D'Orc, guionizado y dibujado por Brett Bean y coloreado por Jean-François Beaulieu, es una de las sorpresas de este año en el mundo del cómic. El número 1 de esta nueva serie de Image se vendió como churros y comenzó a cotizarse a precios muy elevados en el mercado secundario. Reconozco que me picó la curiosidad pero, como no me atraía demasiado la premisa, no le presté demasiada atención. El título, sin embargo, siguió sonando y recibiendo buenas críticas, así que finalmente me decidí a probarlo, algo de lo que me alegro bastante, porque me ha gustado un montón.
El protagonista de la historia, llamado también D'Orc, es medio enano y medio orco (de así su nombre, por dwarf y orc) y se ve en el medio de una guerra enquistada entre el lado de la luz y el lado de la oscuridad. Odiado por los dos bandos, D'Orc solo desea que le dejen en paz y conseguir averiguar sus orígenes y desvelar cuánto hay de verdadero en la profecía que afirma que está destinado a destruir el mundo.
El tono de D'Orc es marcadamente humorístico. Me recuerda bastante a I Hate Fairyland, de Skottie Young y el propio Beaulieu, pero es incluso más graciosa que aquella (o, al menos, a mí me ha hecho más gracia). El ritmo no deja tregua al lector y estos cinco primeros números que se recopilan en el volúmen que he leído se terminan en dos suspiros. Pese a ello, la trama se va construyendo poco a poco y nos deja en un punto bastante interesante (y con ganas de leer más) al final de este tomo.
Sin duda, lo que más me ha gustado son los dos personajes que acompañan al protagonista: el escudo maligno y el pollo fantasma (no quiero desvelar mucho más, porque descubrirlos es parte de la gracia de la lectura, pero supongo que esos nombres al menos os habrán llamado la atención). La dinámica entre los tres personajes es extremadamente divertida y algunos de los diálogos son realmente delirantes.
Por su parte, el dibujo cumple sobradamente su función y, en una serie de tono tan desenfadado como ésta, el estilo cercano a los dibujos animados es de lo más adecuado. Como decía más arriba, si habéis leído I Hate Fairyland, seguro que sabéis a qué me refiero.
Sin ser una serie destinada a cambiar el mundo del cómic, D'Orc es una lectura más que recomendable, sobre todo si buscáis pasar un buen rato y reíros un poco. Yo lo empecé sin muchas expectativas y me ha sorprendido muy gratamente, así que intentaré hacerme con los siguientes tomos para poder continuar con las aventuras de estos tres alocados personajes.





