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jueves, 25 de octubre de 2018

Pablo Bueno reseña Combustible Lovecraft, antología editada por Yolanda Espiñeira y Félix García

Me complace mucho anunciar que nuestro bienamado Pablo Bueno es miembro del jurado de los Premios Guillermo de Baskerville 2018, organizados por Libros prohibidos, y que nos ofrecerá en las próximas semanas reseñas de varios de los libros nominados. Comenzamos hoy con la antología Combustible Lovecraft, editada por Yolanda Espiñeira y Félix García. ¡Espero que os guste!

Banda sonora de la reseña: Pablo sugiere leer esta reseña escuchando Kissing the Shadows, de Children of Bodom (YouTube).

Hace poco he tenido el honor de ser incluido en el jurado que seleccionará a los ganadores de los premios Guillermo de Baskerville 2018. Concretamente, participo valorando la categoría de libro de relatos. Esta iniciativa, que parte de la web Libros prohibidos, tiene ya cinco años de madurez si incluimos esta última edición y trata de otorgar un merecido reconocimiento a editoriales y autores independientes en distintas categorías.

Por mi parte, realizaré tres reseñas que serán publicadas aquí, en Sense of Wonder. Aprovecho para agradecer una vez más a Elías Combarro su amabilidad y el permitirnos alojar en su web esta parte del proceso de los premios. Posteriormente, Libros prohibidos publicará el fallo del jurado que resultará de la valoración conjunta de sus integrantes.

Así que, sin más preámbulos, vamos con la primera reseña de estos candidatos a los Premios Guillermo de Baskerville 2018 en la categoría de libro de relatos: Combustible Lovecraft, editado por la siempre interesante Orciny Press y con selección de Yolanda Espiñeira y Félix García.

En cuestión de unos pocos meses he leído varias propuestas que, hundiendo sus raíces en la inspiración lovecraftiana, resultan muy distintas entre sí y, desde luego, muy alejadas del producto que todos tenemos en la cabeza cuando imaginamos al propio Lovecraft poniendo el punto y final a una de sus obras. Entre ellas, recuerdo con una sonrisa El archivo de las atrocidades (Charles Stross, Insólita editorial) por el desparpajo y el humor con el que habla de horrores cósmicos y el modo en que se enfrentan a ellos. Y es que, como dice Félix García en el genial prólogo que acompaña este Combustible Lovecraft, la herencia lovecraftiana está más viva que nunca. O más muerta, que en estos escenarios a veces no son ni mucho menos conceptos antagónicos. Además, hoy por hoy la inspiración que dejó el autor de Providence se ha independizado de él hasta el punto de que, incluso reconociendo los rasgos de su padre literario, los autores dan a luz a obras que, al menos en su cara externa, resultan muy distintas de las primeras manifestaciones lovecraftianas, incluidos sus múltiples clones. De ahí el nombre de esta antología: Combustible Lovecraft, porque todos los relatos que lo integran tienen una inspiración común y evidente, pero mueven vehículos que, en la mayoría de los casos, no se parecen nada entre sí.

Hay que empezar diciendo que, como en todas las antologías, hay relatos que nos llegan más y otros menos, pero el conjunto mantiene en este caso un nivel medio notable y, para demostrarlo y como muestra de la variedad que atesora, me gustaría destacar tres:

El primero, “Tras el horror”, firmado por el Colectivo Juan de Madre, destaca por crear un ambiente de irrealidad, de halo sobrenatural que no acaba de concretarse en algo sólido que agarre y estrangule, pero que resulta igualmente sobrecogedor. Esto, que podría ser un elemento típico de Lovecraft, toma en este caso un curioso tono documental que llega incluso a aportar fotos y dibujos como apoyo “material” de la narración. Dicho recurso contribuye a darnos una sensación de verosimilitud muy interesante. La historia nos habla de Diego V. quien, recién acabada la increíble posproducción de un proyecto cinematográfico, se centra en preparar su próxima película. Esta pretende tener como escenario Yonge street, la calle más larga del mundo (dato real) y ahí, (o quizá antes, debido a esa posproducción surrealista que comentábamos) las cosas comienzan a ponerse extrañas e interesantes. El conjunto nos ofrece un notable relato que parte de cuestiones mundanas tras las que se esconden fuerzas terroríficas que, sin concretarse en el típico monstruo de película mala, consigue esa atmósfera de inquietud desde la primera página.

En “Investigación de la escena de un crimen”, Javier Avilés nos presenta uno de esos relatos fragmentados en los que el lector comienza deliciosamente desubicado hasta que va entendiendo qué es realmente lo que ha pasado. En este sentido me ha gustado mucho la voz, digámoslo así para no revelar demasiado, ajena al personaje principal. Creo que su psicología está muy bien llevada, pese a la dificultad que supone, y conforma un pequeño bosquejo de lo ignoto que resulta creíble e interesante, tanto en el tono como en la conclusión última de sus actos.

La propuesta de Santi Pagés, “El caso del hermano Miller”, es uno de los relatos que más he disfrutado. El autor realiza una tremenda labor de creación no solo del escenario, sino del ambiente que nos mete dentro del mismo. La propia historia está muy bien llevada, dosificando la información, cuidando exquisitamente el lenguaje y haciéndonos caer más y más en el pozo que se atisba a lo lejos. El marco temporal resulta también espectacular. Es, probablemente, el único de la antología para el que no puedo resistirme a pronunciar la consabida frase: NOS DEJA CON GANAS DE MÁS. De hecho, por sacarle un pero, puede que la conclusión sea el único punto que decae un poco después del soberbio desarrollo.

Estos son los tres relatos que me han parecido más interesantes, pero cualquiera de los otros (incluido el prólogo, insisto) resulta una lectura interesante. Así, “Terror en Villalvarado” de Roberto Bartual nos presenta un relato en el que lo insólito se viste de normalidad en un ejercicio sorprendentemente divertido. El autor utiliza, además, elementos no convencionales para cuestiones que sí lo son hasta el punto de darnos sustos a cada página (¿Britney Spears? ¿En serio? No sabía si aplaudir o resoplar, pero el caso es que me estuve riendo un buen rato).

Podéis ir en paz”, de Weldon Penderton, tiene la forma, el tono y el ambiente más rural que podamos imaginar. De hecho, podríamos decir que la primera parte resulta amable, casi hasta entrañable dentro de la oscuridad de las pequeñas comunidades aisladas llenas de prejuicios, pero también aferradas a sus ritos, a las relaciones estrechas de los vecinos o su aparente sencillez. Poco a poco, no obstante, se irá transformando en algo más oscuro a ojos de una recién regresada al pueblo.

Nadadoras”, de Tamara Romero, propone un escenario y una premisa de partida tan sorprendentes que ni en cien años se nos habrían pasado por la cabeza a la mayoría. Francisco Jota-Pérez utiliza en “Cero Zen/TRAPEZOEDRO” la música como forma de hacernos caer en el fondo más extraño y oscuro, sobre todo a través de un original uso del lenguaje y la mezcla continua con términos técnicos.

Tony Fuentes y Albert Kadmon nos presentan en “El síndrome de Capgrass” y “La sinfonía y el retablo” los dos relatos más propiamente Lovecraftianos, a mi modo de ver, pese a su tono muy diferente. Ambos resultan opresivos y forman una espiral descendente desde la primera página, haciéndonos temer lo que está por pasar pero deseando al mismo tiempo verlo con avidez.

La conclusión es que todas estas propuestas beben del mismo combustible para hacernos llegar el aroma del maestro Lovecraft en una antología de un nivel medio notable. Y algunos de los relatos lo hacen, además, pasando por encima de la imitación del estilo para, utilizando algunos de sus condimentos más característicos, presentarnos escenarios y propuestas novedosas y enriquecedoras. Por mi parte se lleva, de momento, cuatro estrellas en Goodreads a la espera de lo que decida el jurado de estos Premios Guillermo de Baskerville 2018. ¡Estad atentos! 

lunes, 14 de mayo de 2018

Borja Bilbao reseña Combustible Lovecraft, antología dirigida por Yolanda Espiñeira y Félix García

Borja Bilbao nos ofrece hoy la reseña de una interesante antología recientemente publicada por Orciny Press: Combustible Lovecraft, que ha sido dirigida por Yolanda Espiñeira y Félix García. ¡Espero que os guste!


Banda sonora de la reseña: Borja sugiere leer esta reseña escuchando Lovecraft's Death, de Septicflesh (Spotify, YouTube).


La figura de Howard Phillips Lovecraft lleva décadas siendo parte fundamental de la literatura de terror escrita en casi cualquier parte del mundo. Quien más quien menos, cualquier aficionado, como lector, escritor, o ambas cosas, ha caído en algún momento en las redes de su obra. Eso ha servido para que el autor de Providence haya terminado siendo, desde hace unas décadas, un referente claro de la literatura de terror o aquella que, alejada del género, haya querido impregnar su relato de cierto componente sobrenatural y aterrador.

La pequeña editorial Orciny Press, cuya buena parte de su catálogo se centra en una literatura con cierta reminiscencia del propio Lovecraft como es el bizarro, nos trae en este volumen titulado Combustible Lovecraft, una serie de relatos compilados por Yolanda Espiñeira y Félix García que vienen a sumar su granito de arena a la leyenda del legendario escritor. En el libro encontramos textos con mayor o menor influencia de Lovecraft, pero todos ellos intentando que la figura del norteamericano suponga ese pequeño detalle que marque la diferencia para aquellos lectores que conozcan en cierta manera las obras del autor que lo inspiran. Y para los que no es el caso, los relatos son igualmente válidos dado que la influencia esta incluida de manera suficientemente sutil como para no suponer un impedimento e, incluso, puedan servir para empezar a conocer cómo se las gastaba el bueno de Lovecraft.

Tras un interesante prólogo a cargo de Félix García donde da un breve repaso a cómo la figura de Lovecraft ha llegado a ser el combustible de tantos escritores a pesar de ciertos comportamientos despreciables o impedimentos culturales, no me podría imaginar un relato mejor para empezar la lectura de la antología que “Tras el horror”, escrito por Colectivo Juan de Madre. La narración describe la desaparición del propio protagonista de la historia, incluyendo fotos, documentos y enlaces para añadir valor a un relato apto para todos los públicos. Un muy atractivo cuento claramente influenciado por “La sombra fuera del tiempo”, realista casi en su totalidad y que es una excelente entrada al mundo de esta compilación. 

El siguiente relato que me gustaría destacar por ese componente macarra y actual que tiene es “Terror en Villa Alvarado”, de Roberto Bartual. Se trata de una historia universitaria donde el surf y la magia se conjugan en una trama que se complica y se disfruta a partes iguales. “Nadadoras” de Tamara Romero es otro de esos casos que te dejan un mal cuerpo difícil de definir. Un relato truculento y, por qué no, bizarro, donde un entrenador busca conseguir a la mejor nadadora en una piscina llena de sangre. 

El último en mi lista de relatos a destacar es a su vez el más largo de la antología. Eso ha permitido que una historia que en un principio no terminada de resultarme interesante ganara enteros conforme avanzaba en su lectura. Hablo de “El caso del hermano Miller”, de Santi Pagés. Tiene un poco de todo: un estilo algo distinto, ciertos componentes claramente deudores de la obra de Lovecraft, y todo ello en una abadía de un mundo acabado. Una historia también detectivesca bien desarrollada a lo largo de casi un cuarto de libro y que me ha gustado por encima de la media.

Combustible Lovecraft es una interesante compilación donde también aparecen otros nombres como Albert Kadmon, Tony Fuentes, Javier Avilés, Francisco Jota-Perez y Weldon Perdenton. Una antología en la que seguro que un buen puñado de relatos gustara a cualquier lector cercano al terror o la obra de Lovecraft. Y todo ello gracias a un buen equilibrio entre las variedades temáticas que se pueden leer en sus páginas y que hacen de este volumen un recomendable homenaje a la figura del escritor de Providence y adecuada para aquellos que busquen una obra heterogénea dentro del terror.

lunes, 22 de abril de 2013

Ebooks de La Factoría de Ideas en oferta

Ya lo anunciaron puntualmente tanto en El rincón de Koreander y en La espada en la tinta, pero por si a alguien se le ha pasado, os recuerdo que la editorial La Factoría de Ideas tiene una serie de ebooks a precio reducido durante todo este mes de abril. Se trata, sobre todo, de títulos de fantasía relacionados con la saga de Malaz y con la serie de Dilvish. Los ebooks rebajados son los siguientes (los enlaces llevan a Amazon, aunque los libros también están rebajados en otras librerías):

Además, parece ser que las ofertas del mes de marzo de esta editorial (que incluían libros clásicos de ciencia ficción de autores como Asimov, Heinlein o Clarke) todavía siguen vigentes.