
Última entrega de mi recomendación de 20 libros de ciencia ficción publicados en los últimos 20 años (aquí la
primera,
segunda y
tercera parte de la lista).
Muy pronto seré invencible (2007), de
Austin Grossman. Quizás sea necesario estirar un tanto la definición de ciencia ficción para incluir el género de superhéroes, pero merece la pena cuando se trata de novelas como esta pequeña joya de
Austin Grossman (curiosamente, hermano gémelo de Lev Grossman, autor de la excelente
Los Magos y de
El bosque mágico que
he reseñado recientemente). Con
capítulos que van alternando entre los puntos de vista del villano y los superhéroes, esta obra deconstruye y reconstruye todos los tópicos del género con una narración ágil y una prosa brillante (echadle un vistazo a la primera página y entenderéis perfectamente de qué estoy hablando). Publicada en castellano por
Mondadori, parece encontrarse descatalogada en la actualidad.
Anatema (2008), de
Neal Stephenson (2008). Otro injusto perdedor en los Hugo (como en el caso de
Visión Ciega) y otro increíble Tour de Force con algunas de las reflexiones filosóficas más interesantes y mejor enlazadas en la trama que se pueden encontrar. Es difícil elegir entre
Anatema y
Criptonomicón (en esta lista me obligo a mí mismo a escoger una única obra por autor), pero quizá
Anatema esté más claramente encuadrada en la ciencia ficción, aun teniendo muchos toques de obra
mainstream (en algunos momentos incluso recuerda a
El nombre de la rosa). Una trama interesante con momentos realmente impactantes, mucha
filosofía, diálogos brillantes y especulación de altos vuelos. Como
único defecto, quizá algunos de los personajes secundarios no están tan
desarrollados como deberían.
Se puede
comprar en la muy cuidada edición de
Ediciones B.
El mapa del tiempo (2008), de
Félix J. Palma. Una novela simplemente deliciosa. Combina un estilo preciosista con un innegable conocimiento del (y
cariño al) género de la ciencia ficción. En sus páginas encontramos
homenajes a
Wells,
Verne,
Asimov incluso diría que a
La mujer del viajero en el
tiempo de
Audrey Niffenegger. Original, tierno, sorprendente,
irónico... una lectura imprescindible. Aprovecho para recordar que en Marzo
haremos una lectura conjunta de su ¿precuela? ¿secuela? titulada
El mapa del cielo, que será publicada en breve y promete ser igual de interesante.
El mapa del tiempo se puede
adquirir tanto en tapa dura como en bolsillo, editado en ambos casos por
Alianza.
La chica mecánica (2009), de
Paolo Bacigalupi. Uno de los más sobresalientes ejemplos de lo que se ha venido a llamar
biopunk, ese subgénero de la ciencia ficción en el que abundan la biotecnología y las reflexiones sobre la ecología. Con una ambientación que recuerda a
El río de los dioses de
Ian McDonald (incluso me atrevería decir que aún mejor conseguida) la historia se mueve entre conspiraciones políticas y planes de megacorporaciones en una Tailandia de un futuro no muy lejano. Tengo especial cariño a esta obra porque en mi primera participación en los
Premios Hugo mi voto contribuyó a que se alzará con el galardón en la categoría de novela
ex-aequo con
The City & The City de
China Miéville (que quizá hubiera incluído en esta lista de estar ya publicada en castellano). Está disponible
en papel y en ebook (
Kindle y
epub).
Ready Player One (2011), de
Ernest Cline. Posiblemente la novela más divertida que he leído en mi vida. Reconozco que no es perfecta, ni mucho menos, pero pocas veces me he visto tan enganchado a una lectura. Con una ambientación de novela juvenil distópica (que parece estar muy de moda últimamente) se narra una historia plagada de referencias a la cultura
pop (y
geek) de los años 80, lo que hace su lectura aún más especial para aquellos que crecimos en esa época. Perfecto ritmo, personajes carismáticos aunque un tanto esteroetipados, acción a raudales, batallas de robots gigantes... Lo tiene todo para sumergirse y, simplemente, disfrutar. Se puede
adquirir en la reciente edición en castellano de
Ediciones B (aunque recomiendo leer
algunas palabras de advertencia sobre su traducción).
Con esto concluyo esta lista con la que, estoy seguro, no todo el mundo estará de acuerdo (ni siquiera yo mismo, posiblemente, dentro de un tiempo). Habrá quien eche en falta a algunos autores (Banks, Willis, Bujold, Miéville, Vinge...) o quien seleccionaría una obra distinta de escritores que sí están incluídos. En cualquier caso, creo que eso no viene más que a reforzar el argumento que intentado defender en esta serie de entradas: que la ciencia ficción está muy, pero que muy viva. Y que lo siga estando por muchos años.