Algunas de las cosas más llamativas que he notado son las siguientes:
- Mis lecturas incluyen una variedad mucho mayor de géneros y temáticas: Los que conocéis este blog desde su anterior etapa, sabéis que mi dieta lectora se centraba casi en la ciencia ficción y la fantasía. Es cierto que ahora solo leo cómics (que son un medio, no un género), pero la diversidad de temas de mis lecturas ha aumentado exponencialmente. En los últimos meses he leído muchos cómics de superhéroes, ciencia ficción y fantasía, pero también westerns, thrillers, historias de robos, crónicas costumbristas, historias de espías, biografías, historias de terror, obras noir, historias de misterio, intrigas políticas, libros de tiras cómicas y hasta un relato en cómic de la construcción del Puente de Brooklyn.
- Leo (casi) todo lo que compro: Durante mucho tiempo, fui un comprador compusilvo de libros, tanto en papel como en formato electrónico. Tengo, literalmente, miles de libros sin leer. Con los cómics he reducido muchísimo las adquisiciones (en parte por el precio y en parte porque tengo subscripciones digitales que me proporcionan miles de opciones de lectura), pero lo que compro lo suelo leer casi de inmediato. Apenas tengo cómics pendientes de leer.
- Releo muy frecuentemente: Creo que se pueden contar con los dedos de una mano los libros que he releído. Nunca encontraba la motivación para emplear una semana (¡o varias!) en volver a leer una novela, por mucho que me hubiera gustado. Sin embargo, con los cómics, la inversión de tiempo es mucho menor y releo en multitud de ocasiones, bien para volver a disfrutar con una obra que me había gustado, bien para refrescar la historia antes de leer su continuación o un cómic relacionado.
- Leo sagas enteras del tirón: Cuando leí novelas, siempre dejaba pasar un tiempo entre lecturas de un mismo autor o autora, incluso aunque esos libros formaran parte de una saga. Después de estar muchos días con un libro, necesitaba cambiar de aires antes de volver a leer algo parecido. Soy incapaz de dedicar varios meses a una sola obra, por muy interesante que me parezca. Pero con los cómics no necesito tanto tiempo para leer una saga completa (digamos de diez o doce volúmenes), así que prefiero leerla del tirón y tener la historia y los personajes frescos en la mente.
- Soy mucho más flexible con mis lecturas: Aquí englobo varias cosas diferentes que tienen que ver con el hecho de que me siento mucho menos obligado o forzado a leer ciertas cosas. Por un lado, ya no leo fundamentalmente novedades, algo que sí hacía con las novelas (en buena parte, para luego traerlas al blog). Por otro, siento que hay mucho menos coste de oportunidad en probar cosas nuevas. Además, si una serie de cómics no me está gustando, la dejo después de uno o dos volúmenes sin mayor problema y paso a otra cosa.









