domingo, 18 de noviembre de 2018

Ganadores de los Premios Ignotus 2018

Ya se han anunciado los ganadores de los Premios Ignotus 2018. Los podéis ver, en negrita, junto con el resto de nominados, a continuación:

Novela

Al final del bosque, de Tony Jiménez (ed. Dilatando mentes)
Arañas de Marte, de Guillem López (ed. Valdemar)
La leyenda de San Bogdán, de Carlos Saiz Cidoncha (ed. La hermandad del enmascarado)
Las tres muertes de Fermín Salvochea, de Jesús Cañadas (ed. Roca)
Señora de los caídos, de Álvaro Aparicio (ed. Pulpture)

Novela corta

36, de Nieves Delgado (ed. Cerbero)
“El asteroide del lobo”, de Carlos Saiz Cidoncha (El asteroide del lobo y otras historias de la frontera (ed. La hermandad del enmascarado))
Éxodo (o cómo salvar a la reina), de David Luna Lorenzo (ed. Apache libros)
La chica descalza en la colina de los arándanos, de Nieves Mories (ed. Cerbero)
Meigallo, de Miguel Garrido de Vega (ed. Pulpture)

Cuento

CloroFilia, de Cristina Jurado (ed. Cerbero)
“Granja-357”, de Miriam Iriarte (I Premio Ripley (ed. Triskel))
“Humo y espejos”, de Elia Barceló (Dark Fantasies (ed. Sportula))
“La fiebre”, de David Luna Lorenzo (Delirio 19 (ed. La biblioteca del laberinto))
“La mejor compañía”, de Tony Jiménez (El guardián del miedo (ed. Apache libros))
La puerta de Pandora, de Antonio Sancho (Historias cortas de intensa ficción 31 (ed. Pulpture))

Antología

Cuéntamelo otra vez, de varios autores (ed. Pulpture)
Dark Fantasies, selección de Mariano Villarreal (ed. Sportula)
El zoo de papel, de Ken Liu (ed. Alianza)
I Premio Ripley, de varios autores (ed. Triskel)
No son molinos, de varios autores (ed. Cerbero)

Libro de ensayo

Basado en hechos reales, de Luis Martínez Vallés (Ed. Dilatando mentes)
Dentro del laberinto friki, de Cristina Martínez (Ed. Apache libros)
Joe Dante: En el límite de la realidad, de Álvaro Pita (Ed. Applehead Team)
Weird Tales y el pulp de fantasía y terror: Una guía visual, de Javier Jiménez Barco (Ed. La hermandad del enmascarado)
Wonder Woman. El feminismo como superpoder, de Elisa McCausland (Ed. Errata Naturae)

Artículo

“Cachava y boina, todos somos contingentes, pero tú eres necesaria”, de Juanma Santiago (en No son molinos (ed. Cerbero))
“Doom, de Álex de la Iglesia”, de Alfonso Grueso (en Aburrimiento Vital (https://aburrimientovital.wordpress.com/2017/02/28/doom-de-alex-de-la-iglesia))
“Javier Redal, en la eternidad”, de Pablo Bueno (en Sense of Wonder (http://sentidodelamaravilla.blogspot.com/2017/11/javier-redal-en-la-eternidad-un.html))
“La segunda división de la literatura”, de Nieves Delgado (en Editorial Cerbero (http://www.editorialcerbero.com/segunda-division-literatura))
“Textos de terror en la literatura latina”, de José Miguel Pallarés (en Barsoom 31 (Ed. La hermandad del enmascarado))

Ilustración

Cubierta de 36, de Cecilia G. F. (ed. Cerbero)
Cubierta de Al final del bosque, de Juan Alberto Hernández (ed. Dilatando mentes)
Cubierta de Anatomía del caos, de Miguel Ángel Cáceres (ed. Apache libros)
Cubierta de CloroFilia, de Cecilia G. F. (ed. Cerbero)
Cubierta de Cuéntamelo otra vez, de J. R. Plana (ed. Pulpture)
Cubierta de No son molinos, de Juan Alberto Hernández (ed. Cerbero)

Producción audiovisual

El sótano de radio Belgrado, dirección de Emilio López Santos (radio)
La cueva, de Felicidad Martínez (canal de Youtube)
Los VerdHugos, de Armando Saldaña, Elías Combarro, Josep María Oriol, María Leticia Lara Palomino y Miquel Codony (http://verdhugos.blogspot.com.es). (Podcast)
Luces en el horizonte, en Bit FM (radio)
Verónica, dirección de Paco Plaza y producción de Apaches Entertainment / TVE (largometraje)

Tebeo

Anatomía del caos, de Manuel Amaro, Miguel Ángel Cáceres y Dr. Zonum (ed. Apache libros)
I Hate Fairyland 1: Loca para siempre, de Skottie Young y Jean-Francois Beaulieu (ed. Panini)
La visión vol. 2: Poco mejor que una bestia, de Gabriel Hernández Walta y Tom King (ed. Panini)
Monstress vol. 1: Despertar, de Marjorie Liu y Sana Takeda (ed. Norma)
Very Horrible Stories 1: Prohibido cazar ratas, de Juan Carlos Cervera y Nacho Fito (ed. Pulpture)

Revista

Barsoom (ed. La hermandad del enmascarado)
Delirio (ed. La biblioteca del laberinto)
Mamut (dirección de Maria Antònia Martí Escayol y Raul Ciannella)
Supersonic (dirección de Cristina Jurado)
Vuelo de cuervos (dirección de Lorena Gil Rey)

Novela extranjera

Detrás de sus ojos, de Sarah Pinborough (ed. Alianza)
El archivo de atrocidades, de Charles Stross (ed. Insólita)
Fuego, de Joe Hill (ed. Nocturna)
La quinta estación, de N. K. Jemisin (ed. B)
Las estrellas son legión, de Kameron Hurley (ed. Alianza)

Cuento extranjero

El espectro del abad, de Louisa May Alcott (ed. Pulpture)
“El mar de árboles”, de Rachel Swirsky (en Dark Fantasies (ed. Sportula))
“La quedada fílmica de octubre: Bajo la casa”, de Michael Wehunt (en Un lugar mejor (ed. Dilatando mentes))
Nueva madre, de Eugene Fischer (ed. Cerbero)
Tres tazas de aflicción a la luz de las estrellas”, de Aliette de Bodard (en Cuentos para Algernon (https://cuentosparaalgernon.wordpress.com/2017/05/08/tres-tazas-de-afliccion-a-la-luz-de-las-estrellas-de-aliette-de-bodard))

Sitio web

Cuentos para Algernon, de marcheto (https://cuentosparaalgernon.wordpress.com)
La nave Invisible, de VV. AA. (https://lanaveinvisible.wordpress.com)
La tercera fundación, de la asociación Los Conseguidores (http://www.tercerafundacion.net)
NGC 3660, de Pily Barba (https://ngc3660.com)
Origen cuántico, de Arkaitz Arteaga (http://www.origencuantico.com)

¡Enhorabuena a todos los ganadores y nominados!

lunes, 12 de noviembre de 2018

Pablo Bueno reseña Jaulas de aire, de Arantxa Rochet

Pablo Bueno continúa con su serie de reseñas de los nominados a los Premios Guillermo de Baskerville, en este caso con un libro muy interesante: Jaulas de aire, de Arantxa Rochet. ¡Espero que os guste!

Banda sonora de la reseña: Pablo sugiere leer esta reseña escuchando Jail Cell, de Air (YouTube, Spotify) 

Como ya se anunciaba aquí, durante el mes de octubre y noviembre estamos inmersos en el proceso de selección de los Premios Guillermo de Baskerville 2018 en la categoría de libro de relatos. La iniciativa, que parte de la web Libros prohibidos, cuenta ya con cinco ediciones a sus espaldas y su objetivo es otorgar un merecido reconocimiento a editoriales y autores independientes en distintas categorías.

Esta es la segunda reseña de las tres que tengo programadas y todas ellas estarán disponibles aquí, en Sense of Wonder. Una vez más le agradezco a Elías Combarro su amabilidad y su siempre generosa disposición. Por último, y ya como parte final del proceso de los premios, os recordamos que Libros prohibidos publicará el fallo del jurado que resultará de la valoración conjunta de sus integrantes.

Así que, sin más preámbulos, vamos con esta segunda reseña de los candidatos a los Premios Guillermo de Baskerville 2018 en la categoría de libro de relatos: Jaulas de aire, escrito por Arantxa Rochet y publicado por Ediciones Torremozas, una editorial que, por cierto, lleva desde 1982 apostando por la literatura escrita por mujeres.

En una ocasión leí acerca de un famoso experimento: unos investigadores colocaron a varios monos dentro de una jaula y dejaron unos cuantos plátanos en la parte superior. Sin embargo, cada vez que uno de los monos subía para cogerlos, se les aplicaba una ducha de agua helada a todos. Al cabo de un tiempo, cada vez que uno intentaba subir recibía una generosa ración de golpes por parte de sus propios compañeros. Entonces sacaron a uno de los monos y metieron a otro nuevo que, evidentemente, lo primero que hizo fue intentar subir a por los plátanos, con la consiguiente lluvia de mamporros. A los pocos intentos, el recién llegado entendió la lección. La cosa comienza a ponerse interesante cuando los investigadores retiraron a otro de los monos veteranos y metieron a uno nuevo. Este trató, como no podía ser de otro modo, de alcanzar los plátanos y los otros lo golpearon, incluido el que acababa de entrar antes que él. Al cabo de un tiempo, todos los monos veteranos habían sido sustituidos por otros que jamás habían recibido una sola ducha de agua fría, pero que cuando veían que uno intentaba ir a por los plátanos lo molían a palos.

Un poco en este sentido, Arantxa Rochet firma una antología cuyo título, tal y como yo lo interpreto, nos propone una serie de jaulas subjetivas creadas y mantenidas, por así decirlo, de un modo poco sólido. Tengo que decir que siempre me ha parecido interesante leer historias en las que los barrotes, los ladrillos y el hormigón de dichas prisiones están en nuestras cabezas, formando barreras más fuertes que las propias paredes que nos pudieran imponer. Y es que, en ocasiones los prejuicios, la costumbre o los comportamientos heredados funcionan con idéntica o mayor fuerza que los muros más robustos.

Otro de los nexos comunes de los relatos es incluso más interesante y tiene que ver con el modo en que la autora dilata y deforma algunas de las preocupaciones o tendencias actuales para explorar sus consecuencias en un posible escenario futurista extremo.

Amistad” es uno de los relatos que más me han gustado de la colección y buen ejemplo de esto que comentamos. El tema central de esta historia es el consumismo, un tema, por cierto, recurrente en la antología y que, como señalábamos antes, constituye un problema y una preocupación vigente hoy en día. El modo en que la autora lo trata, aun desde la exageración, resulta coherente e interesante en su propio discurso, pues nos lleva hasta el punto de que las personas, niños en el enfoque concreto de este relato, están patrocinadas por distintas marcas. El desarrollo de la historia lo convierten en uno de los más redondos del libro. Algo tiene que ver también el final, a la altura del resto del relato, punto este que, a mi modo de ver, falla en algunos de los demás cuentos.

Otro de los más destacables es “Hogar, seguro hogar”. En él tenemos desde el comienzo una sensación opresiva, de encierro, y es posible que sea el que mejor captura la esencia que define el título. También, quizá, el que mejor refleja el hecho de adoptar comportamientos heredados sin pararnos a sopesar de forma crítica si tienen razón de ser o no, uno de los grandes males de la humanidad, en mi humilde opinión.

Pero, si en el anterior los personajes están, literalmente, confinados en cubículos diminutos y casi herméticos, “Respira” consigue una sensación aún más opresiva y es, con mucho, el más angustioso. Su punto de partida tampoco es algo que nos resulte ajeno: ¿hasta dónde llegarían las consecuencias de la contaminación? ¿Sería posible que hubiera que comprar el aire como si fuera un bien de consumo de distintas (y en algunos casos prohibitivas económicamente) calidades?

Como se puede apreciar, las ideas que nos presenta Rochet son sobradamente interesantes, sobresalientes en algunos casos. De hecho, quizá los dos puntos menos fuertes de la colección sean el modo en que concluyen dichas ideas y, sobre todo, la forma en que se desarrollan, en ocasiones demasiado inocente, evidente o directa.

No obstante, el libro tiene un claro valor como exploración de lo que podría ser, del crecimiento sin control del capitalismo, el consumismo o la manipulación. Algunos de los relatos bien podrían pasar por el esbozo de un capítulo de Black Mirror. Otros poseen un tono de denuncia social que resulta muy necesario en nuestro tiempo.

Algo posiblemente menor, pero que me ha resultado muy disfrutable es la imbricación que se percibe en algunos de los relatos entre sí. Sucede por ejemplo con algunos de los vocablos que Arantxa nos propone. Velocina, asfio o nicotinos, por ejemplo. Me ha resultado muy agradable encontrarme por primera vez con ellos, entender perfectamente su significado dentro del discurso y, posteriormente, volver a leerlos más adelante dentro de otra historia que amplía su significado.

En conclusión, Jaulas de aire constituye una de esas obras claramente de ideas que tiene coherencia en sí misma como colección de relatos y que aporta una serie de visiones posibles encaminadas a hacernos meditar sobre las consecuencias de lo que hoy está por crecer. Su lectura es ágil, rápida y no resulta monótona al tratarse de relatos bastante cortos. Mi valoración en Goodreads estaría cerca de las tres estrellas y media, por lo que solo nos queda esperar a lo que decida el jurado de estos Premios Guillermo de Baskerville 2018. ¡Estad atentos!

lunes, 5 de noviembre de 2018

Cristina Jurado reseña Unholy Land, de Lavie Tidhar

Es para mí un placer poder ofreceros hoy esta reseña, escrita nada menos que por Cristina Jurado, de la nueva novela de Lavie Tidhar: Unholy Land. ¡Espero que os guste! Y recordad que podéis leer esta reseña también en inglés

Unholy Land de Lavie Tidhar: 
Viajar a través de la realidad fragmentada 

Banda sonora de la reseña: Cristina sugiere leer esta reseña escuchando una sesión de la DJ palestina Sama (YouTube).

Esta reseña es diferente a otras que he escrito a lo largo de los años y voy explicar por qué. A veces, una encuentra historias en un momento y lugar concretos que cambian la perspectiva sobre el tema tratado. Esto me ocurrió mientras leía Unholy Land de Lavie Tidhar, una copia para reseñar que mi amigo Elías me pasó y por lo cual le estoy muy agradecida. Veréis: cuando la novela llegó a mis manos en verano, estaba pasando unos días con mi familia política en el Líbano. Lo más increíble es que, cuando llevaba leída la mitad de la historia, unos amigos nos invitaron a visitarlos en el sur, en un pueblo llamado Qlayaa, a solo unos kilómetros de la frontera con Israel. Por la tarde, antes de volver a casa, nuestros anfitriones nos propusieron ir hasta la misma frontera, hasta Odaisseh, desde donde se puede ver Israel al otro lado de la valla. El contraste es impresionante: al otro lado, hay un paisaje perfectamente cuidado mientras que, en este, está visiblemente abarrotado y desorganizado. Vi a algunos visitantes tomarse fotos con los cascos azules italianos que patrullaban en la zona libanesa. Por un momento me identifiqué con el protagonista de Unholy Land, Tirosh, el autor de novelas mediocres porque también soy una escritora que trata de abrirse paso. Pero no es solo eso. Como él, muchas veces me siento entre dos mundos. En mi caso, la cultura occidental en la que crecí y la de Oriente Medio de mi marido. Tanto Tirosh como yo, pienso, compartimos la sensación de haber sido insertados con prisa en nuestras realidades.  Y aunque entiendo que ni soy personaje ni esta es mi historia, creo que las circunstancias en las que leí el libro influyeron enormemente en mi experiencia, y tenía que hacerlas explícitas.  

En Unholy Land, Tidhar elige un narrador en segunda persona para apelar inmediatamente a la audiencia. Es una jugaba arriesgada pero que me parece muy efectiva, e incluso más arriesgada si se tiene en cuenta que, más tarde, la alterna con la primera y tercera persona. Me parece una elección inteligente, pero no puedo revelar por qué sin hacer spoilers. 

La historia narra el viaje de un escritor mediocre a su país natal, un estado judío alternativo llamado Palestina y creado en África Oriental (en lo que sería hoy una parte de Kenia). Tidhar sigue los esfuerzos del húngaro Theordor Herlz a principios del siglo XX a la hora de establecer una tierra adecuada para los judíos en un territorio (supuestamente) no reclamado. Mientras que Tirosh regresa a su hogar para escapar de una pérdida inimaginable, la desaparición de su sobrina revela la violencia de un modelo político y económico colonial, así como la existencia de grietas en el espacio-tiempo.  Descubrimos una realidad fragmentada, no solo a través de Tirosh o del investigador especial Bloom (el hombre que lo sigue y la voz que conduce la historia) sino también a través de Nur, la agente que trata de restablecer el equilibrio en el continuum espacio-temporal. 

Confieso que me he divertido mucho con esta historia. Además de que me resultasen familiares las referencias culturales (hasta Líbano aparece brevemente), la propia dinámica de la fractura social -en esta Palestina alternativa se da entre africanos y palestinos-, es un territorio que cualquier persona que siga la actualidad va a reconocer. Muchos países están divididos ahora más que nunca entre distintos sentimientos nacionales, afiliaciones religiosas o posturas políticas. El resultado de todo esto es, precisamente, un estado de cosas permanentemente fragmentado, en el que cada grupo parece vivir en su propia realidad.

El toque mágico de Tidhar es el resultado de una prosa concisa y evocadora, una imaginación portentosa y la habilidad dar un toque a la conciencia social del lector. La historia fluye de manera agradable, como el humo de una pipa de agua, y en las descripciones el lector casi puede sentir el aroma de la canela, el comino y los piñones tostados en las calles de la ciudad de Ararat. Cualquier fan de la buena ficción especulativa con una pizca de novela negra, un poco de literatura pulp y mucho sentido de la maravilla disfrutará con Unholy Land, el viaje de Lavie Tidhar al poder de las posibilidades históricas. 

Cristina Jurado reviews Unholy Land, by Lavie Tidhar

It is a great pleasure for me to host this review of Lavie Tidhar's Unholy Land, written by none other than Cristina Jurado. Hope you enjoy it! And remember that you can also read this review translated into Spanish.  

Unholy Land by Lavie Tidhar: 
Travelling through fragmented reality 

Review Soundtrack: Cristina suggests reading this review while listening to a session by Palestinian DJ Sama (YouTube).

This review of Unholy Land is a bit different from others I’ve written over the years. Let me explain you why. Sometimes, you encounter a story at a particular moment, and at a particular place, that changes your whole perspective about the theme. This happened to me while reading Unholy Land by Lavie Tidhar, an ARC my friend Elías passed on to me, and for which I am greatly appreciative. You see: I was staying with my in-laws in Lebanon this summer when the novel came to my hands. The most extraordinary is that, right when I was in the middle of the story, we were invited to visit some friends in the South, a small village called Qlayaa, just few kilometers from the border with Israel. In the afternoon, before going back home, our hosts proposed us to go near the border, to Odaisseh, where one can see Israel at the other side of the fence. The contrast is striking: a perfectly manicured landscape over there, and a cluttered and disorganized one, here. I saw other visitors taking pictures with the Italian UN peacekeepers that were patrolling the Lebanese side. For a moment, I could identify with the main character in Unholy Land, Tirosh, the author of unexceptional novels, being a writer myself struggling to be known as an artist. But not only that. Also like him, I often times feel in between worlds. In my case, the Western culture in which I grew up, and the Middle Eastern of my husband. Both of us, I thought, share the sensation of being inserted in a hurry into our realities. I understand that I’m not a character and this is not my story, but I think the circumstances in which I read the book have enormously influence my experience, and I had to made them explicit. 

In Unholy Land, Tidhar chooses a second person narrator to immediately appeal to the audience. It's a risky move, but I found it very effective, more risky if one takes into consideration that later he alternates also first and third person narrators. But his proves to be an intelligent choice, although revealing why at this point it would mean to spoil the book. 

The story follows the journey of an average writer into his native country, an alternate Jewish State called Palestine and created in East Africa (today’s modern Kenya). Tidhar follows the efforts of Hungarian Theodor Herlz in the early 20th century in establishing a suitable land for the Jewish people at an (supposedly) unclaimed territory. While Tirosh goes back home to escape from an unimaginable loss, the disappearance of his niece brings to the surface the violence of the colonial political and economic model, and the existence of cracks in time and space. We discover a fragmented reality, not only through Tirosh or Special Investigator Bloom, the man who follows him and the voice “conductor” of the story, but also through Nur, the female agent who tries to reestablish balance in the time-space continuum. 

I must confess I tremendously enjoyed this story. Not only the culture sounded very familiar (Lebanon is even briefly present); the dynamics of a fundamental social fracture -in alternative Palestine it is between Africans and Palestinians- are sadly known territory for everybody who follows the news. Many countries are divided now more than ever, between national sentiments, religious affiliations or political stances. The product of all this is, precisely, a permanent fragmented state of things, in which each group seems to live in their own reality. 

Tidhar’s magic touch is the result of a very concise and evocative prose, an ingenious imagination, and the ability to poke the reader’s social conscience. The story nicely flows, like the smoke of a water pipe, and in the descriptions the reader can almost sense the scent of cinnamon, cumin and roasted pine nuts in the streets of Ararat city. Any fan of good speculative fiction with a pitch of noir, some pulp hints and a lot of sense of wonder will enjoy Unholy Land, Lavie Tidhar’s voyage into the power of historical possibilities. 

lunes, 29 de octubre de 2018

Alexander Páez reviews Mecha Samurai Empire, by Peter Tieryas

Alexander Páez has kindly reviewed for us Mecha Samurai Empire, by Peter Tieryas, the sequel to United States of Japan. You can also read this review in Spanish at Alexander's website, Donde acaba el infinito. Hope you like it!

Review Soundtrack: Álex suggests reading this review while listening to the main theme of Mazinger Z, by Ichirou Mizuki (YouTube, YouTube

Some years ago, I got an ARC copy of a book at my email. It was an Angry Robot book: United States of Japan by an unknown author at that time, Peter Tieryas. I contacted him by Twitter and since then we speak now and then. With that warm and proximity that is so Tieryas. Now, in 2018, Peter Tieryas has positioned himself as one of the emergent authors that you must read. He has succeeded in the international market as in the anglosaxon. And he hasn’t lost this close touch, this proximity to the readers. The story repeats itself, I got an ARC copy of his new novel and I start reading it as soon as it gets into my Paperwhite. I need more of his world. I need more mechas. I need more sci-fi. Mecha Samurai Empire is this new novel that is also a sequel to the previous novel but both can be read as stand-alone works. Oh, and it was worth. So much.

If the first novel was a dystopia, a homage to a Phillip K. Dick novel, this second one is a novel about war, about humanity, a tribute to the sub-culture surrounding mechas, videogames and probably a more Heinlein-reminiscent novel. In Mecha Samurai Empire, Japan and Germany won the World War II and they divided North America. West is Japanese, a hybrid between Japanese and North American culture, while in the East, the Germany area, it is more divided between non-Aryans and “normal” citizens. You probably already knew this if you read the previous novel. The truce between the Japanese Empire and the German Reich is uneasy, mechas versus biomechs, but they usually stay out of each other businesses. Usually.

Mecha Samurai Empire begins with Mac, a student struggling with his grades, but a guy who is incredibly good at videogames, especially with “portical”, something that grants with a chance to enter the mecha examination program so he can fulfill his dream: to be a mecha pilot. Mac is attended by the state, since both his parents were killed in The Battle of San Diego. They were both mecha pilots.

Peter Tieryas doesn’t write typical heroes. You probably are wondering when Mac will have his chance to save the world, to be a hero. Well, actually on different occasions, but the way Tieryas drives the plot is brilliant. This are not hero worthy situations, most of them are a fruit of chance, or sometimes he is in the right place at the right time. Tieryas also does a lot of criticism to the military structure, with poor leaders that lead to a lot of trooper deaths and so on. While I don’t really care about military criticism (I guess this is an important issue in USA, but in Spain not really) I think it’s very clever because you can take the philosophical exploration and put it into a bigger picture. While I was reading this novel, I reckoned it felt a lot like a Kojima game. A Metal Gear Solid game. It’s about soldiers, but it has a bigger picture. Mac isn’t a philosopher, but he encounters situations that really question his motivations. For instance, he has a German friend, and that is not very keen to the eyes of his companions. 

I have to admit, the best in this novel? The mecha battle. Oh my. So funny, so well written, so epic. This was something the readers wished for more in the first novel. And here we have our wish. Granted by Tieryas. I would LOVE to see a movie about this novel. Mecha Samurai Empire isn’t as dark as the previous work, it’s more war-like, more dynamic, faster. And I really enjoyed the change in style and narrative. It really feels like Tieryas had a lot of fun writing this novel. And you know, mechas vs other things is always a win-win. My recommendation is that you should read it, but don’t expect a new dystopia, this is not (very much) it. It’s a criticism to war, military states and totalitarianism. Another great work by Peter Tieryas.

jueves, 25 de octubre de 2018

Pablo Bueno reseña Combustible Lovecraft, antología editada por Yolanda Espiñeira y Félix García

Me complace mucho anunciar que nuestro bienamado Pablo Bueno es miembro del jurado de los Premios Guillermo de Baskerville 2018, organizados por Libros prohibidos, y que nos ofrecerá en las próximas semanas reseñas de varios de los libros nominados. Comenzamos hoy con la antología Combustible Lovecraft, editada por Yolanda Espiñeira y Félix García. ¡Espero que os guste!

Banda sonora de la reseña: Pablo sugiere leer esta reseña escuchando Kissing the Shadows, de Children of Bodom (YouTube).

Hace poco he tenido el honor de ser incluido en el jurado que seleccionará a los ganadores de los premios Guillermo de Baskerville 2018. Concretamente, participo valorando la categoría de libro de relatos. Esta iniciativa, que parte de la web Libros prohibidos, tiene ya cinco años de madurez si incluimos esta última edición y trata de otorgar un merecido reconocimiento a editoriales y autores independientes en distintas categorías.

Por mi parte, realizaré tres reseñas que serán publicadas aquí, en Sense of Wonder. Aprovecho para agradecer una vez más a Elías Combarro su amabilidad y el permitirnos alojar en su web esta parte del proceso de los premios. Posteriormente, Libros prohibidos publicará el fallo del jurado que resultará de la valoración conjunta de sus integrantes.

Así que, sin más preámbulos, vamos con la primera reseña de estos candidatos a los Premios Guillermo de Baskerville 2018 en la categoría de libro de relatos: Combustible Lovecraft, editado por la siempre interesante Orciny Press y con selección de Yolanda Espiñeira y Félix García.

En cuestión de unos pocos meses he leído varias propuestas que, hundiendo sus raíces en la inspiración lovecraftiana, resultan muy distintas entre sí y, desde luego, muy alejadas del producto que todos tenemos en la cabeza cuando imaginamos al propio Lovecraft poniendo el punto y final a una de sus obras. Entre ellas, recuerdo con una sonrisa El archivo de las atrocidades (Charles Stross, Insólita editorial) por el desparpajo y el humor con el que habla de horrores cósmicos y el modo en que se enfrentan a ellos. Y es que, como dice Félix García en el genial prólogo que acompaña este Combustible Lovecraft, la herencia lovecraftiana está más viva que nunca. O más muerta, que en estos escenarios a veces no son ni mucho menos conceptos antagónicos. Además, hoy por hoy la inspiración que dejó el autor de Providence se ha independizado de él hasta el punto de que, incluso reconociendo los rasgos de su padre literario, los autores dan a luz a obras que, al menos en su cara externa, resultan muy distintas de las primeras manifestaciones lovecraftianas, incluidos sus múltiples clones. De ahí el nombre de esta antología: Combustible Lovecraft, porque todos los relatos que lo integran tienen una inspiración común y evidente, pero mueven vehículos que, en la mayoría de los casos, no se parecen nada entre sí.

Hay que empezar diciendo que, como en todas las antologías, hay relatos que nos llegan más y otros menos, pero el conjunto mantiene en este caso un nivel medio notable y, para demostrarlo y como muestra de la variedad que atesora, me gustaría destacar tres:

El primero, “Tras el horror”, firmado por el Colectivo Juan de Madre, destaca por crear un ambiente de irrealidad, de halo sobrenatural que no acaba de concretarse en algo sólido que agarre y estrangule, pero que resulta igualmente sobrecogedor. Esto, que podría ser un elemento típico de Lovecraft, toma en este caso un curioso tono documental que llega incluso a aportar fotos y dibujos como apoyo “material” de la narración. Dicho recurso contribuye a darnos una sensación de verosimilitud muy interesante. La historia nos habla de Diego V. quien, recién acabada la increíble posproducción de un proyecto cinematográfico, se centra en preparar su próxima película. Esta pretende tener como escenario Yonge street, la calle más larga del mundo (dato real) y ahí, (o quizá antes, debido a esa posproducción surrealista que comentábamos) las cosas comienzan a ponerse extrañas e interesantes. El conjunto nos ofrece un notable relato que parte de cuestiones mundanas tras las que se esconden fuerzas terroríficas que, sin concretarse en el típico monstruo de película mala, consigue esa atmósfera de inquietud desde la primera página.

En “Investigación de la escena de un crimen”, Javier Avilés nos presenta uno de esos relatos fragmentados en los que el lector comienza deliciosamente desubicado hasta que va entendiendo qué es realmente lo que ha pasado. En este sentido me ha gustado mucho la voz, digámoslo así para no revelar demasiado, ajena al personaje principal. Creo que su psicología está muy bien llevada, pese a la dificultad que supone, y conforma un pequeño bosquejo de lo ignoto que resulta creíble e interesante, tanto en el tono como en la conclusión última de sus actos.

La propuesta de Santi Pagés, “El caso del hermano Miller”, es uno de los relatos que más he disfrutado. El autor realiza una tremenda labor de creación no solo del escenario, sino del ambiente que nos mete dentro del mismo. La propia historia está muy bien llevada, dosificando la información, cuidando exquisitamente el lenguaje y haciéndonos caer más y más en el pozo que se atisba a lo lejos. El marco temporal resulta también espectacular. Es, probablemente, el único de la antología para el que no puedo resistirme a pronunciar la consabida frase: NOS DEJA CON GANAS DE MÁS. De hecho, por sacarle un pero, puede que la conclusión sea el único punto que decae un poco después del soberbio desarrollo.

Estos son los tres relatos que me han parecido más interesantes, pero cualquiera de los otros (incluido el prólogo, insisto) resulta una lectura interesante. Así, “Terror en Villalvarado” de Roberto Bartual nos presenta un relato en el que lo insólito se viste de normalidad en un ejercicio sorprendentemente divertido. El autor utiliza, además, elementos no convencionales para cuestiones que sí lo son hasta el punto de darnos sustos a cada página (¿Britney Spears? ¿En serio? No sabía si aplaudir o resoplar, pero el caso es que me estuve riendo un buen rato).

Podéis ir en paz”, de Weldon Penderton, tiene la forma, el tono y el ambiente más rural que podamos imaginar. De hecho, podríamos decir que la primera parte resulta amable, casi hasta entrañable dentro de la oscuridad de las pequeñas comunidades aisladas llenas de prejuicios, pero también aferradas a sus ritos, a las relaciones estrechas de los vecinos o su aparente sencillez. Poco a poco, no obstante, se irá transformando en algo más oscuro a ojos de una recién regresada al pueblo.

Nadadoras”, de Tamara Romero, propone un escenario y una premisa de partida tan sorprendentes que ni en cien años se nos habrían pasado por la cabeza a la mayoría. Francisco Jota-Pérez utiliza en “Cero Zen/TRAPEZOEDRO” la música como forma de hacernos caer en el fondo más extraño y oscuro, sobre todo a través de un original uso del lenguaje y la mezcla continua con términos técnicos.

Tony Fuentes y Albert Kadmon nos presentan en “El síndrome de Capgrass” y “La sinfonía y el retablo” los dos relatos más propiamente Lovecraftianos, a mi modo de ver, pese a su tono muy diferente. Ambos resultan opresivos y forman una espiral descendente desde la primera página, haciéndonos temer lo que está por pasar pero deseando al mismo tiempo verlo con avidez.

La conclusión es que todas estas propuestas beben del mismo combustible para hacernos llegar el aroma del maestro Lovecraft en una antología de un nivel medio notable. Y algunos de los relatos lo hacen, además, pasando por encima de la imitación del estilo para, utilizando algunos de sus condimentos más característicos, presentarnos escenarios y propuestas novedosas y enriquecedoras. Por mi parte se lleva, de momento, cuatro estrellas en Goodreads a la espera de lo que decida el jurado de estos Premios Guillermo de Baskerville 2018. ¡Estad atentos! 

lunes, 22 de octubre de 2018

Reseña de The Particle Zoo, de Gavin Hesketh

Banda sonora de la reseña: Sugiero leer esta reseña escuchando Particle Storm, de Lights & Motion (Spotify, YouTube)

En los últimos meses he retomado con muchas ganas la lectura de libros científicos y de divulgación. Sin embargo, un problema con el que me suelo enfrentar es el de encontrar obras que tengan el nivel adecuado. Los libros de texto puros y duros suelen ser, obviamente, demasiado avanzados, y, por el contrario, los de divulgación más clásica tienden a simplificar excesivamente las cosas, prescindiendo de cualquier tipo de formalismo o expresión matemática y utilizando las mismas manidas metáforas una y otra y otra vez. 

Afortunadamente, The Particle Zoo, de Gavin Hesketh, es una muy agradable excepción a esta última tendencia. Se trata de un libro de divulgación que no rehuye los elementos formales, sino que los presenta de forma simplificada pero completamente rigurosa, sin miedo de dejar caer una fórmula matemática aquí y allá. Además, reduce las alegorías y comparaciones al mínimo, llamando a las cosas por su nombre e identificando claramente lo que son descripciones aproximadas y lo que son conceptos científicos precisos.

El objetivo de The Particle Zoo es servir de introducción al modelo estándar de la física de partículas, la teoría científica que estudia las partículas subatómicas, y lo consigue con creces. El mejor halago que le puedo hacer a esta obra es que con ella he aprendido muchísimo y, aunque evidentemente no he convertido un experto en física de partículas en la semana que he tardado en leerlo, ahora tengo muchísimo más clara la imagen global de ese zoológico de fermiones y bosones que constituye la base de nuestro mundo físico. 

Hesketh mantiene, durante todo el libro, un perfecto equilibrio entre la introducción de conceptos físicos, la explicación de los conceptos históricos en los que se produjeron los avances y descubrimientos principales y la realización práctica de los experimentos que se utilizan para confirmar (o refutar) las predicciones teóricas. Así, tras un breve prólogo que motiva el resto de capítulos, el autor comienza exponiendo el uso de los diagramas de Feynman para la representación de las interacciones entre partículas, un elemento que será fundamental a lo largo de toda la obra.

Poco a poco, se van explorando las tres fuerzas fundamentales que estudia el modelo estándar (la electromagnética, la nuclear fuerte y la nuclear débil) y las distintas partículas asociadas a ellas: quarks, fotones, neutrinos... hasta llegar, por supuesto, al bosón de Higgs. En todos los casos, las explicaciones de Hesketh están estupendamente medidas; el lenguaje es conciso, pero sumamente preciso y muy clarificador. Además, cada nuevo concepto se va apoyando y asentando sobre los anteriores, con lo que el resultado final es tremendamente sólido y está perfectamente cohesionado. En especial, los capítulos dedicados a la fuerza nuclear débil son, sin duda, los mejores que he leído sobre el tema. Confieso que nunca había entendido muy bien su acción y la función de los bosones W, y ahora me ha quedado bastante más claro. 

La única pega que le puedo poner a The Particle Zoo es que en los capítulos finales se traiciona un poco a sí mismo. Si hasta llegar a los neutrinos la tónica predominante había sido la de explicar cada pequeño detalle de forma concisa pero completa, en el último tramo Hesketh comienza a tener un poco más de prisa y opta por ofrecer un panorama a vista de pájaro. El libro pierde entonces un poco de su personalidad y se asemeja a otras muchas obras de divulgación al uso. Es cierto que los temas tratados son mucho más especulativos (la materia oscura o la búsqueda de la super-simetría, por ejemplo), pero la falta de esos detalles que hacían que los conceptos encajaran tan bien unos con otros se nota en demasía. No es que los conceptos estén mal explicados, pero les falta la profundidad de los primeros capítulos.

Aún así, The Particle Zoo es un libro que he disfrutado enormemente y con el que, como decía arriba, he aprendido muchas cosas nuevas. Lo recomiendo a cualquier persona interesada en conocer cómo funciona el mundo subatómico y que no tenga miedo a encontrarse de vez en cuando alguna fórmula matemática y a pararse un ratito a pensar sobre algún concepto un poco más abstracto de lo habitual.