viernes, 10 de febrero de 2012

Embassytown de China Miéville

Aunque mentiría si dijera que China Miéville es uno de mis autores favoritos, no puedo menos que quitarme el sombrero ante su versatilidad como escritor. Aún me parece increíble que la prosa juguetona de Kraken, el tono directo y aséptico de The City & The City y la escritura barroca de La estación de la calle perdido procedan del mismo autor. Sólo he llegado a aceptar que efectivamente es así tras haber comprobado repetidas veces que en la portada de todos estos libros aparece el mismo nombre. Embassytown, su última novela hasta la fecha, es una muestra más del mimetismo camaleónico de Miéville.

Porque Embassytown es un libro que, a diferencia del grueso de la obra previa de Miéville, se enmarca completamente y sin tapujos dentro de la ciencia ficción más pura. Embassytown bebe claramente de la tradición de obras clásicas como Babel 17, Los lenguajes de Pao o Empotrados que tienen al lenguaje como tema principal. Es más, también es posible detectar otras influencias más sutiles, como las historias del Ekumen de Ursula K. Le Guin. Todo ello perfectamente asimilado y pasado por el el particular tamiz de la imaginación de Miéville para dar lugar a una obra que, estando en diálogo con la ciencia ficción clásica, resulta innovadora y moderna.

La acción se sitúa en Arieka, planeta natal de los alienígenas Ariekei. En este mundo se encuentra Embassytown, ciudad donde reside un asentamiento humano. La historia es narrada por Avice Benner Cho, una humana que regresa a Embassytown después de sus viajes como tripulante espacial justo a tiempo de presenciar los dramáticos e inesperados hechos que cambiarán para siempre la historia de Arieka. 
 
Sin embargo, el verdadero protagonista de la novela no es Avice, sino el lenguaje de los Ariekei, un idioma tan peculiar que sólo algunos humanos, los Embajadores (Ambassadors), son capaces de hablarlo. No quiero desvelar más acerca de las particularidades de este lenguaje porque precisamente uno de los puntos fuertes de la lectura de Embassytown es descubrir qué hace tan especial a este idioma. Baste decir que es uno de los más originales y perturbadores que he encontrado nunca en una obra de ficción.

El autor utiliza este extraño lenguaje como pretexto para especular sobre aspectos como la teoría de la mente, la relación entre lenguaje y verdad, la correspondencia entre símbolo y significado, y otros muchos temas lingüísticos y filosóficos. Pero, sobre todo, Miéville se sirve del encuentro entre dos culturas, la de los humanos y la de los Ariekei, mediado necesariamente por los Embajadores, para hacernos reflexionar sobre el colonialismo, la influencia de unas sociedades en otras y la pérdida de la inocencia.

Si a esto le unimos una cuidada y precisa prosa, un desarrollo casi perfecto de los personajes y algunos giros argumentales sorprendentes, el resultado es una novela de lectura imprescindible para cualquier aficionado a la ciencia ficción de ideas y, en mi opinión, la obra más redonda de Miéville hasta el momento. Como tal, es una de las candidatas más firmes a los premios del género este año y mucho me extrañaría que no apareciera entre los finalistas de todos los grandes galardones (por el momento, ya está nominada a los premios de la BSFA).

(Puedes leer esta reseña en inglés/You can read this review in English)

Embassytown by China Miéville (Review in English)

(Disclaimer: English is my second language, so I want to apologize in advance for there may be mistakes in the text below. If you find any, please let me know so that I can correct it. I'd really appreciate it. Thanks.)

I'd lie if I said that China Miéville is one of my favorite authors. However, I greatly admire his versatility as a writer. I still find it incredible that the playful prose of Kraken, the direct and aseptic tone of The City & The City and the baroque writing of Perdido Street Station all come from the same author. I've only come to accept the fact after repeatedly checking that all those books have the same name on the cover. Embassytown, his last novel to date, is just another example of Miéville's chameleonic mimetism. 

Because Embassytown is a book that is, unlike most of Miéville's previous work, pure science fiction. Embassytown is clearly in the tradition of classics such as Babel 17, The Languages ​​of Pao or The Embedding, all novels with language as the main theme. But it is also possible to detect other more subtle influences, such as Ursula K. Le Guin's Ekumen stories. All this tradition has been perfectly assimilated and processed by Miéville's unique imagination to give rise to a work that, while being in dialogue with classic science fiction, is innovative and definitely modern. 

The action takes place in Arieka, homeworld to the alien race called the Ariekei. Embassytown is one of the most important cities in the planet, and the one where the main human settlement is located. The story is narrated by Avice Benner Cho, a girl who returns to Embassytown from her space travels just in time to witness the dramatic and unexpected events that will forever change the history of Arieka. However, the main protagonist of the novel is not Avice, but the Arieki language, a language so peculiar that only some humans, the Ambassadors, are able to speak it. I don't want to reveal more about this language because finding out why it is so special is one of the most pleasant moments when reading Embassytown. Suffice it to say that it is one of the most original and disturbing I've ever encountered in a work of fiction. 

The author uses this strange language as an excuse to speculate about issues such as the theory of mind, the relationship between language and truth, the correspondence between symbol and meaning, and many other linguistic and philosophical topics. But above all, Miéville uses the encounter between two cultures, human and Ariekei, necessarily mediated by the Ambassadors, to make us think about colonialism, the influence of one society into another and the loss of innocence.

If we add to the mix a precise and beautiful prose, an almost perfect development of the characters and some surprising plot twists, the result is a novel that is a must-read for any science fiction fan and, in my honest opinion, Miéville's most accomplished work so far. Thus, it is one of the strongest candidates for genre awards this year and I'll be really surprised if it is not shortlisted for most of them (in fact, it has already been nominated for the BSFA Awards).

(You can read this review in Spanish/Puedes leer esta reseña en español)

miércoles, 8 de febrero de 2012

La saga de Ender ni es saga ni es de Ender


Entre los lectores de Orson Scott Card suele haber consenso en que los mejores libros de la saga de Ender son los dos primeros. En lo que las opiniones no parecen ser tan unánimes es en si es mejor El juego de Ender o La voz de los muertos. Pero... ¿qué diríais si os contara que, en realidad, estos libros no son continuación el uno del otro y ni siquiera son ambos sobre Ender?

La historia de la gestación de esta saga es, cuando menos, curiosa. Como muchos sabréis, Andrew Wiggin (Ender) es el protagonista del relato corto de 1977 titulado precisamente "El juego de Ender". Esa es la primera aparición de Ender y tendría que haber sido la última, porque Card nunca tuvo planes para el personaje más allá de ese relato.

Sin embargo, unos cuantos años más tarde, Card se encontraba escribiendo una novela de título Speaker of Dead y se le ocurrió pensar en qué sucedería si sustituyera al personaje que estaba utilizando por Ender. En concreto, la idea era utilizar un Ender unos cuantos años mayor que el del relato original. A Card las cosas parecían encajarle, así que Andrew Wiggin pasó a ser el protagonista de Speaker of Dead (que luego cambiaría su título por Speaker for the Dead, traducido en España como La voz de los muertos).

Pero había un problema. Con el final del relato original no había forma de hacer encajar a Ender en el comienzo de La voz de los muertos. La única solución era volver a escribir El juego de Ender, esta vez como novela, añadiendo una serie de capítulos que sirvieran de enlace con La voz de los muertos. Card propuso esta idea a su editor, que aceptó enseguida. Esta novela sería publicada en 1985 seguida en 1986 de su "continuación". Si, como yo, al leer El juego de Ender tuvisteis la impresión de que algunos capítulos parecían un poco forzados, ya sabéis por qué es: El juego de Ender como novela sólo existe para que Ender pueda ser el protagonista de La voz de los muertos.

Y la cosa no termina ahí. Cierto día, Card recibe una llamada de su agente que le comunica una buena noticia: acaba de volver de Inglaterra donde ha vendido los derechos de la trilogía de Ender. ¿Trilogía? Una trilogía suele tener tres libros, ¿verdad? Pero con Ender como protagonista sólo se habían publicado dos y no había planes para ninguno más... ¿Qué creéis que se le ocurrió a Card para salir del atolladero? Efectivamente: coger otra novela totalmente independiente en la que estaba trabajando y hacer que el protagonista fuera también Andrew Wiggin. Así nació Ender el Xenocida, publicada en 1991.

Sobre el origen de los demás libros de la saga no puedo aportar tantos datos, pero no cuesta mucho imaginar que el proceso sería similar. Buenas ventas que llevan a un contrato para otra entrega que a su vez no se vende mal... Un filón comercial al que es difícil resistirse.

Si queréis comprobar que lo que he contado sobre el origen de la "trilogía" es verídico, os invito a que lo escuchéis de la boca del propio Card. Parte de la historia aparece en los primeros minutos del vídeo que aparece bajo estas líneas y la explicación al completo en un podcast que se grabó con motivo del lanzamiento, hace unos pocos años, de Ender en el exilio (historia situada entre El juego de Ender y La voz de los muertos).


En cuanto a la cuestión de cuál es el mejor libro de Ender, la cosa, para mí, está muy clara: en La voz de los muertos el verdadero protagonista no es Andrew Wiggin, sino un tipo un tanto repelente y sabidillo que pasaba por allí.

martes, 7 de febrero de 2012

Dos ebooks en oferta

Una de las (muchas) ventajas de los libros eléctronicos es que permiten que los autores, editores y librerías realicen ofertas puntuales con relativa facilidad. En el caso de España, estas ofertas se reducen, por la ley del precio fijo del libro, a los libros publicados fuera de nuestras fronteras pero aún así podemos aprovechar algunas promociones más que interesantes.

En concreto, en estos momentos están en oferta From the Two Rivers de Robert Jordan (primer libro de la serie de La Rueda del Tiempo) a sólo 0,79€ y Shadow Prowler de Alexey Pehov (traducido al español como El ladrón de las sombras) a 2,34€ (ojo, porque de este hay dos ediciones electrónicas y sólo una está de oferta).

El de Jordan lo he comprado porque confieso que no he leído nada de la serie y, por este precio, bien merece la pena darle una oportunidad. Del de Pehov no tengo referencias, así que si alguien puede contar algo agradecería que nos lo hiciera saber en los comentarios.

Actualización: Los enlaces que he puesto corresponden a las versiones para Kindle de estos ebooks. En la tienda de Kobo también están en oferta en formato epub: From the Two Rivers y Shadow Prowler. 

Segunda actualización: En la tienda de Kobo se puede usar el cupón Kobodollaroff para obtener un descuento de un euro en la compra de uno de estos dos libros. En concreto, si se aplica al libro de Jordan el precio parece reducirse a 0€, vamos que sale gratis (no he completado la compra para no gastar el cupón, que es de un solo uso, así que si alguien lo prueba que nos avise de si efectivamente funciona). 

lunes, 6 de febrero de 2012

Blue Remembered Earth de Alastair Reynolds

Durante la lectura conjunta en twitter alguien preguntaba si Blue Remembered Earth es la típica novela de Alastair Reynolds. La respuesta es, lamentablemente, no. La respuesta larga es un poco más compleja.

Aunque en Blue Remembered Earth aparecen muchos de los temas habituales en las obras de Reynolds (viajes espaciales, modificaciones genéticas, implantes cerebrales, inteligencias artificiales...) casi ninguno de ellos es tratado con la profundidad a la que nos tiene acostumbrados el galés. En lugar de ser elementos que hacen avanzar la trama y que inspiran a la reflexión aquí se limitan a formar parte de un decorado que ni siquiera resulta tan vistoso como, por ejemplo, en la serie de Espacio Revelación. Hay excepciones, como la maravillosa visita a la ciudad sumergida de Tiamaat pero, por desgracia, son las menos.

La historia no es mucho mejor que la ambientación. En ella acompañamos a Geoffrey y su hermana Sunday mientras siguen una serie de pistas dejadas por su abuela Eunice Akinya, pionera de la exploración espacial y fundadora de un imperio interplanetario. Esta búsqueda nos llevará a explorar todo el Sistema Solar de mediados del siglo XXII, de África a La Luna, desde Marte hasta el cinturón de asteroides. 

La que podría haber sido una trama tremendamente entretenida se ve lastrada, en mi opinión, por algunos fallos importantes. La historia no se decide a despegar del todo (pun intended) hasta bien mediado el libro. Allá por el 40% (leer en ebook hace casi imposible dar las referencias en páginas contantes y sonantes) parece que las cosas empiezan a encajar y el lector comienza a vislumbrar qué se puede esperar de la novela. Hasta ese momento, sin embargo, ha tenido que leer muchas escenas que, sin ser resultar aburridas, tienen poca o nula relevancia para el desarrollo posterior de los acontecimientos.

Pero el principal defecto de Blue Remembered Earth es su casi total falta de tensión. Sorprendentemente, Reynolds es incapaz en esta ocasión de crear un misterio que atrape al lector, algo perfectamente conseguido en muchas de sus obras anteriores (Pushing Ice y Diamond Dogs son dos de los ejemplos más notables en este aspecto). Además, la acción se sitúa en una sociedad utópica en la que, gracias a la vigilancia casi constante y universal, los actos violentos son prácticamente imposibles. Esta falta de consecuencias, al igual que sucedía en Tocando fondo de Cory Doctorow, hace que muchos de los enfrentamientos entre los personajes sean bastante insulsos.

En el lado positivo, se nota una clara evolución en la prosa de Reynolds. Pese a ser un libro de considerable longitud, la lectura resulta ágil y amena. De hecho, el tercio central es francamente entrenido y funciona muy bien como narración de aventuras espaciales. El final, aunque bastante previsible, es correcto y hace que la novela pueda leerse de forma independiente aunque deja situadas las piezas (a la vez que descarta algunos elementos que ya se preveían sobrantes) para la siguiente entrega de la trilogía de Poseidon's Children.

Así que Blue Remembered Earth, sin ser una mala novela, no es un muestra típica de la obra de Alastair Reynolds. Quizá el libro suyo que más se le parezca sea Terminal World por aquello de Reynolds parecía tomarse menos en serio la construcción y coherencia del mundo, pero Terminal World es una novela bastante más divertida, equilibrada e intrigante que este Blue Remembered Earth.

(You can read this review in English/Puedes leer esta reseña en inglés)

Actualización: Enlace a la reseña de @Codony, otro de los sufridos lectores de #cifituits

viernes, 3 de febrero de 2012

Los rumores de mi muerte han sido exagerados (y IV)

Última entrega de mi recomendación de 20 libros de ciencia ficción publicados en los últimos 20 años (aquí la primera, segunda y tercera parte de la lista). 

Muy pronto seré invencible (2007), de Austin Grossman. Quizás sea necesario estirar un tanto la definición de ciencia ficción para incluir el género de superhéroes, pero merece la pena cuando se trata de novelas como esta pequeña joya de Austin Grossman (curiosamente, hermano gémelo de Lev Grossman, autor de la excelente Los Magos  y de El bosque mágico que he reseñado recientemente). Con capítulos que van alternando entre los puntos de vista del villano y los superhéroes, esta obra deconstruye y reconstruye todos los tópicos del género con una narración ágil y una prosa brillante (echadle un vistazo a la primera página y entenderéis perfectamente de qué estoy hablando). Publicada en castellano por Mondadori, parece encontrarse descatalogada en la actualidad.

Anatema (2008), de Neal Stephenson (2008). Otro injusto perdedor en los Hugo (como en el caso de Visión Ciega) y otro increíble Tour de Force con algunas de las reflexiones filosóficas más interesantes y mejor enlazadas en la trama que se pueden encontrar. Es difícil elegir entre Anatema y Criptonomicón (en esta lista me obligo a mí mismo a escoger una única obra por autor), pero quizá Anatema esté más claramente encuadrada en la ciencia ficción, aun teniendo muchos toques de obra mainstream (en algunos momentos incluso recuerda a El nombre de la rosa). Una trama interesante con momentos realmente impactantes, mucha filosofía, diálogos brillantes y especulación de altos vuelos. Como único defecto, quizá algunos de los personajes secundarios no están tan desarrollados como deberían. Se puede comprar en la muy cuidada edición de Ediciones B.

El mapa del tiempo (2008), de Félix J. Palma. Una novela simplemente deliciosa. Combina un estilo preciosista con un innegable conocimiento del (y cariño al) género de la ciencia ficción. En sus páginas encontramos homenajes a Wells, Verne, Asimov incluso diría que a La mujer del viajero en el tiempo de Audrey Niffenegger. Original, tierno, sorprendente, irónico... una lectura imprescindible. Aprovecho para recordar que en Marzo haremos una lectura conjunta de su ¿precuela? ¿secuela? titulada El mapa del cielo, que será publicada en breve y promete ser igual de interesante. El mapa del tiempo se puede adquirir tanto en tapa dura como en bolsillo, editado en ambos casos por Alianza.

La chica mecánica (2009), de Paolo Bacigalupi. Uno de los más sobresalientes ejemplos de lo que se ha venido a llamar biopunk, ese subgénero de la ciencia ficción en el que abundan la biotecnología y las reflexiones sobre la ecología. Con una ambientación que recuerda a El río de los dioses de Ian McDonald (incluso me atrevería decir que aún mejor conseguida) la historia se mueve entre conspiraciones políticas y planes de megacorporaciones en una Tailandia de un futuro no muy lejano. Tengo especial cariño a esta obra porque en mi primera participación en los Premios Hugo mi voto contribuyó a que se alzará con el galardón en la categoría de novela ex-aequo con The City & The City de China Miéville (que quizá hubiera incluído en esta lista de estar ya publicada en castellano). Está disponible en papel y en ebook (Kindle y epub).

Ready Player One (2011), de Ernest Cline. Posiblemente la novela más divertida que he leído en mi vida. Reconozco que no es perfecta, ni mucho menos, pero pocas veces me he visto tan enganchado a una lectura. Con una ambientación de novela juvenil distópica (que parece estar muy de moda últimamente) se narra una historia plagada de referencias a la cultura pop (y geek) de los años 80, lo que hace su lectura aún más especial para aquellos que crecimos en esa época. Perfecto ritmo, personajes carismáticos aunque un tanto esteroetipados, acción a raudales, batallas de robots gigantes... Lo tiene todo para sumergirse y, simplemente, disfrutar. Se puede adquirir en la reciente edición en castellano de Ediciones B (aunque recomiendo leer algunas palabras de advertencia sobre su traducción).

Con esto concluyo esta lista con la que, estoy seguro, no todo el mundo estará de acuerdo (ni siquiera yo mismo, posiblemente, dentro de un tiempo). Habrá quien eche en falta a algunos autores (Banks, Willis, Bujold, Miéville, Vinge...) o quien seleccionaría una obra distinta de escritores que sí están incluídos. En cualquier caso, creo que eso no viene más que a reforzar el argumento que intentado defender en esta serie de entradas: que la ciencia ficción está muy, pero que muy viva. Y que lo siga estando por muchos años.

jueves, 2 de febrero de 2012

En el día de la marmota...

Mi amigo y compañero César Alonso lleva un tiempo publicando microrrelatos. Curiosamente, ha aprovechado el día de la marmota para traernos Fuga de Moebius, su primera historia en el género de la ciencia ficción, un relato de viajes en el tiempo con un interesante giro...