Antes de nada:
¡Feliz 2013 a todos!
Este es el segundo año de Sense of Wonder y espero que podamos seguir compartiendo estupendas lecturas.
Y precisamente de lecturas va esto. Unos cuantos blogueros hemos decidido empezar el año con un meme literario:
¿Cuáles son vuestros buenos propósitos lectores para 2013? Puede ser intentar leer un determinado número de libros, probar un autor nuevo, terminar una serie que tenéis a medias... Lo que se os ocurra.
Por ejemplo, podéis leer los propósitos de
@cagafo en Sinsolapas, de
@qdony en La biblioteca de Ilium, de
@leemaslibros en Leemaslibros y de
@jm_oriol en Voracilector. Y, sí, habéis leído bien:
¡@jm_oriol ha abierto un blog! El año 2013 no puede empezar de mejor manera, ¿verdad?
En mi caso, mi intención es leer cinco libros clásicos a los que, a pesar de que están en mi estantería desde hace mucho tiempo, nunca les acaba de llegar el turno. Y es que, por diversas razones, mis lecturas de los últimos años están sobre todo centadas en novedades.
He decidido, pues, que ya va siendo hora de cubrir algunas lagunas imperdonables y me propongo leer durante 2013 estos cincos libros (y reseñarlos en este blog, por supuesto):
La ciudad y las estrellas de Arthur C. Clarke
Los hombres habían construido antes muchas ciudades, pero nunca una
ciudad como Diaspar: porque Diaspar tenía una leyenda. Era la última
ciudad construida en la Tierra por el poder de quienes también pudieron
conquistar el espacio.
Pero la grandeza de Diaspar acabó desapareciendo.
Desde
los más oscuros límites del Universo los Invasores atacaron el imperio
creado por el hombre y lo confinaron otra vez a la Tierra. Quien
abandonara la Tierra caería bajo la ira de los Invasores. Ésta era la
leyenda de Diaspar, una leyenda de un billón de años…
Mutante de Henry Kuttner y Catherine L. Moore
La famosa saga de los “Calvos”, los nuevos mutantes telépatas, en la
que se aborda con seriedad y profundidad el tema del surgimiento de una
nueva especie de telépatas y los problemas de supervivencia del nuevo
grupo minoritario debido a la vida en común con el Homo Sapiens.
Kuttner,
uno de los fecundos autores de la época dorada de la ciencia ficción,
nos ofrece una visión socio-antropológica y adulta no exenta del tono de
aventura que era típico de los años cuarenta.
Pavana de Keith Roberts
En el prólogo de Pavana, Keith Roberts imagina el asesinato de la reina
Isabel de Inglaterra en 1588. Esto permite que la armada española
conquiste la isla y que la Iglesia Romana domine el mundo durante
siglos. En las primeras páginas descubrimos que en 1966 las locomotoras
de vapor recorren los caminos y las comunicaciones dependen de un
complicado sistema de semáforos. Los valores sociales y políticos,
muestra el autor, no son nunca absolutos sino imágenes cristalizadas de
los acontecimientos históricos.
Los lenguajes de Pao de Jack Vance
El edénico planeta de Pao ha sido invadido sin resistencia. Para obtener
la libertad, sus habitantes deberán aprender un nuevo idioma que
posibilite la comprensión y la asimilación de conceptos nuevos como la
violencia y la resistencia. Pero, si cambian de lengua, ¿seguirán siendo
paoneses?
Vance, reconocido maestro en la creación de nuevos mundos,
aborda como precursor la exploración del complejo campo de la
sociolingüística, consciente de la importancia del lenguaje en la
formación del pensamiento humano. Sobre esa idea se construye esta
narración de la que se ha dicho:
“Vance nunca escribirá una novela más importante que Los Lenguajes de Pao” (Anatomy of Wonder, Ed. Neil Barron).
Hágase la oscuridad de Fritz Leiber
Después de la Edad de Oro y la catástrofe atómica, los científicos
han creado una religión basada en la ciencia para dominar y esclavizar a
la gente. Pero la rebelión acecha gracias a la Brujería que opone los
poderes de Satanás a los del Gran Dios.
La segunda edad atómica amenazada por la Brujería.
Puesto que se trata de libros relativamente cortos (en aquellos tiempos no había la epidemia de paginitis que sufrimos ahora) y los tengo en castellano, espero que no me resulte demasiado difícil encontrarles un hueco entre otras lecturas más actuales. Y si la cosa fructifica, igual cae algún otro clásico más (pero no vendamos la piel del oso antes de matarlo...).
Y vosotros, ¿qué buenos propósitos lectores tenéis para 2013?