Leviathan Wakes es un libro que parecía reunir todos los elementos necesarios para encantarme. Escrito, bajo el pseudónimo de James S.A. Corey, por Daniel Abraham y Ty Franck (asistente de George R.R. Martin), el argumento se presenta de lo más atractivo. Una nave abandonada que esconde un misterio. Una desaparición en las colonias mineras del cinturón de asteroides. Organizaciones secretas que manejan los hilos en la sombra. Vamos, una Space Opera de naves gordas y batallas espaciales de las que me pirran.
Además, venía precedida por buenas críticas en muchos de los blogs y foros que suelo visitar y, lo que es mejor, de recomendaciones por parte de amigos que suelen tener gustos cercanos a los míos. Pese a todo esto, el libro se ha quedado corto. Muy corto. Tanto, que las últimas 150 páginas se me han atragantado mucho y prácticamente he tenido que forzarme a leer para poder terminarlo.
El principal defecto que le achaco a Leviathan Wakes es la falta de originalidad. No hay en sus más de 600 páginas ni una sola idea que no hayamos visto cientos de veces en otros sitios. Ni en la ambientación, ni en la tecnología, ni en los personajes. De hecho Miller, uno de los (anti)heróes de la historia, es el típico detective divorciado con problemas con la bebida que aparece día sí, día también en los telefilmes de sobremesa.
La especulación no es mucho mejor. La acción se sitúa unos ¿200? ¿300? años en el futuro (nunca se dice explícitamente aunque se refieren a nuestra época como "varios cientos de años atrás") pero no parece que haya habido grandes avances más allá de haber colonizado algunos asteroides. El resto de la tecnología es una versión algo mejorada de lo que tenemos ahora. Las naves usan torpedos como armas, los personajes se quedan sin cobertura en sus ordenadores de mano y aún hay sistemas operativos con directorios y ficheros. Las religiones también siguen igual. Hay budistas, católicos, mormornes... Y, por lo que se ve, no han cambiado mucho con respecto a los de ahora. Incluso los países y los gobiernos son, esencialmente, idénticos a los actuales. Todas estas cosas me resultan muy poco creíbles en una novela situada en un futuro medianamente lejano y me sacan totalmente de la lectura.
Algo se podría salvar si al menos la trama fuera entretenida y coherente. Pero es que está basada en casualidades y en el ocasional Deus ex machina. No quiero hacer ningún spoiler, así que no pondré ejemplos. Pero baste decir que si alguno de los personajes hubiera entrado en el proverbial pajar estoy seguro de que habría salido con la aguja a los dos minutos.
La evolución de los personajes no es mucho mejor. Su modo de actuar cambia a lo largo de la historia, sí, pero sin justificación aparente. Además, reaccionan con total tranquilidad ante sucesos que afectan a la vida de (literalmente) millones de personas pero se deprimen por un quítame allá esas pajas. En general, todos ellos resultan ligeramente odiosos y es difícil empatizar con ellos o preocuperarse por su destino final.
Quizá el libro no sea tan malo como estoy dando a entender. La escritura es funcional pero correcta en su mayor parte. Incluso le veo algún mérito como lectura veraniega sin pretensiones. Pero es que después de leer a Reynolds y a Hamilton me espero mucho más de una obra de este tipo. En algún sitio he leído que "es una vuelta a la Space Opera de la vieja escuela". Y yo me pregunto, ¿realmente era necesario volver?