
Antonio Díaz ha vuelto con más fuerza que nunca. Hoy nos ofrece una reseña de dos novelas: Those Above y Those Below, de Daniel Polansky. ¡Espero que os guste!
Banda sonora de la reseña: Antonio sugiere leer esta reseña escuchando Avian, de Dalo Vian (YouTube).
Daniel Polansky me cautivó con The Builders, una de las mejores novelas cortas del 2015. Encantado con la experiencia, leí y reseñé A Dreaming City que, si bien no me entusiasmó tanto, es una lectura interesante en la que se percibe el mismo humor cínico que en The Builders. Posteriormente, y con la intención de encontrar de nuevo su vena fantástica más tradicional, probé con la duología formada por Those Above y Those Below. Resultado: justo lo que andaba buscando.
Es una sensación especial encontrar un libro que te da exactamente lo que esperas (y un poco más, que siempre nos gusta que nos sorprendan un poquito). Yo quería volver a encontrarme con el Polansky oscuro y fatalista de The Builders y aquí lo he hallado. Those Above y Those Below son unas novelas de fantasía grimdark (que tan en boga está hoy en día) escasa en magia, llenas de una épica derrotista y a rebosar de personajes de dudosa moralidad. En las librerías las venden como dos volúmenes separados, pero son una única novela partida en dos.
En la novela, Polansky nos sitúa en un mundo en el que una raza superior, un trasunto de los elfos de Tolkien versión pájaro, llegó y aplastó a una naciente humanidad, doblegándola a su servicio. Así han sido las cosas desde que el hombre tiene recuerdo. Las naciones humanas se alzan y caen pero los Eternals (también llamados Those Above) permanecen, ampliamente superiores física y mentalmente. Pero algo se gesta tanto en the Roost, la capital del mundo, como en la poderosa nación humana de inspiración romana de Aeleria. Polansky escribe tanto sobre los humanos que están a favor de los Eternals como los que están en contra, tanto en la capital como lejos de ella, en reinos que sólo saben que tienen que pagar un diezmo anualmente y que rara vez han visto a uno de sus amos caminar entre ellos.
El argumento, a grandes rasgos, es predecible. Pero lo disfrutable de Those Above y Those Below no es el destino, sino el camino. Polansky posee una prosa fantástica. Cada personaje tiene un punto de vista distinto e imprescindible que se pone de manifiesto con unas voces únicas y poderosas. Un chico, poco más que un niño, amargado y frustrado en el barrio más pobre de la capital; un general militar de vuelta de todo; la líder en la sombra de la beligerante Aeleria y la chambelán de uno de los Eternal. Estos cuatro protagonistas nos harán comprender esta fábula sobre la idiosincrasia del poder, la fuerza de las creencias y la inevitabilidad del destino. Además, hay un numeroso catálogo de secundarios bien descritos y definidos. A más de uno se le coge cariño a pesar de que Polansky no dude en utilizarlos para dar lecciones a los protagonistas (y al lector, que este autor no da puntada sin hilo).

Mención aparte merecen los Eternals, también conocidos como los Others o Those Above. Una raza prácticamente divina (o sin el “prácticamente” según a quién preguntes). Polansky consigue convertirlos en seres alienígenas en su apariencia, gestos, cultura y comportamiento y, a la vez, completamente creíbles. Aubade, el Eternal al que sirve una de las protagonistas, es el punto de referencia para entender a esta raza tan superior que resulta ajena. Algunos de los pasajes más memorables de la novela están dedicados a estas criaturas, tan atrapadas en su rol en la historia como los humanos mismos.
El trasfondo de Those Above y Those Below es maravilloso en su simplicidad. Polansky dibuja un mundo sencillo pero bien definido y se complica lo justo. No hay elementos que empañen lo importante: la historia. No hay magia digna de tal nombre ni tecnología más allá de la más puramente medieval (aunque con ingeniosos sistemas hidráulicos). Tampoco hay eternas descripciones de batallas (aunque alguna batalla sí que hay) ni larguísimos viajes a caballo. Entiendo que parte del propósito de Polansky con esto es no perder el tiempo. Hartos estamos ya de las novelas de fantasía inacabables. Esta duología es muy compacta y directa, a pesar de que cada volumen cuenta con alrededor de 400 páginas.
Como decía, hay una lección que aprender en la novela, cuyo descubrimiento dejo al lector. Mientras lo hace, se maravillará con la sutil poesía del abandono, la destrucción resultado de los medios justificados por el fin. No puedo dejar de recomendar estas novelas a todos aquellos que quieran leer una muestra de lo mejor de los últimos años en fantasía contemporánea, grimdark o de cualquier otra clase. Mientras tanto, yo sigo sediento de Polansky, un autor que se ha pasado de ser un punto lejano en el radar para convertirse en alguien del que estar muy, pero que muy pendiente. Low Town debería ser mi siguiente parada, pero no sé si esperarme a algo de fantasía menos urbana.








