lunes, 27 de julio de 2015

Antonio Díaz reseña Mother of Eden, de Chris Beckett

De nuevo tenemos el placer de contar con una reseña invitada de Antonio Díaz, que en esta ocasión nos habla de Mother of Eden, la secuela de Dark Eden de Chris Beckett. Yo no he leído la novela en esta edición, pero sí la versión que se publicó por entregas en la revista Aethernet (que no es exactamente igual) y mi opinión es muy similar a la de Antonio. Espero que disfrutéis con la reseña. 

Banda sonora de la reseña: Antonio sugiere leer esta reseña escuchando East of Eden, de Zella Day (Spotify, SoundCloud)

En su nueva novela, Chris Beckett continúa narrando el destino de los humanos que habitan el planeta oscuro de Eden. En un esfuerzo de tratar de contar incluso menos que la sinopsis oficial de la novela, puedo decir lo siguiente: el autor empieza con un salto temporal bastante generoso en el que la población se ha segregado en varios colectivos. Por motivos obvios, los protagonistas también son distintos y, aunque hay algo más de variedad que en el primero, hay un personaje que se antepone a todos los demás: Starlight Brooking. Esta es la auténtica protagonista de la novela, y son sus andanzas las que ocupan la mayoría de sus páginas directamente o a través del punto de vista de otros. Beckett sigue logrando dotar de una gran tridimensionalidad a todos los personajes y es un placer ver distintos acontecimientos ser valorados desde el punto de vista de personajes diferentes.

Este Mother of Eden comparte la mayoría de las características que hacen del primer libro una lectura imprescindible, como el fascinante worldbuilding descrito con cierta profundidad pero que Beckett es capaz de transmitir sin agobiar con eternos párrafos descriptivos. El lenguaje, una de las cosas que más poderosamente me atrajo en Dark Eden, también está aquí. En un mundo donde no hay un sol, el día no se divide naturalmente y sus habitantes no utilizan "day" o "night" sino "wakes" (para referirse al tiempo que pasan despiertos como una unidad de tiempo). Pero lo innovador de Mother of Eden frente al primer libro es la evolución del lenguaje. Han pasado generaciones, así que se han perdido palabras y se han ganado otras nuevas. Además, las diversas culturas de Eden utilizan diferentes palabras para referirse a lo mismo. Obviamente no estamos hablando de distintos lenguajes (puesto que todos hablan inglés), pero sí derivaciones y deformaciones del mismo hasta el punto de que se dan nuevos acentos y manerismos. En Dark Eden los personajes utilizaban "year", pero estaba siendo reemplazada por "wombtime" como manera de referirse a los años (aunque en realidad son 9 meses, ya que la palabra hace referencia al embarazo). En Mother of Eden "year" ha desaparecido totalmente, pero además del "wombtime" que utilizan en la tribu de Starlight, existe "hundredwakes", que son simplemente grupos de cien "días".

Y es que esta es la impresión que queda tras leer Mother of Eden: que estamos ante un estudio sociológico de la evolución de la humanidad desde un punto de partida distinto del nuestro. El lenguaje, la evolución de la tecnología, de la sociedad, del comercio y de otras facetas de la vida humana están presentes, como por ejemplo el entretenimiento (con la introducción del teatro de marionetas). Pero la intención de Beckett es centrar el libro en la religión y las consecuencias que tiene en la sociedad. El propio título, Mother of Eden, es una clara referencia a esto y Beckett muestra cómo diferentes creencias afectan o se manipulan para afectar a la sociedad y los resultados que de ello se obtienen. Es sin duda de las reflexiones más interesantes del libro, pero no es suficiente para sostener una novela de 468 páginas.

Mientras el lector asiste con la boca abierta ante los cambios producidos en Eden y sus habitantes, pasa volando la primera mitad del libro. Pero entonces, aunque la narración no se estanca sí lo hace el interés del lector, que asiste incrédulo a cómo se desperdician elementos de la novela que podrían haber dado lugar a fantásticas oportunidades en su desarrollo. Quizás ese énfasis que Beckett quería darle a la novela en el tema de las creencias y la religión juega finalmente en su contra.

En mi opinión, el principal problema de la novela es que no va a ninguna parte. El argumento no es más que un corte transversal en la evolución de la raza humana en Eden. Mientras que en el primer libro asistías a un auténtico punto de inflexión, equivalente a la invención de la rueda, en este no pasa nada. Es más una historia en Eden y un chequeo de cómo están las cosas que un acontecimiento histórico relevante.

No estoy diciendo que sea una novela aburrida. Todo lo contrario, Beckett tiene un estilo ágil y directo y el libro está enfocado en narrar la historia principal y no se va por las ramas (aunque presenta multitud de detalles y elementos de fondo interesantísimos). Pero como ya he dicho, me da la impresión de que desperdicia las oportunidades que se le presentan en la narración (que evitaré mencionar por obvios motivos) en pro de perseguir un enfoque más detallado en el tema central de la novela: la religión.

Aunque para aquel momento ya estaba demasiado centrado en buscar algo que no iba a encontrar, hay que admitir que la historia central tiene un par de giros falsamente predecibles. Y digo falsamente porque a continuación Beckett te da dos vueltas más y te descoloca en el buen sentido. Así consiguió que llegase hasta el final a pesar de todo.

Incluso con mis sentimientos encontrados, sin duda leeré, si Beckett finalmente la escribe, la continuación de Mother of Eden, porque tengo que saber cómo continuarán (o acabarán) las andanzas de la especie humana en este extraño mundo.

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