jueves, 16 de mayo de 2013

Entrevista con Rodolfo Martínez (primera parte)

Dentro de nuestro especial dedicado a Sportula no podía faltar una entrevista con Rodolfo Martínez, creador de la editorial y uno de los autores españoles de ciencia ficción y fantasía más reconocidos y premiados. En esta entrevista, de la que hoy publicamos la primera parte, charlamos detenidamente con Rudy sobre Sportula y sobre su obra como escritor.  

Odo: ¿Cómo te decidiste a crear Sportula?

Rodolfo Martínez: Iba a decir que nació un poco por casualidad, pero supongo que no es del todo cierto. Seguramente llevaba un tiempo cociéndose en el subconsciente la idea de algo parecido y finalmente cristalizó a principios del año 2009, cuando pensé que era factible preparar una edición que recopilase todo mi ciclo de Drímar, mi ciencia ficción escrita y publicada en los años noventa. Había sido publicada de un modo bastante disperso: en distintas editoriales y en revistas y fanzines aquí y allá. Se me ocurrió que preparar tres o cuatro volúmenes que recogieran el ciclo completo podía ser buena idea.
 

En aquel momento, sin embargo, no veía muy claro que un editor (al menos los que conocía y me interesaban) quisiera publicar algo así. El paso inevitable fue preguntarme si podía encargarme yo mismo del asunto.

La tecnología había facilitado y abaratado muchas cosas y la impresión bajo demanda tenía una calidad que podía equipararse sin problemas con los libros impresos en el offset tradicional, cosa que unos años atrás no era así. Además, me daba la posibilidad de minimizar el riesgo  económico.

Probé varias posibilidades. Incluso me planteé publicar a través de sitios como bubok.com o lulu.com pero no tardé en darme cuenta de que los costes en ese tipo de lugares eran prohibitivos: si quería que el libro me dejara un margen mínimamente decente, el precio de venta resultaba claramente abusivo.

Así que busqué imprentas digitales que trabajasen bajo demanda y, mientras estaba en ello, se cruzó en mi camino lo que ahora es CreateSpace y entonces se llamaba BookSurge, el servicio de impresión bajo demanda de Amazon. Me pareció buena idea, los costes eran adecuados y el libro estaba automáticamente en la web de Amazon, lo que era una ventaja añadida.

Así que decidí lanzarme a la piscina.

Aunque no como había pensado originalmente.

Porque no fue el ciclo de Drímar lo primero que publiqué como Sportula. De algún modo, durante los meses que estuve dando vueltas a la idea y buscando cómo llevarla a cabo, algo cambió y, en lugar de sacar una recopilación de material ya publicado, decidió probar con una nueva novela.


Así, el primer libro que salió con Sportula fue El adepto de la Reina.

¿Por qué?

Había riesgos evidentes, como el de «quemar» comercialmente la novela y, desde luego, habría sido más seguro limitarme a editar una compilación de material ya publicado. Pero decidí arriesgarme. Creí que podía merecer la pena.

Y, bueno, creo que así ha sido.

Con el tiempo,  dejé de usar CreateSpace como primera opción y empecé a usar imprentas digitales aquí en España que me daban una calidad algo mejor. Aunque he de decir que sigo manteniendo las ediciones a través de CreateSpace, sobre todo una vez se agota la tirada española inicial: es un modo de tener el libro siempre disponible.

Odo: ¿Esperabas que siguiera la evolución que ha tenido o te han sorprendido algunas de las direcciones que ha tomado este proyecto?
 

RM: ¿Sorprenderme?
 
Me ha sorprendido casi todo.
 
Por poner un ejemplo, en un principio, la idea de publicar ebooks estaba en un rinconcito lejano de mi mente y no tenía muy clara su viabilidad. Confieso que lo desconocía casi todo sobre el mundo del ebook: ignoraba cómo y cuánto se vendía, dónde, de qué manera, en qué formatos se publicaba, cómo se maquetaba, de qué forma se distribuía… Mi desconocimiento del asunto era casi total.

Fue mi amigo Sergio Iglesias (y quiero aquí reconocer la deuda que tengo con él en ese aspecto) el primero que me puso en el buen camino, se tomó la molestia de investigar y de pasarme la información que necesitaba.


Así que decidí probar con los ebooks. Los derechos digitales de El sueño del Rey Rojo, cuya edición en papel había salido con Gigamesh, estaban en mi poder, así que decidí probar con esa novela y editarla en ebook a ver cómo iba la cosa.

Cometí muchos errores con esas primeras ediciones en ebook, la verdad: errores de formato, de distribución, de precio… Por poner un ejemplo: al principio dejaba pasar un tiempo entre la edición en papel y la edición en ebook, en la creencia errónea (así lo fueron demostrando las cifras) de que sacarlos simultáneamente haría que el ebook le robase ventas al papel. No tardé en corregir eso, por suerte.


Poco a poco creo que fui encontrando la forma correcta de hacer las cosas. Y, con el tiempo, Sportula se convirtió en una editorial orientada sobre todo a los libros electrónicos, donde en cierto modo se invertían los términos de una editorial clásica: aquí era el ebook el formato principal y el libro impreso el secundario. De hecho, confieso que si sigo sacando libros impresos (y seguiré por mucho tiempo, espero) es por puro fetichismo. Me gustan las ediciones impresas pero, si fuera racional del todo, renunciaría a ellas: para un proyecto como el mío, los beneficios reales están viniendo a través del ebook.


Todo surgió de un modo… «espontaneo» podríamos decir. Cada paso que daba en el camino me sugería cuál podía ser el siguiente.


No tardé en tener claras unas cuantas cosas, eso sí. Como que el DRM no era más que la estupidez de una industria atemorizada que no servía para nada (tenía el ejemplo previo de la actitud de la industria discográfica para verlo) y, encima, les ponía las cosas difíciles a los compradores… como cualquiera que haya tenido que vérselas con el DRM de Abobe puede comprobar. También tuve claro enseguida que los precios debían ser ajustados, competitivos; un ebook no podía costar más de cinco euros, eso era una barbaridad. De hecho, deberían costar menos.


Y, en cierto momento, me descubro a mí mismo publicando libros de otros autores. ¿Casualidad de nuevo, o la idea estaba ahí desde el principio? Un poco de todo, en realidad.


Es cierto que los dos primeros libros de otros autores que publiqué vinieron un poco por azar.


Yo participaba como autor en una antología llamada Vintage ’62: Marilyn y otros monstruos que coordinaba Alejandro Castroguer y en cierto momento surgió la posibilidad de editarla. Me dije que si era un libro en el que me interesaba participar como autor también podía ser un libro que me interesase publicar como editor.

Y, poco después de una charla de Juan Miguel Aguilera y Javier Redal en una HispaCon, se me ocurrió que quizá una antología de relatos en su escenario de Akasa-Puspa en la que participasen otros autores podía ser una buena idea. Juanmi y Javier estuvieron de acuerdo y me puse enseguida a coordinar el proyecto. En aquel momento, lo confieso, no pensaba como editor: fue mi alma de fan la que me hizo lanzarme a ello… lo cual no es extraño, no es el único momento en que fue mi lado de fan el que tomo decisiones editoriales. Y no me arrepiento de que sea así.


Pero, al mismo tiempo, no fue casualidad del todo. La idea de convertirme en editor de las obras de otros siempre estuvo en mi ánimo, cociéndose por mi cabeza y dando vueltas, como algo que quizá me gustaría hacer algún día pero para lo que no tenía prisa.


El momento llegó como llegó y lo aproveché, pero la idea siempre estuvo ahí.


Quizá lo que me más me ha sorprendido de Sportula es la cantidad de antologías y recopilaciones de relatos que he publicado (y que, sospecho, seguiré publicando) y la acogida tan positiva que han tenido, sobre todo teniendo en cuenta la leyenda negra de que los relatos no venden y la gente quiere novelas.

Odo: Una de las facetas destacadas de Sportula es la recuperación de obras clásicas de la ciencia ficción y la fantasía españolas. ¿Cómo realizas la búsqueda de obras a reeditar? ¿Es complicado obtener los derechos o el consentimiento de los autores? ¿Puedes adelantarnos alguna otra obra clásica que vayas a editar en Sportula en los próximos meses?

RM: Buscar esas obras es fácil: sólo tengo que recordar los libros españoles de ciencia ficción que leí y que, en su momento, me parecieron lo suficientemente buenos.


La verdad es que ha sido muy fácil conseguir ese material. En ocasiones he contactado yo mismo con los autores y les he ofrecido la posibilidad de reeditar en digital algunas de sus obras; en otros, fueron ellos mismos los que se pusieron en contacto conmigo para ver si era yo el que estaba interesado.

En todos los casos, siempre he encontrado las mayores facilidades por parte de los autores. Es lo que tiene, supongo, el que a la mayoría los conozca desde hace años y que muchos de ellos sean buenos amigos míos.


Siempre he procurado, por otra parte, dejarles las cosas perfectamente claras: Sportula es lo que es, un proyecto muy pequeño (a veces, medio en broma, la llamo micro-editorial) con unos límites comerciales muy claros. Límites que, poco a poco, voy intentando romper: pero es una labor paulatina, una carrera de fondo en la que la paciencia es fundamental (algo que tuve claro enseguida, por otra parte). Y, por otro lado, no he dejado de decirles que ellos mismos podían publicar en ebook sus obras, que no me necesitaban; las herramientas para hacerlo son asequibles y están al alcance de cualquiera.


Pese a ello, han preferido confiar en mí, cosa que les agradezco enormemente. Y que, por otro lado, supone una responsabilidad bastante grande.


Os puedo adelantar que, a lo largo de este año, debería estar listo Cuentos de la Tierra Vaga, una recopilación de relatos escritos por Enrique Lázaro, la mayoría de los cuales fueron publicados en los setenta y los ochenta en la revista Nueva Dimensión. Se trata, en mi opinión, de la fantasía más original, fascinante y chocante que jamás se ha escrito en castellano, y tener la oportunidad de publicar algo como eso sigue pareciéndome increíble.
 

Me he acabado convirtiendo en el editor de novelas como Viaje a un planeta Wu-Wei, Gabriel revisitado o Lágrimas de luz, por mencionar unas pocas, y confieso que aún no me lo creo del todo. Conseguir (y aquí debo dar las gracias a Agustín Jaureguízar, sin el que no habría sido posible) los Cuentos de la Tierra Vaga es otro sueño hecho realidad.

Odo: Recientemente también has editado en Sportula Memoria de tinieblas, la nueva novela de Eduardo Vaquerizo. ¿Cómo ves el panorama actual de la literatura de ciencia ficción y fantasía en España? ¿Podemos esperar en Sportula la aparición de otras obras nuevas de autores españoles consagrados? ¿Habrá cabida en Sportula también para autores noveles?

RM: El panorama está como siempre. O sea, en medio de una crisis comercial que lleva acompañándonos desde que tengo memoria. La ciencia ficción y la fantasía escritas desde dentro del género y para dentro del género siguen siendo las hermanas pobres de la literatura española, al menos en resultados comerciales. Al mismo tiempo, la ciencia ficción y la fantasía escritas desde fuera del género y para el gran público, han encontrado su hueco, funcionan y la gente las acepta… aunque a menudo la etiqueta «fantasía» y, sobre todo, la de «ciencia ficción» les eche para atrás. Pero, en mi experiencia, cuando la gente lee ciencia ficción sin saber que lo que lee es ciencia ficción, la acepta sin problemas.


¿Se debe esa paradoja a un abismo de calidad? ¿Son los autores intramuros al género peores que los extramuros?


Creo que no. Hay calidad dentro del género como la hay fuera. Pero también hay un nivel de exigencia… iba a decir «mayor», pero quizá sea más adecuado decir que simplemente ese nivel de exigencia es distinto en la ciencia ficción y la fantasía hechas dentro del género al que existe en la escrita para el lector genérico.


Para disfrutar de novelas como Pórtico de Pohl necesitas un background como lector que sólo se adquiere a través de muchos años de lecturas de ciencia ficción, cosa que no es necesaria con La carretera de McCarthy. Eso no implica, ni de lejos, que la segunda sea mejor que la primera… ni lo contrario. Simplemente, requieren un nivel de exigencia (exigencia de referencias, de experiencia como lector) muy distinto. Y, mientras que el nivel requerido por La carretera está al alcance de cualquier lector medio de literatura general, el de Pórtico sólo lo está si llevas años leyendo ciencia ficción.

Unamos eso al desprestigio de la etiqueta «ciencia ficción» y entonces es fácil comprender por qué pasa lo que pasa.

Pero olvidémonos de las ventas por un momento. ¿Gozan de buena calidad literaria la ciencia ficción y la fantasía españolas? Sí, sin la menor duda. Mejor de la que tenían hace diez años; y la que tenían hace diez años era bastante mejor que la que tenían hace veinte. Se escriben buenas obras (y malas, claro, pero se llevan escribiendo malas obras desde hace miles de años, eso no va a cambiar en ningún género ni en ninguna literatura), hay nuevos autores que toman el necesario relevo generacional y muchos veteranos siguen en la brecha ofreciendo cosas interesantes.
 

Basta ver la novela que mencionabas tú mismo: Memoria de tinieblas es la mejor ucronía steampunk escrita en castellano, así, tal cual, y haberla podido publicar es un auténtico orgullo. Y espero que no sea lo último que publique de Eduardo, ya sea en ese escenario o en otro.
 

Respecto a lo que tiene cabida en Sportula, la respuesta es muy sencilla: todo aquello que me guste y que pueda conseguir.
 

Me da igual el género (aunque, evidentemente, siempre tendré la cabeza orientada  hacia el fantástico y la ciencia ficción) y me da igual que el autor sea un veterano consagrado o un recién llegado.
 

El único requisito para ser publicado en Sportula es que el libro me guste. Ojo, y esto quiero aclararlo, que me guste como lector. Quiero publicar en Sportula cosas que me gustaría leer si las publicase otro. Ése es el filtro que ha de pasar cualquiera que quiera publicar conmigo: que satisfaga al lector que llevo dentro. Luego, ya me pondré el gorro de editor y empezaré a considerar cuestiones más prácticas, pero el primer paso es darle gusto al lector, al fan que llevo dentro.

(No os perdáis mañana la segunda parte de esta interesante entrevista)

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