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martes, 26 de noviembre de 2019

Borja Bilbao reseña El secreto de la ventriloquía, de Jon Padgett

Borja Bilbao completa sus reseñas de los nominados a los Premios Guillermo de Baskerville (organizados por Libros Prohibidos) con este análisis de El secreto de la ventriloquía, de Jon Padgett. ¡Espero que os guste!

Hay dos claves para entender la literatura de Jon Padgett. O, al menos, la que muestra en su colección de relatos El secreto de la ventriloquía. 

Lo primero es que el escritor nacido en Florida tuvo como mentor a nada menos que Thomas Ligotti, uno de los nombres imprescindibles de la literatura de terror del siglo XX. El legendario escritor, confeso predilecto del formato corto ante la novela larga, ha influenciado de manera obvia la obra de Padgett. No solo en conseguir un estilo uniforme tanto en temática dentro de una misma antología, sino en utilizar un objeto tan teóricamente inofensivo como el de una marioneta y su manera de darle voz para dar forma a un horror que transforme la realidad en una infinita ramificación de posibilidades a la hora de llevar a cabo la historia. 

Uno de los ejemplos más interesantes se encuentra en cómo Padgett, ventrílocuo profesional, propone en el relato troncal de la antología titulado ’20 pasos simples a la ventriloquía’ un manual de instrucciones para ser un ventrílocuo Supremo. No uno cualquiera, sino uno Supremo. Para ello se diferencian dos partes, una primera mitad orientada a ser un ventrílocuo estándar, principiante. A partir de ahí, queda en tu mano dar el paso y lograr que no solo tu maniquí sea controlable por ti, sino cualquier ser de tu alrededor. A costa de tu propia mente y la de los que te rodean. 

‘Infusorio’, relato relacionado en cierta manera con las instrucciones descritas previamente, nos cuenta la situación de una ciudad industrial en decadencia con un hollín salido de ninguna parte que cubre todo y a todos con consecuencias terribles. La manera de resolverlo parece estar relacionada con el fuego pero los resultados pueden ser terribles. Casi tan terrible como el relato que conocemos en ‘Susurros de una voz conocida’, donde en apenas unas páginas seremos testigos de la relación entre un niño que busca venganza y su hermano mayor. Un relato crudo y al grano, que merece ser leído aunque se lo único que leas de la antología. 

Con ‘El pantano cubierto’, tercer relato al que llega el lector si lee la antología de manera ordenada, es cuando empezamos a darnos cuenta de que Padgett en realidad sitúa la mayoría de sus relatos en un escenario similar. Los lugares, personas y situaciones comienzan a resultarnos familiares. Tan reconocible como el rompecabezas al que el autor nos somete en ‘Sueños Origami’, un relato donde las leyes de la física y la lógica se retuercen de manera imposible. Un relato que gana potencial leído dentro de la antología por lo reconocible que comienza a resultar llegado a este punto.

Uno de los grandes logros de Jon Padgett con El secreto de la ventriloquía es conseguir una antología temática donde todas las piezas del puzzle ganan poder y sentido según se van leyendo en el orden establecido en el volumen. Como era de esperar por parte de un ventrílocuo, Jon da voz a distintos personajes en unos lugares que, aunque de salida resultan amigables, posteriormente se dan la mano con el surrealismo y lo filosófico en un horror que asusta a la vez que por momentos repele al lector. Se trata de una obra que consigue lo que pretende: confundir, extrañar, aterrar, asustar y, definitivamente, alucinar. Una rareza que merece la pena descubrir.

miércoles, 13 de noviembre de 2019

Borja Bilbao reseña Porno religioso improvisado, de Laura Lee Bahr

Borja Bilabo nos trae hoy la reseña de Porno religioso improvisado, de Laura Lee Bahr, otra de las novelas nominadas a los Premios Guillermo de Baskerville (que, como sabéis, organizan desde Libros Prohibidos). ¡Espero que os guste!

Banda sonora de la reseña: Borja sugiere leer esta reseña escuchando From the Cradle of Enslave, de Cradle of Filth (YouTube) 

Apenas puedo creerme que ya hace más de cuatro años desde que leí Fantasma. La primera novela de Laura Lee Bahr, que al igual que Porno Religioso Improvisado llegó a nuestro país gracias a Orciny Press, fue toda una experiencia que, a pesar del tiempo que hace desde su publicación, sigo recomendando encarecidamente. Como añadido, aquella novela también sirvió para inaugurar una colección propia dentro del mismo sello editorial dedicada al Bizarro que, desde entonces, no ha dejado de dar alegrías con otro par de títulos publicados en digital que he tenido oportunidad de leer. 

Las expectativas son altas con la segunda obra de la autora y, en lo personal, no me ha decepcionado. Porno Religioso Improvisado, eso sí, no sorprende en su estructura y planteamiento como lo hacía Fantasma con aquella propuesta de Elige tu propia aventura pero elige todas a la vez. Sin embargo, muchos de los ingredientes siguen ahí y están colocados de una manera sumamente interesante que mantiene el interés a lo largo de la lectura. Esto, que en un principio significa una experiencia no tan inmersiva como la de aquella novela, se ve compensaba con una historia tan irónica como trágica.

La novela se divide en dos tramas, ambas separadas por unos pocos años. En la primera, situada en el pasado, nos ponemos en situación de Dominique Colt y el crimen que cometió al asesinar a su prometido y al amante gay de ambos durante uno de los juegos sexuales que acostumbraban a llevar a cabo. La historia de Colt sirve de inspiración para que años después Mads escriba un guion de una película basándose en el truculento suceso. Sin embargo, en la meca del cine las cosas no son fáciles y el sueño de Mads de contar con George Clooney como actor en su película no será nada sencillo. 

Para colmo, Mads tendrá que vérselas con la secta vampírica que está absorbiendo a uno de sus amigos. En paralelo, Mads se reunirá con gente que intenta prometerle financiación rápida para su proyecto, contactos dentro del difícil mundo de los representantes y, de paso, alguna proposición indecente que pueda acelerar el proceso de llevar a cabo su película.

Con apenas doscientas páginas, Porno Religioso Improvisado pone sobre la mesa numerosos temas, algunos aún tabú en el mundo actual en el que nos encontramos. Muchos de ellos pueden pasar desapercibidos gracias a la habilidad de Bahr para crear una trama adictiva, donde pasan muchas cosas todo el rato (esto me recuerda a Fantasma y la necesidad de pasar paginas para ver hasta dónde puede enrollarse la trama) y donde lo bizarro forma parte de manera natural del día a día de los personajes. 

Estad preparados, durante la lectura de la novela, para encontraros escenas de sexo de alto voltaje que no por ello dejan de tener su ironía y sus toques de humor. Suicidios que suceden de una página para otra. Un repaso, crítico, a los trapos sucios de Hollywood a la hora de querer llevar tus proyectos a cabo. Sectas que no dejan títere con cabeza con objeto de lograr sus ambiciones. Y todo ello en dos historias que se alternan hasta descubrir los detalles del crimen que conocemos desde la primera línea pero que no veremos materializarse hasta la última página. 

Como decía al principio, no es Porno Religioso Improvisado una novela que rompa esquemas y estructuras como lo hacía Fantasma. Es por ello un libro más accesible para iniciarse en la obra de Bahr o en el bizarro. Sin embargo, su medida longitud ayuda a pasar un muy buen rato leyendo una historia que se sigue con interés gracias a sus múltiples capas de lectura, todas ellas enfocadas a descubrirnos la realidad que se esconde detrás de cada uno de los individuos con los que nos cruzamos cada día. Porque, ¿quién no tiene un amigo vampiro nivel 3?

miércoles, 6 de noviembre de 2019

Borja Bilbao reseña El pescador, de John Langan

Es un placer volver a contar con Borja Bilbao en Sense of Wonder, sobre todo si es para reseñar una de las novelas nominadas a los Premios Guillermo de Baskerville 2019 (organizados primorosamente, como cada año, por Libros Prohibidos): El pescador, de John Langan. ¡Espero que os guste!

Banda sonora de la reseña: Borja sugiere leer esta reseña escuchando Moby Dick, de Led Zeppelin (YouTube, Spotify)

La añoranza por lo perdido, sea material o inmaterial, y el afán en buscar algo que sustituya ese hueco no físico que ha quedado en tu mente marca las principales líneas de El pescador. Uno de los comentarios más habituales cuando, de un día para otro, tu vida pierde sentido y tu brújula no es capaz de hacerte tomar ningún camino es que debes buscar un nuevo rumbo. Un nuevo objetivo en que ocupar tus pensamientos.

Abe, el protagonista de esta novela, encontrara en la pesca ese nuevo quehacer tras la muerte de su mujer poco después de casarse. Y junto a él su compañero de trabajo, Dan, quien recientemente perdió a su mujer e hijos en un trágico accidente de tráfico que aun visiona en cada cruce de caminos. La ausencia de derrotero por el que caminar por parte de ambos fuerza una relación que apenas va más allá de la mera formalidad y educación. Abe y Dan se suben a su coche buscando el mejor lugar donde pescar una buena pieza, en un intento de Abe por ayudar a su compañero. Dan no es inicialmente un gran admirador de esta actividad pero conforme se habitúa a ello se anima un poco más. 

Será durante el viaje al Arroyo del Holandés, lugar de múltiples leyendas que alimentan una truculenta historia, cuando paren a descansar en una estación de servicio donde el dependiente les interrogara sobre su destino y, tras su respuesta, les cuente una historia que en sí misma ya bien justifica una novela propia. 

El pescador son dos novelas en una. La historia que el camarero les cuenta no solo ocupa prácticamente la mitad del texto, sino que en sí misma contiene todos los elementos que uno puede esperar de una novela de terror. Su momento temporal difiere completamente del principal y cuenta la construcción de un embalse en las montañas cercanas a la ciudad de Nueva York con elementos sobrenaturales que nos traen recuerdos de películas del género recientemente aclamadas. Lo que sucedió en aquel lugar décadas atrás servirá para precipitar los acontecimientos del último tercio del libro donde la acción vuelve a hombros de Abe y Dan y el retorcido destino que les espera a ambos en el mencionado arroyo.

Cuenta Langan en la sección de agradecimientos que el libro le llevo más de una década escribirlo. Y esto tiene todo el sentido del mundo por cómo de cuidado esta un texto que sugiere y muestra a partes iguales, provocando rechazo e impresión según avanzan las páginas. Los elementos que nutren las dos historias de la novela son clásicos: monstruos, dioses, fantasmas, brujería, persecuciones raciales y religiosas, etc. Sin embargo, Langan nos lleva de unos a otros sin apenas dejar descanso al lector. Cuando, como lector, paras y repasas el último puñado de páginas leídas resulta impresionante la cantidad de piezas que han ido encajando en una historia tan completa. 

Con esto, cabe decir que El pescador no es una lectura fácil ni de rápida digestión. Sin apenas diálogos pero con una alta carga descriptiva, la novela requiere cierta atención y seguimiento de los acontecimientos donde, para completo disfrute, está prohibido avanzar página sin haber asimilado lo que el texto te ofrece. Esto no será bien recibido por todos los lectores pero a la vez le da identidad propia al relato. Un texto que, dicho sea de paso, cuenta con una espectacular traducción por parte de Alberto Chessa.

La editorial Biblioteca de Carfax nos trae a España el premio Bram Stoker de 2016. Una novela que gracias a una detallada narración ofrece una historia con todos los elementos de terror que uno puede esperar, encajados durante la mayor parte del texto con acierto, otros no tanto, dejando una lectura que para mí ha sido algo irregular en ritmo pero abrumadoramente evocadora en lo imaginativo. Por eso, y por ser una novela fuera de lo habitual, ya merece una oportunidad de ser disfrutada. El viaje al Arroyo del Holandés no os dejara indiferentes. Si sobrevivís. 

viernes, 10 de mayo de 2019

Borja Bilbao reseña Atlas Alone, de Emma Newman

Después de publicar hacer un par de semanas la entrevista que Leticia Lara le realizó a Emma Newman, tenemos hoy el placer de ofreceros la reseña que Borja Bilbao ha hecho de la más reciente novela de la autora: Atlas Alone. ¡Espero que os guste!

Banda sonora de la reseña: Borja sugiere leer esta reseña escuchando The Robots, de Kraftwerk (Spotify, YouTube

Me cuesta mucho ser imparcial con una reseña de Emma Newman y su saga de libros Planetfall. Los tres primeros libros de la serie me parecen de lo más destacable de los últimos años en la ciencia ficción. No solo porque estén escritos maravillosamente bien y te lleven de página en página sin apenas darte cuenta, sino también por la amplitud de temáticas que aborda. 

Desde la primera entrega, Planetfall, Newman nos ha llevado a un futuro apenas lejano donde, sin embargo, la humanidad ya se ha asentado en un planeta como Marte. Como pudimos ver en After Atlas, los acontecimientos en la Tierra llevan al ser humano a condenarse para la eternidad. Before Mars, por otro lado, mezcla la complicada vida diaria en el planeta rojo con la añoranza por una vida anterior en nuestro actual planeta. Como nexo común entre todas estas historias se suceden reflexiones sobre cómo la religión, el sistema económico o las decisiones políticas han afectado el devenir del ser humano, y cómo las enfermedades mentales y la estabilidad afectan al individuo más de lo que a día de hoy podremos prever. 

Atlas Alone continúa la senda de rememorar cómo era la vida anterior a que los habitantes de la Tierra terminaran por acabar los unos con los otros. En esta cuarta entrega de la serie de novelas teóricamente independientes, Newman utiliza nuevamente personajes ya conocidos pero en momentos temporales distintos. Es recomendable (no imprescindible, aunque te va a desvelar mucho de lo que sucede) la lectura de After Atlas para un completo entendimiento de algunos de los actos que se relatan y que llevaron a nuestra protagonista a la situación que se describe. 

Dee Whittaker es una mujer de 43 años que ya conocíamos de aquella entrega. Se encuentra en una nave en un viaje de 20 años junto a otras diez mil personas. Hace apenas seis meses consiguieron escapar de la Tierra poco antes de que la guerra nuclear que asoló el planeta comenzara. Ese hecho atormenta a Dee, quien intenta encontrar quién de los actuales habitantes de la nave dio la última orden para comenzar la guerra antes de dejar atrás el planeta. Sin embargo, la estructura de la nave dificulta mucho su investigación: se encuentran divididos en pequeños bloques y apenas puede relacionarse con aquellos que comparten bloque. Solo la tecnología permitirá llevar a cabo una investigación de incierto final.

Toda la tecnología de la nave nos resulta conocida para aquellos que hayamos leído alguna de las novelas de la saga. La particularidad de Atlas Alone está en la incursión de Dee en mundos de realidad virtual, donde los habitantes de la nave compiten entre sí con el objetivo de aliviar un viaje tan largo. Estos juegos, aparentemente inofensivos y sin consecuencias en la vida real, son el hilo principal de la trama cuando algunas de las acciones de Dee tienen un impacto directo en la realidad de aquellos con quien comparte viaje. 

Gran parte de la novela, casi la mitad, transcurre en estos mundos de realidad virtual. Esto da lugar a que Newman dedique buena parte de esta trama a reflexionar sobre cómo los seres humanos actuamos de forma distinta según estemos en realidad virtual o no, y cómo nuestras acciones varían significativamente según sepamos si tiene consecuencias o si alguien nos puede reconocer fuera del mundo creado artificialmente. La parte negativa de estos viajes es el propio transcurrir de la aventura en esos mundos, en los que la protagonista apenas encuentra problemas para sortear cualquier impedimento. Lo que vendría siendo un videojuego en formato aventura gráfica sencillo y sin demasiado reto para el jugador.

La búsqueda de los causantes del cataclismo en la Tierra por parte de Dee centra gran parte del argumento de la novela. Sin embargo, Newman vuelve a dar importancia a la faceta humana, poniéndose en la situación de una persona que tiene que abandonar repentinamente el planeta donde ha crecido. La añoranza por sus seres queridos y los recuerdos del pasado dan la profundidad al personaje a la que estamos acostumbrados con los libros de esta autora. 

Más allá de estos elementos reconocibles en la obra de Emma Newman que aquí vuelven a hacer acto de aparición, Atlas Alone me parece la novela menos potente y profunda de la saga hasta el momento. Lo que viniendo de donde venimos es algo que en cualquier momento tenía que pasar. Recordemos que los tres libros anteriores son súper recomendables. Dee es un personaje interesante, que ahonda nuevamente en los temas que a Newman más le gusta tratar, y lleno de sentimientos, mientras que la nave resulta un lugar con un potencial casi ilimitado para futuras historias. El desarrollo de la novela, sin embargo, no tiene ni la complejidad ni el factor sorpresa de las entregas anteriores. Se trata, por tanto, de un libro que tienes que leer si has leído los volúmenes previos, pero no recomendable como primer acercamiento a la obra de Newman.

lunes, 2 de julio de 2018

Borja Bilbao reseña 84K, de Claire North

No es ningún secreto que en Sense of Wonder somos muy fans de Claire North. Por eso, seguimos con expectación cada nueva novela que publica. Hoy, Borja Bilbao nos habla de la más reciente: 84K. ¿Habrá estado estado a la altura de lo esperado? ¡Seguid leyendo para averiguarlo!

Banda sonora de la reseña: Borja sugiere leer esta reseña escuchando Dystopia, de Megadeth (Spotify, YouTube)

Desde la aparición en castellano de Las primeras quince vidas de Harry August, somos muchos los que pusimos nuestra atención en Claire North. Sus siguientes novelas, entre las que se encuentra la reciente ganadora del World Fantasy Award, La súbita aparición de Hope, no hicieron más que reafirmar nuestra posición. Sin embargo, también es bastante común la opinión de que El final del día, publicada el pasado año, supuso un ligero freno en dicha popularidad. El cuarteto de novelas centradas en los súper poderes que ciertas personas adquieren sin desearlo se cerró en falso momentáneamente el año pasado, aunque algo me dice que no tardaremos mucho tiempo en ver una historia relacionada en poco tiempo. 

84K, la nueva obra de Claire North, se aleja de estos parámetros y se adentra claramente en el terreno distópico. Al menos en su concepción inicial. Me entenderéis más adelante. Theo Miller, el protagonista de la novela, es una especie de auditor de crímenes. Su trabajo consiste en cuantificar, monetariamente, el valor de los delitos que se cometen en el Londres en que se sitúa la historia. Hace un tiempo ya que el gobierno de Inglaterra llegó a un acuerdo con una corporación para que sea ésta la que regule la vida diaria de los ciudadanos, privatizando hasta lo más mínimo, y haciendo que la dependencia del dinero sea clave ya no para vivir mejor, sino para la vida mismamente. 

Capitalismo en su máxima expresión. Llevado hasta el límite. Cualquier servicio, acceso o delito tiene un precio. Y si no puedes pagarlo, no lo tienes. Si has cometido un delito y no tienes dinero, tu destino será un centro de trabajo de donde no podrás salir hasta que la corporación lo considere. Pero, ¿y si puedes pagarlo? Entonces eres libre de matar, robar o cualquier otro acto violento o de cualquier tipo. 

En un momento dado, a Theo Miller le caerá un caso que no va a poder rechazar por claros motivos personales y que le va a llevar a indagar en las cloacas de la corporación y sacar los trapos sucios que se cuecen allí dentro. Para contarnos esta investigación, la novela se sirve de dos líneas temporales, una actual y otra situada en torno a 15 años en el pasado. La trama del pasado es la que más texto ocupa, dado que es donde veremos todo el relato de lo sucedido durante la investigación de Theo Miller. La del presente se centra más en las consecuencias de aquellos hechos.

Ahora que ya conocéis un poco más de qué va 84K diré que mi sensación final es que la novela me ha aburrido sobremanera. Pero con matices. 

Dividiría mi opinión en dos partes. En la primera, incluiría casi toda la primera mitad de la novela y la definiría como magnífica. Un reencuentro con la mejor Claire North, detallando hasta qué extremos llega el capitalismo salvaje de este Londres que, por otro lado, es altamente reconocible. Conoceremos con detalle el trabajo de Theo, su relación con el caso que marcara el resto de la novela y, en definitiva, una construcción de mundo que me atrapó rápidamente. 

Sin embargo, una vez tenemos el mundo, tenemos el caso, y comienza la investigación, la novela se vuelve extremadamente aburrida. Por un lado, la cada vez más predominante trama situada en el presente, que no aporta nada significativo a la historia y que entorpece y ralentiza la lectura una barbaridad. Por otro, la propia investigación del caso, que no termina de cuajar. 84K se convierte en un thriller correcalles que olvida toda la profundidad del mundo creado en el inicio de la novela. Y, claramente, eso no es lo que la novela prometía. Todo el entramado familiar, lleno de parentescos, traiciones, persecuciones, etc., hace perder el interés ganado a una velocidad impensable durante la primera mitad. Y lo peor es que dado el embrollo argumental en el tramo final conviene no dejar la lectura para más adelante porque puede resultar casi imposible reengancharse. 

Dicho todo esto, está claro que mi opinión sobre 84K no es buena. O, al menos, no lo es en el global, porque el inicio es prometedor y el estilo de North sigue ahí, con sus frases inconclusas, sus idas y venidas temporales, y esa informalidad en la manera de contar las cosas que tanto me gustó en anteriores obras. Sin embargo, esta nueva entrega no remonta el nivel dado en su anterior novela, lo que supone una decepción para todos los que la venimos siguiendo desde hace tiempo y que buscábamos una novela redonda. Seguiremos a la espera de volver a leer a la mejor Claire North.

lunes, 14 de mayo de 2018

Borja Bilbao reseña Combustible Lovecraft, antología dirigida por Yolanda Espiñeira y Félix García

Borja Bilbao nos ofrece hoy la reseña de una interesante antología recientemente publicada por Orciny Press: Combustible Lovecraft, que ha sido dirigida por Yolanda Espiñeira y Félix García. ¡Espero que os guste!


Banda sonora de la reseña: Borja sugiere leer esta reseña escuchando Lovecraft's Death, de Septicflesh (Spotify, YouTube).


La figura de Howard Phillips Lovecraft lleva décadas siendo parte fundamental de la literatura de terror escrita en casi cualquier parte del mundo. Quien más quien menos, cualquier aficionado, como lector, escritor, o ambas cosas, ha caído en algún momento en las redes de su obra. Eso ha servido para que el autor de Providence haya terminado siendo, desde hace unas décadas, un referente claro de la literatura de terror o aquella que, alejada del género, haya querido impregnar su relato de cierto componente sobrenatural y aterrador.

La pequeña editorial Orciny Press, cuya buena parte de su catálogo se centra en una literatura con cierta reminiscencia del propio Lovecraft como es el bizarro, nos trae en este volumen titulado Combustible Lovecraft, una serie de relatos compilados por Yolanda Espiñeira y Félix García que vienen a sumar su granito de arena a la leyenda del legendario escritor. En el libro encontramos textos con mayor o menor influencia de Lovecraft, pero todos ellos intentando que la figura del norteamericano suponga ese pequeño detalle que marque la diferencia para aquellos lectores que conozcan en cierta manera las obras del autor que lo inspiran. Y para los que no es el caso, los relatos son igualmente válidos dado que la influencia esta incluida de manera suficientemente sutil como para no suponer un impedimento e, incluso, puedan servir para empezar a conocer cómo se las gastaba el bueno de Lovecraft.

Tras un interesante prólogo a cargo de Félix García donde da un breve repaso a cómo la figura de Lovecraft ha llegado a ser el combustible de tantos escritores a pesar de ciertos comportamientos despreciables o impedimentos culturales, no me podría imaginar un relato mejor para empezar la lectura de la antología que “Tras el horror”, escrito por Colectivo Juan de Madre. La narración describe la desaparición del propio protagonista de la historia, incluyendo fotos, documentos y enlaces para añadir valor a un relato apto para todos los públicos. Un muy atractivo cuento claramente influenciado por “La sombra fuera del tiempo”, realista casi en su totalidad y que es una excelente entrada al mundo de esta compilación. 

El siguiente relato que me gustaría destacar por ese componente macarra y actual que tiene es “Terror en Villa Alvarado”, de Roberto Bartual. Se trata de una historia universitaria donde el surf y la magia se conjugan en una trama que se complica y se disfruta a partes iguales. “Nadadoras” de Tamara Romero es otro de esos casos que te dejan un mal cuerpo difícil de definir. Un relato truculento y, por qué no, bizarro, donde un entrenador busca conseguir a la mejor nadadora en una piscina llena de sangre. 

El último en mi lista de relatos a destacar es a su vez el más largo de la antología. Eso ha permitido que una historia que en un principio no terminada de resultarme interesante ganara enteros conforme avanzaba en su lectura. Hablo de “El caso del hermano Miller”, de Santi Pagés. Tiene un poco de todo: un estilo algo distinto, ciertos componentes claramente deudores de la obra de Lovecraft, y todo ello en una abadía de un mundo acabado. Una historia también detectivesca bien desarrollada a lo largo de casi un cuarto de libro y que me ha gustado por encima de la media.

Combustible Lovecraft es una interesante compilación donde también aparecen otros nombres como Albert Kadmon, Tony Fuentes, Javier Avilés, Francisco Jota-Perez y Weldon Perdenton. Una antología en la que seguro que un buen puñado de relatos gustara a cualquier lector cercano al terror o la obra de Lovecraft. Y todo ello gracias a un buen equilibrio entre las variedades temáticas que se pueden leer en sus páginas y que hacen de este volumen un recomendable homenaje a la figura del escritor de Providence y adecuada para aquellos que busquen una obra heterogénea dentro del terror.

jueves, 16 de noviembre de 2017

Borja Bilbao reseña The End of the Day (El final del día), de Claire North


Borja Bilbao nos ofrece hoy la reseña de la más reciente novela de Claire North: The End of the Day, que ha sido publicada ya en castellano (aunque parece haber pasado un tanto desapercibida)  como El final del día. ¿Estará a la altura de las grandes obras de esta autora? ¡Seguid leyendo para averiguarlo!

Banda sonora de la reseña: Borja sugiere leer esta reseña escuchando At the End of the Day,  de Spock's Beard (Spotify, YouTube).

Después del éxito que supuso su primera novela bajo el seudónimo de Claire North, Las primeras quince vidas de Harry August, ya solo podemos esperar lo mejor de la escritora británica. Touch y la trilogía de novelas cortas The Gameshouse, las cuales tengo pendientes en mi lista de deberes, así como The Sudden Appareance of Hope, reciente ganadora del World Fantasy Award 2017, dan forma a una carrera que ha posicionado a esta joven en uno de los puestos de honor de la literatura de ciencia ficción y fantasía mundial. Todo eso sin contar las numerosas publicaciones bajo otros nombres y relacionadas con otros géneros.

Para quienes no os habéis acercado hasta ahora a sus novelas, además de recomendaros encarecidamente que lo hagáis, cabe decir que los protagonistas de las citadas obras son personajes con ciertos superpoderes. Como no podía ser de otra manera, su vida cambia cuando comienzan a descubrir hasta dónde pueden llegar con ellos y las consecuencias en su vida diaria. Ahí tenemos al propio Harry August viviendo una y otra vez cada una de sus primeras quince vidas mientras mantiene el conocimiento adquirido en cada una de ellas. O Arden Hope, quien es olvidada por todo el mundo por mucho que se presente una y otra vez, lo que provocará, entre otras cosas, que tenga que abandonar el hogar familiar al ser tratada como una extraña. En The End of the Day el protagonista es Charlie que no tiene exactamente un superpoder, sino un trabajo sumamente peculiar.

Se trata del Harbinger of Death. Es decir, el hombre que te visita antes de que la propia Muerte lo haga y te lleve sin remedio. Su trabajo: presentarse y dejar un pequeño obsequio a su destinatario.

A diferencia de las otras novelas, donde estas habilidades nos permitían adentrarnos en una compleja trama para, en algún caso, salvar el mundo, The End of the Day da un evidente paso atrás. La novela se centra en relatarnos las distintas aventuras de Charlie alrededor del mundo mientras lleva a cabo el trabajo para el que le pagan. Esto lo pondrá en situaciones donde hasta su propia vida correrá peligro mientras Claire North aprovecha para adentrarse en esos temas que, como ya vimos en anteriores obras, le preocupan: cambio climático, exclusión social, política, racismo, religión o fanatismo. Lo primero que me vino a la cabeza en su día leyendo este argumento son las obras del también británico Terry Pratchett, quien tantas veces ironizo con el tema de la Muerte y su figura física. Estoy convencido que esta referencia ha estado bien presente en la cabeza de North a lo largo de la escritura de la novela.

La falta de trama continuada a lo largo del libro, sin embargo, provoca que la sensación final sea un tanto contradictoria. Por un lado, lo positivo: The End of the Day mantiene la soltura y frescura de escritura que conocemos y tanto nos gusta a los seguidores de la autora. Esto hace que, aunque no exista ese hilo conductor, haya seguido pasando y pasando páginas sin remedio. Los diferentes relatos de Charlie son, en su mayoría, lo suficientemente interesantes como para haberme mantenido enganchado y esto sin duda hace que sea un libro recomendable para los que ya hemos leído previamente a Claire North.

Por otro lado, en lo negativo, lo cierto es que esa falta de trama hace que The End of the Day pierda claramente en la comparativa con sus predecesoras. Quizá el planteamiento como formato novela sea incorrecto y hubiera cuadrado mejor como compilación de relatos cortos o sueltos en digital. Como añadido, lo cierto es que Charlie no es el personaje más carismático que haya salido de la mente de Claire North. Sin embargo, creo que esa falta de tensión por la qué pasará durante buena parte de la novela ayuda a que no haya terminado de empatizar con él.

Charlie tiene un trabajo. Un trabajo que le hace viajar por el mundo y conocer a la gente antes de que la propia Muerte los visite. Sus idas y venidas dan lugar a The End of the Day. Una recopilación de viajes, conflictos e injusticias sociales y naturales que dan lugar a una novela que no podemos catalogar de excelente viniendo de donde venimos. Y, sin embargo, dejando eso a un lado, vuelve a ofrecernos a una Claire North cuya deliciosa manera de contar las historias hace que una inexistente trama se convierta en una obra interesante y digna de mención a pesar de que será, con total seguridad, la hermana pequeña de esas grandes novelas que conocemos y que la han hecho llegar a su status actual.

viernes, 27 de octubre de 2017

Borja Bilbao reseña Dogs of War, de Adrian Tchaikovsky


Es un placer poder ofreceros otra reseña del gran Borja Bilbao, que en esta ocasión nos habla de Dogs of War, la nueva novela del británico Adrian Tchaikovsky. ¡Espero que os guste!

Banda sonora de la reseña: Borja sugiere leer esta reseña escuchando Dogs of War, de AC/DC (YouTube, Google Play Music).

Llevaba mucho tiempo queriendo leer algo de Adrian Tchaikovsky. Fue hace tres años, durante el festival Celsius 232 de Avilés, que puse los ojos por primera vez en este alto y, a simple vista, gruñón autor de origen británico que, sin embargo, en la distancia corta resultó ser un hombre afable, humilde, de amplia sonrisa, que para aquel tiempo ya se había labrado una encomiable carrera como escritor de fantasía. Lamentablemente, en España la sequía de publicaciones bajo su autoría continúa dado que únicamente la premiada Children of Time ha sido anunciada (hace una eternidad) por la editorial Alamut y la espera para llegar a las librerías parece que va a ser muy, pero que muy larga.

Su nueva publicación en inglés, Dogs of War, ha sido, finalmente, el momento de adentrarme en su obra. Esta novela cuenta con dos puntos a favor para quienes, como yo, aún nos ha dado miedo empezar con Tchaikovsky. Por un lado, se trata de una novela independiente. Una historia que nada tiene que ver con su decalogía Shadows of the Apt of o alguna que otra saga a medio escribir, lo que hace que sea un estupendo punto de entrada a su bibliografía. Por otro, y no menos importante, se trata de un libro de poco más de trescientas páginas que, en los tiempos que corren, y más hablando de este escritor, es algo a tener muy en cuenta.

Hecha la introducción, voy al grano diciendo que Dogs of War es una novela de ciencia ficción con gran componente especulativo y moral, pero también ciertas reminiscencias de carácter militar. Al contrario que otros títulos más metafóricos, estos perros de la guerra que dan nombre a la obra son exactamente eso: perros. Pero no solo está el conocido amigo del hombre sino que también veremos osos, abejas, reptiles y un sinfín de animales. Todos ellos han sido creados expresamente en laboratorios con el objetivo de que tengan pensamiento, que puedan expresar sus emociones con voz y palabra y que, lo más importante, lleven equipados armas y habilidades especiales de todo tipo. 

De esta manera da inicio la novela. Con un perro llamado Rex (y no, no es “Rex, un policía diferente”, aunque sería curioso saber si el bueno de Adrian se basó en el protagonista de la serie de televisión para este personaje), líder de un grupo de animales que trabajan en la zona del sudeste mejicano de Campeche. El resto del equipo sigue, a veces a rajatabla, a veces a regañadientes, las instrucciones que llegan de Rex, el cual, a su vez, sigue las órdenes de su Maestro. Los veremos participar en algunas operaciones de defensa y ataque así como de ayuda a ciertos grupos. Hasta que algo sale mal. Una operación que termina con un extremadamente sangriento resultado.

La novela se divide en cinco grandes capítulos. Cada uno de ellos plantea, siempre con Rex como protagonista, diferentes dilemas morales sobre este tipo de animales más cercanos en todos los sentidos a los humanos que a los propios animales. Siempre se ha dicho que la principal diferencia entre ambos es la racionalidad de los actos. Pero, ¿qué pasa cuando esa diferencia ya no existe? ¿Y si ellos fueran capaces de pensar y diferenciar actos buenos y malos, no solo luchar por la supervivencia? ¿Deberían tener los mismos derechos que una persona?

Una de las curiosidades de Dogs of War es la selección del perro Rex como uno de los puntos de vista de los acontecimientos, lo que incluye el diálogo con otros de sus compañeros. Resulta llamativo, a la par que lógico, ver como su comprensión así como su capacidad de comunicación va ligeramente mejorando conforme avanza la novela y, por tanto, el tiempo. De esta manera, veremos cómo en los primeros capítulos de la novela Rex habla con frases muy cortas y un vocabulario escaso, mientras que conforme avancen las páginas irá ganando palabras y su locución será algo más compleja. Sin embargo, una vez pasada la curiosidad inicial, son capítulos que me han terminado resultando algo pesados, dado que Rex se pasa dándole vueltas de manera reiterada y hasta la extenuación a si sus acciones son buenas o malas. Si son propias de un buen perro o de un mal perro, o si su Maestro aprobaría o no cada uno de sus pasos. 

El resto de puntos de vista van variando a lo largo de la novela según los acontecimientos tienen lugar, siempre aportando cosas interesantes a los mencionados dilemas éticos y morales consecuencia de disponer de animales con raciocinio. Estos puntos de vista tienen gran importancia a la hora de ver cómo la humanidad se toma la existencia de estos seres y cómo los organismos oficiales los tratan a pesar de haber seguido a rajatabla las órdenes de sus superiores humanos.

Como habéis podido leer si habéis llegado a este punto, Dogs of War tiene un poco de todo. Una mezcla de moralidad que se alterna con alguna escena de acción rápidamente solventada. La novela presenta un continuo análisis de los pros y contras de cada una de las acciones y decisiones llevadas a cabo tanto por estas bioformas como por los propios humanos, con un desarrollo de novela que, sin ser pesado, da la sensación de ser en realidad una concatenación de ideas sueltas en la cabeza de Tchaikovsky a las que le ha dado un pequeño nexo común para poder incluirlas todas en un mismo relato. 

Dogs of War es, en definitiva, una novela donde lo más interesante es el planteamiento de salida y cómo se enfrentaría a él una posible humanidad de un futuro cercano. La historia principal no deja de ser una disculpa para colocar sobre el tapete de la mesa las distintas cartas que cada elemento de nuestra sociedad podría jugar. Más allá de esto, Dogs of War es una sencilla historia con cierto componente emocional animal que apenas sorprende.

viernes, 22 de septiembre de 2017

Borja Bilbao reseña The Lamb Will Slaughter the Lion, de Margaret Killjoy

Volvemos a tener el placer de contar con Borja Bilbao en Sense of Wonder, esta vez reseñando The Lamb Will Slaughter the Lion, una novela corta de Margaret Killjoy recientemente publicada por Tor.com. ¡Espero que os guste!

Banda sonora de la reseña: Borja sugiere leer esta reseña escuchando Lion and the Lamb, de The Get Up Kids (YouTube)

Podrán gustar más o menos, ser más cercanas a los gustos del lector o no, ser más mediáticas o ir más de tapadas, pero lo cierto es que las novelas cortas de Tor.com ya se han hecho un hueco importante entre los lectores de ciencia ficción y fantasía en inglés. Numerosos éxitos se encuentran dentro de una colección que no se toma un receso ni siquiera en verano, como ha sucedido en este caso con la publicación de The Lamb Will Slaughter the Lion que ha llegado a mediados de este pasado mes de Agosto sin hacer mucho ruido.

En parte supongo que tendrá que ver con que su autora, Margaret Killjoy, no es muy conocida. O, al menos, no lo es para mí. Revisando su bibliografía se puede ver que esta novela corta es su segunda referencia en ficción, aunque cuenta con numerosos relatos que se pueden leer online así como varios libros de diversas temáticas, siempre cercanos a los temas que parecen interesarle más, como el steampunk, los movimientos anarquistas, okupas, etc. Todo ello no parece ser casual, ya que volveremos a verlo claramente identificado en este novela.

The Lamb Will Slaughter the Lion nos pone en la piel de Danielle Cain, una extraña viajera que llega al pequeño pueblo de Freedom, Iowa, tratando de investigar por qué uno de sus mejores amigos se suicidó tras pasar una temporada en este mismo lugar. El sitio no da lugar a equívocos desde el primer momento, desde el propio nombre hasta la descripción del mismo: se trata de un pueblo de unas cuantas casas ocupadas por personas de ideología principalmente anarquista, que viven al margen de toda ley que no sea la que ellos mismos han marcado en el lugar.

Sin haber llegado al pueblo, Danielle ya ve cosas que a cualquiera le llamaría la atención. ¿Un ciervo enorme con tres cuernos y una piel de color rojo sangriento? Sí, enseguida descubriremos que no es un animal cualquiera, sino que es una invocación realizada por los habitantes del pueblo para que reparta justicia. El problema viene cuando este animal invocado se les va de las manos y empieza a amenazar a todo el pueblo. Las posturas de unos y otros formarán bandos mientras, con la llegada de cada día, el ciervo sale junto a un cada vez mayor número de animales muertos que lo acompañan. Todo esto en un pueblo que, como digo, se rige por sus propias reglas y que cuenta con algún personaje de lo más extremo que lleva al límite aquello de “o estás conmigo o estás contra mí”.

La novela tiene numerosos puntos positivos. Por un lado, el lugar escogido para la acción está perfectamente descrito y rápidamente nos permite formarnos una imagen en nuestra cabeza. Se agradece, por otro lado, la integración de personajes de toda índole, origen y orientación sexual, que actúan como personajes normales para nada sujetos a tópicos ni convenciones clásicas. La novela, además, sirve de perfecto inicio para la serie (sí, se ha anunciado que habrá más entregas protagonizadas por estos personajes) con un final que me ha resultado lo suficientemente interesante como para leerme la segunda parte cuando esté disponible. 

En el lado negativo están, curiosamente, esos personajes secundarios que mencionaba anteriormente. Si bien el personaje principal tiene cierta profundidad y resulta atractivo (aunque su habilidad para salir del paso de cualquier tipo de situación resulta ciertamente llamativa) el resto parecen salidos de la nada y poco sabremos de su historia pasada. A mí, personalmente, esto me ha provocado que aquello que les pasara me importara más bien poco. Por otro lado, todo lo relacionado con la invocación y esa magia que se presupone tiene lugar en la pequeña localidad apenas se describe, lo que es una oportunidad perdida para, con unas pocas páginas más, haber sido una novela aún más notable. 

En cualquier caso, lo cierto es que recomiendo The Lamb Will Slaughter the Lion a todos los que les interese el tema de las invocaciones y la magia negra o quieran introducirse a ella, dado que no tiene excesiva profundidad. Todo ello se acompaña de un pueblo anarquista que aporta un interés añadido a cómo gestionar numerosas situaciones y como podría desembocar una estructura social de este tipo cuando las cosas se tuercen. La obra cuenta con varias escenas potentes que son dignas de leer un par de veces antes de continuar pasando la página y que, gracias al buen hacer de Margaret Killjoy, se quedaran grabadas en la mente durante unos cuantos días. 

lunes, 11 de septiembre de 2017

Borja Bilbao reseña Down Among the Sticks and Bones, de Seanan McGuire

Hoy estamos de enhorabuena. Se incorpora a Sense of Wonder un colaborador de lujo: Borja Bilbao, de Calles de Tinta, que se estrena hablándonos de Down Among the Sticks and Bones, de Seanan McGuire, una de las mejores novelas cortas de lo que va de año. ¡Espero que os guste! 

Banda sonora de la reseña: Borja sugiere leer esta reseña escuchando Sticks and Bones, de Kasabian (YouTube). 

Every Heart a Doorway, la primera parte de la saga Wayward Children, es una de las obras más reconocidas de este último año junto, probablemente, a la saga The Broken Earth de N.K. Jemisin. No en vano ambas han acaparado en el último año buena parte de los más importantes premios de la literatura fantástica, incluyendo entre otros el Hugo a mejor novela corta y mejor novela, respectivamente. Down Among the Sticks and Bones, la novela que nos ocupa, es la segunda parte de la serie escrita por Seanan McGuire y que afortunadamente ya tiene anunciada una tercera entrega para el próximo año cuyo título será Beneath the Sugar Sky.

Esta entrega sirve de precuela de los acontecimientos que pudimos disfrutar en la primera. En Every Heart a Doorway nos trasladábamos a una escuela, Home, donde los niños que han viajado a mundos fantásticos a través de puertas que aparecen y desaparecen son enviados por sus familias para intentar encauzar unas vidas que no volverán a ser iguales. Las experiencias vividas al otro lado de cada una de las puertas por estos jóvenes les han hecho transformarse de manera, en muchos casos, definitiva, como vimos en la primera entrega. Las vidas de cada uno de ellos ha cambiado sobremanera tras la visita a esos otros mundos y cada uno de ellos ve el futuro de forma distinta a de sus compañeros también en función del ambiente que hayan vivido en sus casas.

Las vidas de dos de esos jóvenes son las protagonistas de Down Among the Sticks and Bones. Jack y Jill. Jacqueline y Jillian. Dos hermanas gemelas cuya infancia fue aún más complicada de lo que podíamos intuir en Every Heart a Doorway y que incluye el rechazo por parte de uno de los progenitores. Jacqueline es la favorita de su madre, Serena Walcott, que hace todo lo posible porque tenga una vida a su semejanza. Esto incluye preciosos vestidos de niña y un tacto especial a la hora de las actividades del día a día. Jillian, por su parte, es la elegida por su padre, Chester, lo que provoca que su vida sea más cercana a la que sería la de un niño, no solo en su ropa sino en su comportamiento, lo que hace aflorar una rivalidad entre ambas hermanas que, sin embargo, mantienen cautiva en su interior esperando el momento en el que entre en erupción. 

Sus vidas cambiaran cuando, con doce años, se adentren en la ya abandonada habitación de la casa donde su abuela, quien cuido de ellas durante su juventud, residió. Allí, por azar, ambas encontraran unas escaleras que las llevaran a un mundo mágico: un páramo que cambiara sus vidas para siempre.

Al igual que sucedía con la primera parte, Down Among the Sticks and Bones tiene dos partes diferenciadas. La primera, que ocupa una tercera parte del libro, se centra en la más pura infancia de las niñas y cómo el egoísmo y la falta de empatía de sus padres causan daños que difícilmente será reversibles para el resto de su vida. Una vez la novela da el salto al mundo mágico, la autora da rienda suelta al lienzo en blanco que se presenta delante de ellas, creando un escenario en el que los sucesos provocarán que aquellas viejas rencillas acumuladas entre las hermanas salgan a la luz de manera inevitable.

Si Every Heart a Doorway contaba con una prosa magnifica y una lectura que caía por sí sola, en Down Among the Sticks and Bones Seanan McGuire da un pasito más adelante, si es posible, haciendo que el tiempo que pasemos leyendo la novela pase en un suspiro. A ello ayuda el tono general de la obra, con pequeñas aportaciones que la autora hace en ciertos momentos del relato que alivian o dan otros puntos de vista a momentos trascendentes. La alternancia entre las dos protagonistas en los momentos en que no se encuentran juntas está perfectamente calculada para no dar protagonismo a ninguna de ellas, lo que ayuda a que no tengamos claro cómo será el devenir del relato hasta su conclusión, siempre teniendo en cuenta que ya conocemos algún detalle gracias a la lectura de la primera parte.

Si hay algo que se puede achacar a Down Among the Sticks, es el contraste en el ritmo de la historia antes y después de cruzar la puerta. En mi caso, totalmente imbuido en el ritmo y la descripción de los sucesos de la primera parte, me resultó algo chocante el leve freno de mano que necesariamente la autora tuvo que echar para describir el nuevo mundo ante el que se encontraban las dos niñas. Un pequeño mal que apenas dura un escaso número de páginas hasta que todo vuelve a rodar. Por otro lado, habrá quien considere que los acontecimientos que tienen lugar en el mundo mágico no son muy retorcidos o truculentos pero, en mi opinión y dada la longitud del relato, McGuire balancea a la perfección la descripción del lugar y sucesos.

Creo que ha quedado claro que, en lo que a mí respecta, Down Among the Sticks es ligeramente superior, en estilo y forma, a Every Heart a Doorway. Y esta no es una afirmación baladí para todos los que hemos disfrutado de la primera entrega. Quizá el hecho de tratarse de una precuela a la historia principal reste puntos a la sorpresa del relato en la conclusión de sus eventos pero su lectura es una delicia difícilmente superable. Seanan McGuire no solo cumple con lo que podíamos esperar sino que lo mejora, lo que pone el listón ciertamente alto para Beneath the Sugar Sky, la tercera parte de la historia que, parece, tendrá en esta ocasión forma de secuela de la historia principal. Mi eReader está más que listo.