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lunes, 3 de marzo de 2014

Pacific Rim vs. Elysium, fight!

Banda sonora de la reseña: Ésta es fácil. Recomiendo leer esta reseña escuchando el tema principal de Pacific Rim, compuesto por Ramin Djawadi (Spotify, Youtube).

Creo que nunca antes había hablado de cine en el blog. Y la verdad es que apenas veo películas y sólo sigo un puñado de series de TV (ninguna de género fantástico). Prefiero emplear mi (escaso) tiempo libre en la lectura, que ya es bastante difícil mantenerse medianamente al día sin añadir otras distracciones. Pero es que, además, las ofertas de corte fantástico en el medio audiovisual me suelen parecer, salvo honrosas excepciones, decepcionantemente descafeinadas.

Sin embargo, hace unas semanas me picó el gusanillo y decidí intentar ponerme un poco al día con las producciones cinematográficas recientes de ciencia ficción y ver si así, por una vez, podía rellenar la correspondiente categoría en mis nominaciones a los Premios Hugo. Voy lento y un poco a tirones, pero de momento la experiencia está resultando mejor de lo que esperaba: de tres películas que he visto hasta el momento, una (Gravity) me ha gustado un montón. Pero en las otras dos me he encontrado un contraste sorprendente.

Por un lado tenemos Pacific Rim, una cinta sin pretensiones que da exactamente lo que promete: diversión a raudales. Es, de hecho, la película palomitera con la que mejor me lo he pasado en los últimos años (tampoco es que tenga muchos puntos de comparación, pero algo es algo), bastante por encima de títulos como The Avengers, Iron Man 2 o la primera entrega de la nueva franquicia de Star Trek.

En Pacific Rim todo se conjuga para que el espectador pase un muy buen rato. Efectos especiales que, sin ser increíbles, cumplen su función con nota. Actuaciones comedidas y más que correctas. Guión que hace sólo las trampas justas para llegar hasta un final previsible pero satisfactorio. Guiños a la serie B, al pulp, al cómic, al mundo de los videojuegos (¿soy el único que, al ver la película, recordó con nostalgia la serie de juegos X-COM?). Y una banda sonora sobresaliente y muy bien dosificada. En definitiva: una apuesta honesta y muy, muy entretenida.

En el otro lado del espectro tenemos Elysium, una mala película que encima intenta disfrazarse de lo que no es. Porque, en el fondo, Elysium es una historia inconexa de persecuciones y tiros cubierta de una poco elaborada pátina de profundidad. Entiendo que en aras de aumentar la comercialidad y de ganarse a algún sector de la crítica, se quiere hacer pasar por distopía una película de acción de las de toda la vida (esta es una frase que, por cierto, habría parecido un oxímoron hace apenas diez años). Y el fracaso es absoluto.

El guión de Elysium tiene más agujeros que un colador y ni siquiera se hace el esfuerzo de taparlos un poquito (no haré spoilers, pero hay cosas, como lo de los cohetes disparados desde la Tierra, que son absolutamente ridículas). El worldbuilding es desastroso, insostenible y poco inspirado. Las actuaciones son, en casi todos los casos, mediocres o directamente malas (y eso incluye, sorprendentemente, a Jodie Foster). La película es, en general, una sucesión de disparates mal hilvanada y peor ejecutada. Y lo que es peor: un insulto continuo a la inteligencia del espectador.

El resultado es, si cabe, aún más decepcionante si a la vista del nombre del director uno se espera una película de una calidad al menos cercana a la de District 9. Se intenta, de algún modo, recuperar la parte de crítica social que tan bien funcionaba en la primera mitad de esa otra película, pero aquí el efecto es completamente el contrario. Se abusa de los clichés, se recurre al melodrama barato y se descarta hasta el más mínimo rastro de sutileza. 

Hay una expresión que, para mí, ha quedado indisolublemente unida a Johnny Mnemonic desde que tuve la desgracia de verla: "cúmulo de despropósitos". Me siento tentado de emplearla nuevamente para describir Elysium. Al menos en este caso tuve la opción y el buen juicio de abandonar el visionado de la película al llegar a la mitad del metraje. A esas alturas ya no me cabía duda alguna de que la trama iba a seguir punto por punto y sin desviarse una micra lo que se podía intuir tras ver los diez primeros minutos. 

Elysium es, en definitiva, el ejemplo perfecto de por qué mi interés por el cine de ciencia ficción no es mayor y una explicación bastante razonable de por qué el género fantástico a veces goza de la (mala) fama que goza. Es una película, como perfecta y muy gráficamente describe el último párrafo de la reseña que El rincón de Koreander dedica a La cuarta señal, para ver con el cerebro desconectado. Y, sinceramente, para hacer eso prefiero dedicarme a otras actividades que, a la postre, resultan infinitamente más satisfactorias.

Quisiera ser capaz de creer que esta película es más la excepción que la norma, pero me resulta imposible. Me temo que es mucho más fácil encontrarse un Elysium que un Pacific Rim (sin ser esta última tampoco una obra maestra, ni mucho menos). Ojalá tenga que desdecirme de mis palabras cuando vaya viendo el resto de películas que tengo en perspectiva.