Antonio Díaz nos trae otra interesantísima reseña, en este caso de Uprooted, de Naomi Novik, una de las novelas que mejores críticas recibieron el año pasado y que recientemente ha sido traducida al español como Un cuento oscuro. ¡Espero que os guste!
Banda sonora de la reseña: Antonio sugiere leer esta reseña escuchando
Likpa Zielona, de Ludowa Piosenka (
YouTube).
Naomi Novik es una autora americana
de origen polaco, famosa por su saga de novelas protagonizadas por el dragón
Temerario. En Un cuento oscuro, una curiosa traducción del original Uprooted
(Desarraigada), la protagonista absoluta es Agnieszka, una campesina que vive
en un valle remoto en una Polonia medieval alternativa.
En la saga de Temerario, Novik
plantea un mundo alternativo donde los dragones, enormes e inteligentes
reptiles voladores, existen y conviven con los humanos. A pesar de la presencia
de dragones, aquella saga se caracteriza por la total ausencia de magia. Estos
reptiles son seres pensantes y poseen las clásicas capacidades de los dragones
(aliento de fuego, ácido y demás; gran tamaño; capacidad de volar; etc). Sin
embargo, no hay ninguna muestra de magia y las Guerras Napoleónicas (momento
temporal donde se sitúa la serie) se llevan a cabo con mosquetes, fusiles... y
utilizando los dragones como transporte aéreo, mensajeros y naves de combate.
En Un cuento oscuro la
escritora da una vuelta de tuerca total y plantea un mundo sin dragones (a
pesar de que uno de los personajes principales lleva el sobrenombre de Dragón)
pero con mucha, muchísima magia. En los comentarios y entrevistas, la autora
declara que buscaba escribir una fábula oscura, como las de antes, pero
modernizada. Efectivamente hay mucho de eso en la novela, que es una gran
deudora de Ursula K. Le Guin. De hecho, en muchos puntos Un cuento oscuro
parece Un mago de Terramar con esteroides. La representación y
utilización de la magia es poética pero efectista, especialmente en la primera
mitad. En la segunda parte todo resulta más precipitado y no encandila tanto.
Uno de los principales puntos
fuertes de la novela son los personajes. Agnieszka, absoluta protagonista (no en
balde el libro está narrado en primera persona), está perfectamente perfilada y
posee una voz fuerte y clara. No es una jovencita tonta y Novik no pierde
demasiado tiempo con componentes románticos innecesarios (tan típicos de la
novela young-adult). No quiero decir que no estén presentes, de hecho hay un
par de escenas bastante subiditas de tono, pero están bien realizadas y tienen
mucho sentido.
Uno de mis secundarios preferidos es
el propio Dragón, que es una criatura misteriosa y atractiva. Incluso cuando
vamos entendiendo más lo que pasa por su cabeza sigue resultando un ser casi
alienígena. Novik ha podido dar vida a un personaje absolutamente fascinante.
Mención también merecen los magos de la corte, en especial Halcón. El premio al
personaje secundario más desaprovechado es para Kasia, cuya historia se ve
totalmente arrollada por la de Agnieszka y se pierden bastantes oportunidades
para su desarrollo. Me gustaría destacar también al príncipe Marek que, con
Halcón, representa excelentemente la moralidad gris. Durante toda la novela me
debatí sobre si eran héroes o villanos pero finalmente puedo decir que en
cierta medida me puedo poner en su lugar y sus acciones son totalmente lógicas.
Un cuento oscuro comienza con una
trama un tanto típica, consigue confundirla con un par de giros interesantes
pero finalmente vuelve al camino más que trillado. Posiblemente, éste sea el
mayor defecto del libro: pasada la mitad no hay nada que sorprenda. Incluso la
amenaza principal del libro está más que vista. Sin embargo, la calidad lírica
de Novik ha ido en aumento desde aquella primera novela de Temerario y consigue
mover la novela hacia delante con soltura. Así que, si bien la trama no
sorprende, es un libro eficiente que se lee con facilidad y resulta muy
entretenido. A destacar: es una novela absolutamente autoconclusiva (que en
fantasía es rara avis).
Novik dota a Un cuento oscuro
de un final que, aunque previsible hasta cierto punto, resulta extremadamente
satisfactorio (quitando quizás la última página). Posiblemente no será la
novela del año (o sí, que a veces los premios están muy locos), pero no
defraudará al que la lea. Muy recomendable para esos fans que añoren al Gavilán
de Le Guin pero no se atrevan a revisitar aquellas novelas.