jueves, 14 de noviembre de 2013

Wolfhound Century, de Peter Higgins


Banda sonora de la reseña: Sugiero leer esta reseña escuchando Полюшко-Поле en la versión de The Red Army Choir (Spotify, Youtube).

Hay veces en los que un libro aparece de repente, casi como salido de la nada, y sorprende por su frescura, por su originalidad y por tener una voz propia diferente y característica. Es el caso de Wolfhound Century, de Peter Higgins, una novela que que me parece que ha pasado injustamente desapercibida, ya que para mí es uno de los mejores libros del año.

Intentar clasificar Wolfhound Century es difícil y diría que hasta contraproducente. Precisamente una de las grandes virtudes de la novela es saber combinar elementos de diferentes géneros para formar algo nuevo y con una marcada personalidad. En la novela encontramos ucronía, fantasía urbana, noir, fantasía sobrenatural, new weird, ciencia ficción... incluso algo de realismo mágico. Una mezcla inverosímil que, sin embargo, funciona a las mil maravillas y sin fisuras. 

Se aprecian, también, ricas y variadas influencias (Orwell, Kafka, China Miéville, Dostoievski...) que ayudan a formar un todo extraordinariamente coherente. Además, la calidad de la prosa es muy alta, con descripciones vívidas y evocadoras (se hace mucho hincapié, por ejemplo, en los olores, los sonidos, las texturas… de tal forma que el lector casi puede sentirlos). Por la habilidad con la que Higgins maneja todos estos elementos es difícil creer que ésta sea su primera novela, ya que muestra una madurez francamente excepcional.  

Wolfhound Century destaca tanto por lo que cuenta como por lo que deja entrever. Aunque nunca se menciona explícitamente y la mayor parte de los lugares y los hechos son (o parecen) imaginados, hay clarísimas y muy inteligentes alusiones a la historia de Rusia, como el Domingo Sangriento de San Pestesburgo, la guerra contra Japón o la figura de Lenin. En este sentido, la especulación política (que, aunque breve, es excelente y recuerda a clásicos como 1984) y la descripción de la ciudad de Mirgorod contribuyen magistralmente a lograr una ambientación “rusa” casi perfecta. La inclusión de los elementos sobrenaturales (el Bosque, los ángeles, los mudhjik, los gigantes…) está estupendamente enlazada con la ambientación más realista y con el desarrollo de los personajes. Éstos, por su parte, son muy interesantes y tienen gran profundidad y riqueza, así como una evolución natural y creíble.
 
El ritmo del libro es alto, con escenas muy cortas en las que, sin embargo, suceden muchas cosas. Además, se aporta gran cantidad de información a través de pequeños detalles que van revelando claves vitales para el desarrollo de la historia. Por ello, la lectura no resulta especialmente sencilla y requiere mucha atención para seguir todos los acontecimientos. El final es un tanto anticlimático por cuanto no resuelve prácticamente ninguna de las tramas abiertas, que quedan pendientes para una continuación que no era consciente de que existiera cuando empecé a leer el libro (Wolfhound Century es, de hecho, sólo la primera parte de una trilogía). 

Aunque es difícil juzgar adecuadamente la novela sin leer el resto de la historia, recomiendo encarecidamente Wolfhound Century por su originalidad y por su marcada personalidad. Creo que gustará especialmente a los seguidores de autores como China Miéville o Jeff VanderMeer, pero también a cualquier aficionado a la buena literatura fantástica en general. Yo, por mi parte, estoy deseando tener en mis manos Truth and Fear, aunque me temo tendré que esperar hasta marzo del año que viene. Se me va a hacer largo.

4 comentarios:

  1. Me la apunto Elías. Una buena reseña, la portada no llama nada pero tus comentarios me han creado hype. Antes me leeré Ancillary Justice y Dark Eden que los tengo comprados ambos.

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  2. Los tres son grandes libros. Creo que te van a gustar. Y, curiosamente, a mí la portada sí que me gusta. Fue lo primero que me hizo fijarme en el libro.

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  3. Hombre… si me lo pones así, ¿cómo no voy a leerlo? OUGH YEAGH!!! Aunque estar a la altura de #miChina requiere mucho esfuerzo.

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