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lunes, 13 de agosto de 2018

Vídeo: Presentación de La física del universo cinematográfico Marvel, de José Manuel Uría (Celsius 2018)

Hoy tengo el placer de traeros el vídeo de una de las presentaciones más divertidas del pasado Celsius 232: la de La física del universo cinematográfico Marvel, de José Manuel Uría. Participa el autor acompañado de Diego García Cruz.

¡Que la disfrutéis!


viernes, 30 de marzo de 2018

Reseña de Ready Player One, la película

Banda sonora de la reseña: Sugiero leer esta reseña escuchando Jump, de Van Halen (SpotifyYouTube)

Ayer tuve la oportunidad de asistir al estreno de Ready Player One, la versión cinematográfica de la novela de Ernest Cline. Los que me conocéis, sabéis que disfruté muchísimo con el libro, que me parece una obra extremadamente entretenida a pesar de sus defectos. Sin embargo, y a pesar de que la novela es claramente palomitera, tenía mis dudas acerca de una posible adaptación, puesto que hay pasajes que no parecía demasiado adecuadas para una sala de cine. Debo decir que me alegro de haberme equivocado: Steven Spielberg ha hecho un gran trabajo y Ready Player One es una muy buena adaptación. Pero permitidme que explique un poco más por qué. 

Lo primero que llama la atención de la película es, sin duda, la gran calidad de los efectos visuales. La traslación a la pantalla del entorno virtual de Oasis es prácticamente perfecta. Desde los primeros momentos, el espectador comprende la fascinación de todos los usuarios de ese mundo de realidad virtual, porque directamente asalta a sus sentidos. La escena de presentación está muy bien elegida y consigue reflejar las posibilidades del juego rápidamente. 

La siguiente escena, que no está sacada directamente del libro (ahora incidiré en este aspecto), es tremendamente espectacular y me tuvo con la boca abierta y en el borde de la butaca durante varios minutos. Se trata de uno de los momentos álgidos de la película, junto con algunas otras escenas del final, y casi me atrevería a decir que por ella ya merece la pena pagar el precio de la entrada. En general, casi todas las partes que tienen lugar en Oasis (que son la mayor parte del metraje) son una delicia visual y técnica. 

La adaptación del libro, como decía, se toma algunas licencias y libertades que considero muy acertadas. Si habéis leído la novela, recordaréis que hay algunos pasajes que consisten, casi exclusivamente, en repeticiones de diálogos de películas famosas. Casi todas ellas se han sustituido por escenas infinitamente más dinámicas y de mucha más acción, pero que siguen incorporando algunos de esos elementos de cultura pop tan característicos de la novela de Cline (mención especial requiere, por supuesto, el homenaje que se hace a El resplandor, que captura perfectamente el tono de la novela trasladándolo al medio cinematográfico de forma perfecta). 

En ese sentido, sí que he notado que la película es mucho menos densa en cuanto a referencias musicales, de videojuegos y cinematográficas. Quizá sea por la dificultad de conseguir licencias, por no mencionar a competidores de la productora de la cinta o por evitar perder a parte del público con demasiados guiños a obras de culto o no demasiado conocidas. El caso es que este es uno de los puntos donde los lectores del libro quizá puedan llegar a sentirse ligeramente defraudados (por ejemplo, yo me esperaba un poco más de la banda sonora, que podía haber dado muchísimo juego). Eso sí, me parece un acierto haber incorporado algunas referencias más modernas (¡el siglo XXI también existe!) que Cline omite en su libre casi por sistema. 

En cuanto a las actuaciones, creo que se quedan en simplemente correctas. Destaco especialmente a Olivia Cooke como Art3mis/Samantha Cook, que es la que, con diferencia, mayor registro presenta. Tye Sheridan está un tanto inexpresivo en su papel de Parzival/Wade Watts y el resto tienen mucha menos cuota de pantalla (cierto es que, como muchas escenas tienen lugar en Oasis, tampoco es que dispongan de muchas oportunidades de lucirse). El casting me parece bastante adecuado, con mención especial para la elección de Lena Waithe para Helen/Aech.

La trama es muy fiel a la novela y captura perfectamente la combinación de distopía, fascinación por el mundo del entretenimiento y aventura juvenil que hizo de Ready Player One un libro tan especial. Evidentemente, no se trata de una película sesuda ni especialmente profunda, pero consigue mantener la atención durante prácticamente todo su metraje, que no es poco. Un pequeño handicap, al menos para mí, es que las primeras escenas son tan espectaculares que la parte central se resiente un poco por comparación, hasta que recupera otra vez brío en la parte final (que ya era espectacular en el libro). 

Puesto que asistí a la proyección con mis dos hijos, Paula, de 10 años, y Sergio, de 8, quisiera analizar un poco cómo de adecuada es la película para los espectadores jóvenes. Iba con un poco de miedo por si el número de referencias ochenteras era demasiado elevado para ellos y también con algo de ansiedad porque Sergio prefería Un pliegue en el tiempo (que posiblemente veamos también en los próximos días), pero parece que el resultado final fue satisfactorio para todas las partes. Quizá sea una película más dirigida a un público de mayor edad (para niños de a partir de 12 o 13 años, por ejemplo), pero como ellos han visto (y disfrutado) El juego de Ender y toda la saga de Harry Potter (y Paula es fan a muerte de las nuevas pelis de Star Wars) no se les hizo especialmente complicada. 

Les pedí su opinión para compartir con vosotros y ambos destacaron la escena inicial (una espectacular carrera virtual) y la batalla final y, cosa sorprendente, se fijaron especialmente en los acertijos que los protagonistas tenían que resolver dentro de Oasis. Según Sergio, "Los acertijos son muy buenos porque son muy lógicos" y en palabras de Paula, "Es una película muy interesante porque nunca sabes lo que va a pasar a continuación". Así que ya sabéis, si tenéis niños, puede ser una buena opción para estos días sin cole. 

En resumen, Ready Player One es una muy buena película de entretenimiento que destaca por sus efectos visuales y por lo inteligente de su adaptación: sabe cuándo ser fiel a la novela original y cuando renunciar a esa fidelidad en aras de una mayor agilidad y espectacularidad. Recomendada tanto para los fans del libro como para aquellos que simplemente quieran ver una película de ciencia ficción y acción con guiños a las aventuras juveniles de los años ochenta. No os defraudará. 

lunes, 21 de diciembre de 2015

Star Wars: El despertar de la Fuerza, una reseña

Banda sonora de la reseña: Sugiero leer esta reseña escuchando Main Title and the Attack on Jakku, de la banda sonora compuesta por John Williams para Star Wars: The Force Awakens (Spotify, YouTube).

No soy demasiado aficionado al cine, como sabéis, y suelo preferir emplear mi tiempo de ocio en leer que en ver películas o series de TV. Pero la tentación del lado oscuro a veces es imposible de resistir incluso para mí, y más cuando mis dos hijos llevaban bastante tiempo ilusionados con ir a ver Star Wars: El despertar de la Fuerza (un triunfo total de las campañas publicitarias, por cierto, porque ninguno de los dos consiguió siquiera terminar de ver el Episodio IV cuando se lo puse en casa y, de hecho, el pequeño aún se empeña en llamar "Dry Vader" al bueno de Anakin, pese a mis continuas correcciones). Así que como buen padre, haciendo tamaño sacrificio, allá que me fui ayer al cine con los dos peques y mi camiseta de Star Wars (lo único bueno que había en Disneyland París, aunque esa es otra historia muy diferente). Y debo decir que la película me ha gustado bastante y que me parece que tiene algunos aciertos más que notorios. Pero dejadme que os explique un poco más mis impresiones. 

Desde el principio es evidente la clara apuesta de J.J. Abrams por retornar al espíritu de la trilogía original, algo que posiblemente sea la decisión (estratégica) más acertada de esta nueva cinta. El tono está perfectamente conseguido desde el minuto uno en todos los aspectos. Tanto es así que la película podría sido estrenada un par de años después de El retorno del Jedi, en lugar de más de treinta más tarde, sin desentonar en absoluto. A ello contribuye, por ejemplo, una clara moderación en los efectos especiales, algo que, por lo que recuerdo, rompe radicalmente con la tendencia de los episodios I a III. Pero no sólo eso, sino que todo está diseñado para recrear las sensaciones de las primeras películas: escenarios, vestuarios, fotografía, banda sonora... y, por supuesto, personajes.

Estoy seguro de que los fans habrán disfrutado un montón con la aparición de varios de los personajes clásicos (a mí, personalmente, me parece que tanto Han Solo como Chewbacca se han convertido un poquito en caricaturas y parodias de sí mismos, pero bueno). Sin embargo, lo que más me ha gustado, y lo que creo que aporta más frescura a la película, es la incorporación de dos nuevos protagonistas: Finn, con una muy bienvenida humanización del personaje del Stormtrooper, y, por encima de todo, Rey. Es obvio de dónde nace la inspiración para el personaje de Rey, un híbrido a partes casi iguales de dos de los personajes clásicos (no diré cuáles por si alguien lo considera como spoiler), pero que a pesar de ello tiene un marcadísimo carácter propio y, además, resulta muy creíble gracias a la excelente actuación de Daisy Ridley, un completo acierto de casting. Además, Finn y Rey tienen muy buena química cuando comparten escena, algo que creo que podría haberse aprovechado un poco más.  

Mucho menos me ha gustado el personaje de Poe Dameron (que, afortudamente, no tiene demasiado protagonismo), que no me acaba de convencer y cuyo doblaje al español, además, me chirría un montón. Y, claro, Kylo Ren. ¿Qué decir de Kylo Ren? Un personaje que prometía mucho (al menos por el diseño visual y por lo visto en los trailers), pero que se queda en agua de borrajas, un poco como pasó con Darth Maul en su día. Y es que Kylo Ren, que debería ser un malo malísimo, de esos que matan gatitos para echarse unas risas, más que inspirar miedo da un poquito de pena. En algunos momentos, hasta me entraron ganas de levantarme en medio del cine, hacer que pararan la proyección, acercarme al chaval y darle una tacita de leche y unas galletitas caseras. Y un Trankimazin. Seguro que le habrían venido de perlas.       

Y es que lo que es la mayor virtud de El despertar de la Fuerza, ese ser espejo de la trilogía original, también es su mayor lastre. Las comparaciones son odiosas, sí, pero también inevitables, sobre todo cuando se hace todo lo posible para provocarlas. La sombra de Darth Vader, por ejemplo, es muy, muy alargada, y Ren palidece a su lado, se le mire como se le mire. En otros aspectos esta nueva película no sale tan mal parada e, incluso hay algunos elementos en los que resulta victoriosa (permitidme que vuelva a insistir en el personaje de Rey). Pero la verdad es que la amenaza del Lado Oscuro me ha parecido mucho menos angustiosa que en otras ocasiones. Hasta Palpatine en los episodios I a III resultaba un enemigo bastante más temible. Veremos cómo se desarrolla el tema en las siguientes entregas, pero en El despertar de la Fuerza me ha faltado un poquito de tensión y más incertidumbre sobre si los buenos pueden llegar a salir victoriosos o no.

Hay otros aspectos en los que esa apuesta de Abrams y compañía por recrear las sensaciones de la primera trilogía les salen un poco rana. El guión es, en muchos momentos, casi un calco perfecto de varias partes de las películas originales, algo que se nota especialmente en el tramo final de la cinta. Hay una delgada línea entre los homenajes y la copia desvergonzada y El despertar de la Fuerza la cruza varias veces, hasta el punto de dar un poquito de reparo. No se atreverán a repetir también eso, piensas, y no pasan cinco minutos y ahí lo tienes. Al principio hace gracia y hasta te recompensa un poco el ego por aquello de poder decir "¡eh, lo he pillado", pero la acumulación acaba siendo excesiva. 

Mención aparte merece la consistencia científica de todo el asunto. Es verdad que Star Wars nunca ha destacado por ser especialmente hard, pero es que en este caso ni con dos docenas de cajas de Viagra conseguiría alcanzar un estado semi-rígido. Naves a las que no les afecta la falta de gravedad, hangares abiertos al espacio por los que la gente pasea sin traje espacial tan ricamente, aceleraciones a la velocidad de la luz para las que no hace falta ni abrocharse el cinturón... Hablando de lo cual, una cosa es que los viajes entre los planetas se acorten un poco por aquello de mantener el ritmo narrativo, pero aquí la cercanía entre los distintos mundos ya roza lo risible. Y eso sin hablar de cierto suceso cósmico que me abstendré de mencionar pero que no tiene pies, cabeza ni explicación racional. Quizá es que yo sea un poco (vaaale, bastante) tiquismiquis, pero no puedo evitar que este tipo de cosas me saquen de la historia. 

Una cuestión interesante, que mi amiga Cristina González Muñiz apuntaba muy certeramente en una conversación en Facebook, es saber hacia dónde evolucionarán las explicaciones sobre la naturaleza de la Fuerza. Esto, como argumenta Cristina, es relevante más allá de si los midiclorianos se van a intentar esconder discretamente debajo de la alfombra (si es que queda sitio después de meter a Jar Jar Binks) o de si la saga se debe clasificar como ciencia ficción pura o como puramente fantaciencia. Se trata, más bien, de una cuestión de si la Fuerza es una energía democrática o un privilegio de unos pocos; de si la moraleja es que el que vale, vale y es mejor aceptarlo y agachar la cabeza o hay esperanzas de algo más. La oportunidad de dejarlo claro está encima de la mesa. Ya veremos si la aprovechan.

En definitiva, y aunque quizá pueda dar la impresión de que le saco muchas pegas (creedme, al 99% de las películas les saco infinitamente más), Star Wars: El despertar de la Fuerza me ha gustado, me ha entretenido mucho y en algunos momentos hasta me ha emocionado. Es verdad que mengua un poco al cocer y que quizá se han pasado un pelín con la dosis de nostalgina y con el ser demasiado fieles al espíritu original, pero entiendo perfectamente que muchos fans acérrimos de la saga estén emocionados con este nuevo rumbo. Os aseguro que mis hijos no tendrán que hacer demasiado esfuerzo para convencerme de ir a ver la siguiente entrega. 

lunes, 23 de marzo de 2015

Clarke's Third Law, un cortometraje de Javier Valenzuela

Banda sonora de la reseña: Sugiero leer esta reseña escuchando Time & Space, compuesta por Alan Hawkshaw para la serie de televisión Arthur C. Clarke's Mysterious Universe (Spotify).

Arthur C. Clarke es, sin duda alguna, uno de los escritores de ciencia ficción más conocidos, tanto dentro como fuera del fandom. Novelas como Cita con Rama, El fin de la infancia o La ciudad y las estrellas y, por supuesto, la película 2001: Una odisea del espacio, han hecho del autor británico una de las figuras más importantes de la ciencia ficción del siglo XX. 

Clarke, además, nos dejó una de las máximas más citadas y parafraseadas en las conversaciones sobre literatura especulativa: Cualquier tecnología suficientemente avanzada es indistinguible de la magia, la famosa Tercera Ley de Clarke. Esta frase ha inspirado a numerosos autores, que han llegado incluso a utilizarla como título de sus libros. Es el caso, por ejemplo, de Robert L. Forward, Stephen Euin Cobb y Catherynne M. Valente.  

Ahora, la acertadísima observación de Clarke llega también al cine de la mano del director Javier Valenzuela y de la productora Valen Arts, que nos ofrecen Clarke's Third Law, un interesante cortometraje de ciencia ficción que he tenido la oportunidad de ver antes de su estreno. 

Clarke's Third Law, cuyo trailer podéis ver bajo estas líneas, se inspira en la vida y la obra de Arthur C. Clarke y en la búsqueda de civilizaciones extraterrestres. No quiero desvelar demasiados detalles de la trama (ni, por supuesto, de la sorpresa final), pero sí diré que los conocedores de la producción de Clarke podrán disfrutar de un buen número de guiños, algunos muy evidentes y otros no tanto, y que el amor por la ciencia y por los misterios del universo impregna cada uno de los casi siete minutos de este cortometraje. 



El corto está narrado en inglés, una decisión muy acertada de cara a su proyección internacional, y cuenta con guión de Salvador Rubio y con efectos especiales de Virtual Art. Me gustaría destacar especialmente la excelente banda sonora, compuesta por Sergio González-Román específicamente para esta obra, que contribuye sobremanera a envolver al espectador en una atmósfera de sentido de la maravilla y admiración ante el Cosmos. 

Podéis encontrar más información sobre esta obra en la página web del cortometraje, así como en el blog de su director, Javier Valenzuela, que incluye, entre otras muchas cosas, una serie de vídeos con el making of de Clarke's Third Law.

Quiero agradecer a Valen Arts que me haya brindado la oportunidad de ver y reseñar este cortometraje, y les deseo mucha suerte con esta interesante obra. Es un tipo de producción que, lamentablemente, es muy escaso en nuestro país y espero que sea sólo la primera de muchas otras obras cinematográficas en el campo de la ciencia ficción.       

sábado, 14 de junio de 2014

Crowdfunding: Uploader, la película

Hace unos pocos días que se ha lanzado un proyecto de crowdfunding para financiar el rodaje de la película de ciencia ficción Uploader, dirigida y guionizada por Jorge Bouza. Como se describe en la página del proyecto:
"Uploader" es un cortometraje de ciencia ficción dura con una ambientación cyberpunk. Queremos es alcanzar a un público lo más amplio posible a través de una atractiva historia de ciencia ficción donde encontrarás grandes dosis de acción, elementos propios del cine de terror, discusiones filosóficas, oscuras Corporaciones, mundos virtuales e Inteligencias Artificiales japonesas armadas con afiladas katanas. Además de ello, nuestra historia está aderezada con una buena selección de guiños a grandes película y novelas de género: Blade Runner, ReAnimator, Matrix, 2001, Futurama, Donnie Darko, The Fountain, Ghost in the Shell o libros como Hyperion, Ciudad Permutación, El asesino infinito y Neuromante son algunos de los referentes que forman parte de "Uploader" y con los que pretendemos homenajear a esas grandes Obras Maestras de la ciencia ficción.
Una pinta estupenda, ¿verdad? Pues si os interesa, todavía tenéis casi un mes para contribuir a que se haga realidad. 

Podéis encontrar mucha más información visitando la web de Uploader y bajo estas líneas podéis, además, ver uno de los teasers de la película.


martes, 1 de abril de 2014

Upstream Color, cine inteligente

Banda sonora de la reseña: Sugiero leer esta reseña escuchando The Rays Which Stream Through the Shutter Will Be No Longer Remembered When the Shutter Is Wholly Removed de Shane Carruth (Spotify).

Hace unas semanas realicé el experimento de hablar de cine y parece que nadie se quejó. Es más, hasta hubo gente que estuvo de acuerdo con mis opiniones. Por ello, me atrevo de nuevo a meterme donde nadie me llama y a hablar de una película: Upstream Color, dirigida por Shane Carruth.

Upstream Color es una cinta que está totalmente en las antípodas del cine comercial de Hollywood. Planos cortos y sostenidos, a veces ni siquiera encuadrando toda la escena; música introspectiva; ritmo pausado; cambios frecuentes y repentinos de escena; diálogos breves, casi inexistentes, con secuencias de muchos minutos sin que ningún actor diga una sola frase; expresiones estáticas, con miradas prolongadas y ausentes; y sobre todo, guión muy trabajado y que no hace ninguna concesión al espectador, que debe estar atento en todo momento para seguir la trama. Quien busque acción, explosiones y efectos especiales, mejor que busque en otro sitio. 

Sobre el argumento, no diré absolutamente nada, porque me parece que es preferible llegar a la película con la mente completamente virgen y libre de ideas preconcebidas. Uno de los grandes placeres de ver Upstream Color (aunque no el único) es ir atando todos los cabos, haciendo hipótesis y deducciones a partir de las (pocas y medidas) pistas que nos va dando el director, encajando las piezas de este delicioso puzzle. Quien haya visto Primer (y quien no, no sé a qué esta esperando), también de Carruth, sabrá bien a qué me refiero, aunque Upstream Color es notablemente más inteligible que su primera película. 

Precisamente esa obligatoria participación activa del espectador es una de las cosas que más me ha gustado de Upstream Color. Podría emplear cientos de palabras intentando explicarlo, pero creo que no podría llegar a expresarlo mejor que Mike D'Angelo en su crítica para Music Box Theatre (traducción libre):
(...) el aspecto más excitante de las películas de Carruth, al fin y al cabo, puede que sea el inmenso respeto que tienen para con el espectador. No sólo rechaza dar las cosas masticadas, a la cansina manera de la mayor parte de la industria de Hollywood (e incluso de un notable porcentaje de las películas independientes), sino que continuamente cree en tu inteligencia para inferir la causa a partir del efecto, presentando B y confiando que descubrirás A, que permanece firmemente fuera de cámara, por ti mismo.
A esto, sólo puedo añadir una cosa: amén.

Pero en Upstream Color no sólo brilla el fantástico guión. La fotografía, la música, la iluminación, el montaje, la actuación... cada elemento colabora de forma perfecta para conseguir un increíble impacto emocional en el espectador. Yo entiendo poco de cine, pero esta película me parece una auténtica maravilla, una pequeña joya en todos y cada uno de sus aspectos.

Mucho ojo, eso sí. Esta película, por todo lo dicho arriba, no es ni muchísimo menos para todos los públicos. Sé de gente que odia visceralmente Primer y, seguramente, no tendrá mucha más suerte con Upstream Color. Es más, habrá quien (quizá sin faltarle razón) la tache de pretenciosa, abstrusa y efectista. Para gustos, colores (nunca mejor dicho) y sólo hay una forma de averiguar en cuál de los dos bandos esta uno: viendo la película.

Porque no puedo más que recomendar totalmente el darle una oportunidad a Upstream Color. Es, sin reservas, una de las mejores películas que he visto en mucho tiempo. Supongo que puesto que Shane Carruth es, a la vez, director, guionista, productor, actor y compositor de la banda sonora, esta cinta es lo que podríamos llamar "cine de autor". Para mí, es algo mucho más importante que eso: es cine inteligente.

lunes, 3 de marzo de 2014

Pacific Rim vs. Elysium, fight!

Banda sonora de la reseña: Ésta es fácil. Recomiendo leer esta reseña escuchando el tema principal de Pacific Rim, compuesto por Ramin Djawadi (Spotify, Youtube).

Creo que nunca antes había hablado de cine en el blog. Y la verdad es que apenas veo películas y sólo sigo un puñado de series de TV (ninguna de género fantástico). Prefiero emplear mi (escaso) tiempo libre en la lectura, que ya es bastante difícil mantenerse medianamente al día sin añadir otras distracciones. Pero es que, además, las ofertas de corte fantástico en el medio audiovisual me suelen parecer, salvo honrosas excepciones, decepcionantemente descafeinadas.

Sin embargo, hace unas semanas me picó el gusanillo y decidí intentar ponerme un poco al día con las producciones cinematográficas recientes de ciencia ficción y ver si así, por una vez, podía rellenar la correspondiente categoría en mis nominaciones a los Premios Hugo. Voy lento y un poco a tirones, pero de momento la experiencia está resultando mejor de lo que esperaba: de tres películas que he visto hasta el momento, una (Gravity) me ha gustado un montón. Pero en las otras dos me he encontrado un contraste sorprendente.

Por un lado tenemos Pacific Rim, una cinta sin pretensiones que da exactamente lo que promete: diversión a raudales. Es, de hecho, la película palomitera con la que mejor me lo he pasado en los últimos años (tampoco es que tenga muchos puntos de comparación, pero algo es algo), bastante por encima de títulos como The Avengers, Iron Man 2 o la primera entrega de la nueva franquicia de Star Trek.

En Pacific Rim todo se conjuga para que el espectador pase un muy buen rato. Efectos especiales que, sin ser increíbles, cumplen su función con nota. Actuaciones comedidas y más que correctas. Guión que hace sólo las trampas justas para llegar hasta un final previsible pero satisfactorio. Guiños a la serie B, al pulp, al cómic, al mundo de los videojuegos (¿soy el único que, al ver la película, recordó con nostalgia la serie de juegos X-COM?). Y una banda sonora sobresaliente y muy bien dosificada. En definitiva: una apuesta honesta y muy, muy entretenida.

En el otro lado del espectro tenemos Elysium, una mala película que encima intenta disfrazarse de lo que no es. Porque, en el fondo, Elysium es una historia inconexa de persecuciones y tiros cubierta de una poco elaborada pátina de profundidad. Entiendo que en aras de aumentar la comercialidad y de ganarse a algún sector de la crítica, se quiere hacer pasar por distopía una película de acción de las de toda la vida (esta es una frase que, por cierto, habría parecido un oxímoron hace apenas diez años). Y el fracaso es absoluto.

El guión de Elysium tiene más agujeros que un colador y ni siquiera se hace el esfuerzo de taparlos un poquito (no haré spoilers, pero hay cosas, como lo de los cohetes disparados desde la Tierra, que son absolutamente ridículas). El worldbuilding es desastroso, insostenible y poco inspirado. Las actuaciones son, en casi todos los casos, mediocres o directamente malas (y eso incluye, sorprendentemente, a Jodie Foster). La película es, en general, una sucesión de disparates mal hilvanada y peor ejecutada. Y lo que es peor: un insulto continuo a la inteligencia del espectador.

El resultado es, si cabe, aún más decepcionante si a la vista del nombre del director uno se espera una película de una calidad al menos cercana a la de District 9. Se intenta, de algún modo, recuperar la parte de crítica social que tan bien funcionaba en la primera mitad de esa otra película, pero aquí el efecto es completamente el contrario. Se abusa de los clichés, se recurre al melodrama barato y se descarta hasta el más mínimo rastro de sutileza. 

Hay una expresión que, para mí, ha quedado indisolublemente unida a Johnny Mnemonic desde que tuve la desgracia de verla: "cúmulo de despropósitos". Me siento tentado de emplearla nuevamente para describir Elysium. Al menos en este caso tuve la opción y el buen juicio de abandonar el visionado de la película al llegar a la mitad del metraje. A esas alturas ya no me cabía duda alguna de que la trama iba a seguir punto por punto y sin desviarse una micra lo que se podía intuir tras ver los diez primeros minutos. 

Elysium es, en definitiva, el ejemplo perfecto de por qué mi interés por el cine de ciencia ficción no es mayor y una explicación bastante razonable de por qué el género fantástico a veces goza de la (mala) fama que goza. Es una película, como perfecta y muy gráficamente describe el último párrafo de la reseña que El rincón de Koreander dedica a La cuarta señal, para ver con el cerebro desconectado. Y, sinceramente, para hacer eso prefiero dedicarme a otras actividades que, a la postre, resultan infinitamente más satisfactorias.

Quisiera ser capaz de creer que esta película es más la excepción que la norma, pero me resulta imposible. Me temo que es mucho más fácil encontrarse un Elysium que un Pacific Rim (sin ser esta última tampoco una obra maestra, ni mucho menos). Ojalá tenga que desdecirme de mis palabras cuando vaya viendo el resto de películas que tengo en perspectiva. 

martes, 19 de febrero de 2013

Noticias sobre adaptaciones de libros de ciencia ficción y fantasía

En las últimas semanas se han producido unas cuantas noticias sobre adaptaciones de libros de ciencia ficción y fantasía a medios tan diversos como la televisión, el cine, la radio y el teatro.

Por un lado, Ridley Scott volverá a adaptar una obra de Philip K. Dick (la famosa Blade Runner está basada en ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?). En este caso se trata de El hombre en el castillo, ucronía que ganó el Premio Hugo (el único de Dick, en realidad) en 1963 y que dará lugar a una miniserie de cuatro horas que será producida por SyFy Channel. También será serie de TV, en este caso de la cadena AMC, la novela El terror de Dan Simmons.

Y siguiendo con series de televisión, Reamde de Neal Stephenson (que hace poco reseñé aquí mismo) será adaptada por Chris y Paul Weitz para Fox TV. Curiosamente, no es la única obra de Stephenson que está en proceso de adaptación, ya que hace algunos meses se anunció que Snow Crash sería llevada al cine.

Más interesante si cabe es la versión teatral de La ciudad y la ciudad de China Miéville, una novela sobre la que Los VerdHugos hablamos largo y tendido con Silvia Schettin, su traductora, en nuestro tercer episodio. Sinceramente, me encantaría ver esta obra de teatro porque no puedo imaginar cómo puede llevarse a un escenario un libro tan surrealista.

Finalmente, también me ha parecido muy interesante la dramatización que BBC Radio ha realizado de 1984 de George Orwell con Christopher Eccleston (que hiciera de Dr Who hace unos pocos años) poniéndole a voz a Winston Smith. Precisamente podéis ver a Eccleston hablando de esa obra maestra que es 1984 en un vídeo bajo estas líneas.