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martes, 30 de junio de 2015

Interludio musical: AC/DC llega a Spotify



Esto posiblemente no interesará a una buena parte de lectores de este blog, pero la verdad es que a mí me ha alegrado la mañana y necesito compartirlo. Cuando hace unos minutos he abierto la aplicación de Spotify me he encontrado una estupenda sorpresa: un banner de AC/DC en la pantalla de bienvenida y todos los discos de la banda australiana a un click de distancia. ¡Sí! ¡POR FIN!

Hace unos años me hacía eco de también de la llegada a Spotify de otro grande del rock, Metallica, y desde entonces han ido pasando por el aro grupos como Led Zeppelin o Pink Floyd. El único gran grupo que aún falta es The Beatles y espero poder anunciar su incorporación algún día. 

Mientras tanto, disfrutemos de AC/DC. We've been thundestruck!!!


lunes, 29 de junio de 2015

Scribd, el nuevo aspirante a ser el Spotify de los libros (Segunda parte)

Siguiendo con el análisis de la opción de subscripción de Scribd que comencé la semana pasada, quiero centrarme hoy en otros dos aspectos que me parecen fundamentales en un servicio como éste: la facilidad de uso y el precio. Para cerrar estas entradas, además, os ofrezco algunas conclusiones de mi experiencia utilizando el servicio. 

Facilidad de uso

En cuanto a la facilidad de uso, Scribd parte con un problema importante, que se hace especialmente grave al estar orientado a lectores habituales. Como utiliza un sistema de DRM propio, sus contenidos NO son compatibles (al menos de momento) con ningún lector de tinta electrónica.  Por supuesto, no lo son con los Kindle (de e-ink) de Amazon, compañía que siempre se ha caracterizado por ir por libre, pero tampoco lo son con el extendido sistema de Adobe que incorporan muchos lectores de ebooks.  

Por tanto, el acceso al catálogo de Scribd debe hacerse obligatoriamente a través de las apps que proporciona la propia empresa, todas ellas para dispositivos con pantallas "tradicionales". De estas aplicaciones hay una variedad bastante razonable: versiones para Android, iOS y Kindle Fire además de acceso web sin problemas en la mayor parte de los navegadores. 

Mi experiencia con ellas ha sido bastante buena, si bien es verdad que aún tienen algunas cosas mejorables. Cuando comencé a usar el servicio, la app de Android consumía muchísima batería y el lector para iPad era muy lento en las transiciones de página. Ambas cosas (sobre todo el problema de velocidad en el iPad) se vieron solucionadas con las actualizaciones, que fueron adecuadas y frecuentes. Por lo demás, las apps son bastante estándar y, de hecho, en el caso del lector de ebooks tanto el interface como las funcionalidades son prácticamente idénticas a las apps de Kindle para iOS o Android. Por supuesto, en la lectura de cómics y en la escucha de audiolibros la ausencia de versión para dispositivos de tinta electrónica carece de importancia y ahí las apps de Scribd vuelven a ser de calidad comparable a las del resto de propuestas. De hecho, para oír audiobooks la aplicación de Scribd es infinitamente mejor que la de Audible (que a veces es prácticamente imposible de utilizar por sus problemas en las descargas, por ejemplo).  

Una de las cosas que más positivamente me llamó la atención a la hora de usar Scribd es la posibilidad de sincronización en lectura (o escucha, en el caso de audiobooks) entre web y las distintas apps. Resulta muy útil, por ejemplo, poder estar dando un paseo oyendo un audiolibro en el móvil, llegar a casa y seguir escuchándolo desde el mismo punto en el ordenador o en la tablet. A veces la sincronización me dio algunos problemas (más con ebooks que con audiolibros), pero en general funciona muy bien.

La navegación por el catálogo es, a primera vista, ligeramente confusa. Muchas secciones y
subsecciones, que a su vez se subdividen en apartados y subapartados. La cosa se complica, además, por el hecho de que hay contenidos de tres tipos (ebooks, cómics y audiolibros) que no se suelen mostrar de forma conjunta. Con un poco de práctica, sin embargo, es fácil aprender a manejarse y encontrar lo que uno busca. A ello ayuda mucho que el sistema haga recomendaciones bastante acertadas una vez que empezamos a seleccionar contenidos y a añadirlos a nuestra biblioteca. De hecho, la sección de "recomendados para ti" fue una de las que más frecuentemente visité mientras estuve subscrito y a través de la que más cosas interesantes encontré. 

En resumen, y con la salvedad de la imposibilidad de utilizar dispositivos de e-ink, la experiencia de uso es tan buena como en la de cualquiera de las alternativas de la competencia y, en determinados aspectos, incluso mejor.

Precio

Este es el apartado en el que menos tengo que decir, porque el precio propuesto por Scribd me parece más que adecuado. Se puede probar gratuitamente el servicio durante 30 días y, a partir de ahí, cuesta 8,99$ al mes (algo más de 8€, al cambio actual) que se pueden abonar con tarjeta de crédito o mediante pagos periódicos de PayPal (opción que yo elegí y que funciona sin ningún problema, tanto para darse de alta como para cancelar la subscripción). Además, existe la posibilidad de pagar la subscripción por un año entero, con lo que se obtiene un descuento del 20% con respecto al precio mensual (87$ al año, que equivalen a 7,25$ por mes).

Sinceramente, me parece un precio muy justo, especialmente porque productos como los audiolibros o los los cómics no son especialmente baratos. Leyendo al mes un par de novelas y unos cuantos cómics y escuchando, digamos, un audiolibro, la cuota mensual queda más que compensada. Podríamos pedir que fuera más barato, pero no me parecería ni realista ni razonable. 

Conclusiones    

Después de usar el servicio de Scribd durante dos meses, tengo que concluir que aún no se puede decir que éste sea el Spotify de los libros, pero está en la dirección adecuada. Sus dos principales limitaciones son la falta de un catálogo con mucha mayor presencia de las editoriales grandes y la imposibilidad de usar lectores de tinta electrónica para acceder a los ebooks. Si solucionaran, al menos en parte, estos dos problemas, pasaría de ser un servicio atractivo (que sin duda lo es) a ser prácticamente imprescindible, sobre todo por el precio al que se ofrece. 

En el estado en que se encuentra ahora, lo recomiendo aunque con algunas reservas. Personalmente, a mí me no me compensa estar subscrito de forma continua porque la ausencia de novedades, que es lo que principalmente leo con vistas a hacer reseñas en el blog, le resta bastante atractivo. Pero sí que me planteo pagarlo un mes aquí y allá para aprovechar para leer algunos libros o cómics que me interesan y que me costarían más si los adquiriera directamente. En caso de no querer seguir tan de cerca las novedades, considero que sería interesante subscribirse durante unos cuantos meses seguidos (o incluso aprovechar el precio especial de un año) y explorar por completo el catálogo. Y, por supuesto, considero una buena opción utilizar al menos el mes gratuito de prueba y darle una oportunidad, aprovechando para leer (y escuchar) aquellas cosas de entre las disponibles que más os llamen la atención.

En definitiva, un paso más en el camino hacia la soñada "tarifa plana" de ebooks (y cómics y audiolibros) y, desde luego, un servicio que creo que hay que seguir muy de cerca porque promete grandes cosas. Yo, desde luego, estaré muy atento a cómo sigue desarrollándose. 

jueves, 25 de junio de 2015

Scribd, el nuevo aspirante a ser el Spotify de los libros (Primera parte)

La idea de un servicio de "tarifa plana" de ebooks, semejante al que ofrece Spotify (entre otros) en el caso de la música es algo que me atrae desde hace ya mucho tiempo. De hecho, hace un par de años para dediqué una entrada a estudiar los parámetros más importantes según los cuales creo que tendría que evaluarse un sistema de esas características.

Desde entonces, se han presentado varias iniciativas diferentes, incluyendo Kindle Unlimited, la propuesta de Amazon. Sin embargo, la que personalmente más me ha llamado la atención es la de Scribd, un sitio web que, curiosamente, no solía asociarse con la venta de ebooks. Por motivos un tanto colaterales, me decidí a probar el servicio durante un par de meses y quiero ofreceros en un par de artículos, este de hoy y otro que publicaré en breve, mis impresiones después de la experiencia. 

Para realizar este pequeño análisis, me iré fijando precisamente en los tres aspectos que, como mencionaba en el artículo enlazado arriba, me parecen fundamentales: catálogo, sencillez de uso y precio. Hoy me centraré en las obras que ofrece Scribd, dejando para la siguiente entrega los otros dos elementos.

Catálogo

El catálogo de Scribd dista mucho de ser excepcional. Como en casi todas las propuestas de este estilo, se echa en falta la implicación de los grandes gigantes editoriales, con los que nadie parece conseguir llegar a un acuerdo completo. Esta es una seria limitación y la principal razón que, en mi opinión, impide que en estos momentos un sistema de este tipo sea viable. Sin embargo, a diferencia de lo que sucede, por ejemplo, con Kindle Unlimited (donde la oferta de títulos es realmente limitada en cuanto a calidad) Scribd incluye en su catálogo bastantes cosas interesantes que, al menos, intentan compensar las notables y evidentes ausencias.  

En cuanto a obras de ciencia ficción y fantasía , la oferta es un tanto irregular. Una buena parte del catálogo de Open Road Media (que está haciendo una gran labor reeditando en formato digital libros clásicos de la literatura fantástica así como novedades de autores consagrados) y de Prime Books está disponible, con lo que con la subscripción se puede acceder a un buen número de títulos de escritores y editores como Robert Sheckley, Fritz Leiber, Greg Bear, John Joseph Adams, Paula Guran, Octavia Butler, Joe Haldeman, Ian McDonald, Nnedi Okorafor o Piers Anthony. Otras editoriales, entre las que destacan Tor, están incluyendo algunos libros, con lo que se también se pueden leer algunas obras de Ursula K. Le Guin, Neal Gaiman, Neal Asher, Jeff VanderMeer, William Gibson, Neal Stephenson o Nancy Kress. Todo ello, por supuesto, se refiere a obras en inglés, pero también hay libros en español. Scribd incluye, por ejemplo, el catálogo de Sportula, por lo que podréis leer a autores como Rodolfo Martínez, Rafael Marín, Santiago García Albás o Pablo Bueno. 

La selección es, en ocasiones, un tanto caótica y es difícil entender por qué unas obras están incluidas y otras no, pero si nos fijamos más en las presencias que en las ausencias (no esperéis muchas cosas de rabiosa actualidad, por ejemplo) la verdad es que no resulta difícil encontrar algo interesante que leer. 

Sin embargo, donde más favorablemente me ha sorprendido el catálogo de Scribd no ha sido en la variedad de novelas o antologías que ofrece, sino en otros géneros y formatos. Por ejemplo, dispone de una buena cantidad de números de revistas como Clarkesworld o Interzone y de muchos libros de divulgación científica y de ajedrez (que me han venido muy bien ahora que estoy retomando la afición). Estos libros suelen resultar caros tanto en sus ediciones impresas como en formatos electrónicos, por lo que me parecen un valor añadido muy interesante para un servicio de subscripción. 

Además, como característica diferenciadora frente a sus competidores, Scribd ofrece también cómics y audiolibros, con una variedad bastante interesante. En el apartado de novela gráfica, cuenta con títulos de editoriales como Marvel (ni mucho menos todo su catálogo, que parecen reservar para su propio Marvel Unlimited, pero algo es algo) o IDW (incluyendo al completo la fantástica serie Locke & Key). En cuanto a audiolibros, la oferta es notable, sobre todo para un sector que es minoritario en comparación con los libros "escritos". De nuevo, tanto cómics como libros en audio son productos caros, por lo que la idea de disponer de ellos en un sistema de tarifa plana es más que interesante.

En resumen, un catálogo que aún tiene muchísimas lagunas, pero que ya empieza a ser respetable y resulta interesante, si no para estar subscrito de forma continua, sí al menos para pagar el servicio durante algunos meses y aprovechar la oportunidad de leer novelas y cómics, consultar algunos libros de referencia y escuchar unos cuantos audiolibros. A diferencia de otras propuestas como Kindle Unlimited, en los que una pequeña exploración me llevó a la conclusión de que podría leer todo lo que me interesaba con dos o tres meses de subscripción, la vida útil del servicio que ofrece Scribd me parece mucho más prolongada que todo eso, máxime cuando parecen ir incorporando nuevos títulos y editoriales poco a poco.

(Ya está disponible la segunda parte del análisis de Scribd)

martes, 23 de abril de 2013

¿Es posible un Spotify de los libros?

Últimamente aparecen noticias cada poco tiempo sobre una compañía o un servicio que se va a convertir en el "Spotify de los libros". La más reciente es ésta sobre un proyecto del fundador de Waterstones, pero no es ni mucho menos la única, como puede revelar una sencilla búsqueda en Google. De hecho, hay compañías como la española 24 Symbols que llevan ya un tiempo funcionando con ese modelo de negocio.

Mi intención en esta entrada no es realizar un estudio pormenorizado de ninguno de estos sistemas en particular sino, más bien, analizar las características que creo que un verdadero "Spotify de los libros" debería tener. Así que las preguntan que quiero plantear son:
  1. ¿Qué es lo que ha hecho que Spotify sea un servicio tan popular? (Nótese que digo "popular" y no "exitoso", porque su viabilidad económica, pese a todo, está en entredicho).
  2. ¿Pueden esas características trasladarse adecuadamente al mundo de los libros electrónicos?
  3. Y si no, ¿qué?

Vamos a ello.

 

LAS CLAVES DE SPOTIFY


Soy usuario de Spotify desde hace unos cuatro años, la mayor parte de ellos como subscriptor de pago en alguna de sus modalidades. Es un servicio que me fascinó desde el principio, que ha transformado la forma en que escucho y descubro nueva música y con el que estoy tremendamente satisfecho. En mi experiencia, lo que hace de Spotify (y, seguramente, de otros sistemas similares de música en streaming con los que yo no estoy tan familiarizado) una experiencia tan agradable para el usuario son tres, que desgloso a continuación:

Spotify tiene un catálogo enorme


Lo primero que me llamó la atención cuando empecé a usar Spotify fue la gran cantidad de grupos y de discos que estaban disponibles. Es cierto que hay algunas ausencias más que notables (The Beatles, Led Zeppelin, AC/DC, Pink Floyd...), pero mi impresión es que el catálogo crece día a día y que seguirá haciéndolo hasta que prácticamente el 99% de la música que uno pueda querer oír esté incluida. Hasta Metallica pasó por el aro recientemente, cosa que parecía totalmente imposible.

Evidentemente, este grandísimo catálogo es uno de los atractivos principales de un sistema como Spotify, no sólo por la música que el usuario quiere encontrar, sino también y muy especialmente por la que uno no sabe ni que está: no hay sorpresa más agradable que descubrir que los doce discos del grupo que te acaban de recomendar por Twitter están ahí, esperándote para escucharlos inmediatamente. Y no hablemos ya de la combinación de ese enorme catálogo con sistemas de recomendación y descubrimiento como Last.fm o las radios personalizadas del propio Spotify.

Spotify es sencillo de usar


Otro aspecto muy destacable de Spotify es que es sencillísimo de utilizar. Te registras, descargas el software, lo instalas y ya. A partir de ahí todo se reduce a buscar la música que te gusta (mediante un interfaz elegante y bonito) y darle al play. Es más, ni siquiera hay un intervalo apreciable entre pulsar el botón y que la música empiece a sonar. Acostumbrado a descargas eternas de archivos mp3, al principio esto me parecía casi magia. Por no hablar de que todos los discos se presentan bien bonitos, con sus carátulas, con la biografía del artista, grupos relacionados, etc.

Por si esto fuera poco, las apps que se pueden añadir al cliente de escritorio permiten aumentar las funcionalidades: descubrir nueva música, ver letras de las canciones, consultar listas de éxitos... y también incluye una parte social tanto propia de Spotify como de integración con Twitter o Facebook.

Además, el sistema funciona en casi cualquier aparato en el que, a día de hoy, esperaríamos poder escuchar música: ordenadores (Windows, Linux y Mac), smartphones, tablets... hasta hay receptores que vienen preparados para usar Spotify.    

Spotify es barato

La versión premium de Spotify (que permite escuchar toda la música que quieras, sin publicidad, tanto en la versión de escritorio como en dispositivos móviles) cuesta 10€ al mes. Hace mucho que no compro discos (precisamente desde que soy subscriptor de este sistema) pero yo diría que con ese dinero apenas se puede comprar un álbum en España actualmente. Además, hay algunas promociones (por medio de algunas compañías telefónicas o comprando tarjetas de subscripción para un periodo de varios meses, por ejemplo) que permiten que el coste se reduzca aún más. Y también existe una versión limitada sólo al uso en el escritorio por 5€ al mes, además de la versión gratuita con publicidad (que creo que tiene algún tope en el número de horas durantes las cuales se puede utilizar, si no recuerdo mal).

Sinceramente, por lo que ofrece el servicio, me parece un precio más que ajustado (que, todo hay que decirlo, quizá no sea realista en vista de las dudas sobre su viabilidad que comentaba más arriba).        

 

ENTONCES, ¿ES POSIBLE UN SPOTIFY DE LOS LIBROS?


Por mucho que a mi corazón le gustaría creer que tenemos un fantástico sistema de subscripción de libros digitales a la vuelta de la esquina, la cabeza me dice que es algo mucho más lejano que todo eso, si es que alguna vez llega a ser una realidad. Y no porque piense que una de las características apuntadas arriba sea particularmente insalvable, sino porque me temo que las tres son especialmente difíciles de lograr.

Por un lado, me cuesta imaginar que alguien sea capaz de convencer a las grandes editoriales para embarcarse en un proyecto de este tipo. Si no, basta con acordarse con el lío que se formó con Amazon a causa de la rebaja en los precios de los ebooks. Y sin las grandes editoriales, por desgracia, es imposible tener un gran catálogo. Por ejemplo, el sistema de la noticia que comentaba al inicio de esta entrada parece que se va a centrar únicamente en historias cortas y por entregas lo que, en mi opinión, reduce mucho su interés.

Aún así, cualquier sistema de este tipo necesitaría usar algún tipo de DRM para evitar que las personas que cancelen la subscripción sigan teniendo acceso a las obras. Esto, a día de hoy, pienso que complicaría bastante el uso del sistema o le cerraría la posibilidad de ser usado en lectores de tinta electrónica (es el caso, por ejemplo, de 24 Symbols). Aunque es posible leer en un tablet o incluso en un móvil (yo he leído novelas enteras así), estoy casi seguro de que el potencial usuario de un servicio de este tipo preferirá usar un dispositivo de e-ink para sus lecturas. En cualquier caso, fuera de las filias y fobias particulares de cada uno, lo que está claro es que en cuantos más dispositivos funcione, más clientes podrá alcanzar un sistema así.

Y aún nos queda el peliaguado tema del precio. ¿Cuánto debería costar un sistema de estas características? Hay que tener en cuenta que, salvo casos puntuales, los libros que incluso los lectores más apasionados terminamos en un mes se pueden contar con los dedos de una mano. Esto contrasta radicalmente con el caso de la música. Calculo que en un mes normal escucho al menos 60 discos en Spotify, lo que hace que el precio por disco escuchado se quede en unos pocos céntimos. Personas más inteligentes que yo (y con acceso a datos reales, que también es importante) han hecho una estimación para el caso de los libros y parece que las cifras no cuadran. Sobre todo porque el público potencial para este tipo de servicio es muchísimo más reducido que para la música o las películas, por ejemplo.

Una cuestión distinta es que hubiera, como en el caso de Spotify, una versión gratuita sustentada por publicidad. Como lector pienso que podría ser atractivo, puesto que también hay publicidad en periódicos y revistas y estamos acostumbrados a ello. Pero lo que me hace dudar en este caso es si el negocio sería rentable para editoriales y escritores (y para la propia compañía que ofreciera el sistema de subscripción).

La combinación de todos estos factores hace que me resulte muy difícil creer que un Spotify de los libros pueda ser viable a corto o medio plazo. 

 

UN MUNDO SIMILAR PERO DISTINTO: LOS CÓMICS


Curiosamente, un ámbito el que sí que pienso que un sistema de subscripción puede funcionar muy bien es el de los cómics. En ese sentido, creo que son más parecidos a la música que a los libros: público potencial mayor (quizá no tanto como el de la música, pero diría que sí que bastante mayor que el de las novelas); consumo rápido (no soy lector habitual de cómics, pero cuando los leo puedo fácilmente terminar 10 o 15 números en una sesión); precio alto por unidad (lo que hace que un sistema de "tarifa plana" sea muy atractivo); mayor tasa de relectura...

De hecho, ya existe un sistema que podríamos considerar el Spotify de los cómics: Marvel Unlimited. Tiene un catálogo muy grande (prácticamente todos los cómics de Marvel que están digitalizados), un interfaz muy sencillo y disponible en muchas de las principales plataformas y a un precio realmente interesante. Fui subscriptor de Marvel Digital Unlimited durante un año y sólo dejé de serlo porque de aquella aún no había app para iPad y tener que leer los cómics en el ordenador era demasiado incómodo. Ahora me lo estoy planteando otra vez y si el catálogo se ampliara hasta incluir todos los cómics disponibles en Comixology, lo contrataría sin duda alguna.


UNA ALTERNATIVA: EL ALQUILER


¿Qué alternativa nos queda, entonces? ¿Podremos los lectores algún día disfrutar de un sistema que nos permita leer todo lo que queramos, cuando queramos por el precio de una subscripción mensual? Pienso que una posibilidad muy interesante, seguramente más que la de copiar el modelo de Spotify, sería el desarrollo de un sistema de alquiler de ebooks. No sé cuál será el caso de otros lectores, pero yo apenas releo. Así que cada vez que me compro un ebook, estoy realmente pagando, casi con el cien por cien de certeza, por una sola lectura. Como los libros electrónicos, de momento, no se pueden revender, cambiar ni prestar (o, al menos, no en todos los casos o con la facilidad de los libros de papel), para mí sería mucho más atractivo pagar un precio menor por el derecho a leer el ebook durante un tiempo limitado.

Amazon ha iniciado algo en este sentido, tanto con el programa Amazon Prime (el de USA, no el de aquí, que no incluye esa funcionalidad) como con el alquiler de libros de texto. En el primer caso, los subscriptores pueden tomar prestado un libro distinto cada mes. Sin embargo, tanto el catálogo sobre el que se puede elegir como la limitación a un título mensual se me antojan muy reducidos. 

En cuanto a los alquileres, el modelo es muy interesante: se paga una cuota de entrada que da derecho a tener el libro durante 30 días y el precio se va incrementando si se desea conservar el título durante más tiempo. Además, se tiene la posibilidad de adquirir el libro en cualquier momento, deduciendo de su precio total lo ya pagado por el alquiler. La pega es que, por lo que yo sé, por el momento sólo se aplica a libros de texto. 

Sinceramente, un sistema de alquiler de ese tipo me parecería adecuado para el caso de los libros que un sistema de subscripción. Quién sabe, quizá lo veamos implementado a no mucho tardar. O quizá la industria nos sorprenda con algo totalmente distinto. 

En cualquier caso, me parece que cualquier aspirante a "Spotify de los libros" tiene aún largo camino que recorrer antes de alcanzar las tres características que destacaba más arriba. Es más, ni siquiera estoy seguro de que los lectores queramos o necesitemos un sistema de ese tipo. Los libros son un producto muy distinto de la música (y de los cómics, y de las películas...) y, a su vez, los ebooks tienen particularidades que los distinguen de sus análogos en papel. Quizá lo que se necesita es un sistema radicalmente nuevo o, simplemente, precios más ajustados y mayores posibilidades para vender, cambiar o regalar los ebooks que ya no queremos conservar. 

jueves, 6 de diciembre de 2012

Interludio musical: Metallica disponible en Spotify


Sé que no es una noticia de literatura, pero para mí es casi como ciencia ficción: no creí que llegaría el día, pero hace pocos minutos Spotify, el popular servicio de streaming de música, ha anunciado que todo el catálogo de Metallica está ya disponible para todos los usuarios de Spotify. Soy subscriptor de este servicio desde hace ya unos años y estoy absolutamente encantado con él, pero desde hoy lo estoy aún un poco más.  

Ha caído uno, ahora sólo quedan Led Zeppelin, Pink Floyd, The Beatles y AC/DC. Ayer hubiera dicho que era imposible, pero hoy lo veo un poquito más cerca (de hecho AC/DC acaba de incorporarse a iTunes, así que mi apuesta es que no tardaremos mucho en verlos también en Spotify).

Y por si no os lo cabáis de creer, bajo estas líneas os dejo el enlace para que escuchéis Master of Puppets con vuestros propios oídos. Obey your master!!!