miércoles, 29 de abril de 2026

The Human Target, de Tom King y Greg Smallwood

The Human Target, con guión de Tom King y dibujo de Greg Smallwood, es una obra que me ha llegado prácticamente a obsesionar. Cuando la leí, ya conocía algunos de los cómics más famosos y recomendados de King (incluyendo, Supergirl: Woman of Tomorrow, La Visión o Helen de Wyndhorn), pero ninguno me había impactado tanto como éste. 

Los protagonistas de la historia son superhéroes que podríamos calificar de secundarios dentro del universo DC: el propio Human Target, Ice, Blue Beetle, Booster Gold... A algunos de ellos ni siquiera los conocía y ninguno de los que conocía me resultaba especialmente atractivo. Son personajes que, para qué nos vamos a engañar, tampoco le importan demasiado a nadie. Pero precisamente este tipo de situación muchas veces da lugar a auténticas obras maestras porque, cuando los personajes involucrados no son especialmente relevantes dentro de editoriales como DC o Marvel, el equipo creativo cuenta con más libertad a la hora de tomar decisiones (algo semejante pasa con Nextwave: Agents of H.A.T.E., de Ellis e Immonen). Y ese es exactamente el caso con The Human Target, una obra en la que tanto King como Smallwood dan rienda suelta a su talento. 

La línea conductora de esta historia que se desarrolla a lo largo de 12 números es un intento de asesinato con Christopher Chance, el Blanco Humano, cuando se estaba haciendo pasar por Lex Luthor. Pero este crimen se convierte rápidamente en un algo cercano McGuffin y cede al protagonismo a los dos personajes principales, Chance y Ice, y a su... peculiar relación (no diré mucho más para no caer en spoilers). El resultado es una historia tremendamente humana y emotiva que se convierte, para mí, en una de las mejores que ha escrito Tom King. 

Pero, ¿qué diríais si os contara que ese fantástico guión no es, ni mucho menos, lo que más me ha fascinado de The Human Target? Lo que realmente me ha obnubilado es el increíble despliegue artístico de Smallwood. De verdad, no tengo palabras. Es un estilo tan personal y, a la vez, tan adecuado que es casi imposible describirlo con palabras. Me ha encantado. Me ha seducido. Me ha enamorado. 

He puesto algunas imágenes chiquititas junto con este post para que me cupieran unas cuantas, pero os invito a que las ampliéis para que os hagáis una idea de a qué me estoy refiriendo (y, por supuesto, os animo a que las degustéis con calma leyendo el cómic). ¿No parecen imágenes sacadas de anuncios de revistas de los años 50 o 60? Pues es así toda la obra. Una decisión muy arriesgada que podría haber conducido a un verdadero desastre, porque parece casi imposible narrar así una historia coherente. Pero Smallwood no solo lo consigue (¡con matrícula de honor!) sino que dota a los personajes de una expresividad tal que es difícil creer que no sean personas reales. Cada mirada, cada gesto, cada movimiento parece sacar a los personajes de la página y convertirlos en seres de carne y hueso.

Como digo, es una obra que me llegó a obsesionar, precisamente por este maravilloso dibujo (¡y ese uso del color!) y que tuve muchos, muchos días en la cabeza tras haberla terminado. A mí me ha hecho fan incondicional de Smallwood (de King ya lo era) y me ha hecho buscar otras de sus obras (en Moon Knight, con guión de Jeff Lemire, os puedo decir que también está excelso) con ahínco. Lástima que no se prodigue demasiado porque rebosa arte, talento y expresividad por los cuatro costados.   

En definitiva, The Human Target es una obra que recomiendo sin reservas. Para mí, es un ejemplo perfecto de cómo los mejores cómics consiguen aunar guión y dibujo para contar historias, crear ambientes y transmitir sensaciones de una manera que sería imposible en otro medio. 

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