Mostrando entradas con la etiqueta libros. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta libros. Mostrar todas las entradas

viernes, 12 de febrero de 2016

Ganadores del sorteo del cuarto aniversario de Sense of Wonder

Una vez realizado el sorteo del cuarto aniversario de Sense of Wonder me complace anunciar que los ganadores, junto con los libros que han elegido, son los siguientes:

Bandinnelli (Mendigos en España y Mendigos y opulentos)
El Cuervo mellado (Cybersiones)
Miguel Ángel (Los Premios Ignotus 1991-2000)

Enhorabuena a los ganadores, que pronto recibirán los libros en su domicilio, y muchas gracias a todos los que habéis participado. Estad atentos, porque pronto habrá más sorteos en Sense of Wonder. 

Nota: El Cuervo mellado me pide que os mencione que su blog, El Pico mellado del Cuervo, quizá sea de vuestro interés puesto que también trata sobre literatura fantástica y de ciencia ficción. 

jueves, 25 de diciembre de 2014

Sense of Wonder os desea Feliz Navidad

En un día como hoy no quiero dejar de pasar la ocasión de desearos a todos unas muy felices fiestas y un estupendo año 2015. Que Papa Noel, los Reyes Magos o quien sea os traiga muchos y muy buenos libros y que el año que viene venga cargado de maravillosas y fantásticas lecturas. 

¡FELIZ NAVIDAD! 



lunes, 30 de septiembre de 2013

De Amazon, Kobo y los preorders de ebooks

Soy un comprador compulsivo de libros. Compro mucho más de lo que puedo leer, soy consciente de ello. Pero es que soy incapaz de resistirme a una oferta de un libro que me interesa. En la época en la que aún compraba y leía en papel, una de las tiendas que más visitaba era The Book Depository que combinaba un catálogo muy amplio (casi tanto como el de Amazon) con gastos de envío gratuitos (elemento clave si lo que te vas a comprar es un libro de 6€) e importantes descuentos. De hecho, en caso de encargar un libro antes de la fecha de su publicación oficial (lo que los ingleses llaman pre-order) era frecuente poder conseguir reducciones de más del 50% sobre el precio marcado por el editor. Recuerdo haber tenido, en algunas ocasiones, una docena de pedidos de este estilo para libros que se iban a publicar a varios meses vista. 

Sin embargo, desde que hice la transición a la lectura completamente digital, aunque sigo comprando cantidades ingentes de libros, ya no hago pre-orders. Y es que, como quiero explicar brevemente en este artículo con algunos ejemplos sacados de mi propia experiencia, éste es un aspecto que aún estar por explotar de una forma comercialmente adecuada (si es que interesa a editores y tiendas online, que entiendo que sí) en el mundo de los libros electrónicos. 

Tres pre-orders fallidos


Que yo recuerde, el primer pre-order de un ebook que hice fue 11/22/63 de Stephen King. Era un libro que me interesaba (luego no me gustó y ni siquiera lo terminé, pero esa es otra historia) y que tenía un precio de preventa que me pareció razonable, así que lo encargué en Amazon. La política de la tienda, además, garantizaba que si el producto bajaba de precio entre la compra y el lanzamiento, se aplicaría el precio más bajo. Nada podía salir mal, ¿verdad? ¡Error! El precio del ebook el día mismo de la publicación fue sensiblemente menor (no recuerdo exactamente cuánto, pero del orden de un 20% o 25% menos) al que se ofrecía en preventa, pero eso no lo cubría las condiciones del pre-order. Paradójicamente, el cliente que ha mostrado su interés por el libro desde antes de que se editara, que se ha comprometido a comprarlo, que le ha asegurado una venta a la tienda y a la editorial, no sólo paga más que el que lo compra después, sino que además se queda con cara de tonto.

Ese mismo día hablé con el servicio post-venta de Amazon (que, todo hay que decirlo, me ha solucionado siempre todo de forma estupenda) y tomé la firme resolución de no comprar más ebooks en pre-venta. Pero la carne es débil y las resoluciones se olvidan fácilmente. 

Hace unas semanas se publicó A Thousand Perfect Things de Kay Kenyon, un libro que me llamó la atención desde el primer momento (aunque luego no me convenciera del todo) y el hecho de que en pre-venta tuviera, según la editorial, un precio reducido me hizo encargarlo inmediatamente. De nuevo llegó el día del lanzamiento y de nuevo el precio del libro bajó nada más salir. De nuevo me quedé con cara de tonto. 

Pero es que poco tiempo después volví a caer en la trampa, esta vez con el pre-order de Zombie Baseball Beatdown de Paolo Bacigalupi. En este caso creía que mi apuesta iba sobre seguro: hay ciertos editores que no rebajan el precio de los ebooks y es (o solía ser) fácil identificarlos porque los precios acabados en "9": 3,99€, 5,99€, 4,49€... La novela de Bacigalupi pasó la "prueba del 9" y, de hecho, el precio del libro no ha bajado desde que se lanzó, pero no contaba con otro factor importante: Kobo y sus cupones de descuento. 

Kobo: comprando ebooks con descuento


Para los que no la conozcan, Kobo es otra tienda de ebooks, con un catálogo algo más reducido que el de Amazon y con precios habitualmente más elevados, pero que cuenta con una característica que la hace atractiva en muchas ocasiones: casi siempre tienen códigos promocionales (se pueden encontrar, por ejemplo, en Books on the Knob o en los foros de Mobileread) que se traducen en descuentos en la adquisición de ebooks. Lo normal es que los cupones ofrezcan reducciones del 25% o 30% pero yo los he llegado a ver de hasta el 90%. Ahora, por ejemplo, hay dos cupones que pueden ser utilizados múltiples veces para obtener el 50% de descuento: Sept50 (caduca precisamente hoy) y BookRiot50 (caduca el 15 de octubre).  

El caso es que estos cupones no solían ser válidos para los libros con precios acabados en "9". Pero probando precisamente los códigos de arriba, me di cuenta de que esa restricción se ha levantado para muchos de esos títulos, incluyendo, por ejemplo, Zombie Baseball Beatdown y los libros editados por Orbit y Gollancz, que antes no admitían estos cupones. Vamos, que si en vez de haber hecho en Amazon la compra anticipada de la novela de Bacigalupi, hubiera esperado a que saliera y la hubiera comprado en Kobo, podría haberla conseguido a mitad de precio.

Porque esa es otra cosa paradójica: Kobo admite pre-orders, pero no permite aplicarles cupones de descuento. De un plumazo se esfuma todo el atractivo de comprar un ebook por anticipado. ¿Para qué voy a a hacerlo si el día que salga lo podré comprar más barato? 


Conclusiones y notas


Sinceramente, no entiendo esta política. No sé mucho de economía ni del funcionamiento interno de las editoriales, pero supongo que, tanto para quien vende el libro como para el que lo publica, será ventajoso tener una serie de ventas aseguradas desde antes de que se lance un título. Y, sin embargo, no sólo no se ofrece ningún aliciente (no hay descuentos ni regalos, normalmente) a quien realice el pre-order, sino que se le "castiga" con una bajada de precio en cuanto el libro sale a la venta. 

Por mi parte, creo que esta vez sí que he aprendido la lección (a la tercera va la vencida) y tendrán que cambiar las cosas para que vuelva a adquirir un ebook en pre-venta. De paso, creo que voy a comprar mucho más en mucho Kobo. De momento, con los cupones del 50% de descuento ya me he hecho con unos cuantos ebooks a un precio más que interesante. 

Nota 1: Casi todo lo que explico en este artículo se aplica, fundamentalmente, a ebooks en inglés. A los libros en español se les aplica a la ley de precio fijo y por tanto no admiten cupones de descuento, aunque sí ofertas puntuales (lo que hace que tampoco sea muy atractivo comprar un libro en pre-venta si luego es posible que su precio baje por una promoción).

Nota 2: Para comprar en Kobo usando cupones de descuento es muy importante desactivar, en la configuración de la cuenta, la opción de compra en un solo click (lo que ellos llaman "Quick Buy"), porque si no, no hay posibilidad de introducir el código.  

Nota 3: Por un imperdonable despiste (seguramente a causa de estar pensando sobre todo en libros en inglés), en la redacción original se me olvidó mencionar una muy honrosa excepción a lo dicho en el artículo. La editorial Fata Libelli lanzó una promoción de subscripción a sus ebooks en la que no sólo se hacía un descuento sobre el PVP, sino que se regala un ebook extra. Ojalá cunda el ejemplo.   

lunes, 3 de junio de 2013

Show me your boo...ks, meme

Leticia Lara, desde el estupendo blog Fantástica Ficción, nos propone un interesante meme. La idea es escribir un post ilustrado con fotografías para enseñar al mundo nuestros mayores tesoros: nuestros libros en su hábitat natural. Vamos, lo que habitualmente se conoce como shelf pr0n.

Bajo estas líneas podéis ver algunas fotos de mis estanterías, con la mayor parte de mis capturas obtenidas en largos años de visitas semanales (al menos) a librerías de viejo, de estar ojo avizor para hacer pre-orders al 50% de descuento en The Book Depository y de arrasar con saldos y ofertas de todo tipo. Las imágenes tienen ya algo más de un año, pero la verdad es que a día de hoy no hay apenas variación porque desde entonces apenas he adquirido más libros en papel.

En esta primera foto se ven, fundamentalmente, mis libros en inglés. Una balda tiene libros técnicos y de divulgación, otra libros de fantasía, otra libros de ciencia ficción de tapa blanda y otra libros de ciencia ficción de tapa dura. Abajo, porque pesan más, hay cómics (en inglés y en español) y arriba algunos libros que no uso demasiado habitualmente. No sé si se aprecia mucho en la imagen, pero en casi todas las estanterías los libros están en doble fila y, en algunas, hasta en triple.




A la derecha de esa zona tengo otra dedica a libros en español, que podéis observar en la imagen que está bajo este párrafo. Arriba del todo hay, sobre todo, libros heredados de mi padre, entre los que destacan una buena cantidad de números (incluyendo el primero y el segundo) de Nueva Dimensión. Más abajo, en triple fila, dos baldas de libros de fantasía y algunos de ciencia ficción y, bajo ellos, unso cuantos organizados por colecciones: Nova, Acervo, Bibliópolis, Martínez Roca Gran Super Ficción (en segunda fila, por lo que no se ven)... Abajo del todo, de nuevo cómics, fundamentalmente de Marvel, tanto en español como en inglés (en esas increíbles ediciones Omnibus, que me encantan).

Finalmente, en la parte que se encuentra a la derecha del todo, más libros en castellano, organizados según su colección: Omicron, Etiqueta Futura, Solaris, Minotauro, Orbis, Mundos Imaginarios, Edhasa Nebulae, Ultramar, Martínez Roca Super Ficción (detrás)... Y también las colecciones completas de la revista Asimov's en español en sus encarnaciones de Robel, Forum y Picazo.


Tengo también algunos pocos libros desperdigados por otras partes, pero este es el núcleo duro de mi colección. Bueno, no, eso no es del todo cierto...

Y es que, aunque en realidad va un poco en contra del espíritu del meme, no puedo dejar de mostrar una foto de mi "estantería virtual", que se ha convertido en una de mis preferidas.


En este pequeño aparatito, que creo que a alguno de vosotros os resultará familiar, tengo 347 ebooks en el momento de escribir este post. Y no son, ni mucho menos, todos los que poseo. Mi biblioteca de Calibre (en la que aún faltan algunos ejemplares por añadir) muestra 984 elementos, muchos de ellos fruto de esas ofertas de ebooks gratuitos que tanto me gustan y el resto comprados en diferentes tiendas: Amazon, Kobo, Weightless, Booksonboard, Sportula, Cyberdark... Teniendo en cuenta que apenas llevo un par de años dedicándome seriamente al formato digital, no es descabellado pensar que en no mucho tiempo el número de ejemplares digitales de mi colección superará al de los almacenados en la estanterías de las fotos de más arriba. Y, la verdad, pese a que las imágenes son menos impactantes, tampoco puedo decir que sea una perspectiva que me desagrade.

¿Y vosotros? ¿También sois unos coleccionistas impenitentes de libros? ¡Venga, animaos! Show me your boo...ks!

Otros blogs que participan en el meme


En esta primera oleada del meme también se han animado a enseñarnos sus estanterías los siguientes blogs:

martes, 23 de abril de 2013

¿Es posible un Spotify de los libros?

Últimamente aparecen noticias cada poco tiempo sobre una compañía o un servicio que se va a convertir en el "Spotify de los libros". La más reciente es ésta sobre un proyecto del fundador de Waterstones, pero no es ni mucho menos la única, como puede revelar una sencilla búsqueda en Google. De hecho, hay compañías como la española 24 Symbols que llevan ya un tiempo funcionando con ese modelo de negocio.

Mi intención en esta entrada no es realizar un estudio pormenorizado de ninguno de estos sistemas en particular sino, más bien, analizar las características que creo que un verdadero "Spotify de los libros" debería tener. Así que las preguntan que quiero plantear son:
  1. ¿Qué es lo que ha hecho que Spotify sea un servicio tan popular? (Nótese que digo "popular" y no "exitoso", porque su viabilidad económica, pese a todo, está en entredicho).
  2. ¿Pueden esas características trasladarse adecuadamente al mundo de los libros electrónicos?
  3. Y si no, ¿qué?

Vamos a ello.

 

LAS CLAVES DE SPOTIFY


Soy usuario de Spotify desde hace unos cuatro años, la mayor parte de ellos como subscriptor de pago en alguna de sus modalidades. Es un servicio que me fascinó desde el principio, que ha transformado la forma en que escucho y descubro nueva música y con el que estoy tremendamente satisfecho. En mi experiencia, lo que hace de Spotify (y, seguramente, de otros sistemas similares de música en streaming con los que yo no estoy tan familiarizado) una experiencia tan agradable para el usuario son tres, que desgloso a continuación:

Spotify tiene un catálogo enorme


Lo primero que me llamó la atención cuando empecé a usar Spotify fue la gran cantidad de grupos y de discos que estaban disponibles. Es cierto que hay algunas ausencias más que notables (The Beatles, Led Zeppelin, AC/DC, Pink Floyd...), pero mi impresión es que el catálogo crece día a día y que seguirá haciéndolo hasta que prácticamente el 99% de la música que uno pueda querer oír esté incluida. Hasta Metallica pasó por el aro recientemente, cosa que parecía totalmente imposible.

Evidentemente, este grandísimo catálogo es uno de los atractivos principales de un sistema como Spotify, no sólo por la música que el usuario quiere encontrar, sino también y muy especialmente por la que uno no sabe ni que está: no hay sorpresa más agradable que descubrir que los doce discos del grupo que te acaban de recomendar por Twitter están ahí, esperándote para escucharlos inmediatamente. Y no hablemos ya de la combinación de ese enorme catálogo con sistemas de recomendación y descubrimiento como Last.fm o las radios personalizadas del propio Spotify.

Spotify es sencillo de usar


Otro aspecto muy destacable de Spotify es que es sencillísimo de utilizar. Te registras, descargas el software, lo instalas y ya. A partir de ahí todo se reduce a buscar la música que te gusta (mediante un interfaz elegante y bonito) y darle al play. Es más, ni siquiera hay un intervalo apreciable entre pulsar el botón y que la música empiece a sonar. Acostumbrado a descargas eternas de archivos mp3, al principio esto me parecía casi magia. Por no hablar de que todos los discos se presentan bien bonitos, con sus carátulas, con la biografía del artista, grupos relacionados, etc.

Por si esto fuera poco, las apps que se pueden añadir al cliente de escritorio permiten aumentar las funcionalidades: descubrir nueva música, ver letras de las canciones, consultar listas de éxitos... y también incluye una parte social tanto propia de Spotify como de integración con Twitter o Facebook.

Además, el sistema funciona en casi cualquier aparato en el que, a día de hoy, esperaríamos poder escuchar música: ordenadores (Windows, Linux y Mac), smartphones, tablets... hasta hay receptores que vienen preparados para usar Spotify.    

Spotify es barato

La versión premium de Spotify (que permite escuchar toda la música que quieras, sin publicidad, tanto en la versión de escritorio como en dispositivos móviles) cuesta 10€ al mes. Hace mucho que no compro discos (precisamente desde que soy subscriptor de este sistema) pero yo diría que con ese dinero apenas se puede comprar un álbum en España actualmente. Además, hay algunas promociones (por medio de algunas compañías telefónicas o comprando tarjetas de subscripción para un periodo de varios meses, por ejemplo) que permiten que el coste se reduzca aún más. Y también existe una versión limitada sólo al uso en el escritorio por 5€ al mes, además de la versión gratuita con publicidad (que creo que tiene algún tope en el número de horas durantes las cuales se puede utilizar, si no recuerdo mal).

Sinceramente, por lo que ofrece el servicio, me parece un precio más que ajustado (que, todo hay que decirlo, quizá no sea realista en vista de las dudas sobre su viabilidad que comentaba más arriba).        

 

ENTONCES, ¿ES POSIBLE UN SPOTIFY DE LOS LIBROS?


Por mucho que a mi corazón le gustaría creer que tenemos un fantástico sistema de subscripción de libros digitales a la vuelta de la esquina, la cabeza me dice que es algo mucho más lejano que todo eso, si es que alguna vez llega a ser una realidad. Y no porque piense que una de las características apuntadas arriba sea particularmente insalvable, sino porque me temo que las tres son especialmente difíciles de lograr.

Por un lado, me cuesta imaginar que alguien sea capaz de convencer a las grandes editoriales para embarcarse en un proyecto de este tipo. Si no, basta con acordarse con el lío que se formó con Amazon a causa de la rebaja en los precios de los ebooks. Y sin las grandes editoriales, por desgracia, es imposible tener un gran catálogo. Por ejemplo, el sistema de la noticia que comentaba al inicio de esta entrada parece que se va a centrar únicamente en historias cortas y por entregas lo que, en mi opinión, reduce mucho su interés.

Aún así, cualquier sistema de este tipo necesitaría usar algún tipo de DRM para evitar que las personas que cancelen la subscripción sigan teniendo acceso a las obras. Esto, a día de hoy, pienso que complicaría bastante el uso del sistema o le cerraría la posibilidad de ser usado en lectores de tinta electrónica (es el caso, por ejemplo, de 24 Symbols). Aunque es posible leer en un tablet o incluso en un móvil (yo he leído novelas enteras así), estoy casi seguro de que el potencial usuario de un servicio de este tipo preferirá usar un dispositivo de e-ink para sus lecturas. En cualquier caso, fuera de las filias y fobias particulares de cada uno, lo que está claro es que en cuantos más dispositivos funcione, más clientes podrá alcanzar un sistema así.

Y aún nos queda el peliaguado tema del precio. ¿Cuánto debería costar un sistema de estas características? Hay que tener en cuenta que, salvo casos puntuales, los libros que incluso los lectores más apasionados terminamos en un mes se pueden contar con los dedos de una mano. Esto contrasta radicalmente con el caso de la música. Calculo que en un mes normal escucho al menos 60 discos en Spotify, lo que hace que el precio por disco escuchado se quede en unos pocos céntimos. Personas más inteligentes que yo (y con acceso a datos reales, que también es importante) han hecho una estimación para el caso de los libros y parece que las cifras no cuadran. Sobre todo porque el público potencial para este tipo de servicio es muchísimo más reducido que para la música o las películas, por ejemplo.

Una cuestión distinta es que hubiera, como en el caso de Spotify, una versión gratuita sustentada por publicidad. Como lector pienso que podría ser atractivo, puesto que también hay publicidad en periódicos y revistas y estamos acostumbrados a ello. Pero lo que me hace dudar en este caso es si el negocio sería rentable para editoriales y escritores (y para la propia compañía que ofreciera el sistema de subscripción).

La combinación de todos estos factores hace que me resulte muy difícil creer que un Spotify de los libros pueda ser viable a corto o medio plazo. 

 

UN MUNDO SIMILAR PERO DISTINTO: LOS CÓMICS


Curiosamente, un ámbito el que sí que pienso que un sistema de subscripción puede funcionar muy bien es el de los cómics. En ese sentido, creo que son más parecidos a la música que a los libros: público potencial mayor (quizá no tanto como el de la música, pero diría que sí que bastante mayor que el de las novelas); consumo rápido (no soy lector habitual de cómics, pero cuando los leo puedo fácilmente terminar 10 o 15 números en una sesión); precio alto por unidad (lo que hace que un sistema de "tarifa plana" sea muy atractivo); mayor tasa de relectura...

De hecho, ya existe un sistema que podríamos considerar el Spotify de los cómics: Marvel Unlimited. Tiene un catálogo muy grande (prácticamente todos los cómics de Marvel que están digitalizados), un interfaz muy sencillo y disponible en muchas de las principales plataformas y a un precio realmente interesante. Fui subscriptor de Marvel Digital Unlimited durante un año y sólo dejé de serlo porque de aquella aún no había app para iPad y tener que leer los cómics en el ordenador era demasiado incómodo. Ahora me lo estoy planteando otra vez y si el catálogo se ampliara hasta incluir todos los cómics disponibles en Comixology, lo contrataría sin duda alguna.


UNA ALTERNATIVA: EL ALQUILER


¿Qué alternativa nos queda, entonces? ¿Podremos los lectores algún día disfrutar de un sistema que nos permita leer todo lo que queramos, cuando queramos por el precio de una subscripción mensual? Pienso que una posibilidad muy interesante, seguramente más que la de copiar el modelo de Spotify, sería el desarrollo de un sistema de alquiler de ebooks. No sé cuál será el caso de otros lectores, pero yo apenas releo. Así que cada vez que me compro un ebook, estoy realmente pagando, casi con el cien por cien de certeza, por una sola lectura. Como los libros electrónicos, de momento, no se pueden revender, cambiar ni prestar (o, al menos, no en todos los casos o con la facilidad de los libros de papel), para mí sería mucho más atractivo pagar un precio menor por el derecho a leer el ebook durante un tiempo limitado.

Amazon ha iniciado algo en este sentido, tanto con el programa Amazon Prime (el de USA, no el de aquí, que no incluye esa funcionalidad) como con el alquiler de libros de texto. En el primer caso, los subscriptores pueden tomar prestado un libro distinto cada mes. Sin embargo, tanto el catálogo sobre el que se puede elegir como la limitación a un título mensual se me antojan muy reducidos. 

En cuanto a los alquileres, el modelo es muy interesante: se paga una cuota de entrada que da derecho a tener el libro durante 30 días y el precio se va incrementando si se desea conservar el título durante más tiempo. Además, se tiene la posibilidad de adquirir el libro en cualquier momento, deduciendo de su precio total lo ya pagado por el alquiler. La pega es que, por lo que yo sé, por el momento sólo se aplica a libros de texto. 

Sinceramente, un sistema de alquiler de ese tipo me parecería adecuado para el caso de los libros que un sistema de subscripción. Quién sabe, quizá lo veamos implementado a no mucho tardar. O quizá la industria nos sorprenda con algo totalmente distinto. 

En cualquier caso, me parece que cualquier aspirante a "Spotify de los libros" tiene aún largo camino que recorrer antes de alcanzar las tres características que destacaba más arriba. Es más, ni siquiera estoy seguro de que los lectores queramos o necesitemos un sistema de ese tipo. Los libros son un producto muy distinto de la música (y de los cómics, y de las películas...) y, a su vez, los ebooks tienen particularidades que los distinguen de sus análogos en papel. Quizá lo que se necesita es un sistema radicalmente nuevo o, simplemente, precios más ajustados y mayores posibilidades para vender, cambiar o regalar los ebooks que ya no queremos conservar. 

domingo, 6 de enero de 2013

Buenos propósitos literarios: blogs participantes

Empezábamos el año invitándoos a compartir vuestros buenos propósitos literarios para 2013. Estos son, por orden alfabético, los blogs que han participado en el meme hasta el momento:

Últimas incorporaciones:

Lista completa: 
La lista se irá actualizando con todos aquellos blogs que participen. Si conoces algún blog que ha publicado el meme y no está listado aquí, por favor, deja el enlace en los comentarios de la entrada para que pueda actualizar la lista.

jueves, 26 de julio de 2012

Participación de Carles (@girotix) en la Cadena de Memes

Carles (@girotix) se ha animado a participar en la Cadena de Memes y me ha mandado su lista para que la publique. Ahí va:


Bueno, antes que nada debo comentar lo que seguramente ya se habrá comentado antes: es difícil mencionar un solo libro en cada categoría, por razones obvias. Por lo tanto, en la mayoría de apartados mencionaré varios, y que conste que dejaré muchos más en el tintero. Solo puedo decir que en este momento estas son las respuestas que se me pasan por la cabeza.


         Un libro que cambió mi vida:

         El primer libro que me viene en mente es Los desposeídos de Ursula K. Le Guin. En su momento me impresionó mucho el planteamiento especulativo de una sociedad en la que se ha conseguido establecer una precaria anarquía. De la misma manera, el periplo del protagonista Shevek -creo que en algún momento me sentí identificado con él-, y también la maestría con que está narrado: alternando dos tramas y tiempos, en capítulos con el nombre de dos planetas que giran entre ellos (pero a la vez se ignoran), Anarres y Urras. No puedo decir que me cambió la vida pero sí que es una novela de las que más me ha influenciado.

         En realidad no creo que pueda afirmar que un libro en concreto me ha cambiado la vida. Lo que es evidente es que la lectura de los grandes clásicos de ciencia ficción durante mi juventud me ha dejado un importante poso, en cuanto a mi propia cosmovisión y demás... Otro grupo de libros que me ha apasionado leer y que me han influenciado bastante no pertenecen al género fantástico. Se trata de las lecturas de cuando estudiaba ciencias sociales, los cuales me han ayudado a ver -y entender- la realidad que me rodea. Por citar uno: La construcción social de la realidad de Peter L. Berger y Thomas Luckmann.

        
         Un libro que tuve que leer más de una vez:

         Neuromante, de William Gibson. La primera vez me quedé empantanado en la complicada prosa de este autor y lo dejé estar. Unos años después (creo que a finales de los ochenta) lo rescaté de la estantería y me cautivó. Recuerdo que leí de un tirón ésta y las dos continuaciones: Conde Cero y Monalisa acelerada. Recientemente he vuelto a leerlo (no es la primera relectura, pero hacía bastantes años de la última) y me continua fascinando, si bien intuyo que no soy del todo objetivo por que el tiempo inevitablemente le ha pasado factura.

         Otra cosa son las relecturas que tengo pendientes. Por ejemplo, para reengancharme como Dios manda a la saga Canción de hielo y fuego de George RR Martin tendría que releer los tres primeros volúmenes otra vez. Bueno, creo que tendré que conformarme con los resúmenes que circulan por ahí.

         En resumen, creo que todo buen libro merece una relectura como mínimo, pero por falta de tiempo, o por impaciencia, yo soy de los acabamos consumiendo uno nuevo antes que volver la vista atrás a lo que ya hemos descubierto una vez.


         Un libro que me llevaría a una isla desierta.

         Mmm... parafraseando al maestro Yoda: Difícil decisión es... El Señor de los Anillos seria una buena elección, por supuesto. Se supone que uno debe llevarse un buen tocho a una isla desierta y el libro de JRR Tolkien cumple con creces: por extensión, por toda la complejidad de la trama, por toda la mitología incorporada... Pero no sé... Otra opción ¿Por qué no? La saga Canción de hielo y fuego sería otra buena elección, pero sería preferible que estuviese acabada, claro. Para cuando me jubile espero que lo esté, a ver si entonces puedo comprarme una isla...

         Como alternativas: algún compendio exhaustivo de filosofía... O bien bolígrafo y papel (mejor todavía un portátil y una placa solar) y empezar a escribir uno mismo...


         Un libro que me hizo reír:

         Wilt, de Tom Sharpe. Todavía recuerdo que viajaba en tren y me estaba partiendo de risa, y la gente me miraba como si hubiese fumado algo. Dentro del género fantástico: Marciano vete a casa de Fredric Brown resultó una lectura muy divertida en su momento.

        
         Un libro que me hizo llorar:       

         Llorar, lo que se dice llorar, pues no. Tardé años en leer Flores para Algernon, de Daniel Keyes. No me sentía preparado para esta lectura hasta... hasta que sí que lo estuve. La demora fue por qué me parecía un tema muy deprimente, aunque entonces no lo asocié con la enfermedad de Alzheimer y por tanto ahora debe serlo más todavía puesto que todos conocemos algún caso de esta enfermedad. Por descontado me está pasando con otros libros: por ejemplo tengo pendiente La Carretera de Cormac McCarthy.

        
         Un libro que me hubiera gustado haber escrito:

         ¡Todos! Es decir, todos los que he disfrutado, amado o que me han impresionado de algún modo. Concretando, siempre pienso que me encantaría escribir como Peter F. Hamilton:  esta capacidad de cautivarte a través de las diversas tramas y subtramas, los adorables personajes, los conocimientos científicos y la capacidad de sentido de la maravilla de este autor... Puedo imaginarme como escritor, pero creo que siempre me vería a años luz de su talento.


         Un libro que aborrezco:

         Esta es fácil: Campo de batalla: la Tierra de L. Ronald Hubbard. Cuando lo leí todavía no tendría los veinte años y en seguida me convencí que era lo peor que había leído en ciencia-ficción y fuera de ella. Ha llovido mucho desde entonces pero el libro continua manteniendo su status. Para ser justos ahora con el paso de los años tendría que hacer una revisión y valorarlo de nuevo, pero tengo muchísimas lecturas interesantes por delante y no pienso hacerlo.


         Un libro que me decepcionó:

         Me habían hablado tan bien de La Luna es una cruel amante de Robert A. Heinlein que cuando cayó en mis manos fue una decepción considerable. Debo decir que no es el único libro de este autor que me ha decepcionado: es peor El número de la bestia.


         Un libro que estoy leyendo ahora:

         Existence, de David Brin. De momento puedo decir que me está gustando. Me encanta recuperar un autor a quien había aborrecido un poco por la “paja” que acostumbraba a poner en sus obras, hasta el punto de aguar el sentido de la maravilla que tienen sus novelas.


         Un libro que quiero leer:

         Uf! Un montón. Brasyl de Ian Mc Donald, o bien The Dervish House del mismo autor. Por citar otro: tengo pendiente In the Mouth of the Whale de Paul Mc Auley, un autor por el que siento debilidad. Muchísimos más... Lo que sé seguro es que de momento no quiero leer Ulysses...

          Carles (@girotix)


martes, 17 de julio de 2012

Blogs participantes en la Cadena de Memes


En esta entrada puedes encontrar los enlaces a los blogs participantes en la Cadena de Memes.

Últimas incorporaciones:

       Lista completa:

      Además, hay un par de sitios que están recogiendo las listas de libros de personas que se animan a participar en el meme pero que no tienen blog:
      La lista se irá actualizando con todos aquellos blogs que participen. Si conoces algún blog que ha publicado el meme y no está listado aquí, por favor, deja el enlace en los comentarios de la entrada para que pueda actualizar la lista.

      lunes, 16 de julio de 2012

      Cadena de memes

      (El meme que encontrarán a continuación está fuertemente inspirado en este encontrado en el blog Strange Chemistry)

      Hola, soy un meme. No soy un meme para memos ni una memez de meme. Soy, damas, caballeros e intersexos varios, un meme de libros y llego desde las insondables profundidades donde se produce la intersección entre la biblioteca borgiana, el subconsciente humano y la tecnología de la información. Busco lectores que hayan leído, al menos, diez libros para que me ayuden a extender mi influencia a lo largo de vuestras conciencias. Dicen los memes de videojuegos que estoy condenado, que no puedo encontrar un sustrato de lectores que no existe y que pueden contarse con los dedos de media mano los que han leído tal número de libros y cuentan, encima, con materia gris sobrante para recordarlos.

      No seas memo y extiende este meme.


      Ahí voy:

       

      Un libro que cambió mi vida

       

      Corría el año 2000 y, por diversos motivos (sobre todo mi afición por la música y y la necesidad de dedicar muchas horas a estudiar la carrera), tenía bastante abandonada la lectura. Por casualidades de la vida, un amigo me dejó el libro de Warren Sánchez me pasó un enlace a una lista de las diez novelas que habían ganado el Hugo, el Nebula y el Locus (desde entonces se han añadido algunos más al club). De las diez, había leído cinco y me habían parecido estupendas, así que me picó la curiosidad por leer las otras cinco. Me acerqué hasta la librería y el único de los cinco que tenían (por primera, pero no última, vez experimenté la frustración de oir la palabra descatalogado) era Los desposeídos de Ursula K. Le Guin. Lo compré y me lo llevé de viaje a un congreso que tenía en Viena a los pocos días.

      Recuerdo aquella semana como una de las mejores de mi vida. No sólo porque Viena es una ciudad maravillosa y porque en el congreso puede conocer a mucha gente estupenda, sino porque leer Los desposeídos significó mi regreso a la literatura de ciencia ficción y fantasía. Desde entonces me convertí en el apasionado lector y en el incansable buscador de libros que soy ahora.

      Pero no sólo eso. Leer Los desposeídos me hizo reflexionar profundamente sobre cosas que nunca antes me había planteado. Sobre la política, sobre la justicia social, sobre el papel del individuo en el mundo, sobre la naturaleza humana. Y sobre la capacidad única del género de la ciencia ficción para explorar temas que en otro tipo de literatura es prácticamente imposible abordar del mismo modo.

      Hace poco escuchaba un episodio del podcast de SF Signal en el que tema era precisamente "libros que han cambiado tu vida" y uno de los participantes decía que cuando un libro realmente te impacta se nota porque lo recomiendas e incluso lo regalas a tus amigos. Los desposeídos es un libro que he regalado muchas veces y que no me canso de recomendar.

      Y, además, Los Desposeídos es el libro de donde sale mi nick. ¿Se necesitan más razones para afirmar que este es un libro que ha cambiado mi vida?

       

      Un libro que tuve que leer más de una vez


      Debo decir que rara vez releo libros. Y debería, porque tengo memoria de pez. Pero la pila de libros por leer es tan absolutamente apabullante que estoy yo como para ponerme a leer cosas ya leídas... De hecho, sólo soy consciente de haber releído cuatro o cinco libros, entre ellos El juego de Ender de Orson Scott Card y Cita con Rama de Arthur C. Clarke. Por eso, voy a elegir un libro que no es que haya leído en varias ocasiones diferentes, sino que durante el proceso de lectura me obligó muchas veces a releer páginas y hasta capítulos enteros.

      Se trata de una obra maestra de la literatura de divulgación científica: Gödel, Escher, Bach. Un eterno y grácil bucle de Douglas R. Hofstadter. Una explicación sublime de esa obra cumbre de las matemáticas (y de la ciencia en general) que son los Teoremas de Incompletitud de Gödel y de muchas otras cosas: la música de Bach, los cuadros de M.C. Escher, las máquinas de Turing... Un libro para leer y releer una y mil veces. 

       

      Un libro que me llevaría a una isla desierta


      Esta es una de las elecciones más fáciles de la lista. De hecho, lo que me ha resultado difícil es no poner este libro en dos o tres apartados más. Desde luego, me ha obligado a releer muchos capítulos para intentar entender algo (casi más que el de Hofstadter) y es un libro que me encantaría ser capaz de escribir (véase más abajo) por lo que eso significaría con respecto a mis conocimientos de física y matemáticas. Y, por si fuera poco, es el eterno libro que pretendo leer (véase también más abajo), porque confieso que, a pesar de haberlo intentando en varias ocasiones, no he podido llegar ni a la mitad. Incluso me he comprado otros libros para intentar alcanzar el nivel necesario para entender éste. Pero para entender esos libros, a su vez, necesitaba leer otros antes... El mito de Sísifo hecho obra literaria.

      Así que me parece que la única forma de poder llegar a leer The Road to Reality (El camino a la realidad) de Roger Penrose y poder afirmar que lo he entendido sería llevármelo a una isla desierta. Eso sí, por favor, que haya una buena conexión a internet para mirar la Wikipedia y muuuuuuuchas hojas de papel para echar las cuentas necesarias.

       

      Un libro que me hizo reír


      Podría haber elegido Sin noticias de Gurb de Eduardo Mendoza o La venganza de Don Mendo de Pedro Muñoz Seca, dos de los libros con los que más me he reído en mi vida. Pero me voy a quedar con una obra un poco menos conocida pero igualmente divertida: The Know-it-all de A.J. Jacobs. Se trata de un libro tremedamente original, al que llegue gracias al estupendo blog Curioso pero inútil (que, lamentablemente, tiene muy poca actividad de un tiempo a esta parte). En él, el autor nos cuenta su experiencia en un proyecto cuando menos llamativo: leerse la Enciclopedia Británica de cabo a rabo. El libro, como no podía ser de otra forma, está también escrito en forma de enciclopedia (con entradas en orden alfabético) y rebosa buen humor por los cuatro costados.

       

       

      Un libro que me hizo llorar


      No es que me hiciera llorar realmente (no creo que un libro lo haya hecho nunca, bueno quizás El principito de Antoine de Saint- Exupèry) pero ya mencioné cuando lo reseñé hace unos meses que al final de Raising Stony Mayhall de Daryl Gregory se me humedecieron un poco los ojos. Porque Stony es un personaje al que es imposible no cogerle cariño y cuando uno llega a ese final... no, no voy a destriparlo, pero baste decir que es de lo más emocionante que he leído en mucho tiempo. Parece mentira que se pueda decir que un libro sobre zombies es un libro que inspira ternura, pero Gregory lo consigue con esta novela que es prácticamente perfecta. 

       

       

       

      Un libro que me hubiera gustado escribir


      A primera vista ésta me pareció una de las preguntas más difíciles del meme. Pero luego me di cuenta de que la respuesta no podía ser más obvia. El libro que me hubiera gustado escribir no es otro que Axiomatic (Axiomático) de Greg Egan. Una colección de relatos que son auténticas joyas y que es la muestra perfecta de lo que ciencia ficción dura es capaz de conseguir. Una de las cimas más altas de la especulación científica y filosófica en forma literaria.

      Es más, no es sólo que me hubiera gustado escribir Axiomatic, es que si yo fuera escritor (que, aunque de pequeño lo pensaba, tengo claro que no es mi vocación) querría ser Greg Egan.

       

      Un libro que aborrezco

       

      Me suelen ofender especialmente aquellas obras que pretenden tomarme por tonto (de ahí que me guste mucho más la literatura que el cine), un recurso que es especialmente común en los bestsellers. Suelo huir de ellos como de la peste, pero en épocas de necesidad (aquellos meses de exilio estancia de investigación en Siberia) no me ha quedado más remedio que recurrir a alguno (por fortuna, ahora con los ebooks me puedo llevar cientos de libros a todas partes sin ningún problema). Uno de los que recuerdo con más desprecio (hace poco lo hablaba con mis amigos de los VerdHugos) es El Círculo Mágico de Katherine Neville. No sólo (auto)plagia sin rubor la trama y los personajes de El ocho (que todo hay que decirlo, no es mal pasarratos), sino que consigue hacerlo particularmente mal. Recordar aquella infame sopa de letras en la que los mensajes secretos se codificaban según la inclinación de las pistas de una estación de esquí y entrarme escalofríos es todo uno.

       

      Un libro que me decepcionó


      Otro apartado donde podría escoger, por desgracia, muchos títulos. Por ejemplo, un libro que me decepcionó profundamente es The Girl with the Dragon Tattoo (Los hombres que no amaban a las mujeres) de Stieg Larsson. Pero claro, la culpa es mía por romper mi norma (adopatada después de terminar la infame novela del apartado anterior) de no leer bestsellers y me lo tengo bien merecido. Un caso mucho más sangrante es el de El libro del día del juicio final de Connie Willis. Esperaba grandísimas cosas de esta novela. Multipremiada (de hecho, estaba en la misma lista que Los desposeídos) y aclamada por público y crítica. Me costó muchísimo conseguir un ejemplar y cuando al final lo pude leer... ¡qué decepción! Posteriormente me he topado con obras de Willis que son mucho peores (por ejemplo, el extremadamente sobrevalorado dueto Blackout/All Clear que fui absolutamente incapaz de terminar de leer, y me consta que no soy el único, ni mucho menos), pero en aquella época aún no sabía que, pese a todo, y como diría mi amigo CloudXXI, este es un libro capaz de aburrir a las ovejas.

      En un universo alternativo, el que escribe entró en la librería con su lista de Las diez novelas premiadas con el Hugo, el Nebula y el Locus y la obra que no estaba descatalogada era El libro del día del juicio final. Os puedo asegurar que esa versión de un servidor no volvió a tocar un libro de ciencia ficción ni con un palo, no tiene ningún blog y es mucho más infeliz que el de este universo (bueno, igual estoy exagerando un poco, pero creo que pilláis la idea, ¿no?).

      (Debo mencionar que hasta última hora estuve dudando si elegir Leviathan Wakes para este apartado, ya que el hype creado alrededor de una obra tan mediocre lo convierte en una decepción absoluta, pero como ya me explayé abundamentemente sobre el particular he preferido elegir el libro de Willis).  

       

      Un libro que estoy leyendo ahora

       

      El libro que estoy leyendo (y disfrutando como un enano) ahora mismo es el primer volumen de la trilogía Mistborn, que se titula The Final Empire (El imperio final) y está escrito por Brandon Sanderson. Es un libro al que le tenía ganas desde hace mucho tiempo (y aún más desde que leí el año pasado The Alloy of Law, situado en el mismo universo), así que cuando hace poco mi amigo Miquel me regaló la trilogía completa encontré la excusa perfecta para dejar otros proyectos de lectura apartados y ponerme con él. Y me está encantando. El ritmo es trepidante, los personajes son carismáticos y el sistema de magia es simplemente alucinante. No suelo leer varios libros seguidos de un mismo autor porque corro el riesgo de cansarme de su estilo (fue lo que me pasó con Connie Willis, sin ir más lejos) pero me parece que con Sanderson voy a tener que emplear mi fuerza de voluntad a fondo para no ponerme con el siguiente de la serie nada más acabar The Final Empire

       

      Un libro que pretendo leer

       

      A ver, ¿dónde está la cámara oculta? ¿Cómo es eso de UN libro que pretendo leer? Un servidor pretende leer muchos, pero muchos libros (y seguir contándolo aquí mientras haya alguien a quien le interese). Pero si me obligáis a escoger sólo uno, quizá el que más me apetece ahora mismo es Gardens of the Moon (Los jardines de la luna) de Steven Erikson. Sí, ya sé que esperabáis que escogiera algo de Egan o de Hamilton o de Reynolds, pero la verdad es que últimamente estoy notando una cierta inclinación a ir llenando las grandes lagunas que tengo en mis lecturas de fantasía (confieso que, además de Erikson, tampoco he leído nada de Scott Lynch, ni de Abercrombie, ni de Scott Bakker, ni de Guy Gavriel Kay, ni de Rothfuss...). En concreto, la saga de Malaz me atrae muchísimo desde hace tiempo, pero el hecho de que sean diez libros (más series paralelas, más una precuela que se viene) y no precisamente cortos siempre me ha echado para atrás. Ahora que me encuentro con ganas puedo afirmar que de este verano no pasa (o, al menos, eso espero). Además, la buena experiencia con Sanderson (otro de los que tenía, imperdonablemente, pendientes) me anima todavía más.

       

      El meme en otros blogs

       

      Los otros insensatos que han comenzando esta cadena de memes están enlazados a continuación: