lunes, 25 de noviembre de 2013

Ancillary Justice, de Ann Leckie

Banda sonora de la reseña: Sugiero leer esta reseña escuchando Lagan de Afro Celt Sound System (Spotify, Youtube).

Do I contradict myself?
Very well then I contradict myself.
I am large, I contain multitudes.
(Song of Myself, Walt Whitman)

Escuché por primera la cita de Walt Whitman que abre esta reseña en una charla de Rodolfo Martínez en una Semana Negra de hace ya unos cuantos años. Pero leyendo Ancillary Justice de Ann Leckie ha sido imposible no acordarme de ella puesto que creo que resume perfectamente gran parte de la temática de la novela.

El personaje principal de esta historia es Justice of Toren o, más bien, lo que queda de esta nave que una vez tuvo multitud de cuerpos humanos "auxiliares" (ancillaries) y que ahora, por circunstancias que se van desvelando según avanza la trama, ha quedado reducida a sólo uno de ellos. Este fragmento de la nave es el narrador en primera persona de la historia, lo que hace la novela se salga bastante de lo convencional. No porque la idea de tener grandes naves como protagonistas principales sea particularmente original en la ciencia ficción (sin pensar demasiado se me ocurren otros ejemplos como Efímeras de Kevin O'Donell, "Mother Ship" de Caroline M. Yoachim o, por supuesto, muchas de las novelas de La Cultura de Banks) sino por las decisiones estructurales, formales y narrativas que Leckie toma a raíz de ello. 

En primer lugar, el detalle que más llama la atención (aunque no me parece, ni mucho menos, el más relevante) es que la nave no hace distinción con el género de los humanos. En su lenguaje principal el pronombre de tercera persona no tiene formas diferenciadas para hombres y mujeres, con lo que esto no resulta especialmente problemático. Sin embargo, el libro está escrito en inglés, por lo que Leckie toma la decisión de usar "she" como pronombre genérico para todos los casos. Aunque esta opción no ha convencido a todos los lectores, a mí me ha parecido un acierto rotundo. No sólo por los motivos que apunta la propia autora en un interesantísimo artículo sobre el tema, sino por la extraordinaria coherencia con la que lo maneja a lo largo de toda la novela (incluso aunque hay partes en las que hay varios lenguajes distintos involucrados), por el sentimiento de extrañeza, ambigüedad e indiferencia que comunica con ello y hasta por la curiosa ironía que resulta de que "she" sea precisamente el pronombre genérico que se usa en inglés para hablar de las naves.

Más interesante aún me parece el modo en que la autora consigue reflejar el sentido de multiplicidad de la nave cuando aún poseía sus ancillaries. En los capítulos ambientados antes de la destrucción de la nave, que se alternan con los que transcurren en el presente, Leckie superpone en muchos momentos pequeños párrafos con las percepciones simultáneas de varios cuerpos distintos de Justice of Toren, creando un efecto tan curioso como efectivo. Lo más interesante es que, pese a la potencial confusión que se podría derivar de esta técnica, en ningún momento me he sentido desbordado por la información. Más bien al contrario. 

Sobre esto he de apuntar que Ancillary Justice no es una lectura sencilla. Es necesario, muchas veces, releer algunas páginas porque hay muchos detalles importantes que pueden pasar desapercibidos. Pero todas las claves están ahí y quedan meridianamente claras con la relectura, algo que no me suele suceder con otros libros. De nuevo, parece que la opinión de otros lectores es opuesta a la mía, pero mi experiencia ha sido francamente satisfactoria en ese sentido. 

Otro apartado destacable es el notable conjunto de influencias que se dejan notar en la novela. Obviamente, el tratamiento del género es deudor de La mano izquierda de la oscuridad de Le Guin y las naves homenajean claramente, como mencionaba más arriba, a la obra de Iain M. Banks. Pero, como más tarde puede comprobar que la propia Leckie admitía, al avanzar en la lectura Ancillary Justice me iba acordando más y más de C.J. Cherryh. No sólo porque el nombre de una de las razas alienígenas sea Rrrrrr y por el uso del concepto de "reeducación", sino por la importancia fundamental en toda la trama de la política, de las conspiraciones y de los secretos. No quiere esto decir que en la novela no haya escenas de acción (que las hay, y muy buenas), sino que el foco principal está centrado en otra parte. Así la reflexión sobre el poder, la civilización, el colonialismo y otros temas relacionados ocupa el grueso de la novela.  

Sin embargo, a diferencia de Cherryh, Leckie introduce también una parte más filosófica, más intelectual, más cerebral. Destacan en este sentido las implicaciones sobre la identidad y sobre el libre albedrío que se derivan de la multiplicidad de algunos de los personajes de la novela:
Or is anyone's identity a matter of fragments held together by convenient or useful narrative, that in ordinary cirmcunstances never reveals itself as a fiction? Or is it really a fiction?
Es este quizá un tema secundario respecto a otros, pero que se integra perfectamente en la trama y es, de hecho, fundamental en ella. Es más, la autora hasta se permite tomarlo en algunos momentos con mucho sentido del humor:
"In that case," I said, "go fuck yourself." Which she could actually, literally do, in fact.
La novela, pese a todas sus virtudes, está lejos de ser perfecta y presenta varios problemas evidentes. La trama tiene algunos agujeros que no se intentan resolver en ningún momento y depende demasiado de ciertas casualidades (por mucho que la creencia de los personajes implique que las casualidades no existen), además de desembocar en un final demasiado buenrollista quizá con el objeto de hacer posibles unas continuaciones en una historia que, por lo demás, quedaba razonablemente bien cerrada. La exposición, por otra parte, se apoya a veces demasiado en los diálogos (un poco al estilo de Cherryh) y el ritmo es un tanto desigual, especialmente por la diferencia que existe al principio del libro entre los capítulos del presente y los del pasado.

En cualquier caso, Ancillary Justice es un libro que me ha conquistado totalmente y al que le perdono esos fallos porque es precisamente el tipo de novela que me encanta leer y que no es tan frecuente como me gustaría: inteligente, ambiciosa, thought-provoking que dirían los ingleses. Y, más aún, perfectamente anclada en en la tradición de (y en diálogo con) la ciencia ficción. No es un libro para todos los públicos y entiendo que muchos opinen que las virtudes que apunto aquí no llegan a redimir sus defectos, pero para mí es, sin duda, uno de los libros del año. No creo arriesgar mucho al apostar por Ancillary Justice como una de las obras que veremos nominadas en la temporada de premios del año que viene. Yo, desde luego, pienso votar por ella y espero con ganas que llegue octubre para comprar y leer Ancillary Sword.

Nota: He tenido la suerte de compartir esta lectura con mis dos buenos amigos Josep María Oriol y Miquel Codony, lo que ha añadido una dimensión extra de disfrute a la experiencia. Os recomiendo leer sus impresiones (que son algo menos entusiastas que la mía y, seguramente, bastante más acertadas) en Voracilector y La Biblioteca de Ilium, respectivamente. 

17 comentarios:

  1. Hombre, mi impresión era bastante entusiasta, no fastidies xD

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  2. Por eso he puesto "ALGO menos entusiasta que la mía".

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  3. En la sede de la RAE han soltado un suspiro de alivio.

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  4. Me gusta eso de las reseñas compartidas, y me sorprende que por una vez Odo sea el 'más entusiasta' con un libro, aunque viendo el argumento lo comprendo. Me ha faltado una reseña de 'Leemáslibros' para que la experiencia fuera completa y perfecta.
    ;-)

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    1. ¡Eh, que yo soy muy entusiasta! Un poco escogido, pero muy entusiasta :)

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  5. Otras dos grandísimas historias de naves espaciales conscientes: "The Long Chase", de Geoffrey Landis, y "Aurora", de Terrence Holt (de su libro de relatos 'In the Valley of the Kings').
    La primera la podéis leer aquí:
    http://www.lightspeedmagazine.com/fiction/the-long-chase/

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  6. Me apunto ambos relatos. Muchas gracias.

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  7. ... y a propósito de naves espaciales conscientes en general (y 'generacionales' en particular) sería muy injusto olvidar esa pequeña gran obra maestra llamada 'Efímeras' (Mayflies), una alucinante novela de de Kevin O'Donnell Jr (publicada hace muchos años en la colección bolsillo de Ultramar)

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  8. Hola, no hace ni una hora que he acabado de leer la novela. De una obra como esta, hay un montón de cosas que se podrían comentar prolijamente pero hay un detalle que me tiene especialmente intrigado. Hay una novela de Arthur C. Clarke, Claro de Luna, en la que el autor crea una situación de emergencia en la que la única forma de salvar a todo el pasaje de una nave en apuros consiste en hacerles pasar a todos a otra nave a través de.... ¡el vacío del espacio! (una de las naves la utilizan para dar sombra" y evitar que los pasajeros se quemen por la luz del Sol -sí, están en el Sistema Solar-). Los pasajeros contienen el aliento, cierran los ojos y se guían por una cuerda que va de nave a nave. No sufren lesiones graves. En cambio, en Justicia auxiliar, la exposición al vacío sí provoca en quien la sufre lesiones extremadamente graves, aunque esta exposición sea por un breve lapso de tiempo. Yo suponía que así debía de ser, pero cuando leí la novela de Clarke dudé y llegué a la conclusión de que quizá el cuerpo humano podía soportar unos pocos minutos la exposición al vacío del espacio (la pérdida de calor es muy lenta al no haber ningún material que absorba el calor y el propio cuerpo podía mantener la presión sobre la sangre para evitar que los gases disueltos hirvieran, quizá alguna pequeña hemorragia pulmonar en algún alveolo, pero nada demasiado extenso, siempre y cuando mantuviéramos la boca cerrada). Ahora, al leer Justicia auxiliar, vuelvo a dudar. ¿Qué opináis vosotros?

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  9. De memoria, recordaba algo así como que se puede sobrevivir cosa de un minuto en el vacío. He buscado un poco y he encontrado esto, que viniendo de quien viene me produce bastante confianza:http://www.geoffreylandis.com/vacuum.html

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  11. Muy interesante la página que enlazas. Me la guardaré por si la necesito en el futuro. Muchas gracias. Y, por cierto, muy adecuada la cita de Walt Whitman.

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  12. Me alegro de que te guste el enlace. Y la cita de Whitman creo que refleja bien uno de los temas principales de la novela (y uno de los más interesantes).

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