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lunes, 15 de junio de 2026

Cómo entrenar a tu ordenador cuántico

Héctor García Morales, que no solo es un fantástico amigo y un gran aficionado a la ciencia ficción sino también un estupendo divulgador científico, ha tenido a bien entrevistarme para su maravilloso canal Cerntrípetas a raíz de la publicación de mi libro A Practical Guide to Quantum Computing. Durante una hora, hablamos de lo que hace diferente a los ordenadores cuánticos frente a los ordenadores clásicos, de la forma en que se programan ordenadores cuánticos y de algunos de los algoritmos cuánticos más conocidos. 

¡Espero que os resulte interesante!



  

viernes, 29 de mayo de 2026

Vídeo de la entrevista a C.B. Cebulski, editor jefe de Marvel, en Cómic Barcelona 44

Me ha gustado mucho esta entrevista a C.B. Cebulski, editor jefe de Marvel, que he encontrado en el canal de YouTube de Cómic Barcelona (nuevo nombre del Salón del Cómic de Barcelona). En ella, Cebulski habla con Íñigo Rodríguez (el nombre de la intérprete no he podido averiguarlo) de cómo es el trabajo de un editor jefe de Marvel, de la nueva línea Midnight, de decisiones controvertidas como el cierre del nuevo universo Ultimate y de muchas otras cosas. 

Seguiré atento a más vídeos que Cómic Barcelona vaya publicando, por si son tan interesantes como este. Mientras tanto, espero que disfrutéis de la entrevista.




jueves, 2 de marzo de 2017

Antonio Díaz entrevista a Becky Chambers

Después de reseñar The Long Way to a Small, Angry Planet y A Closed and Common Orbit, Antonio Díaz nos trae hoy una entrevista extremadamente interesante (y que también podéis leer en la versión original en inglés) con la autora de esas dos novelas: Becky Chambers. ¡Espero que os guste!

Antonio Díaz: En el universo de TLWtaSAP (The Long Way to a Small, Angry Planet), la raza humana se encuentra debilitada y dividida. Por un lado, tenemos a los Exodans, que son pacifistas, y por otro a la gente que se ha quedado en la Tierra, que son considerados xenófobos. Este enfoque parece contrario a la práctica habitual, en el que la Humanidad se representa como un Imperio, normalmente poderoso (aunque en algunos casos no lo sea tanto como les gustaría creer). ¿Qué te llevó a representar a la Humanidad de esta forma?

Becky Chambers: En mi opinión, a la especie humana le vendría bien un poco de humildad. Todavía estamos intentando asimilar la idea de que el universo no fue hecho para nosotros y que no somos su centro. En la CF muchas veces lo somos. O somos ese ideal al que todos aspiran (como en Starfleet) o el cachorro abandonado que lucha por superar el día a día. Quise hacer algo que estuviera en el medio, una especie humana que ha escapado por los pelos de la extinción, que sabe que no tiene mucha relevancia en la galaxia, pero que de todas formas persevera. Y con ello también quería escapar de que un imperio y la conquista son las máximas aspiraciones de los logros humanos. Nuestro valor no se determina únicamente por el número de planetas en los que somos capaces de clavar nuestra bandera. 

AD: A Closed and Common Orbit se publicó el pasado octubre. TLWtaSAP habla de razas diferentes y de sus relaciones e introduce mucho del trasfondo de tu universo. Eso lo consigues a través de la tripulación de la Wayfarer y de las relaciones entre ellos y con la gente con la que se encuentran. Sin embargo, esta segunda novela tiene personajes diferentes y un ámbito más reducido. ¿Cuáles son las diferencias entre las dos? ¿Habrá más novelas en este universo?

BC: Mi intención con The Long Way era crear un futuro en el que cualquiera puede viajar al espacio, un futuro en el que cualquier lector sintiera que podría encajar. A Closed and Common Orbit reconoce que siempre habrá gente marginada por la sociedad (ya sea por accidente o a propósito) que tiene que crear sus propios nichos. 

También hablas de la diferencia entre escribir desde nueve puntos de vista y escribir desde dos. Aunque los dos libros tratan de relaciones y esfuerzos personales, diría que A Closed and Common Orbit es el más introspectivo de los dos. 

AD: Cuando leí TLWtaSAP, lo que más me gustó fue la tripulación de la Wayfarer. Conseguiste dar vida a una nave llena de personajes creíbles, cada uno con su propia voz. En esta novela, cada persona tiene su historia y aprendemos un poco de cada una. ¿Qué haces para construir especies alienígenas creíbles?

BC: Suelo empezar con la biología. ¿En qué se diferencia esta especie de los humanos? ¿Cómo se mueven? ¿Cómo se reproducen? ¿Qué tipo de ambientes prefieren? Esas cosas dan mucha información sobre la cultura de una especie. Que los Aandrisks sean de sangre fría, por ejemplo, afecta a todo, desde su arquitectura a sus hábitos alimenticios pasando por el tipo de protección que necesitan para coger objetos fríos. También me esfuerzo por evitar tomar a los humanos como patrón por defecto para el resto de vida en la galaxia. Los primates no son ni mucho menos mayoritarios en nuestro planeta, así que ¿por qué algo de otro sitio iba a parecerse o actuar como nosotros? Es cierto que escribo ciencia ficción y no evolución especulativa, así que siempre tengo que buscar un equilibro en cómo de “alienígenas” son mis personajes para que aún sean funcionales. Es siempre un tira y afloja entre cruzar fronteras y mantener cómodo al lector. He descubierto que fijarme en pequeños detalles del día a día (comida, familia, hogar) más que en lo global (estructuras políticas, etc.) ayuda a dibujar una imagen más clara de quién es esta gente y como vive. 

AD: Me sorprendió gratamente la forma discreta y casual en la que tratas las relaciones no heternormativas en tu historia. La inclusión de relaciones de mayor diversidad está cada vez más presente en la ciencia ficción y la fantasía, pero no diría que es común todavía. ¿Crees que nos estamos acercando a una CF&F más representativa?

BC: Eso creo, sí. Siempre ha habido mucho sitio en la mesa y el género se está volviendo más honesto en reconocer las distintas variedades de la existencia humana. Por mi parte, no hay nada complicado en cuanto a ello. Solamente escribo futuros con gente como yo y mis amigos en ellos, como haría cualquiera. No sabría cómo plantearme escribir de otra cosa. 

AD: Hoy en día parece que todos los libros de ciencia ficción que se publican tienen un tono oscuro y pesimista. Sin embargo, TLWtaSAP tiene un enfoque  optimista (pese a su título). ¿Fue una decisión consciente? ¿O simplemente la novela “salió así”?

BC: Fue una decisión muy consciente. No hay misterio en por qué mucha CF es aterradora ahora mismo. La raza humana está afrontando retos a escala global en estos momentos y nunca habíamos tenido que hacerlo antes. El grimdark es comprensible, incluso saludable para explorar los temores con los que estamos luchando. Pero del mismo modo, también tenemos que tener historias que nos den algo a lo que aspirar. La supervivencia por sí misma no es bastante. Así que en mi futuro, sí, los humanos la han jodido. Destrozamos el planeta. Casi nos matamos unos a otros. Pero lo superamos. Fue difícil, pero lo conseguimos, y el esfuerzo mereció la pena. No lo suavizo. Todavía hay muchos problemas y rincones oscuros en la galaxia (particularmente en el segundo libro). Pero tienes que equilibrar toda esa oscuridad con algo de esperanza. Si no, ¿cuál es el sentido?

AD: En TLWtaSAP los personajes principales son gente normal que intenta vivir su vida y hacer su trabajo. Son, al final, un engranaje más en la máquina (aunque uno importante). Esto es relativamente nuevo en un género en el que los grandes héroes y las gestas existenciales parecen saturar el mercado. ¿Por qué decidiste hacer de TLWtaSAP una novela con un enfoque más del “día a día”?

BC: Las historias del espacio suelen ser sobre héroes: héroes rebeldes, héroes militares, escogidos, lo que sea. Y no me malinterpretes, me encantan esas historias. Son de mis lugares favoritos para desconectar. Pero el problema con contar solo esas historias es que perpetúa la idea de que el espacio es un sitio solo para la élite. Durante la Carrera Espacial, los astronautas eran la élite militar; pilotos de pruebas y así. Hoy en día, los cuerpos de astronautas escogen otras características en sus candidatos, pero todavía se trata de la élite intelectual. El turismo espacial no está muy lejos, así que ahora se abren las cosas a una élite económica. El espacio no es un sitio para cualquiera; es a donde solo van los mejores. Quiero que nuestra percepción cambie en ese aspecto. El espacio nos pertenece a todos. Y ese es un sentimiento que despertó en mí cuando era una niña, viendo Star Wars y Star Trek religiosamente. Nunca me identifiqué con esos héroes. Sabía que no era como ellos. Siempre me interesó la gente que estaba detrás de los héroes, las multitudes de gente anónima en los puertos espaciales. Esa era la gente en la que yo me veía. Así que lo que hice fue construir un gran escenario de space opera, con grandes facciones intergalácticas y complicaciones políticas y todo eso, y moví la cámara alrededor para captar a los extras del fondo. Quería saber cómo sería la vida para la gente que solo pasaba por allí. 

AD: TLWtaSAP ha sido nominado para el Arthur C. Clarke, el BSFA en la categoría de mejor debut, y para el Golden Tentacle de los Kitschies (mejor debut) entre otros premios. ¿Qué se siente cuando tu opera prima se gana las alabanzas de los críticos?

BC: Es increíblemente irreal. Es un enorme honor, y nunca sé qué decir sobre ello. Todavía me pellizco a mí misma para creerme que hay gente que lee mis libros. 

AD: Cuando publicaste por primera vez TLWtaSAP lo hiciste siguiendo el camino de la autopublicación (incluso con un Kickstarter y todo). ¿Crees que el mercado está cambiando? ¿Hay sitio tanto para las editoriales tradicionales como para la autopublicación?

BC: Desde luego que hay sitio para ambos. La gente muchas veces me pregunta qué camino creo que es mejor, y honestamente no puedo elegir ninguno de los dos. Cada uno tiene sus ventajas y sus inconvenientes, y lo que prefieras dependerá mucho de cómo te guste gestionar tus proyectos creativos. Creo que es maravillosa que haya tantas opciones para dar a conocer tus historias. Eso es bueno tanto para los escritores como para los lectores. La publicación no es un juego de suma cero. Que hay más formas de jugarlo significa que se contarán más historias, y eso redunda en una ganancia para todo el mundo.  

AD: Una de las cosas que más me gustaron del libro fue la resolución creativa de los problemas. Algunas de las situaciones de la novela son comunes en el género de la ciencia ficción, pero en 
TLWtaSAP las resuelves de modo diferente y refrescante. Particularmente, como abogado, creo que la solución al “problema burocrático” es muy creíble. 

BC: ¡Me alegra escuchar eso! Todo se relaciona con el deseo de que ésta sea una historia sobre gente normal. La mayoría de nosotros no sabe cómo utilizar armas o luchar contra extraterrestres o reescribir las leyes de la física cuando algo se rompe. La mayor parte de nosotros seguimos las instrucciones y cubrimos los impresos y resolvemos los problemas ciñéndonos a las reglas sociales bajo las que vivimos. Mi tripulación rompe alguna de esas reglas de vez en cuando, pero nada importante. No son criminales, y no son un súper equipo de aventureros espaciales. Solo son personas. 

AD: Trabajaste durante varios años escribiendo para TheMarySue.com en la sección de videojuegos, así que creo que es seguro asumir que tienes mucha experiencia en ese campo. ¿Qué cosas buscas cuando juegas a un videojuego? Y, por supuesto, ¿cuáles son tus juegos favoritos?


BC: El tipo de juego que busco depende mucho de mi humor. Los RPGs y juegos de sigilo siempre me atraen, independientemente de las circunstancias. Con los de disparos soy más escogida, y no me gusta jugarlos si he tenido un día estresante. Si quiero relajarme, me encantan los juegos de puzles y de exploración. Por lo general, sin embargo, lo que busco independientemente del género es una buena historia. Quiero un escenario al que sacarle jugo. Quiero personajes con los que me pueda obsesionar. Quiero habilidades que me hagan reír y aplaudir y sentirme poderosa. Jugar con un personaje predefinido me vale, pero me gusta mucho más cuando puedo replicarme en otro mundo y empezar a explorar. Es difícil elegir mis favoritos, pero si es obligatorio: Myst, Portal, Tomb Raider (el original, por razones nostálgicas, pero me encantan los nuevos), Dishonored, Minecraft, y, en el primer puesto, toda la franquicia de Dragon Age. Podría estar hablando todo el día de Dragon Age.

jueves, 9 de febrero de 2017

Cristina Jurado reseña Certain Dark Things y entrevista a Silvia Moreno-Garcia

Es un verdadero placer tener en Sense of Wonder a Cristina Jurado, una de las primeras y más ilustres colaboradoras del blog, que nos trae hoy una interesante reseña de Certain Dark Things, así como una entrevista con su autora, que también podéis leer en inglés. ¡Que lo disfrutéis!

Certain Dark Things:
vampiros y narcotráfico en un México alternativo


Descubrí Certain Dark Things de manera un tanto curiosa. Hablaba cierto día con Lavie Tidhar cuando me comentó que estaba trabajando en The Jewish Mexican Literary Review, una revista editada en colaboración con la autora canadiense de origen mexicano Silvia Moreno-Garcia. He tenido la oportunidad de hacerle una preguntas a esta escritora, que voy a compartir con vosotros a lo largo de esta reseña. Cuando me interesé por la mencionada revista, ella respondió: “La considero una zine vanguardista, un proyecto que llevo con Lavie Tidhar. Creo que él la llama una zine punk o underground. Es solo algo que hacemos para divertirnos, una compilación de prosa, poesía y entrevistas con artistas. Si viviéramos en los 90 sería la típica cosa que habríamos fotocopiado, grapado y regalado en cualquier antro mugriento. Se dirige al rebelde que llevamos dentro los dos. De cualquier forma, léela. Es gratuita”

Lo primero que llamó la atención de la canadiense es que escribiera exclusivamente en inglés. Cuando le pregunté por ello, me contestó que no pensaba escribir en español. “No, por dos razones. Cuando me puse a escribir en serio ya me había mudado a Canadá. México estaba muy lejos y no me pareció conveniente, especialmente en aquel momento: estábamos en 2006 cuando muchas revistas todavía aceptaban manuscritos enviados por correo. En aquel entonces solo tenía sentido escribir en el idioma local. Además, realmente me divierte escribir en inglés y el desafío que supone dominarlo porque no era, ni es, mi lengua materna. También quiero mejorar mi francés hasta el punto de que estén al mismo nivel. Además, la realidad es que nadie procedente de un país hispanoparlante se ha interesado por mi trabajo. Tampoco hay editores de ficción especulativa o revistas importantes en México. Dos de mis historias han sido traducidas al español, ambas procedentes de antologías editadas por Federico Shaffler bajo el título de Teknochtitlán que pueden descargarse de manera gratuita y que se realizaron bajo el auspicio del Ministerio de Arte y Cultura del estado de Tamaulipas. Así es cómo van las cosas: no hay editoriales comerciales de ficción especulativa. Parece que sucede lo mismo en otros lugares de Latinoamérica, e incluso en España. Hay algunos libros traducidos del inglés al español pero no se apoya demasiado el talento local. Quienes escriben en español se ven obligados a buscar editoriales pequeñas o a autopublicarse, lo que implica un enorme compromiso ya que, además, debes gestionar tu autopublicación como si fuera un negocio. No he tenido noticias de ninguna editorial que estuviera interesada en traducir mis novelas al español, por lo que tampoco sé si hay demasiado interés en mi trabajo. Creo que, en general, las editoriales quieren algo seguro cuando apuestan por un traducción y el caché que mis novelas han acumulado gracias al apoyo de la crítica (Lo mejor del año en la lista NPR, finalista en Locus, finalista del British Fantasy Award, etc) no es suficiente para que la gente se interese enormemente por mí. Es lo que hay. Me siento afortunada por haber vendido unas cuantas novelas. He traducido algunas historias para proyectos que he editado (sí, también soy editora) y he jugado con la idea de crear una revista que tradujera ficción del español al inglés o algún tipo de plataforma bilingüe, pero implicaría muchos gastos. No podría con ello. Quizás, algún día.”

Tuve curiosidad por conocer la obra de esta escritora y comencé a leer Signal to Noise, una novela sobre magia ancestral, música, adolescencia y el despertar del amor que me sorprendió por su ritmo y buena prosa. Lavie me había hablado ya de lo nuevo de Silvia, Certain Dark Things, y cuando mencionó la palabra “narcovampiros”, no paré hasta leerla.

Sentí una gran curiosidad por conocer la génesis de la historia. “Mi problema es que no guardo notas organizadas,” explica Moreno-Garcia. “Como trabajo a tiempo completo, suelo trabajar en mis historias en los momentos más extraños. Puedo estar comiendo una hamburguesa y estar escribiendo algo en una servilleta. Algunas veces he llegado a casa y no he sido capaz de leer esas notas porque había manchas de kétchup. Y mis notas, además, son bastante precipitadas. Por eso no recuerdo la génesis exacta de muchas cosas. Certain Dark Things creció de una historia que vendí a una antología sobre vampiros llamada Evolve 2. He escrito bastantes historias de vampiros desde distintos puntos de vista (“Stories with Happy Endings” muestra a un periodista mexicano entrevistando a un vampiro, “A Handful of Earth” trata sobre las novias de Drácula, etc). Nací en la frontera de México, justo al lado de USA, una zona en la que se han dado numerosos narco-crímenes en los últimos años, creo que la historia se gestó por eso. Los vampiros son mucho menos amenazadores que los criminales, que la pobreza, o que la drogadicción. Pero el momento en el que decidí que habría bandas de vampiros, no lo recuerdo bien. La historia empezó realmente para mí cuando Domingo ve a Atl en el metro, solo una imagen, y después aparecen un montón de preguntas. ¿Quiénes son? ¿A dónde van? ¿En qué están pensando? A veces una imagen, una frase, es la excusa que te hace continuar.”

Si hay algo que me parece fascinante en Moreno-Garcia es su manera de integrar elementos fantásticos en la cotidianidad de manera natural y creíble.  A este respecto la propia autora comenta que: “Lo que escribo se enmarca en varios géneros, no solamente en la fantasía. Lo que sucede es que ha coincidido que mis primeras novelas pertenecen a este género, aunque tienden a solaparse con otros (Certain Dark Things ha sido considerada por algunos como una novela cyberpunk). En mis relatos es más evidente que no utilizo un solo lenguaje, porque oscilo entre el terror y la ciencia ficción, y todo lo que existen en medio. Actualmente me he distanciado de la ficción especulativa y me voy a dedicar a la novela negra. Siento una afinidad con la fantasía porque durante mi infancia estuve expuesta al folklore y a las historias orales, pero no es lo único por lo que me intereso. Por otro lado, me gusta mucho la literatura realista. Me gusta profundizar en la caracterización de los personajes. Me gusta el realismo mágico capaz de desdibujar fronteras. Todo esto quiere decir que me interesa lo mundano y las cosas extrañas que uno se encuentra en lo mundano, que son muchas.”

La escritora inicia la historia presentando el personaje de Domingo, un joven desarraigado que sobrevive en las calles de Ciudad de México, cuya terrible historia personal no ha logrado despojar de una cierta inocencia y capacidad para ver lo positivo a su alrededor. Su encuentro con Atl, miembro de las Tlähuihpochtin, un clan matriarcal de vampiras aztecas, cambiará su vida y le hará conocer desde dentro el mundo de las familias de vampiros que controlan parte del tráfico de drogas. 

Moreno-Garcia sitúa la historia en un presente alternativo en el que se conoce la existencia de los vampiros y en el que algunos países han optado por mantener sus fronteras cerradas a estos seres que, según la autora, son una especie distinta a la de los humanos. Mientras que la humanidad los considera muy peligrosos porque tienen capacidades mentales y físicas más y mejor desarrolladas, los vampiros por su parte desprecian a los humanos por sus debilidades. La novela es una interesante reflexión sobre una xenofobia bidireccional. “En general me interesan más los conflictos entre comunidades y los temas como las clases sociales y la pobreza. En el libro se pueden encontrar algunas ideas sobre el colonialismo, pero no creo que se trate de Mi Gran Libro Contra La Xenofobia.  Cuento con un Master en Estudios Científicos y Tecnológicos, y mi investigación se centra en la eugenesia a comienzos del siglo XX. Ha sido muy interesante estudiar la retórica de USA en los últimos tiempos porque reproduce con exactitud el diálogo y el pensamiento sobre los grupos raciales que estuvieron en boga a comienzos del siglo pasado. Podría cortar y pegar palabras de eugenetistas famosos de aquella época y sería difícil distinguir ese discurso del de Trump. Los mismos miedos, las mismas maneras de expresarlos. Creo que voy a escribir una novela que se centrará en eso. Tengo el título, Villautopia, y hasta un guión a grandes rasgos. Hay una novela de 1919 de un autor mexicano que se titula Eugenia, que trata sobre la eugenesia y en la que la gente vive en un sitio llamado Villautopia. Ese sí sería Mi Gran Libro Contra la Xenofobia. Pero todavía no sé cuándo me pondré con ello. Por mis investigaciones y mis intereses, era fácil que algunas cosas que estaba estudiando sobre la eugenesia aparecieran en un libro de vampiros. Puede que sea mi subconsciente.”

La autora además reinventa el mito del vampiro y lo enriquece con referencias culturales aztecas, mexicanas y de otras tradiciones nacionales. “No me gusta escribir sagas. Me aburre dedicarme al mismo género, mucho más si se trata del mismo universo. Esta novela se vendió como una obra independiente y dudo que la editorial estuviera interesada en una secuela. Desde luego, no he tenido noticias de ello. Mis próximos libros tratan de otras cosas, por lo que no preveo ninguna secuela en un futuro cercano. Esto no significa que descarte escribir otro libro en el mismo universo, pero ahora mismo no entra dentro de mis prioridades e, incluso si lo hiciera, no sería en una saga. Hay demasiados temas que me interesan como para que me limite a uno solo. He escrito antes historias que incluyen referencias a las culturas prehispánicas. En este caso, me parecía que era natural porque en el pensamiento azteca están presentes las nociones de sacrificio, sangre, vida, lucha y renovación. Me pareció que sería un buen contexto para el personaje de Atl.” 

Cada familia de vampiros posee habilidades distintas: algunos tiene la posibilidad de cambiar de forma, otros de manejar la voluntad de quienes eligen, hay incluso quien es capaz de nutrirse de alimentos o de exponerse a la luz del día, etc. Creo que en cierta manera la escritora consigue construir una versión más actualizada y menos idealizada del mito, menos romántica que algunas actuales, pero más interesante. La relación de dependencia mutua que se establece entre Domingo y Atl nos permite conocer las luchas de poder entre clanes vampiros, la inacción de una policía corrupta y la intervención interesada de los carteles de narcotraficantes. En realidad, es un interesante lienzo sobre el crimen organizado en las grandes urbes. Además del worldbuilding, me gustaron los personajes y el desarrollo de la trama, una fantasía urbana repleta de aventuras y de referencias a la cultura local. El final me pareció especialmente acertado, el único que podía cerrar la trama sin caer en soluciones previsibles. 

Pienso que la novela podría interpretarse como una obra juvenil (los personajes principales son jóvenes, es una historia del paso de la adolescencia a la edad adulta, hay personajes secundarios que sirven de maestros o cicerones…) Sin embargo, la violencia y el lenguaje sin pocas concesiones de la autora, hace que, en mi opinión, se dirija a un público adulto.

Silvia Moreno-Garcia compartió conmigo sus planes de futuro: “Mi novela The Beautiful Ones sale en octubre de este año. Para mí es una novela costumbrista con un toque de fantasía. Mi agente tiene mi próxima novela sobre la mesa. Se titula Lords of Xibalba y trata de los dioses mexicanos en el México de lo años 20. Espero que la venda. Ahora mismo llevo la tercera parte de una novella de ciencia ficción llamada Prime Meridian, que también espero vender. Después me voy a tomar un año sabático para investigar y leer de cara a mi próxima novela un policíaco sin elementos fantásticos que se situará en la década de los 90.” 

(You can also read this review/interview in English/También puedes leer esta reseña/entrevista en inglés)

jueves, 30 de junio de 2016

Félix García entrevista a Laura Lee Bahr

Retrato obra de Jim Agpalza
Tras deleitarnos con su conversación con Richard Calder hace unas pocas semanas, Félix García vuelve a estar con nosotros para entrevistar a Laura Lee Bahr, autora de Fantasma, novela publicada en España por Orciny Press y que ha sido nominada a los premios Ignotus y Kelvin 505. Espero que os guste y recordad que también podéis leer la versión original en inglés. 

Banda sonora de la entrevista: Félix recomienda leer esta reseña escuchando Andmoreagain, de Love (YouTube, Spotify). 

Félix García: Con tu primera novela, Fantasma, ganaste el premio Wonderland, el más destacado que se otorga anualmente en la escena Bizarro. Poco después, Fantasma fue editado por Orciny Press como primer título de su colección Midiam, consagrada, precisamente, al Bizarro, (y, de paso, nominada a los premios Ignotus y Kelvin, pero esta es otra historia de la que tendremos que hablar más adelante), como soy muy desconfiado, mi primera pregunta tal vez resulte un tanto sorprendente: ¿Sientes que formas parte de la escena Bizarro? y, en cualquier caso, ¿qué es Bizarro para ti?

Laura Lee Bahr: No tenía ni idea del Bizarro hasta que acabé publicada bajo su abrigo. Había escrito Fantasma y sabía que era algo diferente, había abordado a algunos editores que la encontraron interesante, aunque demasiado arriesgado en definitiva. John Skipp, que es amigo mío y una personalidad importante en el mundillo del horror literario, la leyó y fundó Fungasm Press –dentro de la escena Bizarro- para publicarla. Asistí a mi primera Bizarro Con ese mismo año, para ver dónde me estaba metiendo, e inmediatamente me di cuenta: ¡¡¡MI ROLLO!!!¡¡¡POR FIN!!!

Para mí, el Bizarro te da el derecho a ondear tu bandera friki. El Bizarro es ese chaval raro que no encaja en ningún sitio, que sabe más de arte, ciencias y matemáticas que los mayores nerds, pero aun así no puede sentarse a la mesa de los nerds porque tiene una cabeza de geco y no puede parar de lamerse los globos oculares. El Bizarro es la novela de formación que escribe para su amada-insecto a la que quiere amar y devorar al mismo tiempo. 

FG: Una de las cosas que más me llaman la atención del Bizarro es que está llena de títulos deliberadamente punk y escandalosos tipo Ass Goblins of Auschwitz, que yo creo que pueden tener el efecto de alejar al lector indeseable que, naturalmente, pensará algo así como “paso de Haunted Vagina, mejor leo eso de las 50 Shades of Grey”. Frente a esto tus títulos, Fantasma, desde luego, pero también Long Form Religious Porn, resultan comedidos: ¿No temes que acaben en las manos menos indicadas? Imagínate, por ejemplo, a Donald Trump leyendo Fantasma, ¿crees que le gustaría?

Judith y Holofernes
LLB: Me encantaría que Donald Drumpf la leyera, entonces el fantasma de Sarah se materializaría ante él y lo decapitaría como Judith a Holofernes. Sarah presentaría al pueblo su cabeza sobre una bandeja, como si fuera una pizza de Papa John, y diría: “lo he derrotado, por fin”. Para mí no hay “manos menos indicadas”. No es obligatorio que lo entiendas o te guste; la verdad es que un montón de amigos míos ni lo entienden ni les gusta. Me vale perfectamente con un “esto es jodidamente extraño” o un “no lo pillo”. Si te has tomado el trabajo de leerlo, gracias. Si lo entiendes y te gusta, yo corresponderé tu amor. Los libros que escribo son partes de mi alma y de mi corazón, y siento que la gente conecta con ellos conecta conmigo a un nivel tan íntimo que ni siquiera sospechaba que existiera hasta que escribí este libro y la gente empezó a leerlo.

FG: De todos modos, tus comienzos no fueron como escritora, sino como actriz/guionista/directora, ¿de dónde viene la idea/necesidad de escribir tu primera novela? ¿Ves ambas facetas de tu vida creativa como enfrentadas o como complementarias? ¿Cómo decides si una historia determinada en la que estás pensando va a convertirse en un libro o en una película?
(Estas son tres preguntas, lo sé, pero es que creo que tal vez tengan una única respuesta.)

LLB: La verdad, escribí esta primera novela porque lo necesitaba para salvarme en aquel momento. No quiero entrar en muchos detalles, empecé a escribir Fantasma como una especie de desafío raro, escribía en trozos de papel, emails y servilletas mientras seguía trabajando en un trabajo corporativo que odiaba. Cuando me di cuenta de que tenía que cambiar o morir, me fui a Nuevo México durante dos meses con la intención de escribir una novela. Esa novela ha acabado siendo Fantasma. Escribir Fantasma salvó mi alma. Me aterrorizó, me desangró, pero, al final, fue lo único que evitó que me destruyera y devorase viva a mí misma.

FG: Con los escritores no tengo mucha dificultad para imaginarme cómo será su día a día: levantarse muy temprano para escribir, fumar en pipa, pasar las páginas de un libro frente a la ventana sin llegar necesariamente a leerlo, reclusión, aislamiento, etc. Contigo, debido a tu doble faceta de escritora y cineasta no estoy tan seguro, de hecho me resulta muy difícil imaginar a casi nadie de la escena Bizarro encajando en el tópico que acabo de esbozar y que se podría resumir en que para ser escritor hay que escribir todos los días, ¿Cómo es una jornada de trabajo para ti y, sobre todo, de dónde sacas tiempo para escribir?

LLB: Lo cierto es que mi mayor fantasía son esas primeras tres frases que has escrito. Nunca tengo tiempo para escribir. Lo que hago es sacar tiempo de todo lo demás que se supone que tendría que estar haciendo. Ahora mismo trabajo como profesora de secundaria, lo que es agotador (y satisfactorio también, a su manera). Saco mi tiempo para escribir de cualquier rato en el que se supone que tendría que estar haciendo algo divertido. Fines de semana, descansos, veranos, cenas. Añade lo de dirigir y actuar a la mezcla y, honestamente, no tengo ni puta idea de cómo lo hago. Creo que lo que pasa es que soy una adicta a los proyectos y necesito trabajo creativo para sobrevivir. Si no estuviese trabajando en una novela, una historia corta, una película o algo, creo que simplemente me desvanecería de la existencia. Tal vez un día sea capaz de levantarme, fumarme una pipa, contemplar los bosques y ver a un ciervo solitario devolviéndome la mirada como un ángel a través de la ventana, el ciervo diría: “Laura, has llegado al cielo de los escritores. Tómate un café y escribe, no tienes nada más de qué preocuparte”.

Y entonces me despertaría con las manos crispadas y me pondría a hacer todas las mierdas que tengo que hacer.

FG: Recientemente he tenido ocasión de ver Boned, tu última película, y me llamó la atención que el papel de villanos lo representa una pandilla de góticos sadomasoquistas y ligeramente ridículos muy en la línea de los vampiros de Long Form Religious Porn, ¿tienes algo en contra de los góticos? O, mejor, espera: ¿hay góticos en L.A.? ¿No hace demasiado calor para ir por ahí de luto riguroso?

LLB: Me encantan los góticos. De hecho, co-escribí un musical titulado Gothmas en el que salía con un pelucón negro, dos pulgadas de eyeliner debajo de cada ojo y un vestido que me hacía parecer un murciélago. Me tenía asombrada, mientras estaba trabajando en esta obra y paraba para ir a por un café o algo, la forma en que la gente me trataba distinto. Parecían tenerme miedo. Así que sí, tengo un oscuro corazón gótico. Sólo que también me gusta reírme de ello. Esos villanos (los de Boned y LFRP) dan miedo de una forma un poco cómica. Los auténticos villanos que me asustan son los tipos trajeados de Fantasma. No os metáis con ellos.

FG: Hablemos ahora de Fantasma y su éxito arrollador. Mientras preparaba esta entrevista, he leído todo tipo de elogios y comparaciones, desde las que te pintan como una “fuerza de la naturaleza” hasta las que, puestas a buscar analogías, sacaban a relucir los nombres de Shirley Jackson, Mark Danielewski, David Lynch o Kurt Vonnegut, por citar sólo unos pocos. Son referencias que impresionan, por no decir que acojonan (a mí me han acojonado, al menos). El problema con esas analogías es que son un arma de doble filo, o sea, ¿a quién no le gustaría ser comparada con esos titanes de lo suyo?, pero, al mismo tiempo, pueden poner un peso tremendo sobre las alas de uno. Lo que me gustaría preguntarte es si has sentido el peso de esas expectativas creadas a la hora de escribir la que es hasta ahora tu segunda novela, Long Form Religious Porn.

LLB: No había pensado en nada de eso hasta que la gente empezó a señalármelo. La respuesta es sí, por supuesto. Pero al final, cuando por fin terminé Long Form Religious Porn, y me llevó bastante tiempo para ser un libro tan corto, me sentí enormemente orgullosa de lo que había logrado. Es un libro MUY distinto de Fantasma, tal vez incluso dirigido a una audiencia distinta. Lo que dice sobre la sexualidad y el existencialismo, y en definitiva sobre la depresión y la pertenencia, resuena profundamente en mí como escritora. Las últimas frases de la novela son, de hecho, como un mantra para mí. Es un libro sobre la voluntad de vivir y, como persona que sufre de depresión existencial, es una especie de novela de búsqueda personal. Espero que encuentre un público al que realmente llegue a afectar. A Fantasma le llevó un tiempo empezar a llamar la atención de la gente y encontrar su camino hacia las manos y corazones de los lectores arriesgados. Sé que con LFRP pasará lo mismo y espero que también con todas las novelas y colecciones de relatos que escriba. Los libros son un gran compromiso para mí. Me parece que son una de las formas de arte más sagradas, si no la MÁS sagrada. Si decido sacar un libro es porque ahí estoy ofreciendo lo mejor que tengo. Igual que en el amor, eso no quiere decir que siempre te sea devuelto de la forma que querrías, pero el acto en sí es sublime.

FG: He leído la entrevista que te hizo John Skipp para la revista Fangoria y allí comentas algo que me pareció enormemente interesante sobre la figura icónica de la mujer joven y guapa que sufre una muerte violenta, un trope muy popular en la novela negra, o, más bien, en casi cualquier tipo de narración desde los tiempos de los mitos griegos y, desde luego, un elemento de la mitología de L.A. (la Dalia Negra y todo eso). El caso es que estas muertes suelen servir en la ficción para algo tan utilitario como es dar motivación al héroe (que, para colmo, hasta hace poco era invariablemente varón). Fantasma es una de las pocas historias que he leído de este tipo en las que la víctima lleva la voz cantante, aunque, claro, tal vez hay un buen motivo por el que la literatura criminal “realista” no suele optar por esto por aquello que decía Long John Silver (Dead men tell no tales, and neither do dead girls). ¿Eras consciente de todo esto durante el proceso de escritura o fue más bien algo de lo que te diste cuenta a posteriori?

LLB: A posteriori. Es decir, sabía que yo era el fantasma, que el fantasma en la máquina era yo y que yo no era Sarah (la víctima) sino algo que había pasado por lo que le pasó a ella. Pero cuando el libro ya había salido empecé a darme cuenta de que lo que había hecho era dar voz a una víctima como una suerte de venganza. Me encantan las historias de fantasmas porque representan la idea de que la muerte no es el final, sino que existe alguna forma de agencia post mortem. Lo que odio de ser una mujer es sentir que soy una presa. Odio la forma en la que a veces me siento reducida por mi propia feminidad a cómo soy vista. Cómo la gente se limita a hablar de las mujeres en términos de lo que parecen y de cómo usan sus cuerpos. Odio ser carne. Aunque ya sé que eso nos afecta a todos, hombres y mujeres. Odio que todos seamos carne, la verdad. Pero sí, la joven y bella víctima de asesinato siempre es perfecta, y un perfecto mecanismo para una historia de crímenes tradicional en la que distintas facetas de la masculinidad se lían a puñetazos. Pero soy una mujer que se preocupa menos por las peleas de los chicos y más sobre “¿qué coño?¿Cómo recupero yo mi vida?”.

FG: Curiosamente, este mismo hecho “fantástico” de que la narradora esté muerta (esto no es un spoiler porque se revela en la segunda página) es lo que hace que la complicada y, en cierto sentido, rebuscada estructura narrativa no resulte artificiosa en un sentido postmoderno o academicista, sino que surja de forma natural y (horrible palabro) orgánica de la historia que se está contando. Esto no era tanto una pregunta como una reflexión en voz alta, pero aun así, me gustaría que nos hablaras de cómo Fantasma llegó a tener esa forma narrativa (y que conste que estoy completamente seguro de que así es exactamente como los muertos cuentan sus historias, si es que las cuentan de alguna manera).

LLB: El desafío original que me puse era el de escribir uno de esos libros de “elige tu propia aventura” para adultos, pero quería hacerlo un poco como creo que es en la realidad, donde las decisiones aparentemente más irrelevantes afectan radicalmente todo lo que sucede en la vida. Así que al principio había más aleatoriedad, más líneas argumentales y más personajes en Fantasma. Más tarde eliminé el saltar de página (si eliges tal salta a la página cual) en favor de un estilo distinto que me parecía una estructura más orgánica y que funcionaba mejor con esta historia en concreto, aunque no se parecía a nada que hubiese visto antes. Así que lo que hay ahora es un compromiso entre un “elige tu propia aventura” y una novela lineal basado en lo que a mí como lectora me parecía más disfrutable. Lo que realmente quiero es escribir cosas que sean divertidas de leer, y llevar al lector de viaje es la razón por la que la estructura narrativa es lo que es.

FG: Y, al hilo de esto mismo, ¿te imaginas cómo sería una adaptación cinematográfica de Fantasma? ¿Estarías dispuesta a dirigirla tú misma? Y, en caso contrario ¿quién te gustaría que la dirigiera? Estamos hablando de altos presupuestos (al fin y al cabo no nos cuesta nada), o sea, no te cortes: Nicolas Winding Refn, David Lynch, el que quieras… incluso puedes resucitar a algún director de cine difunto.

LLB: Me apasionó DRIVE, y David Lynch ha sido invocado para hablar de mí más que ningún otro artista, pero debo decir que en mi mundo ideal la directora sería Ana Lily Amirpour (que dirigió A Girl Walks Home Alone at Night) o Jennifer Kent (The Babadook). Ambas abordan la psicología del terror con una especie de sentido del humor que tiene mucho que ver conmigo. Lo que es seguro es que yo nunca querría dirigirla. Escribo novelas para acabar con mi parte del asunto. Esta novela es todo lo que podré decir sobre esa idea ya para siempre, aunque me encantaría que alguien más me enseñara lo que puede hacer con ella. Existen lo que considero novelas bastante perfectas que se han convertido en estupendas películas. Harry Potter, ¿vale?

FG: Además de todos tus evidentes talentos, tengo entendido que eres la inventora de una de esas dietas milagrosas, ¿te importaría hablarnos sobre eso, en previsión de que algún lector pueda estar interesado en seguirla?

LLB: ¡¡¡Jaja!!! El único milagro es que no la palmes o pierdas uno de tus cinco sentidos. Sí. Cuando me mudé a Los Ángeles para ser actriz de cine estaba asombrada por como lo que deberían considerarse severos desórdenes alimentarios y conductas obsesivas relativas al propio cuerpo eran la norma. Total, que como yo era una persona que pesaba exactamente lo que tenía que pesar un ser humano sano de mi tamaño, se me dijo que tenía que perder nueve kg. Intenté un montón de dietas, pero todas me volvían odiosa e infeliz, y al final me dije “a la mierda. No voy a comer más que comida basura y a ver qué pasa”. (Por cierto, por aquel entonces tenía 21 años y aún funcionaba con el metabolismo y las papilas gustativas de una adolescente). Así que para desayunar me tomaba una Cherry Coke y una Big Hunk (una especie de chocolatina hecha de cacahuetes y puro azúcar). La comida era un Doctor Pepper y una bolsa de maíz tostado estilo barbacoa. Cuando me apetecía una manzana, comía candy corns. Cuando quería cenar, me comía unos Doritos y una magdalena industrial.

Hugo Camacho, editor de Orciny Press, y Laura Lee Bahr
No hace falta decir que me sentía como una mierda y que al final tuve que dejar la dieta cuando mi visión se volvió borrosa.

Sólo duró cinco días.

Pero perdí más de dos kg.

Recuerdo que cuando finalmente me comí una manzana pensaba “oh, Dios mío, esto es lo mejor que hay.”

FG: Muchas gracias por tu paciencia y amabilidad, Laura. Aunque, como todo el mundo sabe, ninguna entrevista puede terminar sin que antes te pregunte por tus proyectos futuros y todo eso.

LLB: ¡CLARO! Hay un par de cosas que me traen loca. Una: Fungasm Press, que ha publicado todos mis libros hasta ahora, va a sacar una colección de mis historias cortas que se va a titular Angel Meat.

Me siento muy orgullosa de esas historias y no puedo esperar a que la gente las lea. Algunas ya han aparecido en diversas antologías, pero tenerlas todas juntas da lugar a esta nueva obra que creo que a la gente le va a encantar.

Por otro lado, estoy escribiendo mi primera novela totalmente noir –nada de fantasmas, nada de vampiros, sólo novela negra de la vieja escuela con un setting de nueva escuela. L.A. noir total. También va a ser algo así como una secuela no-secuela de mi película “The Little Death”. Lo único que voy a decir es: sexo, muerte y gemelos.

lunes, 30 de mayo de 2016

Félix García entrevista a Richard Calder

Richard Calder
La próxima semana Dilatando Mentes publica Babilonia, de Richard Calder, y mi buen amigo Félix García ha entrevistado al autor para Sense of Wonder. Es un placer y un honor para mí ofreceros esta detallas y muy interesante entrevista, que también podéis leer en inglés. ¡Espero que os guste!

La trayectoria de Richard Calder en nuestro país tuvo un prometedor comienzo en 2003 con la publicación en el espacio de escasos meses de Malignos (Gigamesh, 2003) y Chicas Muertas (Gigamesh, 2003), siendo esta última el comienzo de una trilogía cuyas segunda y tercera partes nunca verían la luz entre nosotros. Desde entonces han transcurrido trece años en los que los seguidores españoles de Richard Calder no hemos tenido más remedio que recurrir a la importación. La publicación de Babilonia (Dilatando Mentes, 2016) viene a poner fin a este largo silencio, ofreciendo al lector español un nueva oportunidad de  conocer a obra del que fue celebrado como uno de los autores más extraordinarios del post-cyberpunk.

FG: Trece años es un largo período de tiempo, incluso sin tener en cuenta que la fecha de publicación original de Chicas Muertas se remonta a los albores de los tiempos (1992, para ser más precisos), así que la primera pregunta es obligada: ¿Qué tipo de sorpresas se van a encontrar  los lectores veteranos de Richard Calder en Babilonia?

RC: Babilonia es, cosa rara en mí, una novela histórica o, al menos, con contexto histórico, ya que está ambientada en Londres en 1888, el año de los asesinatos de Jack el Destripador. Pero, como también tiene mundos paralelos, portales interdimensionales y usa otros muchos artefactos de ciencia ficción, también es una novela steampunk: una que explora no sólo su propio mundo de fantasía, sino la naturaleza de la fantasía en sí misma, o sea, lo que significa soñar sueños oscuros y dejarse seducir por los mismos. Tal y como el vídeo promocional de Babilonia sugiere, los sueños oscuros del Destripador, y la fascinación morbosa y lasciva que genera su personaje prefigura los grandes crímenes, criminales y tentaciones del siglo XX, tal y como revelaría el análisis freudiano o reichiano del nazismo. Los lectores veteranos, por tanto, redescubrirán cierto tema recurrente en un marco narrativo nuevo.

FG: Las últimas dos décadas han supuesto para el género de ficción especulativa, o, al menos, lo que antes era relativamente fácil identificar como tal, una auténtica explosión cámbrica de subgéneros y sub-subgéneros, asistida por el siempre servicial sufijo –punk y con la añadidura de un new o un post siempre que sea necesaria. Hemos vivido el steampunk, el dieselpunk, el mythpunk, el nanopunk, el new weird, la new wave of new new wave of british space opera… no cabe duda de que estamos ante una desbordante demostración de creatividad, lo que no está tan claro es si esta creatividad proviene de los autores o más bien de los departamentos de marketing de las editoriales. A tu juicio, ¿cuántas de estas tendencias, si es que alguna, logra ofrecer al lector algo genuinamente nuevo que no haya sido ya adelantado por, digamos, la primera oleada cyberpunk o la new wave de los 70?

RC: Creo que sería útil distinguir entre “nuevo” y “auténtico”. La novedad, la originalidad, está muy bien, pero pocas veces se justifica a sí misma y, en cualquier caso, está sobrevalorada. Neuromancer, de Gibson, fue percibido como una voz genuinamente nueva, representativa de una nueva manera de escribir ciencia ficción, combinando el mundo de la literatura y el cine noir con tropes de la ciencia ficción. Lo que gran parte de la New Wave de los 60/70 y el primer cyberpunk tienen en común es la idea de que cualquier cosa es posible en la ci-fi, lo que quiere decir que los escritores pueden desarrollar sus visiones personales, crear mundos usando los recursos de la ciencia ficción sin sentirse constreñidos por ellos: mundos que resultaban auténticos y no de segunda mano y, por tanto necesariamente de segunda categoría. Mucha de la ciencia ficción actual está correctamente escrita, maneja buenas ideas y atmósferas; pero las más de las veces resulta gastada, vieja, agotada (aburrida, en una palabra). Esto se debe, tal vez, al hecho de que los autores parecen perversamente desvinculados de su propia obra, reticentes a escribir lo que quieren o lo que aspiran a escribir y, en vez de esto, consumidos por los imperativos del mercado y lo que el mercado espera de ellos.

FG: Pero tal vez el fenómeno más destacable en lo que llevamos de siglo sea la progresiva desaparición de la frontera que separaba la literatura “de género” de la “ficción literaria”. Constantemente vemos a autores literarios como Ishiguro o Houellebecq recurrir a tropes antaño asociados a la ciencia ficción-fantasía y, al mismo tiempo, escritores que antes quedarían marginados en el cajón de la “ficción popular”, ahora pueden aspirar al reconocimiento de los críticos y a los premios de la industria (o al revés), como demuestra el caso reciente de Kelly Link y el caso aún más reciente de Andrew Michael Hurley. Todo parece indicar que donde antes había compartimentos estancos se extiende ahora un continuo. ¿Cómo valoras este fenómeno y, sobre todo, en qué punto de ese continuo te gustaría estar con tu obra?

RC: Voy a empezar por reconocer que soy un gran fan de Houellebecq. Y cualquier continuo que incluya no sólo incluya ficción de género sino arte bajo y alto me gusta y es algo de lo que definitivamente querría formar parte. También he de decir, sin embargo, que no tengo ningún problema a la hora de describirme como un escritor de ciencia ficción (que es como realmente me veo a mí mismo), en lugar de hacer concesiones a la vergüenza de ser percibido como escritor de un género que la mayor parte de la gente identifica con la sensibilidad juvenil de Star Wars. (Siempre he encontrado los términos alternativos “ficción especulativa” o “slipstream” bastante bochornosos). Pongamos por ejemplo la fantástica novela de Will Wiles The Way In, que no suele reconocerse como ciencia ficción, pero que claramente lo es. Y lo mismo podríamos decir de Ice de Anna Kavan. Da la impresión de que cuando la ciencia ficción logra la excelencia, cuando es genuina y auténtica, no soportamos seguir llamándola ciencia ficción por no asociarla con las patrañas poco inspiradas que pueblan las estanterías del ramo en Waterstones y otras cadenas de librerías.

FG: Hablando de departamentos de marketing, “sexo” y “erotismo” son  palabras que se repiten en las promos de tus novelas, nada extraño a priori, ya que se cuentan entre los principales intereses del homo sapiens. Lo que si resulta extraño es la reticencia con la que la literatura de ciencia ficción se ha acercado a este asunto, algo que podríamos explicar por el puritanismo de tiempos pasados, pero que incluso hoy día logra que las escenas eróticas sean algo raro en una novela de ciencia ficción, raro en el sentido de poco frecuente y raro en el sentido de raro, también son normalmente los momentos en los que la prosa pasa de mala a peor. ¿A qué crees que se debe este persistente fracaso a la hora de representar el impulso sexual humano?

RC: El género de la ciencia ficción siempre ha sido esencialmente conservador, muchas veces reaccionario. Esto puede parecer extraño viniendo de una literatura que, al menos en teoría, se centra en lo extraño, en cómo podemos entender lo extraño y, por extensión, la diferencia y la multiplicidad en la naturaleza y la cultura. Y por supuesto que siempre ha existido miedo, a veces incluso horror –si sus variaciones se extienden más allá de los parámetros que se consideran permisibles en un momento dado- a la sexualidad.

El fracaso en la representación que citas se debe tal vez en parte al hecho de que esos parámetros están necesariamente integrados en el lenguaje, lo que supone ciertos problemas para el escritor. El impulso sexual se representa habitualmente a través de la sublimación, hablando de forma ostensible de religión, misticismo, idealismo o política más que de erotismo, cuyo lenguaje es parco y a menudo degradado ( y esta es por supuesto la clave temática de Babilonia); mediante el uso, por ejemplo, del lenguaje y simbolismo de la religión o la política, en lugar de un lenguaje del erotismo del que aún no disponemos, siendo que el lenguaje y simbolismo que realmente disponemos sería inmediatamente censurado o, peor aún, tachado de “pornográfico”, palabra que pongo entre comillas porque no designa una cosa o conjunto de cosas sino una tesis, la tesis de que tal representación no tiene esencialmente ningún valor.

El problema, en el fondo, es el que supone la vida interior, que es tanto como decir el cultivo de la fantasía: algo que por su propia naturaleza debe estar siempre enfrentado al orden establecido, para el que la vida subjetiva, si es auténtica, y por tanto dotada de poder, supone una amenaza constante. Como me considero a mí mismo un disidente, tanto como escritor como en mi vida personal, estoy más bien del lado de los artistas que se enfrentan al orden establecido con la intención de subvertirlo. La sexualidad, lo erótico, es un medio para esa subversión, tal vez el más poderoso. Y la construcción de nuevos modos de representación lingüística es el modo por el que nos aproximamos a tan ansiada meta.

FG: Uno de los aspectos que más me ha llamado la atención de tus novelas es la perceptible influencia francesa, que abarca desde escritores como Baudelaire o Proust, hasta autores inclasificables como Bataille. Y esto en un campo como el de la ciencia ficción donde me atrevería a afirmar que existe una cierta fobia estética y filosófica por lo francés, habitualmente percibido como alguna forma de post-estructuralismo postmoderno y, por lo tanto, como el diablo con cuernos y rabo tal y cómo se lo representa el moderno neopositivista analítico globalizado. ¿Cómo llega a ti esta influencia y qué papel ha jugado en tu obra?

RC: Lo que hay en la ciencia ficción –lo que siempre ha habido, aunque con notables excepciones- es un rampante y orgulloso filisteísmo, y también, por supuesto, aunque de forma increíble, anti-intelectualismo. (Las excepciones, por supuesto, siempre están presentes. Yo crecí leyendo a Brian Aldiss, cuyo Report on Probability A se inspiraba en Allain Robbe-Grillet y el noveau roman). Personalmente, me siento más influido por Baudelaie, Proust o Bataille que por cualquier escritorzuelo de ciencia ficción de la Golden Age, o, ya puestos, por la ciencia ficción contemporánea. Pero, como digo, siempre hay excepciones y estas excepciones son las que hacen que el género merezca la pena.

Últimamente he pensado mucho en Bataille; estoy usando algunas de sus teorías (sobre todo sus teorías económicas y el concepto de parte maldita) en una novella que estoy escribiendo.

FG: En las últimas dos o tres ediciones de los premios Hugo, hemos visto como lo que en otro tiempo había sido la expresión de la voluntad primigenia del fandom (norteamericano) se convertía en el escenario de una lucha política, con la consiguiente invasión de agendas conservadoras y liberales que comprometen la objetividad de los premios. ¿Esto debería producirnos algún tipo de preocupación o, por el contrario, vienen a hacer que los premios Hugo resulten interesantes de nuevo? En otras palabras ¿para qué sirven los premios literarios, si es que sirven para algo?

RC: Para ser sincero, nunca he estado interesado en los premios Hugo; nunca los encontré ni remotamente atractivos. Como la mayoría, he estado al corriente de los recientes sobresaltos, pero no han hecho mucho para avivar mi interés. No voy a convenciones y no soy un “fan”, así que para mí todo este jaleo no es más que ruido de fondo.

FG: Al hilo de esto mismo, tus narradores, al menos en Malignos y Chicas Muertas, son arquetipos o, más bien, anti-arquetipos campbellianos, héroes representados como machos narcisitas a lo Humbert Humbert, personajes que tienen todas las papeletas para convertirse en blanco de las iras de los sectores más progresistas. ¿Crees que en ocasiones el furor justiciero de estos luchadores por la igualdad puede llevarles a ignorar los aspectos críticos, irónicos o directamente cómicos de estos personajes y proceder en consecuencia al linchamiento público de obra y autor o, por el contrario, estos temores son infundados y han sido introducidos en la cultura contemporánea por siniestros think-tanks ultra-reaccionarios?

RC: No estoy muy seguro de a qué “miedos” te refieres aquí, pero asumo –ya que mencionas a Humbert Humbert-, que te refieres al miedo al abuso de menores, un miedo que –por lo menos en UK y desde hace ya algún tiempo- ha degenerado en pánico moral, o sea, un pánico que tiene una base real, pero es exacerbado por los mass media y los grupos de presión hasta convertirlo en algo que puede considerarse histérico, casi mítico, la historia de una invasión alienígena.

Muchos de mis libros tratan sobre jóvenes que –como Iggy y Primavera en la trilogía Chicas Muertas- son variaciones del tema de los amantes desgraciados al estilo de Romeo y Julieta, y que significativamente, creo, son de la misma edad. Babilonia, por el contrario, trata de una joven que realmente es seducida por un hombre u hombres mayores, así que hay en la narrativa un elemento que podría ser descrito como cronofilia recíproca. La seducción no es abiertamente sexual, pero todo el libro está imbuido de una atmósfera de perversidad sexual que remite deliberadamente a otras seducciones – digamos seducciones cómplices- entre los demagogos y la población, específicamente, la seducción y violación de Alemania por parte de Hitler.

Al final, cuando los lectores, o los críticos, señalan a un autor y lo acusan de algún tipo de complicidad, estamos presenciando el fenómeno que Oscar Wilde describió como “la furia de Calibán al ver su propio rostro en el espejo”. Este es un fenómeno presente en todos los linchamientos, sean estos reales o sugeridos. El humor negro, así como el contexto, serán, en tales ocasiones, convenientemente ignorados.

FG: ¿Qué opinión te merecen la autoedición, el crowdfunding, los blogs de reseñas, las redes sociales y todo lo que contribuye a borrar la frontera entre emisor y receptor en el mercado literario?

RC: El mundo editorial ha cambiado de forma radical. Es difícil mantenerse al tanto de todas las novedades. En general, encuentro estos cambios estimulantes. Soy optimista sobre el futuro de lo que podríamos llamar la edición delegada.

FG: Un amigo dice que, aunque alguna gente desprecia a Michael Moorcock por asociarlo a sus sagas de espada y brujería escritas en los sesenta y setenta (y que están muy bien, todo sea dicho de paso), la totalidad de los escritores británicos contemporáneos que merecen la pena le rinden culto. Por lo que he leído en tus novelas y entrevistas, formas parte de este exclusivo club y, como fan de Moorcock, no quiero dejar pasar la oportunidad de preguntarte por su influencia en tu obra, en la ciencia ficción británica, en la literatura británica en general, hasta el infinito y más allá.

RC: Crecí leyendo las maravillosas sagas de Michael Moorcock sobre el Campeón Eterno. Mi propia novela Malignos es de alguna forma un homenaje a Moorcock. Su influencia es profunda en mí. Es cierto que sus relatos de aventuras de espada y brujería se escribieron, en parte, para mantener New Worlds a flote. Y New Worlds, fue, esto hay que decirlo, otra poderosa influencia tanto en mí como en otra mucha gente. Era una época en la que existía el sentimiento real de que la ciencia ficción podía hacer cualquier cosa, ir a cualquier sitio, que había sido liberada del género, que ahora podía apropiarse de otros géneros, que podía ser vanguardista y popular al mismo tiempo. También admiro el trabajo posterior de Moorcock. Gloriana o The Brothel in Rosenstrasse son ejemplos que me vienen a la mente.

FG: Por último, espero que Babilonia sea sólo el comienzo de tu retorno a las librerías españolas y en ese sentido me gustaría que nos hablaras de tus proyectos (literarios o de otro tipo) para el futuro inmediato.

RC: Estoy trabajando en una novela corta, o un cuento largo, que podría formar parte de un proyecto más grande, tal vez inconcluso, que provisionalmente titulo The Secret Museum. Puede que suba pronto un extracto del work in progress a mi página web. Como implica el título provisional, la historia, o historias, tratan de piezas y exposiciones en un museo ficticio que tiene algunas similitudes con el Museo Británico. Estas piezas son artefactos provenientes de dimensiones paralelas. El formato es parecido a lo que ya intenté en historias como The Catgirl Manifesto: an Introduction (disponible en mi página web) en el sentido de que es un falso ejercicio académico, parte ensayo, parte narrativa. El proyecto incluirá fotografías, ilustraciones y trabajos artísticos tanto míos como de otros, así que esa parte del proyecto será colaborativa. Me gustaría hacer más colaboraciones, una vez terminada la novela gráfica de Dead Girls con Leonardo Giron.