Banda sonora de la reseña: Sugiero leer esta reseña escuchando
Two Sides To Every Story, de Joe Walsh (
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La mirada extraña, de Felicidad Martínez, es una novela que tenía una enormes ganas de leer desde que supe, allá por mediados del año pasado, que iba a ser publicado. Por ello, lo aborde con un poco de inquietud, ya que muchas veces el peor enemigo de un libro son las expectativas que se crean a su alrededor. Sin embargo, la novela no sólo ha estado a la altura del hype generado sino que puedo arriesgarme a decir desde ya que muy seguramente va a acabar siendo una de mis favoritas de este año.
Si tuviera que calificar La mirada extraña con una sola palabra, diría que se trata de una novela ambiciosa, en el mejor sentido del término. Para empezar, en lugar de tratarse de una sola historia, el libro se compone de cuatro novelas cortas con distintos personajes, ambientaciones y tramas, y ciertas conexiones entre sí. Un fix-up, si queréis verlo así, en el que cada uno de los capítulos bien podría haber servido a cualquier otro autor para rellenar una trilogía completa. Martínez, sin embargo, opta por un derroche de creatividad e imagina, cada cien páginas, una nueva sociedad con todo lujo de detalles y matices. Una verdadera delicia para el lector, sobre todo en estos tiempos en que parece que está de moda estirar todo lo posible las ideas y las tramas.
Por este mismo motivo, La mirada extraña también es una lectura exigente aunque compensa con creces el esfuerzo invertido. El primer capítulo, "Fuego cruzado", es buena muestra de ello. En las primeras páginas nos encontramos, de repente, con tres o cuatro razas alienígenas diferentes, cada una de ellas además con distintas castas, y que, por si fuera poco, llaman a los otros grupos con nombres distintos en cada caso. Una situación que resulta desconcertante al principio, sobre todo con los rápidos cambios de escena, de personaje y de especie, pero que pronto se convierte en un auténtico festín de ideas, de esos que tanto disfrutamos los amantes de la ciencia ficción.
Otro aspecto en el que la novela resulta ambiciosa y exigente es en el uso del lenguaje. Si habéis leído la estupenda novela corta "La textura de las palabras", ya sabréis que a Felicidad Martínez le gusta reflejar con cambios en la terminología aspectos importantes de las sociedades que imagina. Este es un elemento que de nuevo esta presente en cada capítulo de La mirada extraña, donde encontramos expresiones, palabras y hasta refranes que varían de mundo en mundo y de raza en raza, siempre en función de las particulares características de cada especie y organización social. De hecho, los propios personajes reflexionan sobre ello en uno de los pasajes de la novela:
"¿Sabes el coste que supone entender y trasladar un lenguaje? No son solo las palabras, sino también los conceptos. El tiempo, por ejemplo. Algo tan básico y tan relevante a la vez. ¿Crees que es fácil realizar una conversión entre su sistema de medida, si es que lo tienen, y el nuestro? Lo que para ellos puede ser un santiamén, para nosotros puede ser una eternidad, o al revés.
Este fragmento ofrece precisamente la clave de La mirada extraña: la traducción de conceptos de una sociedad a otra, de un grupo de individuos a otro. ¿Es posible entender al otro, al extraño? ¿Y a nosotros mismos? No hay una respuesta definitiva o satisfactoria, por supuesto, pero esta novela, como gran parte de la mejor ciencia ficción, nos traslada al punto de vista del otro para, con esa mirada extraña, intentar hacernos reflexionar y, quizá, comprender un poco mejor cómo afectan a nuestra propia vida, a nuestras sociedades, elementos como el poder, el sexo, el amor, la religión o, de nuevo como en "La textura de las palabras", los distintos papeles asignados al hombre y a la mujer.
La mirada extraña es, además, una obra que no sólo trata temas recurrentes en la ciencia ficción especulativa, sino que bebe claramente de muchas fuentes clásicas. La propia autora reconoce en la sección de agradecimientos la influencia de la obra de Orson Scott Card, algo que se hace especialmente evidente en "En tierra extraña", segundo capítulo de la novela. Pero Card está lejos de ser el único autor cuya sombra se cierne sobre el libro. Es difícil leer "Fuego cruzado" y "Los dioses de Amarán" y no pensar en el Alcaudón del Hyperion de Dan Simmons, por ejemplo, o no recordar, durante toda la obra, las historias del Ecumen de Ursula K. Le Guin o la saga de Akasa-Puspa de Javier Redal y Juan Miguel Aguilera.

Aunque creo que a estas alturas de la reseña es evidente que el libro me ha encantado, debo decir que también le he encontrado algunos problemas menores. El primero tiene que ver con dos temas que mencionaba antes: la ambición y el juego con el lenguaje. La mayor parte de las veces el uso de giros particulares o de términos inventados está bien medido y aporta un nivel extra que ayuda a redondear la caracterización de las sociedades y los mundos. Pero a veces, sobre todo diría que en "Fuego cruzado", resulta ligeramente excesivo. Hay algunas secciones de ese capítulo en las que prácticamente cada vez que un personaje habla utiliza una expresión que contiene un símil inspirado en el acto de comer, de deglutir, de digerir o de defecar. Personalmente, pienso que con sólo una pizca de sal habría sido suficiente para condimentar ese guiso.
El otro problema tiene que ver con el estilo de Martínez, en especial con la repetición de determinadas expresiones coloquiales y coletillas. Por ejemplo, he llegado a contar hasta ocho apariciones de frases que terminan con un "y lo sabes", hasta el punto de empezar seriamente a pensar que la autora estaba intentando hacer un velado homenaje a Julio Iglesias.
En cualquier caso, estos son sólo pequeños defectos que no empañan en absoluto el resultado final. Y es que
La mirada extraña es una excelente novela y, con diferencia, el libro que más he disfrutado en lo que llevamos de año. Si os gusta la buena ciencia ficción, la que derrocha ideas e imaginación y, además, nos hace pensar y apreciar las cosas cotidianas con nuevos ojos, no lo dudéis ni un segundo: éste es vuestro libro.
Sorteo
Puesto que La mirada extraña me ha gustado tanto quiero regalar a tres lectores de Sense of Wonder la edición digital de la novela para que tengan la posibilidad de disfrutar tanto como yo lo he hecho.
Participar en el sorteo es muy fácil: basta con dejar un comentario en esta misma reseña antes de las 23:59 (hora de Madrid) del día 15 de marzo de 2016 indicando el deseo de entrar en el concurso y proporcionando algún medio de contacto (Twitter, email...). Una vez finalizado el plazo, seleccionaré aleatoriamente (mediante algún servicio como
random.org) tres ganadores que recibirán una copia digital de
La mirada extraña cada uno. ¡Suerte a todos!