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jueves, 23 de abril de 2015

Vídeos de la entrevista de Cristina Jurado a Joe Abercrombie y Saladin Ahmed

Como anunciábamos ayer, ya está a la venta el primer número de la revista SuperSonic, que incluye la entrevista que Cristina Jurado realizó a Joe Abercrombie y Saladin Ahmed durante el Emirates Airline Festival of Literature.

Podéis leer la transcripción de la entrevista (en inglés y en español) en la página de la revista SuperSonic, pero Cristina Jurado ha tenido la amabilidad de cedernos en exclusiva la publicación de una serie de vídeos grabados durante la misma. ¡Espero que os gusten!









miércoles, 15 de abril de 2015

Novedad en Fantascy: El trono de la luna creciente, de Saladin Ahmed

Fantascy pone mañana a la venta El trono de la luna creciente, de Saladin Ahmed (mi reseña). El libro, traducido por Manuel de los Reyes, tiene 400 páginas y un precio de 18,90€ en su edición impresa y 8,99€ en ebook. 

Ésta es su sinopsis:
Ganadora del Premio Locus a la mejor primera novela. 
Finalista de los premios Nebula y Hugo a la mejor novela, y del British Fantasy Award al mejor debut. 
En los Reinos de la Luna Creciente, la lucha por el poder entre el tiránico califa y un misterioso ladrón que se hace llamar el Príncipe Halcón se acerca a su punto culminante. En medio de la rebelión que está gestándose, una serie de asesinatos de origen sobrenatural asola el corazón del reino. Solo un reducido y variopinto grupo de héroes será capaz de dar con la verdad e intentar parar la matanza.

Con los sesenta ya cumplidos, el doctor Adoulla Makhslood está cansado de la caza de los monstruosos gul. Le gustaría poder disfrutar al fin de unos momentos de tranquilidad para saborear una buena taza de té. Pero cuando encuentran asesinado al sobrino del amor de su vida, se ve obligado a reanudar la caza. Cuenta con la ayuda de su aprendiz, Raseed bas Raseed, cuya valentía y destreza con la espada son superadas únicamente por su fe, y de la intrépida Zamia Badawi, que ha heredado el don de su tribu que le permite transformarse en león. Los tres se verán inesperadamente unidos en una carrera contrarreloj para destapar un complot que no solo amenaza con arrasar la legendaria ciudad de Dhamsawaat, sino que podría dejar el mundo entero en ruinas. 
Saladin Ahmed firma un debut inolvidable, una novela fantástica repleta de acción y aventura, cuya exótica ambientación mágica bebe del universo de Las mil y una noches.

jueves, 8 de agosto de 2013

Free Ebook: Engraved on the Eye, by Saladin Ahmed

As of now, you can download Engraved on the Eye by Saladin Ahmed for free from Amazon (US, ES). This is the synopsis of the book:
Stories to Captivate the Imagination: Welcome to the worlds of Saladin Ahmed 
A medieval physician asked to do the impossible. A gun slinging Muslim wizard in the old West. A disgruntled super villain pining for prison reform. A cybernetic soldier who might or might not be receiving messages from God. Prepare yourself to be transported to new and fantastical worlds. 
The short stories in this collection have been nominated for the Nebula and Campbell awards. They’ve been reprinted in The Year’s Best Fantasy and other anthologies, recorded for numerous podcasts, and translated into several foreign languages. Now they are collected in one place for the first time. Experience for yourself the original voice of one of fantasy’s rising stars!

lunes, 27 de mayo de 2013

Throne of the Crescent Moon de Saladin Ahmed

Banda sonora de la reseña: Sugiero leer esta reseña escuchando A Whole New World de Lea Salonga y Brad Kane (Spotify, Youtube).

Quien haya seguido con un poco de atención las nominaciones de los tres "premios grandes" de literatura fantástica (Hugo, Locus y Nebula) de este año habrá notado la presencia en todas ellas del nombre de Saladin Ahmed. Con su novela de debut, Throne of the Crescent Moon, ha conseguido hacerse un sitio al lado de autores consagrados como Kim Stanley Robinson o Lois McMaster Bujold. Parecería, pues, que nos encontramos ante una de las mejores obras de los últimos años, ¿verdad? Una nominación podría ser casualidad, pero tres tienen que ser señal de algo bueno, ¿no? Siento que decir que ni por asomo.

Throne of the Crescent Moon parte de una combinación que, a priori, resulta muy interesante: una ambientación claramente inspirada en Las mil y una noches y un argumento típico de las obras de espada y brujería. Sin embargo, bajo este atractivo decorado encontramos una novela bastante pobretona tanto por el estilo de la prosa como por la caracterización de los personajes. Tanto es así que, por momentos, da la impresión de ser un libro escrito por encargo y a toda prisa como tie-in para el lanzamiento de un nuevo juego de la franquicia de Prince of Persia, saltos y acrobacias varias incluidos. 

Otro que se extirpó los abductores para las pruebas de casting
Pese a algunos (pocos) momentos brillantes, la historia está compuesta de parches mal hilvanados que, además, resultan confusos merced a unos continuos e innecesarios cambios de punto de vista. Por si fuera poco, el registro de Ahmed parece reducirse a dos tipos de escena. Por un lado, luchas y peleas casi carentes de tensión que siempre se resuelven con algo que se parece mucho a un deus ex machina. Por otro, diálogos intrascendentes y poco creíbles, plagados, ¡oh Dios mío!, de invocaciones a $deity y abusando de las MAYÚSCULAS cuando los personajes gritan o se emocionan. Al menos, ¡¡¡GRACIAS SEAN DADAS A ALÁ TODOPODEROSO Y MAGNÁNIMO!!!, emoticonos no hay. 

Ahmed cae con frecuencia en el error de saltarse esa regla de oro del "show, don't tell", mencionando a destiempo detalles de los que el lector debería haberse enterado mucho antes, ofreciendo explicaciones y matizaciones innecesarias o repitiendo hasta la saciedad datos que ya conocemos. El siguiente fragmento, por ejemplo, me parece casi una afrenta personal por lo que supone de minusvaloración de la inteligencia del lector:
Something slid into place behind him, and before him, he saw a thick panel of wood slide down from the ceiling, cutting him off from the Khalif. False walls, he realized, and they had cut him off from his friends as well.
Votante de los Hugo en éxtasis tras conocer las nominaciones
¿Paredes falsas, dices? Gracias por la aclaración. Nunca lo hubiera imaginado.

Mención aparte requieren los lamentables intentos de humor, incluyendo los consabidos chistes (por llamarlos algo) sobre pedos, eructos y cacas de camello. O cosas como esta:
The alkhemist was interrupted by the Doctor’s snickering. He was entertaining himself and the magus with his juvenile antics. On his plate, he’d built a face from teacakes of various shapes. He commenced to perform a little show in which the face’s spice cookie “lips” begged, in a high-pitched puppet-show voice, “No, Doctor! Pleeease don’t eeeat me! In the Name of Merciful God, I beg of you don’t eeeat meee!”
“But in the Name of Beneficent God,” the Doctor said to the teacake in his own voice, “I was made to devour you, little cakes, and my fate cannot be changed!” Litaz and Dawoud guffawed.  
Qué nivelón, sí señor. Iznogoud está tirándose de los pelos.

"Pero... ¿QUIÉN ME HA ROBADO EL TURBANTE?"
Los personajes no salen mucho mejor parados, especialmente Raseed y Zamia que no sólo son muy poco convincentes sino que hacen gala de unos diálogos que provocan vergüenza ajena. Y qué decir de esa ¿relación de amor? que parece rescatada de los descartes de un guión de Disney. De entre todos los protagonistas, quizá podríamos salvar a dos. Adoulla, el cazador de ghuls venido a menos (¿a alguien más le ha parecido entrever algunos rasgos de Geralt de Rivia?), cuyo conflicto interno es de lo mejorcito de la novela. Y, sobre todo, el Falcon Prince, esa mezcla de Robin Hood y Pimpinela Escarlata que roba el protagonismo cada vez que aparece en escena (aunque hacia el final también se echa a perder un poco). Lamentablemente, si alguna vez adaptan esta obra al cine (¡QUE EL CREADOR EN SU GLORIA NO LO PERMITA!) puedo imaginar que le darían el papel a Jackie Chan lo que, por otro lado, encajaría a las mil maravillas con el tufillo a producción de artes marciales de bajo coste que despide toda la obra.

No puedo decir que este libro haya sido una decepción porque, gracias a reseñas como la de mi amigo Miquel Codony (de cuyo criterio me fío casi ciegamente) ya estaba sobre aviso, pero sí que me atrevo a afirmar que la lectura de Throne of the Crescent Moon ha confirmado mis peores sospechas. Los premios y las nominaciones nunca ha sido, necesariamente, sinónimos de calidad. Y en esta ocasión lo son menos que nunca.