miércoles, 18 de junio de 2014

Mañana todavía, antología editada por Ricard Ruiz Garzón

Banda sonora de la reseña: Sugiero leer esta reseña escuchando When Tomorrow Comes de Eurythmics (Spotify, Youtube).

Siempre he considerado que editar una antología temática de relatos originales es un gran riesgo. Hay demasiados casos en los que las historias terminan decepcionando porque no se ajustan para nada al tema o porque, simplemente, no alcanzan la calidad esperada. Por eso valoro especialmente que Ricard Ruiz Garzón, en este su primer proyecto como antólogo, se haya atrevido con el "más difícil todavía" (see what I did there?). No sólo ha superado airoso el reto, sino que en Mañana todavía nos ofrece una colección de relatos que es de obligada lectura para cualquier aficionado a la ciencia ficción. 

No desglosaré aquí mi opinión sobre todos y cada uno de los relatos que componen Mañana todavía. En primer lugar, es un tipo de reseña que ni me gusta escribir ni se me da demasiado bien. En segundo, hay otros blogs que ya lo han hecho (les animo a consultar, por ejemplo, Leemaslibros, La Biblioteca de Ilium y Dreams of Elvex) y, dado que coincido en bastante medida con sus opiniones, me vería obligado a ser redundante. Lo que sí haré es destacar aquellas historias que más me han gustado y aquéllas que, por el contrario, me han decepcionado. 

Mi relato favorito de Mañana todavía es, sin duda alguna, "Instrucciones para cambiar el mundo", de Félix J. Palma. No es ningún secreto que me encanta el estilo de este autor, pero es que aquí lo pone al servicio de una historia que es a la vez surrealista, tierna, sorprendente y esperanzadora. Y que, por si fuera poco, funciona de manera absolutamente perfecta a pesar de (o quizás gracias a) ser ligeramente inusual en forma y fondo. Una auténtica joya. 

También me ha gustado mucho "Los centinelas del tiempo" de Javier Negrete, el relato más largo de la antología y un broche de oro para la misma. Con un ácido sentido del humor, Negrete arremete contra todos esos paladines del lenguaje políticamente correcto que han hecho del eufemismo y la neolengua un modo de vida (un tema que a los que estamos relacionados con el sector de la educación nos toca especialmente de cerca). Esta novela corta se merece el sobresaliente y no llega a la matrícula de honor porque, para mi gusto, le sobra un poco de recurso a la nostalgia fácil y le falta esa misma cantidad de sutileza. 

El resto de relatos tienen una calidad media estupenda y destacaría especialmente "WeKids", de Laura Gallego (pese a esa "demostración" de las ecuaciones de Navier-Stokes), "Gracia" de Susana Vallejo y "En el ático" de Rodolfo Martínez. También quiero romper una lanza en favor de "El error", de Rosa Montero, que, por las opiniones que he podido leer, parece que no ha gustado demasiado. Pese a recurrir a un giro en la trama que no es demasiado original, me parece una historia muy bien llevada y que consigue, sobre todo en sus primeras páginas, evocar una sensación tremendamente inquietante con muy pocos elementos. Creo que la inclusión de "El error" en esta antología ha sido todo un acierto (y prometo parar ya con los chistes fáciles sobre los títulos).

En cuanto a las historias que no me han acabado de convencer, pese a que no considero que sean malos relatos (ni mucho menos), quisiera mencionar dos que creo que sí que han sido muy bien recibidas en general: "Camp Century", de Marc Pastor, y "Colapso", de Juan Jacinto Muñoz Rengel. En el caso de la segunda, he sido incapaz de entrar en el relato, muy posiblemente porque fui incapaz de captar las pistas que el autor iba dejando antes de que la trama se aclare en un final un tanto precipitado. En cuanto al relato de Pastor, me ha parecido muy poco creíble, tanto por la ambientación como por algunos detalles que creo que no están suficientemente trabajados. En concreto, los fragmentos del diario que escribe el protagonista me han sacado totalmente de la historia, porque incluir un par de faltas de ortografía aquí y allá no es suficiente para transmitir la idea de que el personaje apenas saber leer y escribir. Tampoco me he creído la sociedad imaginada por Pastor, algo que también falla bastante en "2084", de Elia Barceló

Pese a estos problemas, y como decía arriba, todos los relatos tienen un nivel más que aceptable y creo que gustarán más o menos en función de las particularidades de cada lector. Con una excepción muy notoria: "La inteligencia definitiva", de José María Merino. Con toda sinceridad, me parece que esta historia es francamente floja, tanto en planteamiento como en ejecución, y afea un poco el, por otro lado, excelente conjunto de la antología.  

Llegados a este punto, quizá algunos de ustedes se extrañen de que no haya mencionado aún la palabra "distopía", de que no me haya manifestado sobre la amarga polémica acerca de lo que es anti-utópico y lo que no lo es y, sobre todo, de que no haya emitido juicios de valor acerca de si los relatos de Mañana todavía alcanzan el grado de pureza necesario. Es más, de esas ausencias podrían algunos de ustedes deducir que todo eso me importa un comino. Incluso, algunos de ustedes podrían llegar a pensar que lo he hecho adrede y que lo que realmente me interesa es si los relatos son buenos o no, por encima de su adscripción más o menos forzada a un cierto subgénero. Y eso sería una pena, ¿verdad? Pero como esto no es una distopía, yo no tengo, por suerte o por desgracia, ningún control sobre lo que ustedes piensan y tendré que aguantarme y aceptar que esas ideas puedan llegar a pasar por sus cabezas.

Lo que sí tengo muy claro es que nos encontramos ante un magnífico libro, que ofrece relatos de gran variedad temática y estilística y, sobre todo, de una altísima calidad media. Mi recomendación es que lo lean, lo saboreen y lo disfruten. Merece la pena. Cuando piensen en Mañana todavía el día de mañana, todavía les parecerá una estupenda antología (lo siento, no me he podido resistir). 

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