Banda sonora de la reseña: Sugiero leer esta reseña escuchando
Crazy Island de
John Mellencamp (
Spotify,
Youtube).
Aunque no estaba inicialmente en mis planes dentro de la
Operación Celsius, cuando se anunció
la presencia de Paul McAuley en el festival me decidí a hacerle un hueco a alguna de sus novelas. Ya había leído algunos relatos de
McAuley y todos ellos me habían parecido excelentes, así que la única duda era por qué novela decidirme de entre las que tenía en la pila: ¿Quizá
El beso de Milena? ¿O una space opera como
Gardens of the Sun? Finalmente elegí
Cowboy Angels una novela que mezcla las ucronías con los universos paralelos y que tenía una pinta más que prometedora.
Aunque Cowboy Angels es un libro más que correcto, debo confesar que me ha dejado un tanto insatisfecho. La premisa no puede ser más interesante: en un universo paralelo al nuestro se ha inventado una tecnología, las llamadas Turing Gates, que permiten el viaje entre distintos dimensiones en las que la historia ha divergido. Estas puertas son usadas por la versión de los Estados Unidos de ése universo paralelo para "liberar" a otras Américas de distintas amenazas, entre las que suele destacar el comunismo. Y para ello utilizan casi cualquier medio a su alcance.
El potencial de la novela para abordar los aspectos más espinosos la política imperialista y el complejo de policía planetaria de EEUU durante el siglo XX (y lo que llevamos de XXI) es enorme. Y, de hecho, los momentos en los que McAuley los explora son, sin duda, los más interesantes de todo el libro. Sin embargo, la mayor parte de la historia sigue unos derroteros mucho más convencionales. Cowboy Angels es más un thriller tecnológico con fuerte contenido policiaco (con persecuciones, secuestros, interrogatorios y todo el equipo) que una novela de ciencia ficción. De hecho, hasta las explicaciones (escasas) sobre cómo funcionan las Puertas de Tuing y sobre su origen están bastante descafeinadas y da la impresión de que McAuley no quiera asustar a cierto tipo de lectores.
No se me entienda mal. Cowboy Angels no es una mala novela, ni mucho menos. Los personajes están muy bien construidos, la trama es consistente y francamente interesante en algunos momentos (aunque hacia el final se deshinche un tanto) y el estilo es muy correcto (quizá un pelín demasiado árido en ocasiones). Sin embargo, el conjunto global da la impresión de seguir demasiado la fórmula sin arriesgarse a explorar las consecuencias que este tipo de tecnología tendría para la identidad personal, la economía o el sentido de la historia tal como lo entendemos. Son temas que están de fondo y que en algunas ocasiones se vislumbran, pero McAuley prefiere centrar la atención en una historia bastante más trillada y que, salvo por ciertos detalles, podría funcionar casi sin necesidad de incluir elementos de ciencia ficción.
En ese sentido, me es imposible evitar comparar
Cowboy Angels con
The Shining Girls de Lauren Beukes, otra novela que utiliza recursos de la ciencia ficción para construir una trama de thriller más o menos convencional pero que sí logra crear una historia que es a la vez emocionante y original (y cuya autora también estará en el
Celsius, curiosamente). Donde
McAuley prefiere recurrir a lugares comunes y situaciones vistas una y otra vez,
Beukes opta por dotar de una marcada personalidad propia a su novela. Una pequeña decepción, sobre todo a la vista de que lo
McAuley es capaz de lograr cuando no le preocupa romper moldes.
En definitiva, Cowboy Angels es una novela sin defectos especialmente destacables, pero que por intentar jugar a asegurar acaba quedándose un tanto corta. Sinceramente, me espero mucho más de este autor y creo que intentaré catar El beso de Milena a no mucho tardar para ver si me quita el sabor agridulce que me ha dejado este libro.