lunes, 20 de abril de 2015

Superposition, de David Walton

Banda sonora de la reseña: Sugiero leer esta reseña escuchando Superposition de Serosia (YouTube, Spotify).

Leer un libro podría ser considerado como una especie de medida cuántica. De hecho, hasta que abres el libro y lees la historia, está en una superposición de estados "me gusta"/"no me gusta". Por supuesto, la amplitud de esos estados no tiene por qué ser igual. Puedes tener experiencia previa con el trabajo del autor o haber leído reseñas (positivas o negativas) de gente con gustos similares al tuyo y eso puede hacer que un estado sea más probable que otro. Pero no colapsa definitivamente en uno concreto hasta que lo lees. 

En el caso de Superposition, de David Walton, prácticamente no tenía información para estimar cuáles podrían ser las probabilidades de los estados en mi caso. No había leído anteriormente nada escrito por el autor y aunque la sinopsis, que habla de asesinatos y física cuántica, parecía interesante, también sonaba a combinación arriesgada. Además, por alguna razón, yo suponía erróneamente que ésta era una novela juvenil (no lo es) y no me había percatado de que David Walton era el David Walton de Quintessence (que no he leído, pero que al menos me sonaba de oídas). Mi única oportunidad para hacer colapsar la función de onda era leer el libro y me alegro de haberlo hecho. Superposition ha resultado ser, como casi cualquier libro, una superposición de cosas buenas y no tan buenas, pero las buenas contribuyen mucho más a la combinación que las otras. 

La primera cosa que llama la atención de la novela es que está contada por medio de dos tramas paralelas que suceden prácticamente al mismo tiempo y en diferentes lugares, pero con el mismo protagonista. ¿Cómo puede ser esto? Explicarlo sería chivarse, pero es fácil deducir que las extrañas propiedades de las partículas cuánticas tienen algo que ver. De hecho, toda la ciencia de la novela está basada en sólidos principios físicos. Creer que tales cosas puedan suceder en el mundo macroscópico hace, en ocasiones, que se resienta bastante la suspensión de la incredulidad, pero los principios físicos están explicados con ejemplos claros y con un rigor admirable. Walton sabe de física cuántica y se nota. Además, y aunque no es precisamente el foco central de la trama, también hay algunas excelentes especulaciones sobre el libre albedrío, la consciencia y la inteligencia, y el autor expone algunas ideas realmente interesantes:
 "A dog is conscious, I think," Marek said.
"Or do we just say that, because the dog's programming is more complex, and we can't always predict it?" Brian said. "What about you? I grant you the label of 'conscious' because I ascribe intent and unpredictability to your actions, but when it comes down to it, you're just following your programming, too. 'Consciousness' is just when that programming becomes complex enough to warrant using certain vocabulary."  
Otra cosa que disfruté especialmente de la novela fue la parte del juicio al personaje principal. Esos capítulos son del estilo de series como La ley de Los Ángeles o Ley y orden y resultan muy entretenidos. Pero lo que realmente me gustó es la inteligencia con la que el autor los usa para explorar el pasado del protagonista, para explicar ciertas de las partes más extrañas de los conceptos físicos y para crear una atmósfera de misterio. Y, por supuesto, cómo se enlazan las ideas de prueba y duda razonable con conceptos de la mecánica cuántica y la incertidumbre. Un trabajo muy atractivo y que da que pensar:
The problem with the story was that it was mostly true, but not quite. All considering, I thought it was the best we could do, but it made me wonder how much of the trial system had to do with truth, and how much of it was a competition between the two opposing sides to see whose fiction was the more believable.
El protagonista principal es carismático, aunque quizá un poco demasiado perfecto para mi gusto. Algunos de los personajes secundarios, sin embargo, lo compensan con creces. Me gustaron Colin y, especialmente, Alessandra, cuyo conflicto interno la convierte en un personaje muy interesante de leer. El ritmo es casi perfecto, con un buen equilibrio entre las dos subtramas y algunos giros interesantes en el momento adecuado. Y el misterio me mantuvo interesado durante todo el trayecto que, por supuesto, es una de las mejores cosas que se pueden decir de una novela policíaca (cuántica o no).

Así que, como podéis ver, hay muchas cosas buenas en Superposition. Pero también hay algunos problemas que presentan amplitud no nula en la superposición cuántica que es la novela. Aunque la resolución es más o menos satisfactoria, me hubiera gustado un final no tan redondo. Algo más oscuro, no tan para todos los públicos. Yo tenía mi propia teoría (que involucraba motivos no tan generosos por partes de algunos de los personajes; yo también tengo mi propia superposición de pensamientos perversos y malévolos de vez en cuando). Además, me resulta muy difícil creer que en la novela la gente acepte con tan facilidad ciertos hechos extraordinarios y revolucionarios. Tampoco parece que afectaran al mundo en su globalidad, lo que es realmente improbable cuando se habla de este tipo de descubrimientos científicos.

A pesar de estos problemas, la amplitud de los elementos positivos de Superposition es significativamente mayor que la de los negativos, y recomiendo el libro si estáis buscando un misterio cuántico original, inteligente y con buen ritmo. Supersymmetry, también de David Walton y situado en el mismo mundo, saldrá a finales de año. Es muy probable que también lo intente colapsar. 

(You can also read this review in English/También puedes leer esta reseña en inglés)    

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