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lunes, 5 de junio de 2017

Reseñas de tres novelas cortas de Seanan McGuire

Banda sonora de la reseña: Sugiero leer esta reseña escuchando Dawn and Dusk Take Turns Calling, de Stanton Lanier (Spotify, YouTube)

Que Seanan McGuire está en un momento dulce en su producción de novelas cortas no es ningún secreto. No solo es que esté escribiendo obras de indudable calidad (algo refrendado, por ejemplo, con la reciente consecución del Premio Nebula por Every Heart a Doorway) sino que además está publicando una gran cantidad de novelas cortas de distintas temáticas. Como muestra, os traigo hoy una breve reseña de tres de sus últimas propuestas: Final Girls, Dusk or Dark or Dawn or Day y Down Among the Sticks and Bones. 

Final Girls ha sido publicada por Subterranean Press y firmada con el pseudónimo de Mira Grant, que McGuire ya ha utilizado en algunas de sus novelas. Se trata de una historia que combina ciencia ficción y terror de un modo bastante interesante, aunque creo que no del todo redondo. En el mundo de esta novela corta, la doctora Jennifer Webb ha desarrollado una tecnología que permite recrear mediante una mezcla de realidad virtual y fármacos, mundos de terror que permiten a pacientes con problemas psicológicos superar sus miedos o fortalecer las relaciones con familiares y amigos. 

Lo más destacado de Final Girls es la forma en que la autora consigue recrear el ambiente de las películas de terror (de ahí el nombre de Final Girls, las mujeres que sobreviven al final) en los fragmentos que suceden en la realidad virtual. Especialmente destacable es la escena con la que se abre el libro, hermosamente escrita y evocadora de algunas obras clásicas del cine de horror. Sin embargo, el resto de elementos no me han gustado tanto. Los personajes no están demasiado desarrollados y caen en el cliché (quizá un efecto deliberado, como homenaje a las cintas de serie B) y la mezcla entre ciencia ficción y terror no es todo lo efectiva que se podría desear. Además, la resolución no me ha parecido satisfactoria, sobre todo porque la trama pedía a gritos un determinado giro final que, lamentablemente, no se produce. 

Mucho más redonda, aunque también con algún problema menor, es Dusk or Dark or Dawn or Day. Ya bajo su nombre real y en este caso de la mano de Tor.com, McGuire nos ofrece una obra de fantasía urbana pura y dura. En este caso, el elemento sobrenatural es la existencia de fantasmas como Jenna, la protagonista principal, que conviven con las personas "normales" e incluso trabajan y conviven con ellas. 

Uno de los factores más positivos de Dusk or Dark of Dawn or Day es la idea, muy original y bien desarrollada, de que los espíritus pueden "donar" tiempo a los vivos y con ello cumplir su cuota y pasar finalmente al otro mundo. Este poder hace que los fantasmas sean especialmente atractivos para las brujas, algunas de las cuales intentan atraparlos para esclavizarlos y conseguir rejuvenecer eternamente. Este interesante worldbuilding es, sin duda, lo más destacado de una novela corta que quizá habría necesitado un poco más de espacio para explotar completamente todas las implicaciones y posibilidades que se ofrecían. Aún así, me parece una obra francamente recomendable. 

Y llegamos a la joya de la corona de las tres novelas cortas que os presento hoy: Down Among the Sticks and Bones, la esperadísima continuación de Every Heart a Doorway. Aunque, a decir verdad, no se trata de una continuación propiamente dicha, sino más bien de una precuela centrada en dos de los personajes más carismáticos de la primera entrega de la serie y que puede ser leída de forma independiente. Es más, casi me atrevería a decir que debería leerse antes que Every Heart a Doorway.

En Down Among the Sticks and Bones, McGuire se desmarca un tanto de los temas y el tono de Every Heart a Doorway, ofreciéndonos una obra muy diferente pero igualmente maravillosa. Me ha encantado como la obra comienza de una forma más o menos casual y humorística (los dos primeros capítulos se incluían, a modo de muestra, al final de Every Heart a Doorway, así que quien la haya leído sabrá a qué me refiero) y va transformándose en lo que podríamos llamar una fábula oscura, una mezcla de La bella y la bestia con obras clásicas del terror como Drácula o Frankenstein. Todo ello con una prosa absolutamente maravillosa que le da a la historia una atmósfera inigualable. Una de las mejores novelas cortas del año, sin duda. Muy recomendada. 

Así que, en resumen, tres nuevas novelas cortas de Seanan McGuire de las que sólo Final Girls se queda un poco por debajo de las expectativas. Si sólo podéis elegir una, la opción evidente es Down Among the Sticks and Bones (que vaticino ya que veremos nominada a muchos premios el año que viene), pero Dusk or Dark or Dawn or Day también es muy recomendable y creo que merece la pena que le deis una oportunidad. 

domingo, 30 de abril de 2017

Novedad: Final Girls, de Mira Grant

Subterranean Press pone hoy a la venta Final Girls, una novela corta de Mira Grant (pseudónimo de Seanan McGuire). Esta es su sinopsis:
What if you could fix the worst parts of yourself by confronting your worst fears? 
Dr. Jennifer Webb has invented proprietary virtual reality technology that purports to heal psychological wounds by running clients through scenarios straight out of horror movies and nightmares. In a carefully controlled environment, with a medical cocktail running through their veins, sisters might develop a bond they’ve been missing their whole lives—while running from the bogeyman through a simulated forest. But…can real change come so easily? 
Esther Hoffman doubts it. Esther has spent her entire journalism career debunking pseudoscience, after phony regression therapy ruined her father’s life. She’s determined to unearth the truth about Dr. Webb’s budding company. Dr. Webb’s willing to let her, of course, for reasons of her own. What better advertisement could she get than that of a convinced skeptic? But Esther’s not the only one curious about how this technology works. Enter real-world threats just as frightening as those created in the lab. Dr. Webb and Esther are at odds, but they may also be each other’s only hope of survival.

lunes, 29 de abril de 2013

Feed de Mira Grant

Banda sonora de la reseña: Sugiero leer esta reseña escuchando Leave it all to me de Miranda Cosgrove y Drake Bell (Spotify, Youtube).

Con Feed de Mira Grant me pasa un poco como con Angelmaker de Nick Harkaway. Es una novela que no me parece especialmente buena ni especialmente mala y que posiblemente hubiera olvidado ya si no fuera porque sale mencionada continuamente en listas de recomendaciones y en nominaciones a diversos premios. En concreto, visto que los tres libros de la trilogía Newsflesh han sido finalistas del Premio Hugo en años sucesivos y que, de hecho, Mira Grant (también conocida como Seanan McGuire) ha cosechado ni más ni menos que cinco nominaciones en la última edición de estos galardones, he pensado que merece la pena dedicar unas pocas líneas a analizar este título.

Como decía, Feed no me parece una mala novela. De hecho, cuando voté en los Premios Hugo de 2011, era mi segunda opción tras The Dervish House de Ian McDonald (aunque eso tampoco es mucho decir en vista de la escasa calidad de los nominados de ese año). En su favor se puede afirmar que es un libro ágil, bastante ameno y que se deja leer a pesar de que el final se adivina bastante antes de llegar a la mitad. No es poco en los tiempos que corren. Pero tampoco es mucho. Y, desde luego, no me parece suficiente para paliar algunos defectos más que notorios.

Por un lado, la prosa no es nada del otro mundo. Cumple su función y poco más. Por otro, los personajes resultan más bien poco creíbles. Tenemos un mundo donde se ha producido un apocalipsis zombie y ahora lo que se lleva es, en lugar de informarse por los medios periodísticos tradicionales, seguir los blogs de algunos jovenzuelos a los que les gusta jugarse el tipo inflitrándose en las zonas infestadas por los muertos vivientes. No me convence, pero venga, pase. Lo que ya no me puedo creer es que un candidato a presidente de los EE.UU. decida apoyar su campaña en tres de estos bloggers y llevárselos con él a todos lados. Lo siento, pero por ahí ya no paso.

Carly Shay después de ver un zombie. O de leer Feed.
Si además a esto le añadimos un retrato de los políticos lleno de clichés y para mayor gloria del pueblo americano y su maravillosa y nunca bien ponderada democracia, el resultado es una historia previsible y hasta empalagosa. Puede estar bien como entretenimiento no muy exigente, especialmente para lectores jóvenes que se puedan sentir identificados con sus personajes, pero no tiene méritos para mucho más. De hecho, alguna vez he mencionado que la mejor forma de describir Feed es como un episodio de iCarly con zombies. Pero luego he pensado que la comparación no es justa: los guiones de iCarly tiene bastante más gracia y son mucho más originales.

Curiosamente, "original" es una de la palabras que he visto emplear frecuentemente para calificar Feed. Yo, la verdad, no le veo esa supuesta originalidad por ninguna parte. Es más, me parece que es, simplemente, otra novela de zombies. Los ataques de los zombies son idénticos a los de los demás libros de zombies. El origen de la plaga de muertos vivientes es calcado al del resto de historias de muertos vivientes. Las reacciones de los protagonistas son similares a las que encontramos en otras obras de no-muertos. Si de verdad quieren historias con zombies (que no necesariamente de zombies) originales, les recomiendo Raising Stony Mayhall de Daryl Gregory y "Memorias de un país zombie" de Erick J. Mota (incluido en la antología Terra Nova). Eso sí que es saber jugar con la idea de los muertos vivientes y darle un nuevo sentido, sin aburrir al lector con una nueva e innecesaria iteración de escenas y clichés vistos y leídos una y mil veces.

Ya el año pasado me abstuve de leer Deadline pese a que me la "regalaron" con el Hugo Voter Packet, así que, con más razón, este año tampoco leeré Blackout. Quizá sí que me anime a leer sus relatos nominados firmados como Seanan McGuire por aquello de comparar los estilos, pero en su encarnación de Mira Grant me temo que ya no me quedan más ganas de intentarlo. Hay demasiados libros por leer y no suficiente tiempo como para perderlo con repeticiones insulsas de la misma fórmula.