lunes, 6 de octubre de 2014

No Return, de Zachary Jernigan

Banda sonora de la reseña: Sugiero leer esta reseña escuchando No Return de God Is An Astronaut (Spotify, YouTube). 

Si hay algo que echo de menos tras la desaparición reconversión de Night Shade Books es la apuesta decidida por escritores debutantes que se atreven a ir un paso más allá y romper con los clichés y los convenios de la literatura fantástica. Quizá con la excepción de Angry Robot, Night Shade es la editorial que más ha arriesgado intentando promocionar nuevas voces que aporten un poco de aire fresco al género. No Return, la primera novela de Zachary Jernigan es una muy buena muestra de ello.

La sinopsis de No Return es de las que llaman inmediatamente la atención: dioses que orbitan alrededor de planetas, bandas de luchadores de artes marciales en guerra permanente, constructos de esferas con consciencia propia, magia, demonios, mercenarios, espíritus... Una combinación de elementos abigarrada y bastante inverosímil, ¿verdad?

Y el caso es que Jernigan se las arregla para hacer que todos ellos funcionen de forma bastante coherente, sobre todo en el primer tramo de la novela. Poco a poco, el autor nos va presentando a los distintos personajes en tramas paralelas y aprovecha para introducir los distintos elementos del sorprendente y original worldbuilding. 

Mi parte favorita es, sin duda, la que concierne al enfrentamiento de los Outbund Mages con el dios Adrash. Extraña, atrevida, por momentos asombrosa, es la trama más original e impactante, pese a algunas escenas no demasiado justificadas y que pueden resultar desagradables para algunos lectores. Es una pena que sea también la menos desarrollada, porque su potencial es innegable.

La otra trama principal es ligeramente más convencional en cuanto al desarrollo de la historia (que parece sacada de una película de artes marciales) pero cuenta con un trío de personajes sumamente interesantes: Vedas, Churls y, sobre todo, Berun, el constructo, una de las aportaciones más originales de No Return (y que merecería bastante más tiempo de cámara, en mi opinión).

El principal problema de la novela, que merma un poco las buenas sensaciones iniciales, es la mala dosificación del ritmo. Por un lado, en la parte protagonizada por Vedas, Churls y Berun, Jernigan emplea demasiado tiempo preparando un acontecimiento que luego se resuelve en unas pocas páginas. Por otro, las dos tramas principales no acaban de confluir todo lo bien que sería de esperar. Problemas ambos, que podrían haber sido solucionados (sobre todo el primero) con algo más de trabajo editorial, aunque sean comprensibles en una novela de debut.

No Return es, en definitiva, una novela original y atrevida, que, sin embargo, tiene algunos problemas serios de ritmo y de planificación. Aún así, merece la pena leerla para descubrir la imaginación de Zachary Jernigan, un escritor de un indudable talento y que estoy seguro de que puede aportar muchas cosas al género. Parece ser Night Shade va a seguir apostando por él con Shower of Stones, continuación de No Return prevista para junio del año que viene. Me parece un decisión muy acertada y estoy deseando leerla para ver cómo ha evolucionado Jernigan en este tiempo. 

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