jueves, 11 de junio de 2015

The Water Knife, de Paolo Bacigalupi

Banda sonora de la reseña: Sugiero leer esta reseña escuchando Cadillac Desert, de Blackbird Raum (Spotify, YouTube).

Audioclip: Gracias a la amabilidad de Audible, podéis escuchar un fragmento gratuito de The White Knife, narrado por Almarie Guerra. 

Soy un gran admirador de la obra de Paolo Bacigalupi. The Windup Girl es una de mis novelas favoritas de los últimos tiempos y su colección de relatos, Pump Six and Other Stories, me gusta aún más. Así que The Water Knife era uno de los libros que con más ganas esperaba este año. Y Bacigalupi no me ha decepcionado, porque The Water Knife es casi tan bueno como The Windup Girl y, en algunos aspectos, es incluso una novela más redonda.

De hecho, sólo puedo describir la primera mitad de The Water Knife como prácticamente perfecta. El escenario de la novela, para aquellos que conozcan la obra previa de Bacigalupi, es el mismo de su relato "The Tamarisk Hunter", pero el autor ha mejorado claramente como narrador y la ambientación es simplemente impresionante. Con unos pocos toques de ciencia ficción (que son, en realidad, extrapolaciones de las tendencias actuales del cambio climático) Bacigalupi consigue describir un futuro que no sólo es verosímil, sino que hacer preguntarse si no estará sucediendo ya hoy mismo. Las despiadadas guerras por el agua, las sequías, los inmigrantes y refugiados... Por desgracia, todo esto suena a cosa muy familiar.

Bacigalupi, con una prosa austera pero hermosa, logra retratar está terrible situación en un modo que hace al lector sentirse como si estuviera allí, experimentando el calor y la sed, hasta el punto de sentir la garganta seca y rasposa con el polvo:
She plowed down Phoenix’s six-lane boulevards, the empty optimistic cross streets of a car culture now so drifted with dust that vehicles moved in single file between dunes, glued to one another’s taillights as they navigated the hillocks of a city being swallowed by desert. (...)
It was striking to Angel how similar every town looked after it lost its water. It didn’t matter whether it was at the top of the Colorado River or the bottom. It could be Las Vegas or Phoenix, Tucson or Grand Junction, or Moab or Delta. In the end it was always the same: traffic lights swinging blind on tumbleweed streets; shadowy echoing shopping malls with shattered window displays; golf courses drifted with sand and spiked with dead stick trees.
Este nuevo paisaje es, en realidad, un nuevo ecosistema en el que sólo los más duros pueden sobrevivir:
Those places had dreamed of being different from what they were. They’d had aspirations. And then the water ran out, and they fell back, realizing too late that their prosperity was borrowed, and there would be no more coming. 
The desert was different. It had always been a gaunt and feral thing. Always hunting for its next sip. The desert never forgot itself. A thin fall of winter rain was all that kept yucca and creosote blooming. If there was other life, it cowered alongside the banks of the few capillary rivers that braved the blazing lands and never strayed far. 
The desert never took water for granted. (...)
“You’re a tiny little mouse, in a big old desert,” he said. “I would’ve thought you understood that by now. There’s hawks and owls and coyotes and snakes, and all they want to do is eat you up. So do me a favor when you run into boys like Cato and Esteban. You remember that you’re the mouse. You hunker down, and you stay out of sight. You forget that for even a second, and they’ll eat you from the tip of your nose down to the tip of your tail, won’t even notice that they swallowed you. Won’t even burp. Won’t cause a bit of indigestion. You’re just a snack on the way to whatever their real dinner is. You got it?”
Y así, esta primera parte de The Water Knife no sólo nos presenta un mundo agonizante, sino también a la gente que vive en él y cómo pelean por salir adelante. La atención se centra en tres personajes, Angel, Lucy y Maria, que irán interactuando en diferentes e inesperadas formas, pero el paisaje humano (los Zoners, los Fivers, los Merry Perrys...) es igualmente importante y fascinante en su cruel pero extremadamente creíble realidad. Bacigalupi ha hecho un impresionante trabajo creando un futuro muy posible habitado por personajes vívidos y atormentados y sólo por ello ya merece la pena leer The Water Knife.

La segunda parte de la novela es aún bastante sólida, pero también más corriente. La trama se transforma en la de un thriller, con muchas escenas de acción y persecuciones (y algunos fragmentos realmente violentos que pueden resultar desagradables para aquellos de estómago débil). Como tal, es interesante y entretenida, pero no he podido evitar tener la sensación de que no cumple todas las promesas de esa excepcional primera parte. Por ejemplo, mi impresión es que algunas de las ideas (como los Merry Perrys o el CAP) y, especialmente, personajes maravillosos como Catherine Case, no están aprovechados al máximo.

A pesar de estos problemas menores, The Water Knife es una muy buena novela y recomiendo especialmente su lectura. Tiene menos elementos de ciencia ficción que, por ejemplo, The Windup Girl, y eso la hace, al mismo tiempo, más accesible a una audiencia más amplia y ligeramente insatisfactoria para los fans de la CF más pura. Pese a ello, se trata sin duda de una obra importante, especialmente porque presenta una advertencia tan verosímil como aterradora, y estoy seguro de que se hablará mucho de ella en los próximos meses.

(You can also read this review in English/También puedes leer esta reseña en inglés)  

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