas nuestras preconcepciones como lectores.

Sin embargo, en mi opinión, The Rest of Us Just Live Here falla estrepitosamente como novela. Solamente eliminar algo no es suficiente; hay que sustituirlo por otra cosa, y esa otra cosa debería ser más interesante, más relevante que lo que se ha quitado. Por desgracia, Ness renuncia a un gran cliché para reemplazarlo con... un montón enorme de clichés aún mayores.

En The Rest of Us Just Live Here no vais a encontrar a la pequeña niña con poderes mágicos que está destinada a salvar al mundo luchando contra el viejo y feo señor de todas las cosas malas. Pero a cambio vais a encontrar a un grupo de adolescentes a pocas semanas de la fiesta de graduación del instituto con todos los típicos problemas de un grupo de adolescentes a unas pocas semanas de la fiesta de graduación del instituto. Y poco más.

La novela es, por tanto, otro ejemplo más de una historia que hemos leído (y visto) un trillón de veces. El triángulo amoroso, la chica anoréxica, la madre obsesionada con el trabajo, el amigo gay, el padre alcohólico... No falta ni uno. Ness acierta al pensar que la mayor parte de los lectores no queremos leer otra vez sobre el Elegido, pero no sé por qué imaginó que querríamos leer, una vez más, sobre adolescentes con problemas de ansiedad que empiezan a descubrir el amor mientras buscan su sitio en la vida. Yo, al menos, he tenido más que suficiente de este tipo de historias.

Así que, sí, entiendo la moraleja de la novela: lo normal es bueno y no existe el destino ni la predestinación a grandes hazañas. Pero, ¿sabéis qué? Ya era consciente de ello y no necesito leer una manida historia de paso a la edad adulta para darme cuenta de ello. Y, por otro lado, es posible que lo normal sea bueno, pero también es, en muchas ocasiones, muy aburrido. Ya tengo suficiente normalidad en mi, ehhhh, normal vida cotidiana, gracias. 

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