Mostrando entradas con la etiqueta Fritz Leiber. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Fritz Leiber. Mostrar todas las entradas

domingo, 8 de diciembre de 2013

Novedad en Gigamesh: Primer libro de Lankhmar, de Fritz Leiber

Ya está a la venta, dentro de la colección Gigamesh, el Primer Libro de Lankhmar que incluye cuatro novelas escritas por Fritz Leiber y protagonizadas por Fafhrd y el Ratonero Gris. El libro tiene 704 páginas y cuesta 30€. 

Ésta es su sinopsis:
Quiso la fatalidad que Fafhrd, un corpulento bárbaro norteño, y el habilidoso Ratonero Gris (que aún no era el Ratonero, sino un mero Ratón) coincidieran en las calles de la decadente y seductora Lankhmar. Sellaron su amistad en las tabernas, y la búsqueda de nuevos horizontes los hermanó en peripecias sin cuento. Se toparon con los adversarios más temibles, las muchachas más deliciosas y los hechiceros más diabólicos, así como con bestias sobrenaturales y auténticos demonios. Juntos recorrieron las tierras maravillosas de Nehwon y cometieron mil fechorías a ambos lados de los muros de Lankhmar, pero nunca, nunca, nunca trabajaron como mercenarios.

Incluye las novelas:

1. Espadas y nigromantes
2. Espadas contra la muerte
3. Espadas en la niebla
4. Espadas contra la magia

lunes, 1 de abril de 2013

¡Hágase la oscuridad! de Fritz Leiber

¡Hágase la oscuridad! de Fritz Leiber es uno de los clásicos que a principio de año me propuse leer y reseñar. Y, la verdad, ha sido una más que grata sorpresa en muchos aspectos.

En primer lugar, se trata de una obra que pese a tener ya 70 años ha envejecido muy dignamente. Incluso la tecnología imaginada por Leiber mantiene el tipo (compárese, por ejemplo, con los gigantescos ordenadores de válvulas de vacío sobre los que otros autores escribían en esa misma época). De hecho, me sorprendió especialmente el uso de un arma que bien podría considerarse como antecesora de los sables-luz de La guerra de las galaxias:

Como dos espadachines de la antigüedad, el brujo y el diácono iniciaron un duelo singular. Las armas eran dos interminables hojas de un color violeta incandescente, pero la técnica era la de dos maestros de esgrima: fintas, estocadas, paradas, respuestas fulgurantes.

Otro aspecto destacable de ¡Hágase la oscuridad! es su concisión y brevedad. Es una novela ágil y dinámica, que se puede leer tranquilamente en dos o tres días. Sin continuaciones innecesarias. Sin relleno. Sin situaciones alargadas artificialmente. Algo de lo que, sin duda, podrían y deberían aprender muchos autores (y editores) actuales.

Esta brevedad, además, no afecta en nada al desarrollo de los personajes que, sin ser llegar a ser un profundo tratado de la psicología humana, están perfectamente dibujados. Sus acciones y motivaciones, en particular, resultan coherentes y están estupendamente trabajadas por el autor.

El worldbuilding es, también, más que adecuado. Leiber sitúa muy correctamente los pilares de un mundo en el que una religión basada en la tecnología es utilizada por una casta de elegidos para controlar a toda la sociedad, especialmente al inculto pueblo llano. Aún así, me hubiera gustado que el tema se hubiera explorado con más detalle, porque realmente da para mucho más, como demostró años más tarde Roger Zelazny con El señor de la luz, obra que parece claramente deudora de este ¡Hágase la oscuridad!

En resumen, nos encontramos ante una novela ágil y divertida, que además incluye una buena dosis de especulación y que sigue resultando fresca a pesar del tiempo transcurrido desde su publicación. No se trata de una lectura imprescindible, pero sí de una que merece la pena rescatar y que, sin duda, puede ser del agrado de cualquier aficionado a la ciencia ficción.

martes, 1 de enero de 2013

Buenos propósitos: Cinco clásicos que quiero leer en 2013

Antes de nada:  
¡Feliz 2013 a todos! 

Este es el segundo año de Sense of Wonder y espero que podamos seguir compartiendo estupendas lecturas.

Y precisamente de lecturas va esto. Unos cuantos blogueros hemos decidido empezar el año con un meme literario: ¿Cuáles son vuestros buenos propósitos lectores para 2013? Puede ser intentar leer un determinado número de libros, probar un autor nuevo, terminar una serie que tenéis a medias... Lo que se os ocurra.

Por ejemplo, podéis leer los propósitos de @cagafo en Sinsolapas, de @qdony en La biblioteca de Ilium, de @leemaslibros en Leemaslibros y de @jm_oriol en Voracilector. Y, sí, habéis leído bien: ¡@jm_oriol ha abierto un blog! El año 2013 no puede empezar de mejor manera, ¿verdad?

En mi caso, mi intención es leer cinco libros clásicos a los que, a pesar de que están en mi estantería desde hace mucho tiempo, nunca les acaba de llegar el turno. Y es que, por diversas razones, mis lecturas de los últimos años están sobre todo centadas en novedades. 

He decidido, pues, que ya va siendo hora de cubrir algunas lagunas imperdonables y me propongo leer durante 2013 estos cincos libros (y reseñarlos en este blog, por supuesto):

La ciudad y las estrellas de Arthur C. Clarke

Los hombres habían construido antes muchas ciudades, pero nunca una ciudad como Diaspar: porque Diaspar tenía una leyenda. Era la última ciudad construida en la Tierra por el poder de quienes también pudieron conquistar el espacio. 
Pero la grandeza de Diaspar acabó desapareciendo. 
Desde los más oscuros límites del Universo los Invasores atacaron el imperio creado por el hombre y lo confinaron otra vez a la Tierra. Quien abandonara la Tierra caería bajo la ira de los Invasores. Ésta era la leyenda de Diaspar, una leyenda de un billón de años…

Mutante de Henry Kuttner y Catherine L. Moore

La famosa saga de los “Calvos”, los nuevos mutantes telépatas, en la que se aborda con seriedad y profundidad el tema del surgimiento de una nueva especie de telépatas y los problemas de supervivencia del nuevo grupo minoritario debido a la vida en común con el Homo Sapiens.

Kuttner, uno de los fecundos autores de la época dorada de la ciencia ficción, nos ofrece una visión socio-antropológica y adulta no exenta del tono de aventura que era típico de los años cuarenta.
 

Pavana de Keith Roberts

En el prólogo de Pavana, Keith Roberts imagina el asesinato de la reina Isabel de Inglaterra en 1588. Esto permite que la armada española conquiste la isla y que la Iglesia Romana domine el mundo durante siglos. En las primeras páginas descubrimos que en 1966 las locomotoras de vapor recorren los caminos y las comunicaciones dependen de un complicado sistema de semáforos. Los valores sociales y políticos, muestra el autor, no son nunca absolutos sino imágenes cristalizadas de los acontecimientos históricos.

 

Los lenguajes de Pao de Jack Vance

El edénico planeta de Pao ha sido invadido sin resistencia. Para obtener la libertad, sus habitantes deberán aprender un nuevo idioma que posibilite la comprensión y la asimilación de conceptos nuevos como la violencia y la resistencia. Pero, si cambian de lengua, ¿seguirán siendo paoneses?
Vance, reconocido maestro en la creación de nuevos mundos, aborda como precursor la exploración del complejo campo de la sociolingüística, consciente de la importancia del lenguaje en la formación del pensamiento humano. Sobre esa idea se construye esta narración de la que se ha dicho:

“Vance nunca escribirá una novela más importante que Los Lenguajes de Pao” (Anatomy of Wonder, Ed. Neil Barron).

Hágase la oscuridad de Fritz Leiber

Después de la Edad de Oro y la catástrofe atómica, los científicos han creado una religión basada en la ciencia para dominar y esclavizar a la gente. Pero la rebelión acecha gracias a la Brujería que opone los poderes de Satanás a los del Gran Dios.
La segunda edad atómica amenazada por la Brujería. 
Puesto que se trata de libros relativamente cortos (en aquellos tiempos no había la epidemia de paginitis que sufrimos ahora) y los tengo en castellano, espero que no me resulte demasiado difícil encontrarles un hueco entre otras lecturas más actuales. Y si la cosa fructifica, igual cae algún otro clásico más (pero no vendamos la piel del oso antes de matarlo...).

Y vosotros, ¿qué buenos propósitos lectores tenéis para 2013?