jueves, 2 de junio de 2016

Too Like the Lightning, de Ada Palmer

Banda sonora de la reseña: Sugiero leer esta reseña escuchando Eternal Source of Light Divine, compuesta por George Frideric Handel (Spotify, YouTube).

Too Like the Lightning, de Ada Palmer, es una novela increíble. Es inteligente, extraña y totalmente hipnótica. Pero, sobre todo, es única y completamente diferente de cualquier cosa que me haya encontrado anteriormente. Al reseñar, siempre intento comparar los libros con otros que he leído en el pasado, al menos para proporcionar una indicación somera de qué se puede uno esperar, pero en este caso es casi imposible. La mejor descripción a la que he llegado es "una mezcla de una historia en clave de ciencia ficción de la filosofía del siglo XVIII y un remake de Rocky Horror Picture Show escrito por Adam Roberts en colaboración con Cordwainer Smith", pero no eso no se cubre ni una parte de lo que podéis encontrar en este libro. 

La primera cosa que llama la atención de Too Like the Lightning es su particular estilo. La novela es un informe ficticio de los sucesos que, en tan sólo siete días, condujeron (¿conducirán?) a dramáticos cambios sociales en el año 2454, relatado por un narrador posiblemente no confiable y contado para personas de un futuro aún más lejano, pero escrito como si fuera la época de la Ilustración. Por tanto, nos encontramos separados no una ni dos sino hasta tres veces del contexto del libro: en el tiempo, en el lenguaje y en el conocimiento de algunos hechos fundamentales. Es difícil provocar más extrañamiento cognitivo, por emplear la terminología de Darko Suvin, con sólo unas pocas páginas. Y, lo que es aún más importante, Palmer hace que funcione de maravilla, sin dejar ni un solo detalle al azar.

El worldbuilding también es excelente. En el siglo XXV ya no hay naciones sino Hives, ya no hay familias sino bash'houses, el género ya no se define (únicamente) por los genitales con los que naces y la democracia ha evolucionado a nuevas y extrañas formas. No explicaré mucho de estos cambios, ya que uno de los placeres de leer Too Like the Lightning es, precisamente, ir descubriendo por uno mismo cómo encajan todas las piezas, pero permitidme al menos que cite un pequeño párrafo para que se aprecie qué tipo de cosas se pueden encontrar en la novela:
“Separately, as the King of Spain, and with no directive from the European Union, I wish to express my personal support for Chairman Carlyle and his ideal that citizenship should be voluntary, not forced. To that end, I hereby call on all Spanish citizens—no, on all people who consider Spanish identity an important part of who they are, to show their support for that ideal by renouncing their citizenship, becoming floating citizens of the EU for twenty-four hours, and then reapplying to become Spanish citizens again, this time by choice. What we choose means more than what is handed to us by chance. I will count every citizen who leaves and rejoins my country a more loyal Spaniard, a more sincere Spaniard, a truer Spaniard, than before, and I will stand proud as the king of a people brave enough to leave our fatherland to show support for those endangered by this war, but loyal enough to return again.”
Palmer introduce sólo unos pocos elementos tecnológicos: coches volantes, trackers (un dispositivo de comunicación portátil) y set-sets (computadores humanos), principalmente. Pero son más que suficientes para proporcionar la base para una sociedad en la que muchas de las ideas de la Ilustración pueden ser llevadas a la práctica. Too Like the Lightning no trata sobre ciencia (aunque la ciencia es una parte importante de su mundo) sino sobre la filosofía y las teorías sociales de Voltaire, Diderot, Carlyle e incluso De Sade. Todas ellas cobran vida en una forma que es a la vez creíble y sorprendente, transformando casi cada aspecto de la vida tal como la conocemos. El lenguaje, por ejemplo, es un elemento central a lo largo de todo el libro y ha evolucionado de una manera muy orgánica:
I wonder, reader, which folk etymology you believe. Is ‘sensayer’ a perversion of the nonexistent Latin verb senseo? Of ‘soothsayer,’ with ‘sooth’ turned into ‘sense’? Of sensei, the honorific Japan grants to teachers, doctors, and the wise? I have researched the question myself, but founder Mertice McKay left posterity no notes when she created the term—she had no time to, working in the rush of the 2140s, as society’s wrath swept through after the Church War, banning religious houses, meetings, proselytizing, and, in her eyes, threatening to abolish even the word God. The laws are real still, reader. Just as three unrelated women living in the same house was once, in some places, legally a brothel, three people in a room talking about religion was then, as now, a “Church meeting,” and subject to harsh penalties, not in the laws of one or two Hives but even in the codes of Romanova. What terrible silence McKay foresaw: a man afraid to ask his lover whether he too hoped for a hereafter, parents afraid to answer when their children asked, “Who made the world?” With what desperation McKay screamed to those with the power to stop it, “Humanity cannot live without these questions! Let us create a new creature! Not a preacher, but a teacher, who hears a parishioner’s questions and presents the answers of all the faiths and sects of history, Christians and pagans, Muslims and atheists, all equal. With this new creature as his guide, let each man pick through the fruits of all theologies and anti-theologies, and make from them his own system, to test, improve, and lean on all the years of his long life. If early opponents of the Christian Reformation feared that Protestants would invent as many Christianities as there were Christians, let this new creature help us create as many religions as there are human beings!” So she cried. You will forgive her, reader, if, in her fervor, she did not pause to diagram the derivation of this new creature’s name.
En la novela aparecen muchos personajes intrigantes, muchos de ellos más grandes que la vida (Thomas Carlyle sin duda lo aprobaría): Bridger, J.E.D.D. Mason, Sniper, Dominic Seneschal... Y, por supuesto, Mycroft Canner, nuestro humilde narrador, que es uno de los personajes más misteriosos que me he encontrado nunca. Mycroft, encantador y repulsivo al mismo tiempo, inteligente y astuto, santo y pecador. Su voz es, sin duda, una las cualidades más destacables de la novela y la decisión de Palmer de convertirlo en el narrador de la historia es un acierto pleno.

Pero el mayor éxito de Too Like the Lightning es la forma en Palmer guía al lector, pasito a pasito, desde la completa confusión inicial hasta un entendimiento de hasta las más sutiles consecuencias de la cultura y la organización social del mundo de la novela. Se trata de una utopía, pero como en Los desposeídos de Ursula K. Le Guin, es una utopía muy ambigua, en la que aquellas cosas que parecen haber sido superadas (nacionalidad, género, religión, crimen, guerra...) son todavía muy importantes y se han convertido, en muchos casos, en tabúes. Esto se hace especialmente notorio en el momento en que se revela el verdadero nombre de cierto personaje y el lector se ve tan sorprendido por las implicaciones como los propios protagonistas. Admiro profundamente el maravilloso trabajo de la autora, que consigue sumergir completamente al lector en el mundo de la novela. Simplemente impresionante.

Too Like the Lightning es un libro que me ha enamorado desde la primera página. Me ha hecho pensar, me ha sorprendido, me ha explotado la cabeza. Ciertamente, es una novela compleja y con muchas capas y estoy seguro de que no será del gusto de todos los paladares, pero creo que todo fan de la ciencia ficción debería darle una oportunidad, porque también es extremadamente gratificante. Yo, personalmente, quiero más libros como éste. No, tachad eso: necesito más libros como éste. Seven Surrenders, la segunda parte de la historia, llegará este invierno, pero desearía tenerla ya para poder empezar a leerla ahora mismo.

(You can also read this review in English/También puedes leer esta reseña en inglés)       

10 comentarios:

  1. Hola :) Ya te había visto hablar muy bien desde que empezaste a leerla, me ha deslumbrado la comparación, menuda mezcla XD Me llamo eso de escrito como si estuviera en la Ilustración, extrañamente atractivo, al igual que ese narrador que resulta un tanto no confiable, lo cual es algo que siempre mola si esta bien llevado a cabo, como en la serie Mr.Robot por ejemplo.Esas novelas de confusión que más tarde dan con la tecla para centrarte y hacer un plot twist digamos en lo que todo da sentido, me chiflan, aunque lo paso algo mal hasta que lo entiendo todo XD Es un placer pasarse siempre por aquí, haciendo que la lista de deseos aumente, sobre todo la de futuras lecturas en inglés. Un abrazo^^

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  2. El libro es muy, muy extraño. Hay que entrar en él, pero si lo haces, es deslumbrante.

    Gracias por el comentario :)

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  3. Wow! Definitivamente va a la lista de pendientes. Me pregunto si conseguirá arañar algunos galardones (o por lo menos nominaciones) el año que viene :)

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  4. Uf, eso no lo sé. Quizá en algún premio tipo Kitschies o semejante. Pero no sé si puede llegar a ser un libro "popular", iykwim. Ojalá me equivoque.

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  5. Estoy más o menos por la página 20,apenas.Me llamó mucho la atención hace algo menos de un mes y lo puse primero de la cola de lectura. Sólo puedo decir que me duele la cabeza de lo difícil que me resulta ese inglés tan extraño para mi. Gibson es pan comido comparado a esto. Me está gustando pero creo que voy a tener que usar mi cuaderno de notas de forma intensiva para poder seguir la trama si no quiero volverme loco. Estoy seguro de que serà un libro exitoso,no quizás en ventas pero sí en crítica. El

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  6. El comienzo es duro. Pero luego empiezan a encajar las cosas. A ver qué te parece según vayas avanzando.

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  7. publicación prevista en castellano?

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  8. Que yo sepa, no. Y, la verdad, se me antoja difícil.

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  9. A mí no me pareció tan extraño al final; aunque se tarda en entrar en el mundo, el principio seduce de inmediato, nada más leer esa "calificación moral" del libro tan peculiar. Eso sí, a quien lo traduzca no le arriendo la ganancia.

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  10. No, sí a mí el libro me ganó desde la primera página. Pero es raro de narices. No digo que no se entienda, ojo, que se entiende estupendamente según va avanzando, pero es raro como un perro verde :)

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