sábado, 31 de marzo de 2018

Ganadores de los Premios BSFA 2017

Se acaban de anunciar los ganadores de los Premios BSFA de esta año. Los podéis ver a
continuación, en negrita, junto al resto de nominados:

Mejor novela
  • The Rift, Nina Allan (Titan US; Titan UK)
  • Dreams Before the Start of Time, Anne Charnock (47North)
  • Exit West, Mohsin Hamid (Riverhead; Hamish Hamilton)
  • Provenance, Ann Leckie (Orbit US; Orbit UK)
Mejor ficción corta
  • The Enclave, Anne Charnock, (NewCon)
  • “These Constellations Will Be Yours”, Elaine Cuyegkeng (Strange Horizons 8/7/17)
  • ‘‘Uncanny Valley’’, Greg Egan (Tor.com 8/9/17)
  • “Angular Size”, Geoff Nelder (SFerics 2017)
  • The Murders of Molly Southbourne, Tade Thompson (Tor.com Publishing)
Mejor obra de no ficción
  • Iain M. Banks, Paul Kincaid (University of Illinois Press)
  • “The Myth of Meritocracy and the Reality of the Leaky Pipe and Other Obstacles in Science Fiction & Fantasy”, Juliet E. McKenna (Gender Identity and Sexuality in Current Fantasy and Science Fiction)
  • Wells at the World’s End 2017 blog posts, Adam Roberts (Wells at the World’s End blog)
  • The 2017 Shadow Clarke Award blog, Nina Allan, Megan AM, Vajra Chandrasekera, Victoria Hoyle, Nick Hubble, Paul Kincaid, Jonathan McCalmont, and Maureen Kincaid Speller (Anglia Ruskin Centre for Science Fiction and Fantasy).
  • “The Unthinkability of Climate Change: Thoughts on Amitav Ghosh’s The Great Derangement”, Vandana Singh (Strange Horizons Fund Drive Special 2017)
Mejor ilustración
  • Cover for Fiyah #3, “Sundown Towns”, Geneva Benton
  • Cover for The Ion Raider by Ian Whates, Jim Burns (NewCon)
  • Illustration for “These Constellations Will Be Yours” by Elaine Cuyegkeng, Galen Dara (Strange Horizons8/7/17)
  • Cover for The Memoirist by Neil Williamson, Chris Moore (NewCon)
  • Illustration for ‘‘Waiting on a Bright Moon’’ by JY Yang, Victo Ngai (Tor.com 7/12/17)
  • Cover for 2084 edited by George Sandison, Marcin Wolski (Unsung Stories)

viernes, 30 de marzo de 2018

Reseña de Ready Player One, la película

Banda sonora de la reseña: Sugiero leer esta reseña escuchando Jump, de Van Halen (SpotifyYouTube)

Ayer tuve la oportunidad de asistir al estreno de Ready Player One, la versión cinematográfica de la novela de Ernest Cline. Los que me conocéis, sabéis que disfruté muchísimo con el libro, que me parece una obra extremadamente entretenida a pesar de sus defectos. Sin embargo, y a pesar de que la novela es claramente palomitera, tenía mis dudas acerca de una posible adaptación, puesto que hay pasajes que no parecía demasiado adecuadas para una sala de cine. Debo decir que me alegro de haberme equivocado: Steven Spielberg ha hecho un gran trabajo y Ready Player One es una muy buena adaptación. Pero permitidme que explique un poco más por qué. 

Lo primero que llama la atención de la película es, sin duda, la gran calidad de los efectos visuales. La traslación a la pantalla del entorno virtual de Oasis es prácticamente perfecta. Desde los primeros momentos, el espectador comprende la fascinación de todos los usuarios de ese mundo de realidad virtual, porque directamente asalta a sus sentidos. La escena de presentación está muy bien elegida y consigue reflejar las posibilidades del juego rápidamente. 

La siguiente escena, que no está sacada directamente del libro (ahora incidiré en este aspecto), es tremendamente espectacular y me tuvo con la boca abierta y en el borde de la butaca durante varios minutos. Se trata de uno de los momentos álgidos de la película, junto con algunas otras escenas del final, y casi me atrevería a decir que por ella ya merece la pena pagar el precio de la entrada. En general, casi todas las partes que tienen lugar en Oasis (que son la mayor parte del metraje) son una delicia visual y técnica. 

La adaptación del libro, como decía, se toma algunas licencias y libertades que considero muy acertadas. Si habéis leído la novela, recordaréis que hay algunos pasajes que consisten, casi exclusivamente, en repeticiones de diálogos de películas famosas. Casi todas ellas se han sustituido por escenas infinitamente más dinámicas y de mucha más acción, pero que siguen incorporando algunos de esos elementos de cultura pop tan característicos de la novela de Cline (mención especial requiere, por supuesto, el homenaje que se hace a El resplandor, que captura perfectamente el tono de la novela trasladándolo al medio cinematográfico de forma perfecta). 

En ese sentido, sí que he notado que la película es mucho menos densa en cuanto a referencias musicales, de videojuegos y cinematográficas. Quizá sea por la dificultad de conseguir licencias, por no mencionar a competidores de la productora de la cinta o por evitar perder a parte del público con demasiados guiños a obras de culto o no demasiado conocidas. El caso es que este es uno de los puntos donde los lectores del libro quizá puedan llegar a sentirse ligeramente defraudados (por ejemplo, yo me esperaba un poco más de la banda sonora, que podía haber dado muchísimo juego). Eso sí, me parece un acierto haber incorporado algunas referencias más modernas (¡el siglo XXI también existe!) que Cline omite en su libre casi por sistema. 

En cuanto a las actuaciones, creo que se quedan en simplemente correctas. Destaco especialmente a Olivia Cooke como Art3mis/Samantha Cook, que es la que, con diferencia, mayor registro presenta. Tye Sheridan está un tanto inexpresivo en su papel de Parzival/Wade Watts y el resto tienen mucha menos cuota de pantalla (cierto es que, como muchas escenas tienen lugar en Oasis, tampoco es que dispongan de muchas oportunidades de lucirse). El casting me parece bastante adecuado, con mención especial para la elección de Lena Waithe para Helen/Aech.

La trama es muy fiel a la novela y captura perfectamente la combinación de distopía, fascinación por el mundo del entretenimiento y aventura juvenil que hizo de Ready Player One un libro tan especial. Evidentemente, no se trata de una película sesuda ni especialmente profunda, pero consigue mantener la atención durante prácticamente todo su metraje, que no es poco. Un pequeño handicap, al menos para mí, es que las primeras escenas son tan espectaculares que la parte central se resiente un poco por comparación, hasta que recupera otra vez brío en la parte final (que ya era espectacular en el libro). 

Puesto que asistí a la proyección con mis dos hijos, Paula, de 10 años, y Sergio, de 8, quisiera analizar un poco cómo de adecuada es la película para los espectadores jóvenes. Iba con un poco de miedo por si el número de referencias ochenteras era demasiado elevado para ellos y también con algo de ansiedad porque Sergio prefería Un pliegue en el tiempo (que posiblemente veamos también en los próximos días), pero parece que el resultado final fue satisfactorio para todas las partes. Quizá sea una película más dirigida a un público de mayor edad (para niños de a partir de 12 o 13 años, por ejemplo), pero como ellos han visto (y disfrutado) El juego de Ender y toda la saga de Harry Potter (y Paula es fan a muerte de las nuevas pelis de Star Wars) no se les hizo especialmente complicada. 

Les pedí su opinión para compartir con vosotros y ambos destacaron la escena inicial (una espectacular carrera virtual) y la batalla final y, cosa sorprendente, se fijaron especialmente en los acertijos que los protagonistas tenían que resolver dentro de Oasis. Según Sergio, "Los acertijos son muy buenos porque son muy lógicos" y en palabras de Paula, "Es una película muy interesante porque nunca sabes lo que va a pasar a continuación". Así que ya sabéis, si tenéis niños, puede ser una buena opción para estos días sin cole. 

En resumen, Ready Player One es una muy buena película de entretenimiento que destaca por sus efectos visuales y por lo inteligente de su adaptación: sabe cuándo ser fiel a la novela original y cuando renunciar a esa fidelidad en aras de una mayor agilidad y espectacularidad. Recomendada tanto para los fans del libro como para aquellos que simplemente quieran ver una película de ciencia ficción y acción con guiños a las aventuras juveniles de los años ochenta. No os defraudará. 

miércoles, 28 de marzo de 2018

Cinco relatos para empezar a leer a... Adam-Troy Castro



Gracias a la generosidad de Cristina Jurado, la editora de SuperSonic, reproduzco aquí un artículo que publiqué en el número 8 de esa estupenda revista. ¡Espero que os guste!

Hace unos pocos meses comencé a colaborar con la excelente web La Nave Invisible con una serie de artículos dedicados a promocionar la ficción corta de escritoras de ciencia ficción y fantasía. La serie lleva el título de “Cinco relatos para empezar a…” y, por el momento, se han publicado entregas dedicadas a Charlie Jane Anders y a Caroline M. Yoachim (de quien, por cierto, podéis leer un relato en este mismo número de SuperSonic) además de estar prevista para pronto una dedicada a Nnedi Okorafor.

El caso es que el formato de un artículo en el que se destacan cinco relatos de una escritora como punto de entrada a su obra me ha gustado mucho y me parece que ofrece muchas posibilidades. Por ello, tras planteárselo al equipo de La Nave Invisible y a la editora de SuperSonic, me he decidido a ampliar la franquicia. En La Nave Invisible seguiré con los artículos dedicados a escritoras mientras que aquí, en SuperSonic, me dedicaré a autores (masculinos) desde ahora.

Para comenzar, he elegido a uno de los escritores de ficción corta que ofrecen mayor cantidad y calidad de relatos cada año: Adam-Troy Castro. Castro es autor relativamente poco conocido en España (su relato más famoso por estas tierras es, seguramente, “Las manos de su marido”, publicado originalmente en Terra Nova 2 y que también podéis leer gratuitamente en Fantífica) pero que, personalmente, me parece imprescindible entre los autores contemporáneos de ficción corta.

Precisamente por esa predilección personal, me ha resultado especialmente difícil quedarme con solamente cinco relatos del autor y me he decidido más por mostrar ejemplos de todas las facetas de su variada obra que por seleccionar estrictamente mis cuentos favoritos. Por ello, me vais a permitir que haga un poquito de trampa y que deje caer también el nombre de algún que otro relato extra cuando vaya mencionando los cinco principales.

Mi primera elección es uno de mis cuentos de ciencia ficción favoritos de los últimos años: “The Thing About Shapes to Come, publicado en enero de 2014 en la revista Lightspeed. En este relato, Castro muestra muchos de los elementos principales de su producción. Por un lado, el juego con los tropos y la tradición de la ciencia ficción, con ese título que es un claro homenaje a la obra de H.G. Wells. Por otro, la capacidad innata del autor para mezclar lo extraño y lo cotidiano, lo desconocido y lo familiar, de un modo sorprendente y conmovedor, a través de personajes normales y corrientes con los que nos es especialmente fácil identificarnos.

En “The Thing About Shapes to Come” han dejado de nacer bebés humanos. Por algún motivo desconocido, en lugar de niñas o niños, las mujeres dan a luz a formas geométricas: conos, esferas, cubos… que, sin embargo, están vivos y necesitan de las mismas atenciones que un recién nacido. Mediante esta premisa, Castro nos muestra no solo las consecuencias a nivel social, sino, sobre todo, el impacto emocional que sufre Monica, una de las madres de las nuevas criaturas. Si este cuento os recuerda de alguna manera a “Las manos de su marido” o a “Arvies” (publicada en inglés no hace mucho aquí mismo, en SuperSonic) no es en absoluto por casualidad. Castro es un maestro en el arte de introducir un factor extraño que, de repente, altera completamente lo que entendemos por una vida “normal”.

Otra constante en la obra de Adam-Troy Castro es la presencia de elementos de horror. Y es que, en realidad, Castro tiene tanto (si no más) de escritor de terror como de escritor de ciencia ficción. Es muy frecuente encontrarnos en su obra con la idea del monstruo, pero siempre de una forma diferente a la habitual, con una perspectiva un tanto distorsionada que nos hace preguntarnos si los monstruos no seremos nosotros. Es lo que sucede, por ejemplo, con el segundo relato que quiero proponer en el artículo de hoy: “Pieces of Ethan”.

En este cuento, nos encontramos con una de las figuras más clásicas de la literatura de terror (no diré cuál porque parte del juego es irlo descubriendo a lo largo de la narración), pero con una visión poco convencional. Os invito a descubrirlo en la maravillosa colección de relatos Her Husband’s Hands and Other Stories (que, además, ofrece otras buenas muestras de la particular forma de escribir terror de Castro con relatos como “The Shallow End of the Pool” o “Cherub”).

El tercer relato que he elegido es “During the Pause”, que apareció originalmente en septiembre de 2012 en la revista Apex y que no me he podido quitar de la cabeza desde entonces. Se trata de un cuento bastante corto (no llega a las 3000 palabras) y que carece de casi todos los referentes que solemos esperar en la ficción. No hay presentación, nudo y desenlace. No hay personajes. Por no haber, casi podríamos decir que no hay trama. O sí que hay todo eso, pero de una manera muy diferente a la normal, a través de un comunicado recibido de una especie extraterrestre y que es lo que constituye la totalidad del relato.

Pero la fuerza de “During the Pause” no reside (solo) en la particular elección de formato, sino en el tremendo dilema moral que nos plantea. Castro es un escritor con una especial habilidad para abordar temas filosóficos con precisión quirúrgica y este relato (al igual que, por ejemplo, Of a Sweet Slow Dance in the Wake of Temporary Dogs” o “James, in the Golden Sunlight of the Hereafter”, que recomiendo precisamente este mes en mi sección All Your Short Are Belong to Us) es muestra perfecta de ello.

Con los ejemplos que he mencionado hasta ahora, podría parecer que nos encontramos ante un escritor terriblemente serio, que solo trata temas de la mayor importancia y relevancia. Todo lo contrario. Si por algo destaca Adam-Troy Castro es por su gran sentido del humor y en su producción abundan cuentos de lo más divertidos. Quizá uno de los más significativos sea “My Wife Hates Time Travel”, que podéis leer en el número de septiembre de 2012 de Lightspeed.

Este cuento, de nuevo bastante breve, narra las peripecias de un matrimonio que descubre que está destinado a inventar el viaje en el tiempo cuando comienza a recibir visitas de sus “yoes” futuros. Lo que sigue es casi una versión en clave de ciencia ficción del camarote de los Hermanos Marx, con más y más copias del matrimonio apareciendo e intentando imponer su propia versión de los hechos. Una historia que estoy seguro que os hará reír.

Para el final he dejado otra de mis obras favoritas del autor: “Sunday Night Yams at Minnie and Earl’s”. Esta novela corta, publicada en junio de 2001 en Analog y nominada al Premio Nebula, es simplemente deliciosa, una de las historias más tiernas que me he encontrado en el género de la ciencia ficción.

En “Sunday Night Yams at Minnie and Earl’s”, un astronauta recién llegado a la Luna se ve sorprendido por dos cosas: la dureza de las condiciones de la vida en la base lunar y el inexplicable buen ánimo que muestran sus compañeros, que llevan ya una temporada establecidos allí. Poco a poco, con una sonrisa en el rostro, iremos descubriendo el secreto que hace sus vidas un poquito más tolerables. El número original de Analog donde apareció esta novela corta quizá no sea muy fácil de encontrar en la actualidad, pero la obra ha sido recopilada recientemente en la antología Alien Contact, editada por Marty Halpern (un libro que, por otro lado, merece la pena leer puesto que incluye muchísimos relatos de lo más recomendables).

Y con esto llegamos al final de mi primer “Cinco relatos para empezar a leer a…” en SuperSonic. Espero que os animéis a adentraros en la producción de Adam-Troy Castro si no aún no la conocíais y os espero en la próxima entrega de esta sección con otro nuevo autor. ¡Hasta entonces!

viernes, 23 de marzo de 2018

Novedad en Minotauro: Nueva York 2140, de Kim Stanley Robinson

Minotauro ha puesto a la venta Nueva York 2140, de Kim Stanley Robinson, una novela que comienza de forma muy interesante pero que no me ha terminado de convencer.

El libro tiene 560 páginas y un precio de venta de 21,95€ en edición impresa y de 12,99€ en versión digital. Esta es su sinopsis:
Año 2140. El agua ha sumergido la ciudad de Nueva York. Los habitantes se han adaptado a la nueva situación y la ciudad sigue tan bulliciosa y llena de vida como siempre. Aunque trastocada para siempre. Cada calle se ha convertido en un canal, cada rascacielos en una isla. A través de los ojos de los habitantes de diferentes edificios, Kim Stanley Robinson nos muestra cómo una de las ciudades más importantes del mundo irá cambiando con la subida de las mareas. Y también, cómo todos vamos a cambiar con ello.

Nueva York 2140 es una novela extraordinaria e inolvidable de la mano de un autor con una capacidad única de explicar su futuro.

lunes, 19 de marzo de 2018

Contenidos de The Very Best of the Best: 30 Years of The Year's Best Science Fiction, de Gardner Dozois

Ya he comentado en otras ocasiones que la serie de antologías The Year's Best Science Fiction, que anualmente edita Gardner Dozois es una de las mejores referencias en cuanto a los relatos más interesante e importantes del campo de la ciencia ficción. Pues bien, a finales de este año o principios del próximo, se publicará un recopilatorio que recoge algunos de los mejores cuentos de la historia de estas antologías (que, por lo que veo, complementa a los dos volúmenes que ya se habían publicado como The Best of the Best: 20 Years of the Year's Best Science Fiction The Best of the Best: 20 Years of the Best Short Science Fiction Novels). 

La alineación de autores y la selección de relatos son impresionantes, como podéis ver a continuación, así que habrá que estar muy atentos a la publicación de este libro:
  • Preface
  • The Potter of Bones, by Eleanor Arnason
  • Rogue Farm, by Charles Stross
  • The Little Goddess, by Ian McDonald
  • Dead Men Walking, by Paul McAuley
  • Tin Marsh, by Michael Swanwick
  • Good Mountain, by Robert Reed
  • Where the Golden Apples Grow, by Kage Baker
  • The Sledge-Maker's Daughter, by Alastair Reynolds
  • Glory, by Greg Egan
  • Finisterra, by David Moles
  • The Illustrated Biography of Lord Grimm, by Daryl Gregory
  • Utrinsque Cosmi, by Robert Charles Wilson
  • Events Preceding the Helvetican Renaissance, by John Kessel
  • Useless Things, by Maureen McHugh
  • Mongoose, by Elizabeth Bear and Sarah Monette
  • Hair, by Adam Roberts
  • The Things, by Peter Watts
  • The Emperor of Mars, by Allen M. Steele
  • Flower, Mercy, Needle, Chain, by Yoon Ha Lee
  • Martian Heart, by John Barnes
  • The Invasion of Venus, by Stephen Baxter
  • Weep For Day, by Indrapramit Das
  • The Girl-Thing Who Went Out For Sushi, Pat Cadigan
  • The Memcordist, by Lavie Tidhar
  • The Best We Can, by Carrie Vaughn
  • The Discovered Country, by Ian R. MacLeod
  • Pathways, by Nancy Kress
  • The Hand Is Quicker..., by Elizabeth Bear
  • Someday, by James Patrick Kelly
  • The Long Haul, From the Annals of Transportation, The Pacific Monthly, May, 2009, by Ken Liu
  • Three Cups of Grief, By Starlight, by Aliette De Bodard
  • Calved, by Sam J. Miller
  • Emergence, by Gwyneth Jones
  • Rates of Change, by James S.A. Corey
  • Jonas and the Fox, by Rich Larson
  • KIT: Some Assembly Required, by Kathe Koja and Carter Scholz
  • Winter Timeshare, by Ray Nayler
  • My English Name, by R.S. Benedict

viernes, 16 de marzo de 2018

Mis nominaciones para los Premios Hugo

Esta noche se cierra el plazo para nominar en los Premios Hugo 2018. Después de varias ediciones en las que no participé por culpa de las campañas de los Sad/Rabid Puppies, este año me he vuelto a animar y ayer mismo envié mi papeleta. No pensaba escribir ninguna entrada sobre ello, pero sé que hay gente a la que le interesa (Marcheto, estoy pensando en ti), así que aquí la tenéis (sólo he incluido las categorías en las que he nominado algo). A ver qué os parece, y si encontráis alguna emisión flagrante, avisadme, que aún estoy a tiempo de añadir o modificar votos. 

Best Novel
  • Seven Surrenders Ada Palmer 
  • The Will to Battle Ada Palmer
  • The Moon and the Other John Kessel 
  • Six Wakes Mur Lafferty
  • Spoonbenders Daryl Gregory 
Best Novella
  • Down Among the Sticks and Bones Seanan McGuire
  • There Was a Crooked Man, He Flipped a Crooked House David Erik Nelson (F&SF)
  • And Then There Were (N-One) Sarah Pinsker (Uncanny Magazine)
  • River of Teeth Sarah Gailey
  • The Red Threads of Fortune JY Yang
Best Novelette
  • A Series of Steaks Vina Jie-Min Prasad (Clarkesworld)
  • The Hidden Girl Ken Liu (The Book of Swords)
  • Waterfalling Lavie Tidhar (The Book of Swords)
  • Streams and Mountains Nick Wolven (Clarkesworld)
  • The Prognosticant Matthew Hughes (Fantasy & Science Fiction)
Best Short Story
  • The Stone Lover Marta Randall (Lightspeed)
  • Ugo Giovanni De Feo (Lightspeed)
  • March, April, May Malcolm Devlin (2084)
  • Probably Still the Chosen One Kelly Barnhill (Lightspeed)
  • Love Engine Optimization Matthew Kressel (Lightspeed)
Best Series
  • Terra Ignota Ada Palmer
  • The Laundry Files Charles Stross
Best Dramatic Presentation (Long Form)
  • Steal the Stars Mac Rogers (Tor Labs)
Professional Editor (Short Form)
  • John Joseph Adams
  • C.C. Finlay
  • Gardner Dozois
Best Young Adult Book (not a Hugo)
  • The Legends of Luke Skywalker Ken Liu 
The John W. Campbell Award (not a Hugo)
  • Ada Palmer
  • Vina Jie-Min Prasad
  • Giovanni De Feo
  • R.S. Benedict
  • Corey J. White

jueves, 15 de marzo de 2018

Miquel Codony reseña Las tres muertes de Fermín Salvochea, de Jesús Cañadas



Miquel Codony vuelve a Sense of Wonder para hablarnos de Las tres muertes de Fermín Salvochea, de Jesús Cañadas, un libro que ya nos recomendó Pablo Bueno (y que yo aprovecho también para alabar). ¡Espero que os guste!

Banda sonora de la reseña: Sugiero leer esta reseña escuchando The Goonies 'r' Good Enough, de Cyndi Lauper (Spotify, YouTube)

Hoy os quiero convencer de que leáis Las tres muertes de Fermín Salvochea, de Jesús Cañadas. Vaya por delante mi declaración de conflicto de intereses: Soy amigo de Jesús y espero que venda millones de ejemplares de esta novela porque quiero que las cosas le vayan bien. Además, soy fan de sus libros y este no es una excepción: me entusiasma. Saca al fanboy que hay en mí. Es un caramelo, un regalo, se lo daría a leer a todo el mundo. Que me gusta, vamos. Creo que está magníficamente escrito, estupendamente planificado y ambiciosamente imaginado. Ale. Así que dadme un momento para limpiar el charco que ha aparecido bajo mis pies y dejad que intente hacer una reseña más o menos racional del bicho este.

Antes de desgranar el libro este de título tan largo, explicaré un poco de qué va, sin entrar en muchos detalles. La historia transcurre en Cádiz a lo largo de dos líneas temporales que se van alternando: 1907, siguiendo las aventuras de un grupo de niños que investigan una serie de misterios más bien siniestros que suceden en la ciudad, y 1873, los antecedentes de esos misterios según se los explican varios personajes a los niños protagonistas. El nexo de unión es la figura de Fermín Salvochea, alcalde anarquista y trasunto de un Van Helsing más cercano a la figura de Batman que a la visión de Bram Stoker, y Juaíco, borracho y perdedor, ayudante de Salvochea y padre de uno de los niños, narrador poco fiable de la mayor parte de los fragmentos ambientados en 1873. Tanto la superficie como el submundo de Cádiz sirven de escenario para esta historia poblada de leyendas, acontecimientos diabólicos, sacerdotes malignos y diferentes estirpes de criaturas sobrenaturales que Cañadas maneja como un virtuoso poseso. 

Uno de los elementos más destacados del libro es su argumento, complejo y lleno de trampas (en el buen sentido) para el lector y que juega fuerte contra uno de mis puntos débiles confesados: los narradores no fiables. Esos narradores que, como le pasa a Juaíco, están más preocupados por cómo enriquecer la experienca narrativa que por cómo sucedieron exactamente los hechos narrados y que, como lector, te obligan a aproximarte a la historia como si fuera el gato de Schrödinger, a la espera de que el autor levante la tapa y revele el sentido real de lo narrado. Es un juego difícil y que, más a menudo que no, desemboca en un resultado anticlimático que puede dejar un regusto agridulce independientemente del placer del viaje previo. No es el caso: Jesús ata bien los cabos y consigue que los dos planos de la narración se retroalimenten obteniendo un desenlace de los de levantarse, aplaudir, y esperar a ver si hay escena oculta después de los títulos de crédito. Y eso a pesar de alguna vuelta de tuerca de más, cierta generosidad con el calzador para que nada quede fuere de lugar que, en realidad, a veces da la sensación de que todo está demasiado planificado de antemano; se ve la mano del autor y se olvida la espontaneidad.

Uno de los rasgos más característicos del libro, además del mimo en la ambientación y el carisma de los personajes, es el uso que hace del lenguaje. Jesús escribe un castellano maravilloso que enfatiza las variantes idiomáticas de su Cadiz natal y convierte los diálogos y la prosa de la novela en uno de los principales componentes de la ambientación. Fluido, evocador y divertido, más allá de lo que narra la novela es un placer a nivel puramente sensorial. Y no solo por el lenguaje, sino por la facilidad con la que el lector se puede sumergir en el escenario, visualizar los personajes, oirlos hablar… Probablemente esa sea una de sus mayores virtudes: Jesús consigue que su mundo exista, y de hecho da la sensación de que ha metido mucho suyo en él. Es un libro con personalidad.

Si tengo mencionar algun aspecto más cuestionable, además de la manía de atarlo todo que ya he mencionado, diría que la imaginación de Cañadas enloquece de vez en cuando y se le va de las manos en una explosión de exceso friki que puede desentonar (y no estoy muy seguro…) con el tono, no exactamente contenido pero sí controlado, del resto del libro. Pero son detalles menores, la verdad. Para mí, Las tres muertes de Fermín Salvochea es un regalo, un festival para todo aquel a quien le guste la parte más desenfadada de la fantasía, que combina lo juvenil (la transición de la infancia a la adolescencia, en realidad, con todos los conflictos que ello conlleva) con lo trágico, con un planteamiento muy atractivo y una resolución demoledora. Creo que es una de las mejores novelas de fantasía (fantasía bastante oscura) que ha dado el género en español y le pongo 4 estrellas y media.