Antonio Díaz nos trae hoy una reseña de una excelente novela de Lavie Tidhar: A Man Lies Dreaming, que además ha sido recientemente publicada en español como Un hombre sueña despierto. ¡Espero que os guste!
Banda sonora de la reseña: Antonio sugiere leer esta reseña escuchando All I Have To Do Is Dream, de Everly Brothers (Spotify, YouTube).
A Man Lies Dreaming, del escritor de origen israelí Lavie Tidhar, es una ucronía en la que un detective de tres al cuarto malvive e investiga en los más turbios barrios de Londres. El Reino Unido sufre una época donde el fascismo está cogiendo fuerza tras el golpe de estado comunista que acabó con el nazismo en Alemania. Si esto parece interesante, imagina cuando te diga que el susodicho detective es el propio Hitler, que vive en el exilio tras pasar una temporadita en un campo de concentración comunista.
¿Qué lleva a un judío a escribir una historia protagonizada por Hitler? En el festival Celsius del 2016, al que Tidhar acudió como invitado de honor, indicó que una de sus obsesiones era escribir sobre personajes, no polémicos, sino profundamente odiados por todo el mundo. No en vano tiene una novela titulada Osama, en referencia al terrorista Osama Bin Laden. Comentó su fascinación por jugar con la idea de un Hitler muy alejado del todopoderoso Führer del Tercer Reich, un Hitler lastrado por una ideología que sólo le genera frustraciones. La novela, al contrario de lo que podría suponerse, no es una dilapidación sistemática del líder nazi, o al menos, no es solamente eso. Wolf, que es el nombre que adopta el personaje real en la novela, tiene un retorcido sentido de la ética y el honor. Tidhar consigue que, hasta cierto punto, el lector empatice con el monstruo detrás del exterminio judío.
A pesar de lo anterior, la novela incluye escenas durísimas, en las que Tidhar no escatima detalles para tratar ciertos elementos de la trama. En espíritu es una ucronía, pero en estilo, A Man Lies Dreaming es una novela negra canónica, directa heredera de Dashiell Hammett y su Cosecha roja. Al igual que en el clásico del ’29, Tidhar nos ofrece una exploración sobre la corrupción y la violencia. Inglaterra está en un momento complicado en su historia y, sin Alemania para ilustrar lo peor a lo que puede llegar la extrema derecha, los líderes nacional socialistas británicos pueden atraer a la población a su manera de pensar. Inundados por una invasión de inmigrantes germanos que huyen del comunismo, que a su vez vienen a unirse a los judíos que huyeron antes de ellos, los británicos están hartos y a punto de explotar. Aunque está situada en un momento histórico del siglo XX, el posible pasado que la novela denuncia (el éxito de la radicalización política ultraderechista como respuesta a la inmigración masiva) es de rabiosa actualidad. Podemos ver en Europa cómo partidos posicionados cada vez más a la derecha van ganando puestos, y gobiernos tradicionalmente de derechas van radicalizando sus programas para evitar el sangramiento de votos.
Aunque parezca increíble, la novela no es sólo eso, sino también mucho más. El desarrollo de la misma se divide en tres narradores. Uno con estilo al uso en tercera persona (con Hitler como protagonista) y otro intercalado en primera persona. Esos pasajes pertenecen al diario el propio Führer, donde vierte todos sus pensamientos y observaciones de lo que ocurre. Es un narrador muy poco fiable, pero cuyo contraste se destaca especialmente en contraposición con las narraciones en tercera persona. En cuanto al tercer narrador, lo mantendremos en el anonimato para evitar destripar la trama. Desgraciadamente la propia contraportada de la edición inglesa traiciona este secreto, y particularmente conmino al lector a que se sumerja en la novela con la menor cantidad de información posible.
Una de las mejores noticias es la reciente publicación por parte de Kailas Editorial de una edición en castellano bajo el título de Un hombre sueña despierto. No puedo hablar con más detalle de esta edición (ya que yo leí la obra en inglés), pero brinda la oportunidad al lector español de acercarse a la misma.
Tidhar no escatima en lenguaje de época y adapta su estilo y vocabulario a lo que sería propio de una novela negra de la década de los cuarenta. Además de escenas crudas, también el vocabulario es duro, pero muy bien traído. Antes de terminar, no pudiendo sino recomendar esta novela con todas mis fuerzas, os dejo con la primera frase del primer capítulo, directa de los pensamientos del propio Hitler, y que en sí misma es toda una declaración de intenciones:
“She had the face of an intelligent Jewess”.